Club

Este año me he apuntado a un club de conversación en la biblioteca para practicar un poco más el sueco hablado, a ver si consigo mejorarlo y quitarme algunos defectos de base que arrastro. El lunes fue el primer día y la experiencia fue un poco, no sé, llamémosla contradictoria.

Por un lado la chica sueca que lleva la conversación es encantadora y la mayoría de la gente parece muy agradable. Por otro lado, nótese el “mayoría” de la oración anterior. En todos los grupos humanos hay gente que destaca por unas cosas u otras, y gente que al destacar molesta y gente que no lo hace. Así, no me molesta el médico griego recién llegado que destaca por apenas saber sueco ni la chica finlandesa que destaca precisamente por lo contrario pero, ay, sí que me molesta el vivalavida señor rumano que decidió antes de empezar que lo que el tiene que decir es más importante que lo que tuviéramos que decir los demás, y que su voz era infinitamente más bonita que las del resto (mira que yo no soy violenta, pero ganas daban!). Sobre la señora que sin venir a cuento preguntó cuánta sal tiene el mar todavía no me he formado una opinión.

Y a lo que yo iba con esto es a que las reuniones se celebran en la Biblioteca Internacional y a que, aprovechando que llegué antes de tiempo y que con la lluvia y sin paraguas poco iba a poder pasear por la calle, me subí a la planta donde están los libros en español a echar un vistazo. Y entonces vi uno que me llamó la atención.

¿Cómo no iba a llamarme la atención, si tenía una madeja de lana en la portada? El libro en cuestión es El club de la calceta, de María Reimóndez:

clubdelacalceta

Alcanzado este punto he de confesar que cogí el libro bastante convencida de que sería un truño del estilo de El club de los viernes, para ponerlo verde mentalmente mientras lo leía y luego aquí por escrito, así de mala soy.

Pero lo cierto es que, por suerte, poco tiene que ver con la truñovela de Kate Jacobs (aparte de lo evidente, claro). El club de la calceta es, desde mi punto de vista, un libro simpático escrito en un momento en que la vuelta a la moda de las labores lo hacen más que oportuno. Lo cual no es malo, claro, y lo cierto es que el libro es sorprendente (o quizás me sorprendió a mí porque tenía la peor de las expectativas para él).

No es una historia lineal, es más bien un compendio de 6 relatos con pequeños toques en común y referencias cruzadas. El propio libro en sí es una metáfora, cada capítulo, cada una de las mujeres, es una parte del jersey, que es el capítulo último. Gran parte de la historia no queda dicha, eso es de agradecer en un mundo en que los libros, películas y demás tienden a darlo todo mascadito mascadito. Está bien dejar al lector atar los cabos, hacerle sentir cómplice de la historia. 

Los personajes parecen sacados de una caricatura, están exagerados ad nauseam (latinajo, toma pedantería!). Cada una de las mujeres es algo más que un cliché, es un cliché absurdamente exagerado: la que es gorda lo es tanto que tiene su propio campo gravitatorio, la que es beata mete un nombre de santo cada tres palabras… y así cada una de ellas. Además se echa en falta (yo echo en falta) que se trabajen un poco más las relaciones entre ellas, una cosa es dejar algo a la imaginación y otra es omitirlo totalmente…

La redacción tampoco es brillante, es un intento de monólogo interior que en mi opinión le viene grande a la autora. Y no puedo pasar sin hacer referencia al principio del libro, que es una serie de recortes de prensa y similares que parecen escritos por alguien que jamás de los jamases ha puesto sus ojos en un periódico, sencillamente horribles.

En fin, que si pongo en una balanza lo bueno y lo malo, al final ni chicha, ni limoná, pero que al menos me ha tenido entretenida dos diítas.

🙂

8 comentarios en “Club

  1. Buf, ya había visto ese libro y lo cierto es que dejé que, elegantemente, pasara de largo en mi vida. Con El Club de los Viernes ya consideré que había gastado un precioso tiempo, y no me van a volver a pillar. No. Los libros que se escriben rápida y atropelladamente aprovechando el tirón de algo que está de moda, suelen provocarme aversión.

    Por supuesto, si leyera algunas criticas satisfactorias, le daría una oportunidad, pero de momento, va a ser que no.

    • Ay, sí, precisamente eso es lo que tendría que haber pensado yo. Pero mira, con la de libros “sesudos” que me estoy leyendo para clase, casi que se agradece una cosa ligerita😛

  2. También yo he pensado en el club de los viernes y me han dado ganas de salir corriendo, pero bueno, está bien saber que existe un libro sobre mujeres que tejen que no es tan horrible. De todas maneras, no me animo a leerlo. ¿Existe de verdad algún libro de mujeres tejedoras que sea chulo? Aunque todo lo que empiece como “El club de…” me da bastante pereza, la verdad!!

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