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Mantas y más (III)

Tres fueron los bebés que llegaron a mi vida a principios del verano pasado… los hijos de dos de mis amigas (I y II), y mi primera sobrina (tengo tres sobrinitos, pero ésta es la primera niña).

¡Por supuesto para ella también había que preparar cosas!

Para la mantita usé la misma lana que para las otras dos, Cotton Merino de Drops, pero un patrón diferente, Zig Zag Baby Blanket, que es básicamente un chevron normal y corriente (lo digo porque el patrón no está disponible ya).

Además le tejí un jersey,  el Snowflake, de Tincanknits, que ya me tejí para mí hace unos años, jeje. Para tejerlo usé una lana descatalogada de Rowan, que llevaba en mi vida desde que me vine a Suecia: Rowan Lenpur Linen, una mezcla de viscosa y lino fresca y con mucha caída.

Y claro está, está, no podía faltarle la bolsita 🙂

Además de preparar este paquetito para la niña, no quise quedarme con las ganas de hacer algo también para su hermano mayor, que es un niño fabuloso en todos los sentidos y, además, es fan total de Studio Ghibli… ¡Así que le hice un Totoro Amigurumi!

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Totoro está tejido también con Cotton Merino y algún restillo suelto de otras lanas para los detalles bordados. Ha sido la primera vez que he usado ojos de seguridad para un muñeco y me han encantado… ¡necesito hacer más!

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Podcast episodio 11 – ¡¡Feliz año!!

¡Hola!

quería grabar un último episodio antes de terminar el año… no es mi mejor episodio, eso está claro, porque he estado medio pachucha y eso me ha hecho estar más lenta que de costumbre… ¡¡espero que me perdonéis!!

 

Aquí os dejo las cosas de las que he estado hablando:

Patrones de punto/ ganchillo:

Patrones de costura:

Podcasts y blogs:

Libros:

¡¡Feliz año nuevo!!

 

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No siempre se gana

Si en los JJOO de verdad no hay medallas para todos, tampoco puede haberlas en los Ravellenics, ¿no? La diferencia es que en los de deportes se compite contra otras personas, y en los de tejer se compite contra uno mismo.

Mi lucha por terminar el wisteria dentro de las dos semanas que duran los juegos estaba perdida desde el primer día, lo que pasa es que yo entonces no lo sabía y estaba firmemente convencida de que podía tejer 7 vueltas al día… Y puede parecer poca cosa, 7 vueltas, pero el día en que me di cuenta de que esas 7 vueltas me llevaban de 2 a 3 horas llegué a la conclusión que ni de coña me iba a esclavizar durante dos semanas con un proyecto que no disfruto demasiado.

No es que no quiera terminarlo, es que no quiero terminarlo en las condiciones que me planteé al principio de los juegos y, como la idea es regalarlo en navidad, puedo ir avanzando poco a poco y ahí seguro que me dará tiempo y que lo disfrutaré.

Dejo una foto de cómo quedó el último día que lo toqué. En la foto se aprecia perfectamente lo que puede pasar con un proyecto en el que se trabaja de forma tan intermitente… todo parecido entre mis laterales y una línea recta es puritita coincidencia:

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¡Y por supuesto que sin medallas no me quedo! Tengo acabado y bloqueado un chal, que mostraré en cuanto acabe y bloquee el siguiente (estoy haciendo dos del mismo modelo).

¡Feliz domingo!

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Barruntando

Según explican ellas mismas en su página web:

   Barruntando lo formamos un grupo de chicas de diferentes puntos de España con una afición común, la cerámica. Después de muchos meses de aprendizaje y esfuerzo decidimos unirnos para crear este pequeño proyecto en el que hemos puesto toda nuestra ilusión y nuestras ganas.

Y este grupo de chicas tuvo a bien sortear uno de sus estupendos cuencos laneros en facebook. ¡Y me tocó!

Definitivamente voy a tener que empezar a considerarme afortunada, porque no es la primera cosa que gano 🙂

Aunque el sorteo fue en noviembre y el envío lo hicieron ese mismo mes, yo no he visto en persona mi cuenco-barruntando porque pedí que lo enviasen a la dirección de España de mi madre, para recogerlo en Navidad y traérmelo.

Y qué ilusión cuando llegué u vi la caja… ¡regalo de reyes anticipado! la abrí dando saltitos y ¡oooooh!

El cuenco es una auténtica preciosidad, aumentan las ganas de tejer sólo para poder usarlo. Como me gusta tantísimo mi mariquita de tejer he decidido darle una función especial… se va a encargar de albergar el ovillo del wip que más papeletas tiene de caer en el olvido, mi chal de ganchillo wisteria.

Empecé el chal el 30 de julio del año pasado y, si bien sabía que iba a ser un proyecto lento, no me esperaba que a día de hoy, 164 días más tarde, iba a haber avanzado lo que internacionalmente se conoce como una triste miseria.

Es uno de mis propósitos para este año quitarme esos wips un poco rancios que están más cerca de volver a convertirse en ovillos que en proyectos terminados, así que espero encontrar la motivación para tejer el peor de los dos en mi precioso cuenco nuevo… ¡gracias, chicas de Barruntando!

