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Barnens Ö

Este verano me hice el propósito masoquista de sólo leer libros en sueco desde que empezase el curso y, como mínimo, hasta navidades. La idea es aprovechar el entretenimiento para mejorar mi sueco y el resultado está siendo el obvio: no sé si está afectando a mi sueco, lo que sí sé es que leo mucho menos.

De los dos libros que tengo en marcha -el de la mesilla de noche y el del bolso- la semana pasada me terminé el del bolso, que es el que leo a paso de tortuga por las mañanas en mis 8 minutos de tren. He tardado unos dos meses en leerme un libro de unas 300 páginas… ¡ha ratos me he desesperado de lentitud!

El libro en cuestión es Barnens Ö (en sueco, La isla de los niños en español) de PC Jersild, que cuenta la historia del verano que Reine pasa solo en Estocolmo tras engañar a su madre haciéndole creer que se va al campamento de verano (y a los del campamento haciéndoles creer que está enfermo).  Es el libro que la Biblioteca de Estocolmo escogió en 2014 dentro del evento “Stockholm läser” (Estocolmo lee), en el que cada año se elige un libro ambientado en la ciudad y se organizan eventos de todo tipo en torno al mismo.

Imagen: Biblioteca de Estocolmo

La cuestión es que el chaval, que tiene 11 añitos nada más, tiene una vida interior muy intensa, y necesita aprovechar el verano para resolver las grandes cuestiones de la vida antes de que la pubertad llegue y lo haga esclavo de sus instintos carnales. Para comprobar si disfruta de un día más de libertad pre-decadencia, cada mañana se examina cuidadosamente en busca de vello púbico (sí, el niño es más bien raro).

Pero por muy intensito que llegue a ser, un niño no deja de ser un niño y sus razonamientos así lo reflejan…

Me ha gustado mucho como en el libro, cuyo narrador comparte la perspectiva del niño, se entrelazan las cosas que pasan con las ideas del chaval, de forma que yo, como adulta, puedo deducir el batacazo que ese niño se va a dar de morros con la realidad, a la vez que leo su perspectiva de las cosas… Aunque también tengo que decir que yo, como adulta y como maestra de niños algo mayores que Reine, me he pasado gran parte del libro preocupada y preguntándome ¡por qué a nadie le da por llamar a la policía cuando se cruzan con él!

¡Feliz lunes!

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Un paseo

Esta tarde he salido a comprar materiales para un proyecto y he aprovechado para dar un paseo y hacer unas cuantas fotos con mi cámara nueva 🙂

De Gamla Stan y alrededores

Y de otros detalles más modernos y mucho más coloridos.

Y al llegar a casa, ¡papelito de correos! Mi tela de un trueque que hice con MJ, el patrón que me ha calcado ( ❤ ❤ ❤ ), y el ganchillo finito para insertar las cuentas que me envía Charo de la tienda donde trabaja Sagra!

Hasta ahora he estado concentrándome en mi Wisteria, una espectacular estola de ganchillo que calculo que terminaré en algunos meses, pero la llegada del ganchillo lo cambia todo… ahora la prioridad número 1 vuelve a ser mi Kisseis.

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El plan a partir de ahora es tejer, tejer y tejer. Va a ser la primera vez que inserto cuentas en un tejido y ¡¡me hace mucha ilusión!!

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¡De excursión! (1)

Para este verano nos propusimos hacer un viaje más corto en vacaciones y aprovechar los fines de semana para hacer pequeñas excursiones  o escapaditas por los alrededores. La última la hicimos el sábado, a Mariefred, una miniciudad a unos 65 km de Estocolmo.

Poco a poco vamos construyendo una lista mental de “cosas que hacer con los visitantes” (cuando vengan visitantes) que no sean ir al Ayuntamiento y pasear por Gamla Stan. Esta excursión está bien arriba en el ránking 🙂

El viaje ya merece la pena. Se puede ir por tierra, pero existiendo la posibilidad de ir en el S/S Mariefred (alias Maja), un barco de vapor de más de 100 años que en cosa de 3 horas y media recorre el trozo de Mälaren entre el Ayuntamiento de Estocolmo y el Palacio de Gripsholm en Mariefred.

 

Y el pueblito (que en realidad es ciudad a pesar de ser minúsculo) es encantador. El día nos cundió, para qué negarlo:

Paseamos por las calles, vimos el tren de vapor, visitamos la iglesia, nos comimos los mejores helados de los últimos tiempos en Två goda ting, vimos la casa de los patos en Ankholmen (la isla de los patos)…

Cuando fuimos al castillo ya estaba cerrado, pero pudimos disfrutar de los jardines y de los patios interiores, además nos sentamos a contemplar el paisaje en el banquito que hay en Kärleksholmen (la isla del amor)… muy requetebonito todo.

