El síndrome de las manos inquietas, Personal

Falda de bacteria

Dice wikipedia:

Cachemira o cachemir (en algunos países de Iberoamérica se le conoce como ‘Tela o estampado de bacteria’ o ‘Tela o estampado de amiba’) es un diseño o dibujo estampado con forma de gota de agua curvada1 o de riñón popular en diversos tejidos utilizados para confeccionar corbatas y pañuelos.

Jamás había oído (o leido) este nombre para lo que yo siempre había conocido como cachemir, y me he enamorado del término. Me encanta aprender palabras nuevas

Si alguien me hubiera puesto delante de un rollo de esta tela, jamás la habría elegido. Por un lado la tela es fundamentalmente blanca (el enemigo número uno de las torpes!), y por otro lado ni el estampado de bacteria ni las flores que tiene son santo de mi devoción…

Pero nadie me puso por delante un rollo, sino que encontré un trozo en las cestas de retales de donde suelo comprar la mayoría de mis telas. Son trozos que venden al peso y que normalmente salen mucho mejor de precio que las telas al corte (¡hay que ahorrar!). Compré el trozo porque era barato, con idea de usarla para forrar los bolsillos de una falda… detalles así.

Pero me lancé y me hice una falda (total, por un euro quién no se arriesga!), y aunque no es mi falda favorita, me gusta y me la pondré 🙂

La composición exacta de la tela la desconozco, pero es algodón mezclado con algo elástico, así que la falda es muy cómoda. El problema es que se agarra a mis medias cuando ando y la muy cochina ¡¡TREPA hacia arriba!! Así que o la forro o va a ser una falda muy indecente…

¡Feliz jueves y feliz RUMS!

PD: creo que me decanto por la falda indecente, paso de forrar 😀

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Una sudadera inspirada

Hace un tiempo estuve reflexionando sobre la ropa, el consumismo, el gasto innecesario… esas cosas. Me dí cuenta de que tenía demasiadas cosas y de que compraba demasiado, así que me hice el propósito de reducir y desde entonces no he comprado apenas nada de ropa que no necesitase (siguiendo mi definición de necesidad, claro, que tampoco quiero ser extremista).

Como digo, la idea era reducir, así que intento aprovechar lo que tengo (en este sentido ayuda el haber perdido peso y poder “ir de compras” en mi armario de antes), arreglar lo que se estropea y hacerme yo misma lo que pueda. No es que quiera llevar una vida de asceta, lo que quiero es no volver a caer en ese “comprar por comprar” en que estaba antes. Insisto en que tengo demasiadas cosas (me pasa también con la lana, también ahí estoy en proceso de reducir cantidad almacenada).

La cuestión es que, con tanto reducir las compras, al final he perdido la costumbre… Además todo me parece ridículamente caro, así que cuando me metí en Desigual dispuesta a darme un capricho para celebrar mi trabajo nuevo, salí de allí sientiéndome incómoda, agobiada por los precios y con un enamoramiento tremendo: este jersey.

No había de mi talla, pero es que aunque lo hubiese habido ni de coña lo habría comprado: al cambio salía por cerca de 90 euros, todavía me da un escalofrío cuando me acuerdo.

En fin, que toda esta historia es para contar que me he inspirado en el jersey para hacerme una sudadera. Y aquí la enseño con fotos de ayes miércoles recién levantada a eso de las 7 y cuarto, que es el único momento del día en que dispongo simultáneamente de luz solar y fotógrafo, jeje. Así que… disculpen las ojeras, la palidez y todo lo disculpable 🙂

Como soy bracilarga toda mi vida he tenido que aguantar camisetas  y jerséis que me quedaban justitos de largos en el mejor de los casos, así que ahora sobrecompenso haciéndome las mangas bien largas que siempre quise tener. También he puesto la parte trasera un poco más larga que la delantera, me parece que me sienta bien.

El cuello lo he hecho con la misma tela de sudadera, alternando derecho y revés, y con un par de cintas de encaje, unido todo con costuras vistas. Mi cuello no queda tan envolvente como el del diseño que me ha servido de inspiración, pero estoy muy satisfecha de todos modos.

La única pinza que lleva va del pecho a la cintura y personalmente creo que queda muy bonita.

La falta de costumbre de tejer me hizo comprar más tela de la necesaria así que, para no desaprovechar y aprovechando que tenía la aguja de la máquina puesta, me he cosido también una minifalda exprés. No soy yo mujer de mucha minifalda, pero creo que no queda demasiado mal, ¿no?

(Fotos literalmente sin pies ni cabeza, es lo que pasa cuando no tengo fotógrafo…).

Mi próximo proyecto de costura es todo un reto, por primera vez en mi vida estoy intentando sacar un patrón de una revista. Me quito el sombrero ante todo aquel que sea capaz de seguir estas líneas de locos, no sé si al final desistiré y dibujaré mi propio patrón…

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Aprovechando que es jueves, ¡vamos a RUMS!

¡Gracias por visitar, feliz día!

