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En lo que quedó el día

Si hay algo mejor que cumplir años en general, es tener la maravillosa suerte de cumplirlos en tu estación favorita. Y si además a esa suerte le sumamos el privilegio de tener libre precisamente el día de tu cumpleaños, el día es casi perfecto.

Por desgracia tengo que decir casi perfecto y no perfecto del todo, porque mi cuerpo ha decidido entrar en el nuevo año por la puerta grande, recordándome con un antipático dolor de espalda que ya no tengo 20 años y que tengo que cuidarme un poquito más.

A pesar del dolor me dirigí mochila en ristre a pasear a Djurgården, mi sitio favorito para disfrutar del otoño, con la idea de respirar aire fresco y de hacer un puñado de fotos ya de paso…

Y al llegar a casa… sofá, manta eléctrica, bolsa de golosinas, y proyecto nuevo de punto porque, aunque tengo varias cosas empezadas, la mayoría están en fase aburrida y me apetecía una barbaridad empezar algo nuevo. Hace unas semanas, en una excusión a Gotemburgo, se vinieron conmigo a casa un par de ovillos de Admiral Stärke 6 de Schoppel, comprados con el patrón Juneberry Triangle en mente:

Y así está la cosa:

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Tenía muchas ganas de tejer este patrón y muchas ganas también de tener un chal en tonos neutros… ¡combinación ganadora!

¡Feliz día!

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3 comentarios en “En lo que quedó el día”

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