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Podcast episodio 13 – Hacia atrás

Un capitulito más, y aquí andan las notas. ¡Siento el retraso!

De todo esto he estado hablando:

Patrones de punto/ ganchillo:

Libros:

Lanas:

¡Gracias!

 

 

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La gran aventura sueca, Personal

La química

Como pequeño cambio para el mes de febrero, dentro del plan #12pequeñoscambios, Paula nos habla del exceso de productos químicos que usamos o consumimos a diario. Leí su entrada y los comentarios que le han dejado, reflexioné y me creí que ese cambio no iba a poder aplicarlo en mi vida: honestamente ahora mismo no me veo dándole vueltas a los ingredientes de cada cosa que compre, así que estaba por desistir, cuando vi la luz: ¿qué hay en mi vida que no me aporta absolutamente nada y que es completamente innecesario? ¿A qué no necesito mirarle los ingredientes porque sé de sobra que es todo mierda?

A las golosinas. Putas golosinas.

Siempre me ha gustado mucho lo dulce, pero desde que me vine a Suecia la cosa se ha ido de madre un poco. Ahora está un poco más bajo control, pero ha habido épocas en las que me asustaba a mí misma. Y es que en cada supermercado de este país te encuentras esto:

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Esta claro que este objetivo casa mejor con un mes sin azúcar, pero todos esos aditivos, estabilizantes y demás, de los árboles no salen, así que yo tiro con esto, que es lo que más necesito en este momento.

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Llevo también tiempo intentando reducir la cantidad de cocacola que tomo, aunque a diferencia de las golosinas, la cocacola tampoco tengo interés en eliminarla del todo…

¡Feliz febrero!

 

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He estado cosiendo vestidos (2)

Después de coser el vestido de ejemplo que os enseñé la semana pasada, tenía serias dudas sobre si usar mi tela preciosa para coser una versión definitiva de ese vestido…

Es una tela de Paapii Design (o al menos eso creo, porque no la encuentro en su página web, que compré en un festival de costura y otras artes que se celebra un par de veces al año aquí en Estocolmo.

Al final me lancé y puedo decir que estoy bastante contenta con el resultado. Corregí lo que no me gustaba del patrón original, y enmendé los errores de mi primera versión.

Le he puesto pinzas de entalle en la espalda (y les he dado profundidad a las del pecho), he rematado cuello, mangas y bajo con bies de punto y he usado parte del mismo bies para dar más importancia al detalle de los hombros, y he usado hilo de torzal para hacer todas las costuras decorativas.

Lo de posar con un libro en las manos no es simple postureo cultureta, ¡es que soy la peor posadora de mundo! Como no se ve, os digo que el libro es Black, black, black, de Marta Sanz, y os comento además que me está gustando bastante.

Y el vestido… ¡estoy súper contenta con cómo ha quedado! De hecho fue el que llevé para la defensa de la tesis ❤❤.

El patrón del que lo saqué es el Jazzy Jacquard, de la revista Ottobre 5/2016.

Y con esto y un bizcocho… ¡al Club de las Malas Costureras!

Nota: en el post de la semana pasada recibí un comentario acerca de esta entrada de La modistilla valiente, donde explica muy bien cómo acertar con la talla midiendo directamente en el patrón.

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He estado cosiendo vestidos (1)

A finales de 2017 estuve, tal y como indica el título de esta entrada, cosiendo vestidos. Así, a saco, como si no hubiese otra cosa que hacer en el mundo, y entre unas cosas y otras acabé con 4 prendas nuevas en el armario.

La historia es que mi marido iba a defender su tesis doctoral y yo no tenía que ponerme (en serio), así que compré unas telas, busqué unos patrones… y me eché a coser. Pero como las telas que quería usar además de bonitas eran caras, y no las tenía a mi alcance en caso de necesitar más, pues hice dos vestidos con telas más sencillas, por si acaso.

El primer patrón que elegí es el Jazzy Jacquard, de la Ottobre 5/2016.

jazzyjacquard
Fuente: Ottobredesign

La verdad es que ahora viendo la foto me doy cuenta de que el vestido es bastante más suelto de lo que parece indicar el esquema… Pero vamos, el vestido cosido así tal cual, sin modificar nada, queda feo, pero feo de cojones.

Mi primera versión fue en una tela de sudadera de verano en gris y cuando me lo probé por primera vez se me cayó el alma al suelo… de hombros iba bien, pero de cintura, pecho y caderas era un saco de papas… ¡Horrible! Así que tocó modificar mucho, mucho.

Le tuve que poner pinzas en la espalda porque tengo mucha curva ahí y quedaba muy poco favorecido. Viendo la foto me acabo de dar cuenta de que la izquierda me ha quedado algo más corta… qué se le va a hacer, habrá que confiar en que nadie me mire demasiado de cerca cuando me lo ponga.

Al meter la tijera me columpié un poco y como se ve en la primera foto el vestido es demasiado corto, así que para no perderle más de largo lo rematé con un bies de punto en rosa. Y me pareció que quedaba tan bonito, que decidí hacer lo mismo con el cuello y las mangas.

¡Y con esto concluyo mi primera aportaciónal Club de las Malas Costureras!

