Negro sobre blanco, Personal, Un libro al mes

Abril pródigo

Con abril he dado un buen impulso al tema de los libros, y es que no han sido ni uno ni dos, sino cuatro o cinco, según se mire,  los libros que me he leído.

Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza me gusta, me gusta mucho, y esta novela no me ha defraudado en absoluto. Es rápida y ácida y está muy bien escrita. Es la historia de un autor de comedias que sin comerlo ni beberlo se ve involucrado en el asesinato de un pez gordo de la sociedad de Barcelona.

Como suele suceder con Mendoza, el hilo argumental sirve de excusa para las descripciones de situaciones lugares y costumbres. Definitivamente merece la pena dedicarle unos días.

Les yeux jaunes des crocodiles, de Katherine Pancol

Este libro ha puesto la nota negra del mes. Los personajes son puros clichés, los niños y adolescentes hablan como si se tratase de adultos, la acción es previsible y, lo peor, este amago de novela coral no termina la mitad de las historias que empieza… He leído por ahí que el libro tiene una segunda parte, La valse lente des tortues, en la que supongo que terminará de contar lo que empezó en la primera. Hacer un libro mediocre y que encima no sea autoconcluyente me parece de una cutrez suprema, equiparable quizás a cuando las editoriales lanzan coleccionables de libros y con la compra del primer libro te “regalan” la mitad del segundo, para que tengas que seguir comprando. Lo dicho, muy cutre.

(Madame Bavarde, de Roger Hargreaves)

Resulta que, estando estas semanas pasadas perdida por Francia, mis hermanos van a comprar al supermercado, ven los libros de Roger Hargreaves en un expositor, ojean un rato, ven a Madame Bavarde y jocosamente deciden que lo mejor que pueden hacer es comprármelo. Del libro podría decir que es muy profundo, que cuenta el afán de Mme Bavarde por hacerse un hueco en el difícil mercado laboral, culminando con la moraleja de que hay que saber aplicar las características de cada uno a lo que quiere hacer en la vida, para hacerlo así lo mejor posible. Podría decir todo esto, pero sería un poco demasiado para un libro infantil, así que me limitaré a decir que mis hermanos son unos cabrones xD

Le Quai de Ouistreham, de Florence Aubenas

Y por fin un libro que no es de ficción. La verdad es que soy más aficionada a leer mentiras que verdades, pero este libro no me ha defraudado. Fácil y rápido de leer y sobre todo muy bien escrito, por su estilo en ocasiones se me olvidaba que se trata de una historia verídica.

Cuenta la historia de cómo Florence se cambió de ciudad, se inscribió en el paro con sólo sus títulos de educación básica y sin experiencia laboral, y de cómo, a su edad, recondujo su carrera profesional hacia el mundo de la limpieza, y ahí habla de los horarios, las empresas, los compañeros, la paga… Un libro que merece realmente la pena leer, sí.

El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza

Sin lugar a dudas el libro más divertido que me he leído en mucho tiempo. Cuando estudiaba (qué tiempos aquellos) nos hablaron de la importancia de la primera frase de una novela, de cómo puede ser más útil, y menos revientalibros, que la descripción de la contraportada, y desde entonces siempre que me quiero comprar un libro o decidir cuál va a ser el siguiente que me lea, lo hago en función de esa frase. Este libro promete mucho en la primera frase y realmente no incumple las expectativas generadas.

Cuenta la historia de Pomponio Flato, actuando como detective en Galilea, ayuda a Jesús a demostrar la inocencia de su padre José, carpintero del pueblo, acusado de la muerte del rico Epulón. En esta ocasión más que nunca lo importante es la situación, las hilarantes descripciones, las situaciones absurdas, en una mezcla de historia y fantasía que no da un respiro en ningún momento.

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Y esto ha sido todo de momento, que aunque abril no ha terminado y todavía puedo leer alguna cosa más, lo veo complicado, no creo que mi máquina de coser nueva me deje tiempo.

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4 thoughts on “Abril pródigo”

  1. Ooh, aquí otra fanss de Eduardo Mendoza. Aunque he de decir que le quiero más en modo seriote. Mauricio o las elecciones primarias me apasionó, y como inmediatamente después leí Pomponio Flato, supongo que no lo disfruté tanto. Pero ese hombre es grande.

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