Desvaríos de una mente desocupada, Personal, Visicitudes de una tejedora novata

Vicisitudes de una tejedora novata (iii)

Adentrándose en tierras inhóspitas

Como no podía ser de otro modo, el abanico de posibilidades que Internet pone a tu alcance te hace necesitar más, y más. Sigues tejiendo despacio, aunque ahora sólo aparecen agujeros donde se supone (crees) que deberían  aparecer, y sólo serpentea lo que tú quieres que serpentee, casi siempre al menos.

Pero claro, para tejer todo eso necesitas lana y, como todas esas tiendas de lana online maravillosas las sigues viendo un poco fuera de tu alcance (y además la lana de bazar o de gran superficie ahora te parece poca cosa), pues te diriges de vez en cuando a alguna de las, pocas, la verdad, tiendas de lana que hay en tu entorno.

Normalmente las tiendas de lanas son lugares peculiares, que abruman y divierten al mismo tiempo. Lo típico es encontrar una tienda pequeña, que lleva allí desde que el mundo es mundo, y que tiene algunos ovillos a los que, de ser personas, habría que hablarles de usted y cederles el asiento en el autobús. Pero tú vas buscando el glamour de las lanas que ves en Internet, esos maravillosos dégradés de color, esos materiales impensables…

Así de golpe, no te atreves a entrar a la tienda preguntando por, no sé, un ovillo de Noro, porque, inconscientemente, tienes la sensación de que no van a tenerlo, así que coges la vez, te ubicas en un rincón de la tienda donde no estorbes demasiado el ir y venir de gente y mientras esperas, observas.  Aquello es poco menos que un mundo aparte, todo el mundo sabe de qué habla y rápidamente se llenan bolsas con ovillos de lana y hay dinero que cambia de manos…

Y llega tu turno… “Mire, quería hacer esto”. Miras la cara de póker de la dependienta cuando le enseñas un patrón en inglés, con pinta de que lo hayas impreso en la impresora de casa. “¿Esto de dónde ha salido?” uf, tampoco le vas a contar tu vida, que para eso ya tienes el blog (porque a estas alturas es bastante probable que tengas uno).  Así que,  sintiéndote por un momento un poco superior a aquella señora que “tan poca idea tiene”, le explicas someramente que lo has sacado de internet, y que quieres lana para tejerlo.

Por supuesto en una tienda de lana nunca va a faltar la lana de moda, y llegado a este punto, como te ven “torponcilla“,  intentan vendértela. Es una lana, generalmente de fantasía, que permite hacer una bufanda muy vistosa con una sola madeja o dos. Las señoras que, además de no conocer Ravelry, estás hastiadas de tejer en azul celeste o rosa para sus nietos y los nietos de las demás, se lanzan a por estas madejas como agua de mayo. Pero es que claro, ellas ya le han dado una vuelta entera al temario, han hecho de todo y muchas veces, ahora quieren patrones que “se hagan solos” y así, en una tarde, de una tacada, dejar preparados los regalos de reyes de todas las nueras.

Pero tú insistes en tu patrón impreso, y ahora es cuando llega la venganza de la dependienta, porque realmente la que sabe es ella, y además está en su territorio, y tiene muchos aliados. Siempre hay alguna señora que quiere ayudar, siempre (se podrá hacer un grupo de facebook de esto? Señorasque insisten en ayudar en la tienda de lana…). Pero claro, lo que no sabe esta señora es que tu novatez roza lo extremo, y que lo que segurísimo que no sabes hacer es tejer un jersey a ojo (¡a ojo! ¡qué barbaridad!, ¿qué pensaría Ysolda de algo así?). Te recomiendan calidades, precios, grosores, posibilidades de adaptar el patrón a hacerlo con cualquier aguja (¿cómo? ¿sumar y restar? ¿multiplicar? ¡antes lo hago a ojo, señora!). En estas ocasiones lo haces lo mejor que puedes, eliges la voz que te parece más sensata y sigues todas sus recomendaciones.

El resultado, en otro momento.

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6 thoughts on “Vicisitudes de una tejedora novata (iii)”

  1. Chica que buena descripcion de una compra en el gato negro o en lanas Sixto, solo te ha faltado (que imagino que contaras en el siguiente capitulo), la vendedora con cara de prisa, las señoras empujando por detras, y tu apurada porque te das cuenta de todo eso, pero no acaba de gustarte lo que te ofrecen y realmente lo que te ha gustado esta en el último rincón y quieres tiempo para poderte decidir…….

  2. ¡¡qué bueno!!
    si es que lo has contado tal cual!…aunque confieso que, por haber aprendido de algunas “señorasque” muchas veces me sale lo de “a ojo” ….jejejeje
    (por cierto: el gorro me encantó! creo que te quedó muy bien)
    besos guapa! y gracias por el saludo ^.^

  3. ¡Gracias a todas!
    La verdad es que me he divertido mucho escribiendo esta serie de posts. Obviamente es un tema que da muuuuucho más de sí, pero yo de momento lo voy a dejar ahí (bueno, me queda un último post que estoy terminando de perfilar).
    Nos leemos!!

  4. Esta historia es el común denominador de cualquier tienda de verdad de lanas y telas, jajajaja… a mi la verdad que no me prestan mucha atención porque como voy al montón de las ofertas o me llevo un ovillo de cada color ya saben que mi caso es un caso perdido y no tienen nada que añadir xDDDD

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