Que se haga
Antes trabajaba de administrativo en una fábrica de muebles, una empresa no demasiado grande, familiar. Y como en todas partes a veces había picos de producción y andábamos todos (sobre todo los operarios de la fábrica, todo hay que decirlo) como locos, y aún así las veces no salían, o parecía que no iban a salir. En los momentos de crisis se acudía al jefe de fábrica, también familiar, en busca de soluciones: las cornisas no están montadas, esto no ha pasado el control de calidad, el lacado lleva retraso, el pantógrafo no va bien, no hay etiquetas para los muebles*… Su respuesta: “Que se haga”.
A veces me siento un poco como este gran pensador que era mi jefe de fábrica: veo una montaña de lanas y telas en el salón, una señora lista de cosas que hacer sobre la mesa y otras tantas que no están apuntadas en ningún sitio, y me entra el nervio, y me dan ganas de gritar “¡Que se haga!”. Y es que a mí, como al sabio, no es que no me guste hacer cosas, es que me gusta mucho más que estén hechas.
* Esa era una de mis tareas, ains, qué tiempos…





Tranquila, a mí me pasa lo mismo xD Siempre que tengo tiempo de hacer cosillas libres no sé qué hacer, me pongo nerviosa y acabo haciendo…nada!
Ahora por ejemplo debería estar liada con los trabajos de la uni en vez de estar por aquí mirando blogs. No me importaría tener a alguien detrás mío diciendo de vez en cuando “que se haga”.
Lo fabuloso del “que se haga” debería ser que en lugar de tener a alguien detrás nuestra diciéndonoslo, hubiese alguien o algo que hiciese las cosas para nosotros, por lo menos algunas
Ánimo con esos trabajos!!
Yo tb disfruto mas cd estan terminadas jajaja el hacerlas me agobia!!!
Intento pasar mas pero me es imposible tenemos problemillas familiares q me ocupan muxo tiempo. Muxos besos.
Hola, Reyes:
siento oír lo de los problemas familiares, espero que las cosas mejoren y que nos veamos más por aquí cuando todo vaya mejor.
Un beso