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Leyendo en 2017 (IV)

Hace ya bastante, cuando salió y era el bestseller por excelencia en todas las librerías de España, mi madre me regaló La sombra del viento dos veces. Me lo leí sólo una y me encantó. Años después Ruiz Zafón ha ido sacando más libros a los que no he echado demasiadas cuentas… hasta este verano, que estuve mirando un poco y decidí darles una oportunidad. Los anoto aquí todos juntos porque, exceptuando el primero que al final sí que me lo he leído dos veces, los demás los tengo bastante mezclados entre sí. Es el precio de leerlos demasiado seguidos, supongo.

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Era evidente que iba a acabar leyéndolos porque, ¿quién se resiste a algo llamado “El cementerio de los libros olvidados”? Yo no, eso está claro. El concepto de una biblioteca enorme, laberíntica y oculta es demasiado romántico e intenso como para dejarlo pasar, y si ya encima le metes romance, escritores malditos, dobles vidas, misterio… pues nada, que estaba condenada a leerlos (y disfrutarlos).

Me ha gustado mucho ver como la saga crecía, las historias se entremezclaban y al final todo (o casi todo) parecía cobrar sentido. No sé si estaba planeado hacerlo así desde el primer momento, o si fue el éxito de La sombra del viento el que dio pie a que crecieran los otros tres, pero sea como sea el resultado es genial.

¿Queda alguien por ahí que no haya leído a Ruiz Zafón?

¡Feliz lunes!

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Leyendo en 2017 (III)

Como no sólo de novelas policiacas se puede vivir, aproveché el comienzo de mis vacaciones de verano para “atracar” la Biblioteca, y me traje un surtidillo de libros, unos más acertados que otros.

Del que voy a hablar hoy es uno de los poco acertados, me temo. Hace unos veranos, concretamente en 2013, leí Where’d You Go, Bernadette de Maria Semple, y me pareció una lectura entretenida y “fresquita”: una cosa ligera para leer cuando apetece estar entretenida pero no hay ganas de quebrarse demasiado la cabeza. Así que cuando vi en la biblioteca otra novela de la misma autora, pues me la traje a casa…

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Se llama Today Will Be Different y va un poco del mismo palo que la otra, pero peor. La protagonista, Eleanor, es un grano en el culo y un irritante ejemplo de “problemas del primer mundo”.

Es un libro tan sumamente plano que aunque no hace mucho que lo terminé de leer, soy incapaz de recordar nada relevante del argumento, sólo que el final… argh!! el final hizo que mi furia volase por el salón en círculos… El libro es malo y soso, y al final la autora simplemente se ríe del lector… ¬¬

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En fin, unas veces se gana y otras se pierde… ¿Alguien se ha leído este libro?

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Leyendo en 2017 (II)

¡He estado leyendo!

No he blogueado mucho, pero estoy más o menos consiguiendo mi objetivo de leer un poco más… Bueno, al menos durante las vacaciones de verano me he puesto un poco al día con mi reto en Goodreads, espero seguir leyendo ahora que el curso ya ha empezado.

Después de mi última publicación lectora, en la que hablaba de A grandes males, último tomo de la trilogía Refranes, canciones y rastros de sangre, de Pérez Gellida, me quedé un poco huérfana de libros (como suele pasar después de leer uno que gusta bastante).

Un par de vueltas por la tienda kindle y muchos fragmentos gratuítos más tarde, me decidí por La maniobra de la tortuga, de Benito Olmo.

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Se trata (una vez más) de una novela policíaca protagonizada por un inspector poco ortodoxo, por definirlo de alguna manera. La acción se desarrolla en Cádiz, donde Blanquetti ha sido trasladado forzosamente con el objetivo, digamos, de no meterse en líos.

Pero a veces la vida trae líos y en la vida de Blanquetti se cruza un cadáver… y al parecer lo de ser inspector de homicidios es como lo de ser tejedora, si ves un cadáver lo tienes que investigar, del mismo modo que si ves una tienda de lana la tienes que visitar, eso es así, simple y llanamente.

El pobre Blanquetti, que además va investigando a su bola, no es Harry el sucio ni nada parecido, los malos no caen desplomados a su paso, de hecho el pobre se lleva más palos que una estera, y eso lo hace bastante entrañable de leer. En paralelo y entrecruzada está la historia de Cristina, una mujer víctima de la violencia de género, que intenta salir adelante llevando una vida lo más discreta posible después de haber pasado varios años en una casa de acogida para mujeres maltratadas.

He leído que alguien ha comprado los derechos para hacer de esta novela una película, pero lo que yo espero de verdad es que Olmo se lance a publicar más novelas de Blanquetti, que este personaje puede dar mucho de sí.

¡Feliz lunes!

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Leyendo en 2017 (I)

Cuando hice balance de 2016 apunté como mi único fracaso del año el haber leído poco, y me propuse simple y llanamente leer más.

