El síndrome de las manos inquietas, Personas (y animales) sorprendentes

¡Que me salgo del parchís!

¿Os acordáis cuando se me partió el alma el octubre pasado? La “tortura” se prolongó hasta finales de mes, cuando finalmente dejamos el apartamento de la máquina de coser abandonada para venir a vivir a la casita donde estamos ahora (y donde la gente no abandona cosas jugosas, por otra parte). Con el tiempo la heridita se fue cerrando, aunque cada vez que entraba (la tentación es grande) a una de las muchísimas tiendas de telas y manualidades (por enlazar un par de ellas) que hay por aquí, se me abría un pelín, haciendo el olvido más complicado y llenando mis libretas de ideas y diseños para coser con esas telas de ensueño 🙂

Hasta que un día Salva me dijo que me compraba una máquina de coser (sí, tengo toda esa suerte), y no sólo eso, también cargó con ella todo el camino a casa (sí, también tengo toda esa suerte).

Y yo, pues lo dicho, tan feliz que me salgo del parchís. Y deseando sentarme a la mesa y coser y coser…¡Qué felicidad!

¡Mil gracias, guapo!

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9 comentarios en “¡Que me salgo del parchís!”

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