Y para rematar el día nos encontramos de bruces con un concurso de agility… ¡para conejos! 😀

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(Es difícil pillar a un conejo saltando con el retraso que tiene la cámara del móvil, pero mira, algo es algo).

¡Muy, pero que muy feliz jueves con aroma ya a casi viernes!

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Falda de entrenamiento

No me importa nada invertir el tiempo en terminar un proyecto de punto, rematar cabos, bloquear si hace falta, hacer y deshacer… pero con la costura me entra el nervio, quiero empezar las cosas y terminarlas ya! Y eso desemboca en proyectos mal acabados o acabados sólo de cara a la galería, pero hechos un pequeño desastre por dentro.

Las prisas se deben en parte a la pereza que me da que cada vez que quiero sacar la máquina de coser tengo que limpiar antes y después, sin poder dejar ningún proyecto empezado a la vista porque coso en la mesa de la cocina y bueno, no es plan de luego comer o cocinar entre hilvanes y canillas. Así que he decidido dedicar una mañana a la semana a coser, para acostumbrarme y quitarme la pereza, y para ir avanzando poco a poco en los proyectos sin necesidad de correr.

Tengo un par de proyectos “mayores” en mente, pero para llegar a ellos tengo que recuperar la confianza en mis habilidades para sacar patrones y usar la máquina de coser, así que empiezo por lo básico, con telas del montón. Lo rico, bueno y más caro ya llegará 🙂

Lo primero, una falda sencilla, un poco evasé y con godets cosida en una tela algo elástica que compré de oferta y que no sé de que material será, pero tiene una resistencia a la plancha impresionante. Me está ancha de cintura, porque entre que me medí generosamente y que he perdido peso… pero bueno, es comodísima hasta como falda de andar por casa 😀

Lo bueno de ir a hacerse las fotos a un sitio turístico es que no da vergüenza ninguna quitarse el abrigo y “posar” un poquito para la ídem.

Como viene siendo habitual los jueves, me engancho al RUMS y os invito a echarle un vistazo a lo que han hecho las demás 😀

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Kulturnatt

El sábado pasado se celebró por estos lares la noche de la cultura (kulturnatt, y así vais aprendiendo algo de sueco), y aprovechamos para dar un paseo y disfrutar del ambiente y ¡de que las cosas eran gratis!

Por supuesto, esto es Suecia y la noche de la cultura termina a las 12 (bueno, hay una tecnofiesta después hasta las 3, pero esa cultura ya no va tanto conmigo),  y empieza a las 6, y a esa hora empezó nuestro recorrido en Sergels Torg, que lucía así de bien con el color oficial de la noche, el morado:

Aviso desde ya que las fotos de este post no van a ser gran cosa, éramos un grupo grande y no quería entretenerme demasiado para no ir retrasando a todos.

De ahí nos fuimos al Instituto Cervantes/Goethe Institut, donde, entre otras cosas, había proyecciones de cortos (yo vi éste, bastante gracioso), y una actuación de flamenco.

La cosa es que el espectáculo fue simpático, se veía que las chicas que cantaban y bailaban eran estudiantes (no así los músicos) y que le ponían mucho empeño, pero la mayor parte del tiempo les faltaba espontaneidad, sobre todo a la chica que cantaba (sueca, por cierto) que, a pesar de tener buena voz, le faltaba algo (¿duende, quizás? xD).

El siguiente paso fue un descanso en Kulturhuset, para reponer fuerzas y visitar algunas de las exposiciones que había. La pena es que me descoordiné con la hora y me perdí la charla de urban guerrilla y yarn grafitti, aunque era en sueco y no me habría enterado de nada…

Y de ahí nos fuimos al ayuntamiento (Stadhuset), que es donde cada año se celebra la cena de los Nobel. Yo nunca lo había visitado por dentro y la verdad es que mereció la pena. Aparte de lo bonito que es, estaba iluminado para la ocasión y había música de órgano (qué acústica tiene aquello, por cierto).

Y después, paseo junto al Mälaren para visitar el Palacio (Kungliga Slottet) donde, por desgracia, había una cola de al menos dos horas. Como ya dolían los pies, cambiamos de planes y nos dirigimos al Museo Nobel (Nobelmuseet).

