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Tres colores

Me quedaban un par de cosillas por enseñar en el blog de lo que tejí en mi “fase generosa” de las pasadas navidades. Una amiga iba a tener a su primer bebé en enero y en vez de comprarle un regalo, tras preguntarles a los padres qué les parecía la idea, les tejí una mantita la mar de molona.

Tanto el patrón como la lana y la combinación de colores son elección de la madre, la ejecución es mía.

El patrón es muy resultón y entretenido de tejer, seguro que lo repetiré alguna vez 🙂

Con lo que sobró de lana, que no fue mucho, tejí este gorrito (patrón) sin tener muy claro si el tamaño es el adecuado para una cabeza humana… ¡lo veo taaaan chiquito! De todos modos, en caso de que sea demasiado pequeño, siempre habrá algún muñeco en el futuro que lo pueda usar, ¿no?

Las fotos, desde el balcón y con la nieve de fondo, son bastante viejas. La nieve ya se ha fundido y todo empieza a verdear… ¡la primavera está llegando!

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La tejedorcilla valiente

Érase una vez que se era, una tejedora que tejía y tejía una manta de hojas para un bebé. La tejedora tejía con mimo y tesón pero, siendo como era de naturaleza despistada y ánimo distraído, descubrió horrorizada una noche que había un fallo en la manta unas veinte vueltas atrás.

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– No pasa nada -pensó- esos fallitos son los que dan personalidad a las cosas tejidas a mano. Y siguió tejiendo, cada vez más rápido, durante veinte vueltas más.

Pero durante todo ese tiempo no dejaba de oír una vocecilla en su cabeza, una vocecilla que sembraba el caos y la duda…

– ¡Pero qué vaga que eres! ¿Qué te costará deshacer esas vueltas que llevas y rehacerlas? ¿Acaso el bebé no se merece una manta sin defectos? ¿No ves que ese punto mal hecho está en el centro de la manta y SE VE CLARAMENTE? – Y así siguió, incansable, durante cada punto de cada una de las veinte vueltas.

La tejedora lo escuchaba, se mordía el labio inferior y seguía tejiendo concentrada. Sabía con certeza que la madre del bebé no querría que deshiciese, sabía que no le importaría, sus amigas tejedoras coincidían en que, en el conjunto de la manta, no se notaba mucho pero, entonces, ¿por qué no dejaba de oír la irritante vocecilla?

Las personas que tejen son de carácter constante, ¿cómo si no podrían tejer pacientemente metros y metros para hacer algo que pueden comprar por poco dinero y en poco tiempo? Y nuestra tejedora, además de constante era cabezota, muy, muy cabezota. Una vez que tenía una idea en la cabeza era difícil hacerla cambiar de opinión, así que la vocecilla lo tenía difícil para conseguir que deshiciera aquellas cuarenta vueltas, pero insistió que al final la tejedora soltó las agujas por un instante y suspiró, dispuesta a escuchar a la voz y a negociar con ella para hacerla callar.

Ninguna de las dos tenía la más mínima intención de dar su brazo a torcer, el debate fue intenso a la par que silencioso y entonces la tejedora tomó una decisión: deshacer, pero no más de los estrictamente necesario, y se puso manos a la obra hasta obtener esto:

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La reacción popular fue llevarse las manos a la cabeza, pero ya no había vuelta atrás y, teje que teje, en un rato estaba el fallo corregido y los puntos rehechos.

La única pega es que se notaba un poco que algo había pasado ahí, había una columna de puntos que había quedado más suelta que los demás, causando un efecto un poco antiestético.

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No obstante, antes de que la irritante vocecilla pudiese hacer acto de presencia, la tejedora le puso las cosas claras: No iba a deshacer, no iba a agobiarse y, sobre todo, no iba a escucharla más.

Y suerte que no lo hizo, porque una aguja lanera redistribuyendo un poco la tensión y un buen lavado y bloqueado suave fueron suficientes para que la manta quedase decente:

Y colorín, colorado… ahí está la manta. Yo soy incapaz de ver restos del fallo y posterior apaño, y eso que recuerdo perfectamente donde era.