 

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Falda de entrenamiento

No me importa nada invertir el tiempo en terminar un proyecto de punto, rematar cabos, bloquear si hace falta, hacer y deshacer… pero con la costura me entra el nervio, quiero empezar las cosas y terminarlas ya! Y eso desemboca en proyectos mal acabados o acabados sólo de cara a la galería, pero hechos un pequeño desastre por dentro.

Las prisas se deben en parte a la pereza que me da que cada vez que quiero sacar la máquina de coser tengo que limpiar antes y después, sin poder dejar ningún proyecto empezado a la vista porque coso en la mesa de la cocina y bueno, no es plan de luego comer o cocinar entre hilvanes y canillas. Así que he decidido dedicar una mañana a la semana a coser, para acostumbrarme y quitarme la pereza, y para ir avanzando poco a poco en los proyectos sin necesidad de correr.

Tengo un par de proyectos “mayores” en mente, pero para llegar a ellos tengo que recuperar la confianza en mis habilidades para sacar patrones y usar la máquina de coser, así que empiezo por lo básico, con telas del montón. Lo rico, bueno y más caro ya llegará 🙂

Lo primero, una falda sencilla, un poco evasé y con godets cosida en una tela algo elástica que compré de oferta y que no sé de que material será, pero tiene una resistencia a la plancha impresionante. Me está ancha de cintura, porque entre que me medí generosamente y que he perdido peso… pero bueno, es comodísima hasta como falda de andar por casa 😀

Lo bueno de ir a hacerse las fotos a un sitio turístico es que no da vergüenza ninguna quitarse el abrigo y “posar” un poquito para la ídem.

Como viene siendo habitual los jueves, me engancho al RUMS y os invito a echarle un vistazo a lo que han hecho las demás 😀

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De dos en dos

Como los animales del anuncio (cómo me gusta este anuncio y qué pegadiza es la canción, espero que no se os meta en la cabeza como a mí!), así viene mi entrada de hoy: dos jerséis y dos faldas, con un poquito de trampa.

Y es que resulta que estaba un buen día navegando y caí, sí, yo caí enamorada de la moda juvenil, de los chicos, de las chicas, de los maniquís y de la falda siri! Lástima no haber descubierto antes el blog de la pantigana, porque me habría apuntado al coseconmigo con los ojos cerrados. Pero el caso es que llegué tarde y me tuve que conformar con buscarme las habichuelas, saqué el patrón de la falda, saqué el patrón de la solapa reversible, adaptándolo a mi persona para que no me marcase la cadera más de la cuenta y unos diítas depués… ¡faldas! no es el mismo diseño exactamente pero la inspiración está ahí y se ve claramente.

Además tengo jersey nuevo, que ya estrené hará casi un mes por mi cumpleaños. Uno de esos patrones que hacen que te olvides de lo que tienes empezado y de las lanas que tienes compradas para proyectos que se suponían inminentes: un patrón-flechazo. Aunque tenía otra lana en mente al final me decanté por Drops Karisma, que se está convirtiendo poco a poco en una de mis favoritas, y estoy muy satisfecha con el resultado. La única pega que le pongo al patrón es la capucha, no sé si las medidas de capucha son estándar o qué, pero el caso es que a mí ésta, incluso después de bloqueado, me tira, o soy cabezona, o soy cuellilarga o las dos cosas, el caso es que me tira y puesta no queda demasiado bonita.

Y tengo también camiseta-jersey de manga corta nuevo! Que en realidad no es nuevo, porque si mi ravelry no me engaña lleva acabado desde… ¡guau! ¡23 de octubre de 2012! pero estaba (y está) sin estrenar). Es una camisetilla de rayas finas, sin patrón, tejida a fuerza de ensayo y error con Drops Alpaca, otra de mis favoritas 😉

Y ahora, ¡fotos!

¡Feliz fin de semana!

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Operaen

El edificio de la Ópera de Oslo es espectacular, por dentro y por fuera.  Blanco, grande, asimétrico y lleno de gente en la entrada, la terraza… Además las vistas son magníficas:

Y al ver a la gente haciéndose fotos como la de abajo a la derecha, pues se me antojó sacar unas fotitos a mi Hane, aprovechando que iba de estreno. Yo no es que no me pueda poner la pierna detrás de la oreja como la de la foto, es que llevaba falda (también hecha por servidora!!) y no era cuestión de dar el espectáculo… jaja

Y ¿qué decir de la camiseta? el diseño es precioso y el patrón está claro y bien escrito, peeeeeeeeero… las medidas que da para el largo de la camiseta son ridículamente cortas. Escribí a la diseñadora incluso para comentárselo pero algún fallo hubo en la comunicación porque o no me entendió o pasó de contestar a mi pregunta y ya no insistí más.
El caso es que el cuerpo de la camiseta se hace aburridete, yo he usado agujas del 3 y una tensión bastante más apretada de la que suelo tener porque el hilo (mezcla de viscosa y lino de Ice Yarns) se me resbalaba un poco al tejerlo. Además como con las medidas originales me quedaba casi ombliguera he tenido que hacer una repetición extra de las vueltas cortas y 12 vueltas más a punto jersey. Al final ha sido un trabajo más de cabezonería que otra cosa, la verdad.

