La dieta del flamenco (II)

Otra tarde, otra batalla.

Hoy me he entretenido cosiendo a mano un muñeco de muestra para ir refinando el patrón.

Ahora mismo se ve un poco tristón y desde luego sigue necesitando mucho trabajo, pero creo que promete mucho:

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Entretelas

Mi último dia de vacaciones (que técnicamente no es de vacaciones, porque no trabajo ningún lunes) lo estoy pasando como casi todos la semana pasada, rodeada de telas, embarcada en mi gran proyecto de costura.

Avanza despacio, pero es precisamente así como pretendía que avanzase, ya que cuando se trata de coser la parsimonia es mi mejor amiga, lo tengo comprobado.

Comencé el lunes dibujando los patrones, adaptándolos, y respirando profundamente tres veces antes de atreverme a cortar la tela, y durante el resto de la semana me he limitado a ir disfrutando, y mucho, del proceso de confeccionar una prenda. De momento tengo listo el cuerpo de forro y chaqueta y me queda la mejor parte, las cosas pequeñas. Cortar vistas, colocar cremallera, hacer bolsillos, encajar bien las mangas, la aventura de hacer una capucha por primera vez…

La pena es que se acaban los días libres, las mañanas ensimismadas de costura, tan ensimismadas que hasta he recuperado mi hábito español de comer a las 3 de la tarde.

Lo sorprendente es que, a pesar de la semana que he pasado, no sólo cosiendo sino también viendo series y desayunando cada mañana con una tostada y un libro, creo que tengo ganas de volver al colegio. ¿Estaré enferma? ¿Me pido una baja?

¡Feliz semana!

De triángulos

Chico compra móvil.

Así empieza la historia de esta costura, con un móvil nuevo, guay, y más grande que su predecesor, que necesita una funda nueva (porque hay personas en el mundo que son cuidadosas con sus cosas, no como yo, que llevo el móvil y su funda sueltos y separados dentro del bolso…).

Al parecer no sólo el vello facial masculino y los trajes de flamenca están sometidos a los crueles rigores de la moda ya que, tras visitar varias tiendas, resulta que no es fácil encontrar algo que cumpla las condiciones necesarias. Prácticamente no hay nada que no sea una funda tipo carpeta rígida sin espacio para guardar los auriculares pero con ranuras para guardar las tarjetas (porque claro, ¿qué hay mejor que tener el móvil y las tarjetas juntas?).

Y ahí es cuando entro yo en escena, en principio ofreciéndome a hacer algo provisional y básico para salir del paso, y al final haciendo una funda con todos sus detalles.

Me gusta mucho este tipo de costuras, como bolsos, fundas, etc. El pensar en qué detalles o elementos va a tener (en este caso esa decisión estaba ya tomada) y planear qué piezas necesito, en qué orden tengo que trabajarlas y cómo… me entusiasma. Así que ayer por la tarde, cosiendo y ajustando, me lo pasé en grande.

Y la funda creo que no ha quedado mal, la verdad.

El material exterior es tela encerada, de esa que se usa para hacer manteles, que viene genial para proteger de la humedad. Y el forro es algodón de Ikea, el forro oficial de esta casa 😉

Ahora toca coser algo para mí, ¡feliz domingo!

Un paso más cerca

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Un paso más cerca de dar salida a esta tela que lleva ya casi media vida conmigo (no exagero, lleva media vida sueca conmigo :P). El tiempo y las ganas los tengo también, ahora sólo necesito el espacio (tenemos unas obrillas en casa) ¡y a cortar, coser y estrenar!

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Flamenco grunge

De vaqueros y segundas oportunidades (4)

Es mal común entre las personas a las que nos gusta hacer cosas a mano el acumular y acumular proyectos que queremos hacer, es lo que popularmente se conoce como “tener el pinterest más grande que la mano”. Así sucede que en un momento dado necesitamos algo y, en lugar de comprarlo, afirmamos “paso de comprar, esto me lo hago yo en una tarde y me queda mejor”.

Que dé un paso al frente quien lo haya dicho y lo haya cumplido en un plazo razonable de tiempo ¡¡para que pueda darle un aplauso!!

Yo lo dije cuando por mi pasado cumpleaños cayó en mis manos una tablet… pero la cosa quedó en buenas intenciones y poco más y durante un cuatrimestre entero he llevado la tablet a clase envuelta en un gorro de lana para que no se me estropease en el bolso.

