Construyendo la pirámide, Personal, Personas (y animales) sorprendentes

Agradecida

Hoy me ha llamado una amiga, antigua compañera de trabajo. Llevaba sin hablar con ella casi desde que dejé la empresa, aunque algún que otro e-mail sí que nos habíamos intercambiado. Ella ha sido mamá hace pocos meses y yo no la había llamado para felicitarla, aunque lo sabía. Sé que es cutre por mi parte, pero en realidad no lo hice por maldad ni por desidia, simplemente por no querer molestar. Supongo que una mujer que acaba de dar a luz necesita días de 30 horas para poder dedicar tiempo al bebé, a su familia y a ella misma (sobre todo con lo cortísimas que son las bajas por maternidad).

El día en que el cóctel entre no querer molestar y la vergüenza de no haber felicitado a una amiga, se hizo insostenible, le escribí un correo electrónico. Todavía no entiendo por qué, pero para mí fue un trauma hacerlo. Lloré cuando lo envié y volví a llorar cuando recibí su respuesta.

Y hoy me ha llamado y me ha dado las gracias, ¿se puede ser mejor persona?

Supongo que no llegarás a leer esto nunca, pero aquí queda dicho: Gracias a ti, guapa 🙂

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