¡Abajo la ociosidad!, Negro sobre blanco, Personal, Un libro al mes

Por quién doblan las campanas

 For whom the Bell Tolls, de Ernest Hemingway. Del argumento del libro poco hay que decir, no es que sea precisamente nuevo, ¿no? Pero para contextualizar diré que es la historia de lo que ocurre en los días previos a la voladura de un puente cerca de Segovia durante la Guerra civil española. Los protagonistas son Robert Jordan, un estadounidense voluntario de las Brigadas Internacionales experto en explosivos, y los guerrilleros republicanos de la banda de Pablo. El amor (por una mujer, por la república, por la libertad…) y la muerte son los puntos de anclaje en torno a los que gira la novela.

Pero el libro tiene una cosa que chirría, bueno, dos. Primero que Hemingway se autocensura al escribir, usando palabra como “unprintable” u “obscenity” cuando lo que quiere decir es mucho más feo. He estado leyendo un poco por curiosidad pedante mía y he descubierto que el tema de la autocensura responde a no cerrarse las puertas de los grupos de lectura formados por señoras estiradas de nariz respingona y tal.

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“Go to the unprintable […] and unprint thyself”.

Y por otro, la forma de hablar de los personajes españoles del libro. Para dotarlos de voz y estilo propia, diferenciándolos del protagonista americano, Hemingway utiliza traducciones literales de expresiones y giros del español, así como falsos amigos.

Los españoles del libro utilizan a menudo la expresión “me cago en la leche” (¿y quién no lo hace?) pero en lugar de utilizar alguna expresión equivalente en plan “damn it”, “shit” o algo del estilo, Hemingway se decanta por “I obscenity in the milk!”. Precioso, ¿no? Al final me acabé acostumbrando a estos giros pero se me plantean varias dudas:

1. ¿Cómo de bien lo entienden los que no hablan español?

2. ¿Le da a todo el mundo la sensación de que los españoles quedan como palurdos? Existe un pacto implícito entre el traductor y el lector, el pacto de que el primero va a hacer lo posible porque el segundo reciba un mensaje lo más similar posible al mensaje original. Si tomamos a Hemingway como “traductor” de lo que dicen los personajes…

3. ¿Le estoy dando demasiadas vueltas al libro?

De cualquier modo es un libro muy recomendable, a mí me ha gustado mucho 🙂

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7 comentarios en “Por quién doblan las campanas”

  1. Este libro lo leí cuando tenía unos 20 años y me gusto mucho, mucho, no sé si ahora con cuarenta en una segunda lectura me parecería igual de bonito 😉 de todas maneras a Hemingway le tengo especial cariño porque con el Viejo y el mar comenzó mi afición a la lectura

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    1. El viejo y el mar es uno de esos libros que siempre he querido leer. Había en casa de mi abuela una edición en pasta dura del círculo de lectores, y me encantaba la portada! Creo que es hora de buscarlo en la biblio!

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  2. Yo no lo he leído, pero me encanta que te preguntes lo que te preguntas… es a lo que nos enfrentamos los traductores toooodos los días! Soy una apasionada del trasvase cultural 🙂

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    1. Si lo lees ya me contarás tus impresiones!
      Yo era (bueno, soy, pero dejé de ejercer porque me harté) traductora, y de siempre me ha interesado muchísimo todo lo que tiene que ver con los idiomas y sus relaciones ^_^

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