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Mantas y más (I)

Este año ha sido uno de esos años en que mucha gente a la que quiero se lanza a tener bebés… y como ha coincidido que tenía tiempo y muchas ganas, pues me he lanzado a las locas a tejer y coser algunas cositas para regalar.

Todos los bebés nacieron entre mayo y julio de este año, así que he tenido unos meses un poco ajetreados, pero puedo decir con orgullo que todos han recibido sus cositas antes de que fuese demasiado tarde!

Una de mis mejores amigas en Córdoba iba a tener a su primer bebé y después del embarazo tan difícil que ha tenido la pobre, he intentado mimarla un poquito más.

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Mi idea inicial era tejerle una manta y entre las dos nos decidimos por el patrón Bounce, de Tincanknits, que ya tejí el año pasado para uno de mis sobrinos (no hay entrada porque lo regalé antes de hacerle las fotos, a veces simplemente no hay tiempo). Elegir los colores fue más complicado pero al final los sacamos también, ella no quería una manta con colores típicos de niña, y creo que lo hemos conseguido.

Para guardar la manta cosí una bolsita sencilla, que espero que le sirva para guardar otras cosas en el futuro… me imagino que una bolsa de tela tiene que venir bien cuando hay niños alrededor, ¿no?

Su niña no fue prematura, pero aún así me pidió que le hiciese uno de esos pulpos para prematuros de los que todo el mundo hablaba la primavera pasada… no es lo más divertido que se puede tejer, pero si una amiga me pide que se lo teja le tejo dos si hace falta!

Y por último le cosí un organizador del libro Zakka Style, estilo al que me hice hace unos años en compañía de Helena. El suyo tiene menos compartimentos y espero que le esté sirviendo para guardar papeles del pediatra y cosas así 🙂 Estaos estuches son muy entretenidos de hacer, y a la vez son un poco coñazo porque al llegar a la parte de poner la cremallera… ¡grr! no importa cuántas veces lo intente, cuánto hilvane, sujete con alfileres y compruebe… me queda torcida!! Se nota cuando está cerrada y vacía, así que espero que a estas alturas esté llena y no se note el fallo demasiado 😀

La lana elegida ha sido Cotton Merino de Drops. Es una mezcla de 50% merino y 50% algodón que ya he utilizado antes y que sé que “funciona” para proyectos de bebé. Además es cálida pero no demasiado, así que espero que en Córdoba le podrá dar bastante uso.

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Sakura

El de esta entrada es sin duda el vestido de verano más bonito que me he hecho nunca (seguido muy de cerca por el otro que me hecho igual pero con otra tela 😛 ). Me gusta tanto que me está costando decidir qué coser ahora… nada me parece suficientemente bonito.

La historia de este vestido empieza en 2015, en una de las tiendas de telas de Tokyo donde perdí un poco la cabeza…

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Y continúa con mi amiga que se casa… una boda pequeñita, ¡¡pero no por ello menos importante!! A una boda hay que ir guapa y ¡yo sabía qué iba a ponerme!

El patrón es el Belladone de Deer and Doe, que en su día le vi a mi gurú de los vestidos, la pequeña aprendiz. Es un patrón perfecto para mí por dos razones: es precioso, y es el tipo de vestido que creo que le favorece a mi tipo de cuerpo, además tiene bolsillos y eso siempre es un plus ❤

Además es un vestido bastante rápido de coser, las instrucciones son muy claras y las piezas cortadas encajan a la perfección. Me ha gustado tanto coserlo, que he cosido 3 este verano. El primero para mí, con la tela naranja de la foto de arriba (entrada pendiente), y el tercero para mi amiga, la de la boda.

 

Éste concretamente tiene dos modificaciones muy pequeñas con respecto al original: la primera es que la pieza de la cintura la he sustituido por una cinta negra de raso… ¡un acierto total! Y la segunda es que suprimí las piezas del bajo y en su lugar utilicé cinta de bies, porque no tenía tela suficiente (y porque es más limpio así).

Además todo el interior del vestido está terminado con costuras francesas, para que quede bien pulido por dentro también.

Cuando estaba por meter la aguja se me ocurrió que, puesto que la tela hace un jaspeado dorado, igual molaría hacerle las puntadas vistas con hilo dorado. La pereza era grande, pero lo consulté y recibí la unánime respuesta que no quería recibir: “¡ve ahora mismo a comprar hilo dorado!”. Así que fui, que una es muy obediente, y me alegro mucho de haberlo hecho porque, aunque en la distancia no se nota, para mí es uno de esos detalles que hacen que el vestido sea más especial aún.

Y como aquí en Suecia el verano termina pronto y cualquier sábado puede ser el último sábado cálido hasta abril, hay que aprovechar y celebrarlos todos, por lo que pueda pasar.