También he cambiado el escote, que en el patrón es igual por los dos lados, bajándolo un poco por delante.

De todas  las opciones que recoge el patrón (con/sin volante, con/sin manga y cualquier combinación de las anteriores) me he decantado, como la mayoría de los proyectos de ravelry, por la que usa la diseñadora en las fotos del mismo: manga corta y un volante. Haciendo el volante me cargué una aguja de bambú por dos sitios diferentes, en las primeras vueltas hay muchos puntos, muchos aumentos, y todo queda muy apretado 😦

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La llamada

La máquina de coser me está llamando a gritos. Bueno, la tienda de ropa también me llama, pero como me hice el propósito de no comprar lo que pueda hacer, estoy evaluando de qué soy capaz para decidir qué voy a hacer.

Por un lado necesito una camisa negra (bueno, no la necesito, la quiero, pero la quiero tanto que casi casi se puede decir que la necesito). El otro día me probé ésta en la tienda y a punto estuve de traérmela (siendo sincera, se me había olvidado completamente lo del propósito!), pero no me la compré porque tampoco era tan bonita como la que he perdido/regalado/loquesea: una camisa muy chula del año cachupín que se me había quedado pequeña y que segurito segurito ya me está bien de nuevo, peeeeeeero no ha aparecido en ninguna parte. Mi madre dice que me volví loca deshaciéndome de cosas que ya no me ponía y que seguro que la llevé al Centro Reto, a mí me extraña porque esa camisa me encantaba, pero a día de hoy me fío más de mi madre que de mí misma.

Estaba resignada a comprarme la que vi, pero al acordarme de mi propósito me asalta la duda de si seré capaz de hacérmela. A ratos pienso que por qué no, a ratos pienso que cómo se me ocurre ni planteármelo siquiera… no sé, no sé… si encuentro una tela a un precio decente lo mismo intento reproducir mi camisa bonita 🙂

Y por otro lado desde que descubrí a Rosy su blog, y los SAL del vestuario de New Girl que está organizando, pues me decidí a apuntarme al siguiente que organizase… ¡pero es un abrigo! Un abrigo precioso, eso sí, pero realmente no sé si me veo capacitada o sí tendré tiempo para dedicarle, y duele un poco gastar tanto dinero en tela, la verdad… Dudas y más dudas…

¿Debería lanzarme a la piscina, o quedarme en el borde? ¿Abrigo, camisa, o abrigo y camisa? ¿O paso de todo y me hago una falda aunque no me la pueda poner porque hace demasiado frío?

Además, ¿realmente tengo derecho a gastarme dinero en tela cuando aún no le he metido el dobladillo a un pantalón que me compré el verano pasado?

Suspiros.

¡Feliz semana!

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Triplete (treble)

Y no, no estoy hablando de fútbol, sino de ferias. Este año han sido tres, Sevilla, Córdoba y ahora Málaga las que he tenido el gusto de visitar.

Cada una tiene su estilo, y no voy a compararlas entre ellas, aunque personalmente siempre tendré una favorita, que la cabra tira para el monte 🙂

Pues bien, y a lo que iba, esta semana se han alineado los astros (no tengo nada qué ponerme, y me aburro, básicamente) para que me entretenga en coserme una faldita feriante. Los lectores que sepan coser pensarán con razón que en una semana sobra tiempo para hacer una falda y seguir aburriéndose muchas horas, pero es que ellos no saben a) lo lenta que yo soy, b) lo enrevesada que es la falda y c) lo torpe que soy yo.

En fin, la falda

De un bolso y alguna otra cosa tenía restos de tela de las que se usan para hacer trajes de flamenca, pero desgraciadamente ningún trozo lo suficientemente grande como para sacar una falda que cubra mis nada discretas dimensiones así que… ¡tachán! se me ocurrió apurar los restos de las telitas para hacerme la falda, y ya de paso reducir la cantidad de retales que tengo acumulados ¡Dos pájaros de un tiro, wow!

En fin, la idea fue fácil, la confección no tanto, sobre todo la fase en la que hago el patrón, lo recorto, numero las piezas y decido qué trozo va a ser de qué tejido para que no se me solapen ni me falte tela de ningún estampado al final. Esto, creedme, no es bueno para la espalda, aich.

Al final resultó que tenía más tela de la que me esperaba, así que me daba para hacerme la falda tipo pareo, y así ahorrarme el rollo de ponerle una cremallera y de que tuviera que ajustarme bien (y si adelgazo (o engordo), la podré seguir usando!). Para atarlo a la cintura me decidí por una cinta al bies,  evitando así tener que sacar una cinturilla de mis muy mermados trozos de tela… más fácil imposible!!

Al lío, la fotito!

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