¡Abajo la ociosidad!, El síndrome de las manos inquietas, Personal

Un botón

Al venirme a Suecia me hice un gorro que me quedaba grande y que convertí en un cuello (grande es poco, ¡me quedaba enorme!) y me hice otro gorro igual con la lana que me sobró. Comparativamente no estaba mal la cosa pero lo cierto es que, aunque haya negado la realidad durante un año largo, el segundo gorro me estaba grande también, así que lo he usado poco o nada.

Podía haberlo deshecho y tejido de nuevo en poco tiempo, pero he preferido “apañarlo” con un botón (y un par de imperdibles, pero eso es secreto), y creo que está bastante más resultón que si lo hubiese vuelto a hacer desde cero.

 

Ahora este gorro se ha convertido en mi favorito 🙂

 

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16 comentarios en “Un botón”

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