El síndrome de las manos inquietas, Personal, Regalos a gogó

My precious

El viernes pasado me compré una feliz máquina de coser. Es pequeñita, pero de momento funciona muy bien y hace todo lo que tiene que hacer, así que yo más contenta que unas pascuas.

Ayer tuve el valor después de largos años sin coser nada de ropa, de ponerme a hacer una falda (y mucho más valor después de ponérmela para salir a la calle). La idea no estaba mal, pero la ejecución, ejem,  bueno, dejaba bastante que desear. Si algún día me emborracho o pierdo el control de mis facultades, le haré una foto y la colgaré aquí mismo, mientras tanto, nanai de la china…

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