¡Salud!

(y rums)

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Entretelas

Mi último dia de vacaciones (que técnicamente no es de vacaciones, porque no trabajo ningún lunes) lo estoy pasando como casi todos la semana pasada, rodeada de telas, embarcada en mi gran proyecto de costura.

Avanza despacio, pero es precisamente así como pretendía que avanzase, ya que cuando se trata de coser la parsimonia es mi mejor amiga, lo tengo comprobado.

Comencé el lunes dibujando los patrones, adaptándolos, y respirando profundamente tres veces antes de atreverme a cortar la tela, y durante el resto de la semana me he limitado a ir disfrutando, y mucho, del proceso de confeccionar una prenda. De momento tengo listo el cuerpo de forro y chaqueta y me queda la mejor parte, las cosas pequeñas. Cortar vistas, colocar cremallera, hacer bolsillos, encajar bien las mangas, la aventura de hacer una capucha por primera vez…

La pena es que se acaban los días libres, las mañanas ensimismadas de costura, tan ensimismadas que hasta he recuperado mi hábito español de comer a las 3 de la tarde.

Lo sorprendente es que, a pesar de la semana que he pasado, no sólo cosiendo sino también viendo series y desayunando cada mañana con una tostada y un libro, creo que tengo ganas de volver al colegio. ¿Estaré enferma? ¿Me pido una baja?

¡Feliz semana!

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De triángulos

Chico compra móvil.

Así empieza la historia de esta costura, con un móvil nuevo, guay, y más grande que su predecesor, que necesita una funda nueva (porque hay personas en el mundo que son cuidadosas con sus cosas, no como yo, que llevo el móvil y su funda sueltos y separados dentro del bolso…).

Al parecer no sólo el vello facial masculino y los trajes de flamenca están sometidos a los crueles rigores de la moda ya que, tras visitar varias tiendas, resulta que no es fácil encontrar algo que cumpla las condiciones necesarias. Prácticamente no hay nada que no sea una funda tipo carpeta rígida sin espacio para guardar los auriculares pero con ranuras para guardar las tarjetas (porque claro, ¿qué hay mejor que tener el móvil y las tarjetas juntas?).

Y ahí es cuando entro yo en escena, en principio ofreciéndome a hacer algo provisional y básico para salir del paso, y al final haciendo una funda con todos sus detalles.

Me gusta mucho este tipo de costuras, como bolsos, fundas, etc. El pensar en qué detalles o elementos va a tener (en este caso esa decisión estaba ya tomada) y planear qué piezas necesito, en qué orden tengo que trabajarlas y cómo… me entusiasma. Así que ayer por la tarde, cosiendo y ajustando, me lo pasé en grande.

Y la funda creo que no ha quedado mal, la verdad.

El material exterior es tela encerada, de esa que se usa para hacer manteles, que viene genial para proteger de la humedad. Y el forro es algodón de Ikea, el forro oficial de esta casa 😉

Ahora toca coser algo para mí, ¡feliz domingo!

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Flamenco grunge

De vaqueros y segundas oportunidades (4)

Es mal común entre las personas a las que nos gusta hacer cosas a mano el acumular y acumular proyectos que queremos hacer, es lo que popularmente se conoce como “tener el pinterest más grande que la mano”. Así sucede que en un momento dado necesitamos algo y, en lugar de comprarlo, afirmamos “paso de comprar, esto me lo hago yo en una tarde y me queda mejor”.

Que dé un paso al frente quien lo haya dicho y lo haya cumplido en un plazo razonable de tiempo ¡¡para que pueda darle un aplauso!!

Yo lo dije cuando por mi pasado cumpleaños cayó en mis manos una tablet… pero la cosa quedó en buenas intenciones y poco más y durante un cuatrimestre entero he llevado la tablet a clase envuelta en un gorro de lana para que no se me estropease en el bolso.

¡Hasta hoy! 9 meses más tarde de recibir mi regalo, le he hecho su funda. No hay ni que decir que es mejorable, las gomas que sujetan el dispositivo son demasiado anchas y me han quedado un poco a la virulé (pero sujetan, que es lo importante) y no estoy muy segura de cómo va a funcionar el deshilachado de los bordes. Lo que dure, duró 🙂

Pero es mi funda y me gusta: ha sido muy rápida, todos los materiales son restos de otras cosas (vaqueros de Salva, cintas al bies de la falda flamenca de mi madre, gomas de a saber qué y portadas de plástico de un cuaderno gastado para darle rigidez) y además me va a servir para aportar algo al RUMS de esta semana ^_^

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¡Feliz (casi) fin de semana!