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Nueva temporada

Por aquí el otoño empieza un poco antes y, aunque todavía hay días de salir a pasear en manga corta, la verdad es que ya escasean y los pensamientos se centran en mangas largas, lanas finas y cálidas, bebidas calientes y, en general, todas esas cosas que son impensables ahora mismo en el sur de España.

A mí los ravellenics me han dejado con ganas de más: no sólo de tejer más cosas, sino también de socializar más. Me han transportado a un tiempo en que, aunque en la distancia, tejía siempre muy acompañada…

Y no me faltan proyectos planeados… para empezar me he apuntado al KAL de otoño de JojiKnits, justo ayer monté los puntos de Recoleta, una rebeca espectacular, aunque aún no he creado el proyecto en Ravelry.. Estoy enamorada de sus diseños y sus patrones están siempre muy bien escritos, así que se tejen con confianza. Mis dos jerséis favoritos, Dragonflies y Japan Sleeves, son diseños suyos y no puedo estar más satisfecha.

La dificultad de Recoleta ha hecho que tenga que montar un proyecto paralelo, en esta ocasión repitiendo patrón. Quería un patrón sencillo para aprovechar unos ovillos de algodón y seda que tenía arrumbiados, y lo encontré en los diseños de Lilalu, otra que no defrauda. Se trata del jersey On the beach y, una vez unido en círculo, es simplemente tejer a punto jersey, perfecto para cuando mi cerebro esté frito después de horas hablando con adolescentes!

Y coser… increíbles las ganas que tengo de coser y este curso por fin voy a tener el tiempo para hacerlo. He reducido mi contrato a un 80%, con lo cual los lunes no trabajo… ¡horas y horas para bucear entre telas!

Espero además estar en general menos cansada y actualizar esto un poco más a menudo, con todo lo que tengo ya cosido/tejido y con otras historias que a mí me gusta escribir aunque no las lea nadie (como este post, por ejemplo!).

Saludos desde un lunes lluvioso y otoñal (mi tipo de día favorito).

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Japan Sleeves

La primavera por fin ha llegado, y yo estoy aprovechando para terminar de tejer todos los jerséis que no he terminado durante el invierno… Menos mal que la primavera aquí no tiene nada que ver, en cuanto a temperaturas, con la primavera en los alrededores del Monte del Destino, y todavía me quedan bastante días en los que los podré usar.

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El último en terminar ha sido un diseño de Joji Locatelli… ¡esta mujer es impresionante!No es sólo que sus diseños sean bonitos, es que los patrones son muy buenos además.

Tejer el Japan Sleeves, que se comienza haciendo las tiras de encaje y luego levantando puntos y tejiendo las rayas en un complicado sistema de vueltas cortas que además implica cortar la hebra varias veces, es como dar un salto de fé: una sigue adelante, porque confía en la diseñadora, pero sufriendo un poquito cada vez que hay que usar las tijeras, la verdad.

 

Aunque estoy infinítamente feliz con el resultado, no ha sido el proyecto más divertido que he tejido, por varias razones: hasta que terminé las mangas enteras y las bloqueé (y hay bastante trabajo ahí) no sabía si me iban a quedar bien de largo, las interminables vueltas de las mangas con dos ovillos pululando a mi alrededor me resultaron incómodas y, lo peor de todo, estaba bastante segura de que me iba a quedar corta con la lana gris marengo.

Cuando ya era evidente que la lana gris no me iba a llegar empecé a maquinar posibles apaños, siendo el más plausible tejer un elástico extra ancho. En esas cabilaciones andaba cuando, de repente ¡plín! se me encendió la bombilla y decidí tejer lo que me faltaba con Alpaca de Drops en gris marengo que ya tenía por casa. La verdad es que no se nota ¡¡nada de nada!! La única diferencia es que la Alpaca de Drops es muchísimo más suavita que la rústica lana finlandesa (Ohut Pirkkalanka, de Pirkanmaan kotityö) que he usado para el cuerpo, nada más.

Ahora las fotos, ¿no?

Por desgracia mi cámara, cuando hay verde de fondo, no me detecta como persona (ojo, a otras personas si las detecta, pero conmigo no sé qué problema tiene la puñetera), así que he tenido que hacer alguna foto extra en mi feo balcón… 😦

Por cierto, en la foto que se ve en detalle la parte de abajo del jersey está el punto en que se me acabó la lana gris y tuve que meter la de drops… ¿lo veis?

Feliz jueves primaveral, por aquí por estos lares es festivo (no tengo muy claro por qué, pero no es que me quite el sueño no saberlo) y estoy disfrutando de un zanganeo a gran escala.

¡Vamos a Rums!

El síndrome de las manos inquietas, Personal

Rosa, rosae

He terminado un jersey y caramba qué bien me ha sentado 🙂

Llevaba con este jersey en las agujas desde el 1 de marzo y ya estaba empezando a estar demasiado visto en el cesto de los proyectos empezados. Además, entre que he acabado éste y que he admitido (por fin!) que el otro era un fracaso, ahora el cesto está vacío, a la espera de proyectos nuevos!

En total he usado algo más de 800 metros de una lana (mezcla de lana y acrílico, no soy demasiado remilgada) de la que me enamoré por el color. El patrón es Chalkstone de Isabell Kraemer y, como me pasa últimamente, me siento un poco engañada: igual me paso de exigente, pero sinceramente, siendo un patrón de pago, me esperaba algo más. No es que tenga fallos (yo no los he encontrado), pero comete errores tan tontos e innecesarios como asumir que todas las mujeres somos igual de altas y tenemos los brazos igual de largos.

