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Barruntando

Según explican ellas mismas en su página web:

   Barruntando lo formamos un grupo de chicas de diferentes puntos de España con una afición común, la cerámica. Después de muchos meses de aprendizaje y esfuerzo decidimos unirnos para crear este pequeño proyecto en el que hemos puesto toda nuestra ilusión y nuestras ganas.

Y este grupo de chicas tuvo a bien sortear uno de sus estupendos cuencos laneros en facebook. ¡Y me tocó!

Definitivamente voy a tener que empezar a considerarme afortunada, porque no es la primera cosa que gano 🙂

Aunque el sorteo fue en noviembre y el envío lo hicieron ese mismo mes, yo no he visto en persona mi cuenco-barruntando porque pedí que lo enviasen a la dirección de España de mi madre, para recogerlo en Navidad y traérmelo.

Y qué ilusión cuando llegué u vi la caja… ¡regalo de reyes anticipado! la abrí dando saltitos y ¡oooooh!

El cuenco es una auténtica preciosidad, aumentan las ganas de tejer sólo para poder usarlo. Como me gusta tantísimo mi mariquita de tejer he decidido darle una función especial… se va a encargar de albergar el ovillo del wip que más papeletas tiene de caer en el olvido, mi chal de ganchillo wisteria.

Empecé el chal el 30 de julio del año pasado y, si bien sabía que iba a ser un proyecto lento, no me esperaba que a día de hoy, 164 días más tarde, iba a haber avanzado lo que internacionalmente se conoce como una triste miseria.

Es uno de mis propósitos para este año quitarme esos wips un poco rancios que están más cerca de volver a convertirse en ovillos que en proyectos terminados, así que espero encontrar la motivación para tejer el peor de los dos en mi precioso cuenco nuevo… ¡gracias, chicas de Barruntando!

Nota: el ganchillo de las fotos no es el que estoy usando, lo he cogido porque es rojo y combinaba mejor… el que estaba usando… ¡no lo encuentro! ¡Me pongo en zafarrancho buscaganchillos a la de ya!

¡Feliz domingo!

 

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Paz y amor: el chal hippie

Hace unas semanas sufrí un ataque severo de “culo veo culo quiero” después de ver el chal para los domingos de mi muy talentosa amiga mj (¡a visitarlo si no lo habéis visto aún, es preciosérrimo!). Con el ganchillo me pasa un poco como a ella, me gusta tener un proyecto de vez en cuando, pero me cuesta mucho trabajo encontrar patrones de ganchillo que me hagan feliz. Así que cuando encuentro uno se me van los ojillos y no me queda más remedio que tejerlo.

Este chal es uno de esos proyectos ideales para apurar restos y en principio ése era el plan, lo prometo. Pero entonces me acordé de otro proyecto que hace años que quiero hacer, que también sería para tirar de restos, y que no he podido hacer porque nunca tengo suficientes restos de suficientes colores… así que, a tomar por saco la dieta lanera, el sábado me personé en la tienda de lana y pequé mucho (y lo disfruté aún más).

Mi proyecto tiene algunas modificaciones con respecto al patrón original. Para empezar, mi lana es más fina, por lo que he tenido que hacer bastantes más repeticiones. Además el patrón incorpora, casi al final, una franja bastante ancha en el color principal que no me terminaba de convencer. En lugar de hacer una franja ancha de un mismo color he hecho dos más estrechas (en mi proyecto, la roja y la beige del final).

Y sin más, que mira que me enrollo, aquí están las fotos de mi chal que, por cierto, es mi nuevo ultrafavorito superamoroso mejor chal de toooodos los tiempos. Estoy profundamente enamorada, suspiro, ains… ❤ ❤

La última foto es testimonio de cuantísima falta me hace un auto-disparador para la máquina de fotos… a lo mejor así no saldría con las piernas a la virulé 😉

Por si a alguien le interesa, la lana principal es Alpaca, y el resto es una combinación de Alpaca, Baby Alpaca Silk y Fabel, todas ellas de Drops y detalladas en mi ravelry.

PD: ¡Se me olvidaba! Es jueves, enlazo con RUMS, me hago un cafelito y me siento a buscar inspiración 🙂

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Va de gatos

¿Qué tal? ¿de puente? Yo recién aterrizada después de pasar unos días en España… y medio flojindonga del viaje (no es jet lag, es algo más mundano, yo lo llamo ryanair lag), pero por suerte lo bueno de volver de viaje un jueves es que no hay que volver a la rutina hasta el lunes, ¿verdad?

Bueno, a lo de los gatos que decía. La cuestión es que me encanta tejer muñecos, sobre todo con ganchillo (amigurumi <3). No lo hago mucho porque a) molan, pero útiles-útiles no es que sean y b) soy requetevaga para ponerles todos los detalles que necesitan, pero de tanto en tanto hay que dejarse llevar y amineko estaba el primero de la lista.

Amineko es un gato famoso (en el microuniverso tejeril, se entiende): hay versiones y más versiones, entradas en blogs para parar un tren, fotografías en todas las posturas imaginables… somos muchos los que hemos sucumbido al encanto de este lindo gatito 🙂

Yo he hecho dos, con Drops cotton-merino y ganchillo del 3,5, y mi única variación es que en lugar de rellenar las extremidades con algo de peso, he puesto alambre limpiapipas (doble en brazos y cola, cuadruple en las piernas) para poder colocarlo a mi antojo. Y con eso, esta mañana me lo he pasado como una mona haciéndoles su pequeño album fotográfico:

Tarde casual en la biblioteca:

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Remando en el mar rojo:

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Deportes de aventura:

 

Baño de lanas (emulando a una pelirroja que yo me conozco):

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¡Autofoto!