¡Hasta hoy! 9 meses más tarde de recibir mi regalo, le he hecho su funda. No hay ni que decir que es mejorable, las gomas que sujetan el dispositivo son demasiado anchas y me han quedado un poco a la virulé (pero sujetan, que es lo importante) y no estoy muy segura de cómo va a funcionar el deshilachado de los bordes. Lo que dure, duró 🙂

Pero es mi funda y me gusta: ha sido muy rápida, todos los materiales son restos de otras cosas (vaqueros de Salva, cintas al bies de la falda flamenca de mi madre, gomas de a saber qué y portadas de plástico de un cuaderno gastado para darle rigidez) y además me va a servir para aportar algo al RUMS de esta semana ^_^

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¡Feliz (casi) fin de semana!

2×1

La semana pasada, tras pasar la mañana con un papeleo bastante estresante, decidí “recompensar” mi diligencia dándome un paseíto por la tienda de telas. Mi plan era no comprar nada, en todo caso un forro para este bolso, pero nada más.

Ilusa de mí.

Nunca dejará de sorprenderme el poder de convicción que tiene mi demonio sobre mi angelito. El angelito piensa entrar sin comprar, el demonio le da la razón y, cuando menos se lo espera, ¡zas! estamos los tres en la caja pagando… El consuelo que me queda es que estoy segura que no soy la única víctima de los angelitos pusilánimes y los demonios carismáticos, ¿verdad?

La cosa es que vi una gasa que me enamoró ciegamente. Como ya he hecho un par de vestidos este año pensé que un top sería buena idea así que me puse a buscarle un forro cuando me acordé del satén, uno de los residentes más antiguos de mi caja de telas. La función original del satén era hacerme una enagua o combinación para no tener que ponerle forro a cada falda que me hiciese (¡vaga hasta el fin!), función que cayó en el olvido por ser mi culo demasiado grande para el ancho (demasiado poco ancho) de la tela.

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En el camino de la tienda a casa la idea fue tomando forma y el otro día, en cuatro ratos como quien dice, me hice un top. Fruncido (accidental, pero qué importa) en el escote, bies de satén en sisas y escote, pinzas en el pecho… y un lacito en la espalda por ponerle un detalle simpático.

Pero claro, desaprovechar una tela bonita como era mi satén negro para hacer un forro… da un poco de pena, ¿no? Todavía lo de la enagua tenía su toque sexy (aunque sexy y enagua sean dos palabras que no se lleven especialmente bien), pero forro a secas… no sé, me daba cosa. Así que pensé en todas esas ocasiones (¡numerosísimas!) en que una sale con sus amigas a tomar café y al final una cosa lleva a la otra y se acaba saliendo de fiesta. Pues ¡tachán! camiseta reversible y lista para todas las ocasiones!

¡Y aprovechando que es jueves, con mi top 2×1 me voy a RUMS, a ver qué se cuece!

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¡Feliz día!

Operaen

El edificio de la Ópera de Oslo es espectacular, por dentro y por fuera.  Blanco, grande, asimétrico y lleno de gente en la entrada, la terraza… Además las vistas son magníficas:

Y al ver a la gente haciéndose fotos como la de abajo a la derecha, pues se me antojó sacar unas fotitos a mi Hane, aprovechando que iba de estreno. Yo no es que no me pueda poner la pierna detrás de la oreja como la de la foto, es que llevaba falda (también hecha por servidora!!) y no era cuestión de dar el espectáculo… jaja

Y ¿qué decir de la camiseta? el diseño es precioso y el patrón está claro y bien escrito, peeeeeeeeero… las medidas que da para el largo de la camiseta son ridículamente cortas. Escribí a la diseñadora incluso para comentárselo pero algún fallo hubo en la comunicación porque o no me entendió o pasó de contestar a mi pregunta y ya no insistí más.
El caso es que el cuerpo de la camiseta se hace aburridete, yo he usado agujas del 3 y una tensión bastante más apretada de la que suelo tener porque el hilo (mezcla de viscosa y lino de Ice Yarns) se me resbalaba un poco al tejerlo. Además como con las medidas originales me quedaba casi ombliguera he tenido que hacer una repetición extra de las vueltas cortas y 12 vueltas más a punto jersey. Al final ha sido un trabajo más de cabezonería que otra cosa, la verdad.

También he cambiado el escote, que en el patrón es igual por los dos lados, bajándolo un poco por delante.

De todas  las opciones que recoge el patrón (con/sin volante, con/sin manga y cualquier combinación de las anteriores) me he decantado, como la mayoría de los proyectos de ravelry, por la que usa la diseñadora en las fotos del mismo: manga corta y un volante. Haciendo el volante me cargué una aguja de bambú por dos sitios diferentes, en las primeras vueltas hay muchos puntos, muchos aumentos, y todo queda muy apretado 😦

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