El síndrome de las manos inquietas, Personal, Personas (y animales) sorprendentes, Regalos a gogó

Maldiciones a mí, ¡ja!

Dicen que el mundo es de los valientes, ¿no? Pues aquí estoy yo, arriesgando como una temeraria, desafiando al destino, saltando al vacío sin red… vaya, ¡tejiendo una rebeca sin temor a las maldiciones!

¿Y porqué no temo yo a las maldiciones? Pues por tantas razones como posibles causas hay para que se cumpla la maldición del jersey:

  • Eh.. ¿justo ahora? Pues no me viene bien, la verdad: Tejer un jersey es algo que lleva mucho tiempo, y puede que coincida con el final natural de la relación.

Pues mire usted, no se da el caso, esta relación no tiene pinta de estar en las últimas.

  • ¡Al rescate!: El tejedor o tejedora siente de forma subconsciente que la relación se está agotando, y teje un jersey como quien se agarra a un clavo ardiendo.

Ídem de lo anterior, no hay clavo ardiendo que valga.

  • ¡Ajá! ¡Te pillé!: Un jersey hecho a mano es un regalo importante, y puede que suceda que tanto quien lo dé como quien lo reciba lo usen como termómetro de su relación.

Por aquí solemos andar con los pies en el suelo y lo que hay que decir, se dice, sin usar termómetros extraños.

  • Ni de coña, vamos: Quizás la pareja no quiere usar ropa tejida a mano, puede ser (hay gente para todo) que les parezca ridículo, a lo mejor porque la prenda está mal hecha o pasada de moda, o simplemente le parece cosa de marujas.

A mí señor esposo le encanta que teja y que le teja y, además, la lana y el diseño los ha elegido él mismo.

  • ¡Eo, que estoy aquí!: A lo mejor lo que pasa es que al tejedor o tejedora le gusta tejer un poquito más de la cuenta y en vez de trabajar en la relación se refugia en las agujas, o no habla de otra cosa…

Mira, esto podría ser, porque últimamente he pasado una época que no me veas, pero soy razonable y procuro enmendarme 😉

Además es que esta rebeca es, sinceramente, la prenda que mejor me ha quedado de todas las que he tejido, no hay más que ver las fotos. El patrón, eso sí, hubo que adaptarlo un poco, porque las mangas quedaban muy ceñidas en comparación con el cuerpo… (detalles aquí).

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9 thoughts on “Maldiciones a mí, ¡ja!”

    1. Bueno, tampoco estoy siendo tan productiva, es sólo que he terminado varias cosas que tenía empezadas y ahora las estoy publicando de forma escalonada, para no saturar 🙂

    1. Muchas gracias, Luisa! No hay que ser supersticiosos, que entonces nos perdemos muchas cosas, verdad? Me alegra que te guste, a Salva le encanta también!

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