¡ja, y ja!

Ayer 7 de mayo terminé el primer libro de 2017, así que la cosa pinta incluso peor que el año anterior 😦 Creo que ahora que ha llegado el buen tiempo y puedo sentarme a leer y tejer en el balcón ¡igual puedo remontar un poquito!

El elegido ha sido una vez más Pérez Gellida -¡no es mi culpa que mi necesidad de leer y su necesidad de publicar estén perfectamente sincronizadas!- y la obra ha sido su última novela, A grandes males, último tomo de la trilogía Refranes, canciones y rastros de sangre.

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En este tomo la acción se desarrolla principalmente en Buenos Aires, saltando entre el momento actual y principios del siglo XX, durante la construcción del Palacio Barolo en Buenos Aires: la Divina Comedia, sociedades secretas, muchas canciones y melancolía… realmente merece la pena leer esta trilogía!

Creo que cierra la trilogía muy bien, con su pequeño momento “mano saliendo de la tumba” y todo.

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Ahora me pide el cuerpo algo menos policíaco y menos negro a poder ser… me he descargado unos cuantos fragmentos al kindle y de momento dudo entre empezar la saga Outlander (que da un poco de vértigo porque son ocho libracos bien gordos) o quedarme en lo policíaco pero humorístico y leer La brigada de Anne Capestan, de Sophie Hénaff.

¿Alguna recomendación?

¡Feliz lunes!

 

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Versos, canciones y trocitos de carne

Antes de irme de vacaciones de navidad a España, necesitaba agenciarme algún libro, preferentemente para el kindle, preferentemente gordo, y preferentemente policiaco.

Así que me puse a investigar, y encontré algunas referencias que me llamaron la atención, entré a la web de amazon a leer las primeras páginas y lo que vi me cautivó del todo:

empezar porque sí

Un libro que titula su primer capítulo con los primeros versos de esta canción es un libro que hay que leer (o, al menos, es un libro que yo tenía que leer):

Confieso que me brotó la fan-girl que llevo dentro y me alegro porque el libro, la trilogía de libros, no me ha decepcionado para nada.

César Pérez Gellida (@cpgellida), el autor de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, no sólo tiene talento para escribir, buenas ideas y buen gusto musical, ¡también tiene buenos padrinos para sus libros! No soy mujer de muchos prólogos ni epílogos, me gusta ir al meollo de las cosas, pero mira por donde se me detuvieron los ojos en el de Memento mori, firmado por Michael Robinson, y ya tuve que leer el de Dies Irae, por Jon Sistiaga y el de Consummatum est, que firma mi adorado Lorenzo Silva.

La trilogía se desarrolla entorno a dos personajes antagónicos que son, como en toda policiaca que se precie, el bueno y el malo. Personalmente no sé si me resulta más interesante Ramiro Sancho, el bueno, un policía en principio normal y corriente que sale de la cama una mañana para verse envuelto en un caso que cambiará toda su vida, o Augusto Ledesma, el malo, un asesino en serie muy listo, muy narcisista y con un estilo muy particular.

 

Además son libros con banda sonora: no sólo Héroes del Silencio, sino también Vetusta Morla, Antonio Vega, Rammstein, Love of Lesbian, Bunbury…

De lo más entretenido que he leído últimamente, ya tengo ganas de más, por eso me acabo de comprar el librito de spin-offs.

¡Saludos de (casi) fin de semana!

 

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Barnens Ö

Este verano me hice el propósito masoquista de sólo leer libros en sueco desde que empezase el curso y, como mínimo, hasta navidades. La idea es aprovechar el entretenimiento para mejorar mi sueco y el resultado está siendo el obvio: no sé si está afectando a mi sueco, lo que sí sé es que leo mucho menos.

De los dos libros que tengo en marcha -el de la mesilla de noche y el del bolso- la semana pasada me terminé el del bolso, que es el que leo a paso de tortuga por las mañanas en mis 8 minutos de tren. He tardado unos dos meses en leerme un libro de unas 300 páginas… ¡ha ratos me he desesperado de lentitud!

El libro en cuestión es Barnens Ö (en sueco, La isla de los niños en español) de PC Jersild, que cuenta la historia del verano que Reine pasa solo en Estocolmo tras engañar a su madre haciéndole creer que se va al campamento de verano (y a los del campamento haciéndoles creer que está enfermo).  Es el libro que la Biblioteca de Estocolmo escogió en 2014 dentro del evento “Stockholm läser” (Estocolmo lee), en el que cada año se elige un libro ambientado en la ciudad y se organizan eventos de todo tipo en torno al mismo.