Nota: el ganchillo de las fotos no es el que estoy usando, lo he cogido porque es rojo y combinaba mejor… el que estaba usando… ¡no lo encuentro! ¡Me pongo en zafarrancho buscaganchillos a la de ya!

¡Feliz domingo!

 

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Un paseo

Esta tarde he salido a comprar materiales para un proyecto y he aprovechado para dar un paseo y hacer unas cuantas fotos con mi cámara nueva 🙂

De Gamla Stan y alrededores

Y de otros detalles más modernos y mucho más coloridos.

Y al llegar a casa, ¡papelito de correos! Mi tela de un trueque que hice con MJ, el patrón que me ha calcado ( ❤ ❤ ❤ ), y el ganchillo finito para insertar las cuentas que me envía Charo de la tienda donde trabaja Sagra!

Hasta ahora he estado concentrándome en mi Wisteria, una espectacular estola de ganchillo que calculo que terminaré en algunos meses, pero la llegada del ganchillo lo cambia todo… ahora la prioridad número 1 vuelve a ser mi Kisseis.

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El plan a partir de ahora es tejer, tejer y tejer. Va a ser la primera vez que inserto cuentas en un tejido y ¡¡me hace mucha ilusión!!

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La fabulosa historia del Señor Conejo

Lo gratificante que puede resultar tejer para regalar

El Señor Conejo, aunque entonces todavía no se llamaba así, nació un poco una tarde de verano en el Parque de María Luisa, entre charlas y risas, pastel de zanahoria y vasos de té verde.

Cuando tejo para regalar tejo con todo el cariño y el mimo del mundo (por eso no tejo para regalar demasiado a menudo ni por obligación), pero una vez que el regalo está hecho, no soy de las que van preguntando en plan ¿lo usas? ¿te lo pones? ¿juegas?

Si embargo, que no pregunte no quiere decir que no me guste ver las cosas que he tejido siendo usadas y queridas y cuando alguien me manda una foto o me habla de lo que le tejí me hace una ilusión tremendísima.

Por eso se me puso el corazón tan ternito cuando las pasadas navidades, mucho tiempo después de haber regalado al conejo, hablo por teléfono con mi sobrino que me explica compungido que se le ha perdido el Señor Conejo. Resulta que era un juguete que le encantaba, lo solía llevar consigo a todas partes y, mientras jugaba a recoger cosas en el campo, se le despistó y cuando volvieron a buscarlo ya no estaba.

Por suerte el Señor Conejo es un poco como el Doctor Who y tiene la capacidad de regenerarse en un cuerpo nuevo.

Mismo número de aguja, mismo color… un Señor Conejo que es nuevo pero a la vez es el mismo de antes. De momento me consta que ha estado como mínimo en el Sánchez Pizjuán viendo un Sevilla – Córdoba, ¿será sevillista, cordobesista, o simple fan del bullicio y la diversión?

Jorge, espero que sigas disfrutando del Señor Conejo mucho tiempo y que sigais viviendo muchas aventuras juntos!!

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Paz y amor: el chal hippie

Hace unas semanas sufrí un ataque severo de “culo veo culo quiero” después de ver el chal para los domingos de mi muy talentosa amiga mj (¡a visitarlo si no lo habéis visto aún, es preciosérrimo!). Con el ganchillo me pasa un poco como a ella, me gusta tener un proyecto de vez en cuando, pero me cuesta mucho trabajo encontrar patrones de ganchillo que me hagan feliz. Así que cuando encuentro uno se me van los ojillos y no me queda más remedio que tejerlo.

Este chal es uno de esos proyectos ideales para apurar restos y en principio ése era el plan, lo prometo. Pero entonces me acordé de otro proyecto que hace años que quiero hacer, que también sería para tirar de restos, y que no he podido hacer porque nunca tengo suficientes restos de suficientes colores… así que, a tomar por saco la dieta lanera, el sábado me personé en la tienda de lana y pequé mucho (y lo disfruté aún más).

Mi proyecto tiene algunas modificaciones con respecto al patrón original. Para empezar, mi lana es más fina, por lo que he tenido que hacer bastantes más repeticiones. Además el patrón incorpora, casi al final, una franja bastante ancha en el color principal que no me terminaba de convencer. En lugar de hacer una franja ancha de un mismo color he hecho dos más estrechas (en mi proyecto, la roja y la beige del final).

Y sin más, que mira que me enrollo, aquí están las fotos de mi chal que, por cierto, es mi nuevo ultrafavorito superamoroso mejor chal de toooodos los tiempos. Estoy profundamente enamorada, suspiro, ains… ❤ ❤

La última foto es testimonio de cuantísima falta me hace un auto-disparador para la máquina de fotos… a lo mejor así no saldría con las piernas a la virulé 😉

Por si a alguien le interesa, la lana principal es Alpaca, y el resto es una combinación de Alpaca, Baby Alpaca Silk y Fabel, todas ellas de Drops y detalladas en mi ravelry.

PD: ¡Se me olvidaba! Es jueves, enlazo con RUMS, me hago un cafelito y me siento a buscar inspiración 🙂