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Del noble arte de compaginar

Una de las cosas buenas de tejer (sí, otra más!) es que nos permite ser multitarea… No siempre, claro, porque hay cosas que requieren una concentración extraordinaria, pero en muchas ocasiones podemos tejer mientras vemos la tele, mientras navegamos por internet, mientras tenemos profundas conversaciones acerca de las implicaciones morales de la física cuántica en la selva de Borneo, o mientras leemos un libro (la que pueda, yo ahí ya no llego, me quedo en Borneo).

Yo soy un chollo. A nivel de pareja, quiero decir.

Lo que más me gusta es tejer mientras mi consorte juega a la consola. Es una situación de equilibrio perfecto, tan perfecto (a mi parecer) que en ocasiones quizás, bueno, quizás no, en ocasiones me he emocionado más de la cuenta en mi afán de forzar la convergencia en el espacio-tiempo de ambas actividades. Soy un poco agonías, lo reconozco.

Los videojuegos tienen una trama sencilla, con lo que me mantienen entretenida, permiten mantener una conversación y, llegado el momento, se puede dar a la pausa y seguir después tan alegremente… win-win-win!

El último juego al que se le han dedicado horas en esta casa ha sido The Legend of Zelda: Twilight Princess, que ha servido además para dar nombre a la mantita de baby alpaca de Pablo. Todos felices, Hyrule a salvo y Pablo calentito… de nuevo win-win-win!

Detalles aquí.

Mientras escribo esto, Ganondorf ha sido derrotado por segunda vez. Para el próximo tejido, me espera el Universo Marvel.

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Los dinosaurios son azules

Aprovechando que iba a pasar unos días con mi sobrino, le he hecho un par de dinosaurios siguiendo los patrones que encontré en este foro. Para darle un toque más colorido a uno de ellos le he cambiado la cresta y se la he puesto de piezas de fieltro de colores. Además, uno de ellos lleva dentro, aparte de la guata, un poco de papel celofán para que suene al apretarlo; el otro lleva un cascabel.

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Con duende… (o algo)

Cuando nace un bebé en una familia llena de arte, hay que darle un regalo de bienvenida lo más saleroso posible. Así que cuando pasó por delante mía este muñequito Tilda tan aflamencao, no me lo pensé dos veces:

dscn5018Pero alguien le dijo que los niños pequeños son suaves y blanditos, y que pueden asustarse con facilidad, así que decidió ir a la peluquería, y ya de paso se compró un buen sombrero para ir bien elegante por eso de que era navidad:

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Bueno, que conste que, aunque yo de salero ando escasita, he hecho lo que he podido ^__^

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Durmiendo aún

Y por fin el compañero… Personalmente, siendo iguales los muñecos, creo que me gusta más el pijamita que lleva éste 🙂

Dormilon

Éste tardará un poco más en llegar a sus dueños, aunque no mucho, ¡queda ya poquísimo para que nazca el bebé!

Espero que os guste…

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ZZZzzz

Con muchas ganas y una paciencia infinita (de momento no tengo máquina de coser) en estos días de ocio obligado y lluvia me he entretenido en coser este regalito para mis cuñados, que van a ser papás en un par de mesecitos, ¡genial!

Se lo hemos llevado esta tarde, aprovechando que hemos ido a merendar a su casa y que soy una impaciente, y la verdad es que parece que ha gustado bastante. Y digo que soy una impaciente porque la idea original es hacer la parejita (¡Actualización! por fín está terminado el compañero), de hecho tengo toda la tela y los materiales comprados. Eso sí, éste lo coseré en casa, con la máquina de coser, que se tarda mucho menos.

Muchas gracias a las chicas del foro de facilísimo por los patrones. La verdad es que sabiendo dónde consultar en caso de duda, he podido coser con mucha más tranquilidad y disfrutarlo más 🙂

La bolsita, que aunque en la foto no se aprecia lleva como adorno unos corazones de fieltro repujados con guata, la decidimos a última hora como alternativa útil al papel de regalo.