El museo era un auténtico bullicio, con una exposición dedicada a Marie Curie (impresionante mujer) y una gran mesa en el centro donde la gente se podía sentar a ¡bordar! Te daban tu trocito de arpillera y aguja, y había lana de todos los colores chillones del mundo y algunos patrones de punto de cruz. Todavía tengo que averiguar la relación entre los Nobel y el punto de cruz, cuando me entere, os lo cuento, pero igual no debería perder la esperanza de ganar el nobel de crochet o algo así!

Last Saturday it was culture night (kulturnatt) here in Stockholm, so we took a nice walk and enjoyed the events and the street life.

Of course, this is Sweden, and culture night is from 6 to 12 (well, there’s a technoparty afterwards, but I’m not very fond of this kind of culture).

(Pics in this post are rather crappy. We were a rather big group and I didn’t want to have all of them waiting for me while I took them).

We began the night at Instituto Cervantes/Goethe Institut, where they were playing short films (I watched this one, it was funny), and a flamenco exhibition.

The show was nice, the singers and dancers were students and you could see that they really tried, although in general they lacked spontaneity. The main singer (a  Swedish girl, btw) had a really nice voice, but I could feel that there was something missing there (maybe duende?).

After a rest in Kulturhuset, where we enjoyed some exhibitions, we went to the Town hall (Stadhuset), where the Nobel dinner is held every year. The visit was amazing. I had not been there before and it is really astouding. Also, it had a special lighting and an organ concert (amazing acoustics!).

We wanted to take the night tour in the Royal Palace (Kungliga Slottet) but the queue was so so so long that we had to change plans. We went to the Nobel Museum (Nobelmuseet) instead.

The museum was packed with people. The current exhibition is devoted to Marie Curie (such an interesting woman). My big surprise was to discover a big table where people could sat and embroider. You could pick yarn and fabric there where cross-stich patterns too. I’m not sure of the relation between Nobel and cross-stitching but maybe I shouldn’t give up my hope of winning the knitting nobel prize!!

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Haga Parken

El lunes y el martes me encontré pequeña y algo “arrugada”, el miércoles y el jueves me los pasé aguantando una migraña (pero no una cualquiera, una señora migraña) y su consecuente letargo y hoy, viernes, viendo al despertar que volvía a las andadas del lunes y el martes me he puesto los puntos sobre las íes.

Así que he declarado el día de hoy mi Día Oficial de la Indulgencia (quien se quiera unir a la celebración, ya sabe…), y lo he empezado desayunando un café con un poco de leche condensada en lugar de sacarina, y recreándome un poco más de lo que suelo por los mundos de Internet en lugar de sacar el libro de sueco, y yendo a correr y pasear al parque, disfrutando del solecito y de los más de 10 grados que tenemos hoy…

Es una pena que para ir a correr no me pueda llevar la cámara gorda, espero que las fotos tomadas con el móvil sirvan para dar una idea de lo bien que se está allí. Dan ganas de pillarse una casita cerca del lago (lástima que el sitio ya esté pillado, es lo que tiene tener enchufe) y poder salir a hacer un poco de deporte, darse una ducha y hacer un picnic al sol, y tejer un ratito, o leer, o pasear haciendo fotos… (hum, creo que puede estar naciendo un plan para el fin de semana…).

Y al volver a casa me he dado el gustazo de quitarme la sudadera y quedarme en camiseta de manga corta, dejando que me diese el sol en los brazos (casi como en Córdoba, pero en Estocolmo).

Y el día acaba de empezar, como quien dice.

Feliz día de la indulgencia, y feliz fin de semana!

On Monday and Tuesday I was feeling rather down, on Wednesday I had a terrible migraine that kept me out of the world, on Thursday I was rather lethargic as a consequence of the migraine and today, Friday, I have woken up with the blues (again) and I have decided it was time to get serious about this.

So, I have declared today my Official Indulgence Day (please feel free to join me in the celebration): Instead of an artificial sweetener, I have put some condensed milk in my morning coffee, I have spent a little longer than usual surfing the internet, leaving my Swedish textbook unopened, and I have gone jogging to Haga Park, where I have enjoyed the sun and the more than 10ªC…

Sadly, I can’t go jogging with the big camera (my own weight s enough, thank you), so I’ll have to make do with cell phone pictures to try and show you the park. One would like to rent a house next to the lake (it’s a pity the place is already taken by someone with way more and better  connections than me), making picnics in the sun, or knitting, or reading, or having a walk and taking some pictures… (hum, this seems to be the beginning of a weekend plan!).

On the way back home I have enjoyed the pleasure of taking the jumper off, letting the sun reach my arms (almost like in Córdoba, but in Stockholm).

And this is just the beggining of the day.

Happy Indulgence Day, and happy weekend!