Imagen: Biblioteca de Estocolmo

La cuestión es que el chaval, que tiene 11 añitos nada más, tiene una vida interior muy intensa, y necesita aprovechar el verano para resolver las grandes cuestiones de la vida antes de que la pubertad llegue y lo haga esclavo de sus instintos carnales. Para comprobar si disfruta de un día más de libertad pre-decadencia, cada mañana se examina cuidadosamente en busca de vello púbico (sí, el niño es más bien raro).

Pero por muy intensito que llegue a ser, un niño no deja de ser un niño y sus razonamientos así lo reflejan…

Me ha gustado mucho como en el libro, cuyo narrador comparte la perspectiva del niño, se entrelazan las cosas que pasan con las ideas del chaval, de forma que yo, como adulta, puedo deducir el batacazo que ese niño se va a dar de morros con la realidad, a la vez que leo su perspectiva de las cosas… Aunque también tengo que decir que yo, como adulta y como maestra de niños algo mayores que Reine, me he pasado gran parte del libro preocupada y preguntándome ¡por qué a nadie le da por llamar a la policía cuando se cruzan con él!

¡Feliz lunes!

Negro sobre blanco, Personal

Leer en vacaciones

No concibo unas vacaciones (y me refiero a los dos tipos, a las generales de no trabajar y a las particulares de viajar) sin libros. En los días de ocio, sobre todo cuando el compañero de aventuras tiene que ir a dar el callo, leer es de las pocas actividades que podría hacer, tranquilamente, durante 8 o 9 (no sé si todos los días, pero más o menos), y a la hora de viajar, no se me ocurre nada mejor que hacer en los trenes, autobuses, aeropuertos, etc. Porque, aunque tejer está bien y de eso también me llevo, un libro no tiene parangón.

Para mis pasadas vacaciones pedí una recomendación por Twitter a una amiga que sé que no me va a defraudar y recibí dos, a falta de una: la primera, de mi amiga, me remitía a un libro que he comprado y no leído porque me parecía demasiado “serio” para las vacaciones y la segunda, de un desconocido, a lo que parecía ser una novela romántica. La compré, pensando que podía ser el tipo de libro simple y entretenido que aligera las esperas y, ya volveré a ella, pero como adelanto diré que cuando las madres dicen “no hables con desconocidos”, en realidad quieren decir “no hables con desconocidos, porque te pueden recomendar vaya dios a saber qué libro”.

Por si acaso, estuve indagando un poco más, buscando alguna novela policiaca (últimamente me ha dado un poco por ahí) y encontré La trilogía del Baztán, de Dolores Redondo. Vi en general buenas opiniones y el hecho de que vendieran el lote de tres novelas por un precio razonable (para lo que es la tienda Kindle) me hizo decidirme.

Posteriormente descubrí que la razón por la que venden las tres en un lote es que después de leer la primera se te quitan las ganas de leer (y por ende de comprar) las demás, simple y llanamente. Es un libro tonto y predecible, y los personajes… ¡ugh! los personajes son odiosos, la protagonista y su marido me recuerdan a don y doña perfección de la saga de Los hijos de la tierra… no se puede ser más guapa, estar más cachas o tener más éxito.

Como aporte novedoso, con respecto a las novelas de policías a que estoy acosumbrada, está la introducción de la mitología, concretamente la mitología vasco-navarra, pero lo hace de una forma que le da un tinte “magufo” a la investigación que no me convence nada.

Por resumir, el primer libro es malo hasta decir basta, a ratos parece que estés leyendo una novela de Jazmín y a ratos una entrada de la wikipedia.

Pero claro, una está de vacaciones, llega al hotel después de pasar el día caminando, el cuerpo está exhausto pero la mente va a mil por hora reviviendo las imágenes y las experiencias del día y hace falta algo que relaje, así que la emprendí con el segundo libro y posteriormente con el tercero… y la cosa mejoró bastante: no son los libros de mi vida pero son muy superiores al primero. La protagonista sigue siendo doña perfección, pero desaparecen las entradas de enciclopedia y la mitología sigue presente pero de forma sutil, como tendría que haber sido desde el principio.

Mi recomendación: si eres capaz de terminarte el primero, lánzate a por los otros dos 😀

Y como al final acabé los tres libros en menos tiempo del que esperaba decidí darle una oportunidad a la novela aquella que me había recomendado el desconocido. Y cuando llevaba un 20% o así me vi a mí misma, sentada en un tren en Japón, leyendo una novela “erótica” de calidad más que dudosa, y me vi tan ridícula que apagué el Kindle y me puse a tejer (y ya no leí más en lo que quedaba de viaje). No voy a dar el título del libro, porque no tengo nada positivo que decir: no me parece que esté bien escrito y, además, eso de leer cómo la gente folla no es mío.

A ver, si te dan a elegir entre leer algo como “Juan le contó un chiste buenísimo a sus amigos y todos se rieron a carcajadas, a María hasta se le escapó un poco de pis de tanta risa”, o leer el chiste y reírte… eliges la segunda opción, ¿no?

Pues eso 😛