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Aferrarse

Esta mañana me he puesto filosófica con el café y he estado reflexionando sobre el tejer, lo tejido, y mi relación con ambas cosas.

Como nos gusta categorizarlo todo me pregunto… ¿soy tejedora de proceso, o de producto? ¿Se pueden ser las dos cosas? Porque adoro el proceso, pero necesito el producto también, aunque no lo use…

Ayer puse esta foto en instagram y, además de muchos mensajes de ánimo de compañeros de tejido, recibí un mensaje de mi cuñada ofreciéndome su ayuda si acaso no me daba tiempo de usar todo lo que tejo.

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Y la cuestión es que tiempo no me da, no sé si me da. Probablemente tendré tiempo de sobra para usar todos estos que estoy terminando, porque son nuevos, pero ¿qué pasa con los que ya tengo en el armario?

Mucha gente se plantea tejer más jerséis con el objetivo de sustituir sus prendas compradas por prendas tejidas a mano, pero en mi armario sólo hay un jersey que no me haya hecho yo y está nuevo (fue un regalo) así que no tengo necesidad de deshacerme de él.

De lo que si debería deshacerme es de algunos de mis jerséis más viejos: alguno porque no me queda como debería, otro porque con el uso se ha estropeado… pero me cuesta: estoy muy aferrada a cada una de las prendas que he tejido y sufrí cuando una rebeca que tejí se afieltró en la lavadora.

Cuando termine los jerséis de la foto (y a menos dos de ellos espero terminarlos pronto) no tendré sitio donde ponerlos. En mi estanterías del armario ya no caben, así que más que filosofeo barato de lunes por la mañana, lo que me planteo en este post es un problema de verdad.

A lo mejor debería ser ese el objetivo minimalista de este mes de enero, y no el de organizar el cuarto de baño (seguramente debería tener un objetivo doble y hacer las dos cosas).

¡Feliz lunes!

PD: He leído por ahí que hoy es el lunes más triste del año. Yo estoy feliz como una perdiz porque los lunes no trabajo y tengo tiempo de ponerme a filosofar con mi café. Mañana martes cuando suene el despertador a las seis otro gallo cantará.

 

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Podcast episodio 12 – Muchos propósitos

¡Año nuevo, episodio  nuevo! En este capítulo estoy un poquito más centrada que en el anterior…

De todo esto he estado hablando:

Patrones de punto/ ganchillo:

Patrones de costura:

Podcasts y blogs:

Libros:

Lanas:

¡Gracias!

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Adios, 2017. Bienvenido, 2018

2017 ha sido un buen año, de esos en los que sientes que estás donde tienes que estar y como tienes que estar, no sé si me explico. Como suelo hacer cada año quiero aprovechar para hacer un poco de balance, así cuando mire atrás poder ver lo que conseguí en 2017 🙂

Mi primer logro del año ha sido ponerme (más o menos) en forma: yo siempre he sido un bicho de gimnasio. Cuando vivía en Córdoba no había gimnasio por el que no hubiese pasado, a mi marido de hecho lo conocí en uno. Sin embargo nunca me había sentido en forma… yo era de las que se ahogaba yendo a por el autobús, de las que eran incapaces de abrir un bote de tomate, etc. ¡Lo que viene siendo una tirillas! Y este año he dado con unas clases y, sobre todo, con un monitor, que motiva mucho a dar lo mejor de uno mismo. (Acabo de encontrar que hay un video de mi clase favorita en Youtube, os dejo el enlace por si queréis echarle un vistazo (yo no salgo!)).

Encontrar un ejercicio que realmente me motiva ha sido muy importante para mí este año: estoy más relajada, duermo mejor, mi espalda está infinitamente mejor, me siento más guapa y mucho más segura de mí misma, y a veces, cuando me estoy cepillando los dientes, me veo un bíceps en el brazo 😂😂

Mi segundo logro del año es laboral: este es mi cuarto curso en el colegio y cada vez me siento más profesora y menos una-que-pasaba-por-ahí. Hablo más con los alumnos, dentro y fuera del aula, he perdido el “miedo” a contactar con los padres (inseguridad por el idioma), aprendo mucho cada día y disfruto de lo que aprendo y, aunque a veces me queje y patalee, en general me lo paso bien.

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Otro logro de este año ha sido sentarme delante de una cámara y ponerme a hablar de mis tejidos. Si me lo hubiesen dicho hace un año me habría caído de culo de la risa, y ahora ahí estoy, cascando como si no hubiese un mañana y echándolo de menos cuando no puedo hacerlo.

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He tejido mucho y, para qué negarlo, muy bonito.

He participado en los swapetines.

He cosido y he usado lo que me he cosido.

He leído mucho más que el año anterior: ¡llevo 22 libros!

Ha nacido mi cuarta sobrina… ¡la primera niña!

Me he subido en un escenario y, sin una gota de alcohol en mi cuerpo, he cantado perpetrado una canción (y sí, hay fotos pero no, no las pienso enseñar :P).

El único punto menos positivo de este año es que he viajado menos de lo que me gustaría (aunque he estado en la playa y eso hace que el viaje valga por 2), pero no se puede controlar todo y las circunstancias han sido las que han sido. El año que viene seguro que me harto de aviones!!

Nos seguimos leyendo en 2018, ¿no?

¡Un besazo!