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Y, en general, dejando pasar las horas:

Es posible que me haya pasado con las fotos, pero es que me gustan todas 😀

¡Feliz fin de semana/ puente!

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¡Oh! ¡Un reno!

Ya dije que no es fácil tejer para otras personas, así que cuando tejía el Elis de Sagra las dudas me comían…  así que decidí tejer una cosita extra para complementar… y el elegido fue este reno (por la cosa de estar en Suecia, claro) con alguna pequeña modificación:

Para empezar los cuernos no son crocheteados… lo intenté pero me estaba dejando los dedos, así que cogí limpiapipas y lo forré de lana… no sé decir si queda más bonito o más feo, pero tienen la ventaja de que se pueden deformar a gusto del consumidor…

La cara también es diferente… con el marrón tan oscuro que he usado, era difícil bordarle los rasgos, así que me decanté por los ojazos móviles.

Y por darme el gusto le coloqué ese pomponcillo a modo de cola, a mí me parece simpático…

El porqué de que las fotos estén borrosas es algo que escapa a mi comprensión… porque estaba segura de haberlas revisado después de hacerlas… pero, ups!, es lo que hay 😀

¡Feliz semana!

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Can’t help falling in love…

Eso es lo que me pasó cuando vi este amigurumi, es tan bonito, tiene tantos detalles chulos ¡y es tan gratis!

En tejer, lo que es tejer propiamente dicho, se tarda bien poco, pero los detallitos son harina de otro costal… Me lo he pasado, eso sí, realmente bien tejiéndolo y estoy deseando repetirlo, que al final no ha sido para mí (sólo hace una semana que lo regalé y ya lo echo de menos…. :P).

Por si pica la curiosidad por conocer los pequeños detallitos aquí está el proyecto en mi ravelry.

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Rainbow in the dark!

Ya comenté que de regalo de cumpleaños me cayó un kindle (y alguna otra cosilla) al que le estoy dando un tute que no se lo cree ni él.

Como es una cosa delicada y tengo la intención de transportarla de arriba abajo le hacía falta una fundita y, aunque ya sé que las hay preciosas, para mí ha sido más natural hacerle una. Además es que me vino como anillo al dedo, porque ya tenía hechos un puñado de hexágonos de ganchillo con Katia Darling que habían perdido su objetivo vital y en un par de horas tenía la funda para el kindle hecha y en funcionamiento. Es verdad que en algunas partes se le notan un poco (o mucho, según lo cerca que desde donde se mire) las costuras, pero es mi funda, a mí me gusta y hace bien su función, así que mi tejetiempo lo invierto en otras cosas 🙂

Tenía 12 hexágonos en total: la funda se ha llevado 8 y con los 4 que me han sobrado… tachán, ¡posavasos! Lo que no sé es si ponerle un trozo de velcro o algo para cerrar las solapitas; la verdad es que falta falta no es que haga, pero quizás quedaría más terminadito, ¿no?

Ya estamos en otoño y los días se acortan peligrosamente, ahora mismo anochece a eso de las 5 y cuarto y, a partir del domingo que viene, cuando nos cambien al horario de invierno, nos veremos de nuevo con días cortísimos que culminarán con las menos de 7 horas de luz del “día” del solsticio de invierno. Por eso esta lana desde  un principio me ha traído a la cabeza esta canción de Ronnie James Dio, Rainbow in the Dark.

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La mancha de una mora…

… con una verde se quita. O eso dicen. Siguiendo esta línea de pensamiento, ¿qué mejor remedio para un proyecto en el que nos hemos atascado que comenzar no uno sino dos proyectos nuevos?

Normalmente no me gusta tener más de un proyecto a la vez, me agobia no saber qué coger, y siempre pienso que si dedicara toda mi energía a uno concreto lo terminaría más rápido (que es lo que yo quiero: terminar cosas, terminar y estrenar, terminar y estrenar!). Pero esta vez me he liado la manta a la cabeza: uno de los proyectos, el de punto, lo estoy haciendo en KAL con mi grupo de punto de Sevilla, y el otro, el de ganchillo, posiblemente lo teja en paralelo con una amiga, así que será más divertido. Tejer en compañía, aunque sea virtual, mola.

Además, me encanta poder tejer proyectos de primavera verano y saber que voy a poder usarlos.

One nail drives out another. Or so they say. According to this thought line, is there a better remedy for a project in which one is stuck than casting on not one but two new projects?

Usually, I don’t like having more than two projects in process at the same time, the choice between one or the other smothers me and I always think that if I focused my knitting energy in just one of them, I would finish it all the quicker (and that’s what I want: finishing stuff, finishing and wearing, finishing and wearing!). But this time I have just gone wild with this: I’m knitting ne of the projects in a KAL with my Stitch’nBitch group in Seville, and I’m crocheting the other one along with a friend. Kniting in company, even if it is virtual, is just cool.

Besides, I love the idea of making spring summer clothing that I will actually get to wear!