Las instrucciones son, eso sí, bastante claras y el resultado es un jersey muy bonito, perfecto para esta primavera en la que el cielo lo mismo está negro, negrísimo, que coronado de un enorme sol amarillo (o las dos cosas a la vez).

Como es jueves (o lo será cuando publique la entrada), aprovecho y comparto en RUMS, que ya iba tocando!

¡Feliz jueves!

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Historia de un fracaso lanero

En mi primer pedido a Ice Yarns vinieron 8 ovillos de Folk Tweed y, aunque el color era más pálido en realidad que en la fotografía, los guardé con ilusión pensando en tejerme con ellos un Turmeric.

Pero el tiempo pasó, el Turmeric bajó puestos en mi lista de prioridades… y empecé algo que no cuajó, algo que fue un fracaso tan absoluto que lo único que recuerdo es que iba tejido con la hebra puesta doble y que era una pesadilla tejerlo. Después de eso vino este vestido, el Caviar, pero la parte de las trencitas estaba quedando fea y fofa, así que volví a tirar del hilo…

“Apenas se ha ensuciado, todavía se podría comer”, pensé, y monté el Sprig. No podía estar más contenta: ese patrón tan bonito me iba a ayudar a reconciliarme con esa lana a la que tanta manía le había tomado, el jersey iba a quedar precioso y mi stash iba a perder unos cuantos metros.

Me costó lo mío tejer todo el cuerpo, porque la lana no tiene elasticidad y además se agarra mucho al tejerla, pero lo conseguí. Recogí los puntos del cuello y después de hacerlo descubrí que apenas me cabía la cabeza y las sisas se clavaban mucho en las axilas.

“Apenas se ha mojado, todavía se podría comer”, pensé, así que tiré del hilo y recogí los puntos para un cuello dos tallas mayor. Me puse con la primera manga, la terminé, hice el puño y me lo probé…

“Apenas ha volado, todavía se podría comer”, quisé pensar, pero una voz dentro de mí me dijo bien clarito que era hora de decirle adiós.

Las mangas me aprietan, el pecho queda justo, la parte de la cintura y la cadera demasiado ancha, me hace bolsas en las sisas, el cuello sigue siendo demasiado cerrado, el puño del final de la manga tendría que deshacerlo y prácticamente inventármelo para que me cerrase sin cortarme la circulación… Un “esto no hay por dónde cogerlo” en toda regla.

Así que… le digo adiós, (hasta nunca o hasta dentro de mucho), odiando la lana más de lo que la odiaba, y con una cierta irritación hacia el patrón.

Feliz tarde dominguera!

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¿Qué vas a hacer en vacaciones?

Yo, entre otras cosas, voy a hacerme unos calcetines nuevos. Porque, entre otras cosas, tejer unos calcetines nuevos es infinitamente más divertido que tejer las mangas de los dos jerséis que tengo en marcha.

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Mis vacaciones empezaron hace un ratito y se van a prolongar hasta el mismísimo día 14. Esta semana me he sentado en la oficina más horas de las que me gustaría para dejar todos mis exámenes corregidos y ha merecido la pena… Casi todos aprobados, muchos con muy buena nota… con eso y la bolsa de golosinas que me regaló el cole ayer, no se me ocurre mejor forma de empezar el descanso.

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Glad Påsk!

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Una sudadera inspirada

Hace un tiempo estuve reflexionando sobre la ropa, el consumismo, el gasto innecesario… esas cosas. Me dí cuenta de que tenía demasiadas cosas y de que compraba demasiado, así que me hice el propósito de reducir y desde entonces no he comprado apenas nada de ropa que no necesitase (siguiendo mi definición de necesidad, claro, que tampoco quiero ser extremista).

Como digo, la idea era reducir, así que intento aprovechar lo que tengo (en este sentido ayuda el haber perdido peso y poder “ir de compras” en mi armario de antes), arreglar lo que se estropea y hacerme yo misma lo que pueda. No es que quiera llevar una vida de asceta, lo que quiero es no volver a caer en ese “comprar por comprar” en que estaba antes. Insisto en que tengo demasiadas cosas (me pasa también con la lana, también ahí estoy en proceso de reducir cantidad almacenada).

La cuestión es que, con tanto reducir las compras, al final he perdido la costumbre… Además todo me parece ridículamente caro, así que cuando me metí en Desigual dispuesta a darme un capricho para celebrar mi trabajo nuevo, salí de allí sientiéndome incómoda, agobiada por los precios y con un enamoramiento tremendo: este jersey.

No había de mi talla, pero es que aunque lo hubiese habido ni de coña lo habría comprado: al cambio salía por cerca de 90 euros, todavía me da un escalofrío cuando me acuerdo.

En fin, que toda esta historia es para contar que me he inspirado en el jersey para hacerme una sudadera. Y aquí la enseño con fotos de ayes miércoles recién levantada a eso de las 7 y cuarto, que es el único momento del día en que dispongo simultáneamente de luz solar y fotógrafo, jeje. Así que… disculpen las ojeras, la palidez y todo lo disculpable 🙂

Como soy bracilarga toda mi vida he tenido que aguantar camisetas  y jerséis que me quedaban justitos de largos en el mejor de los casos, así que ahora sobrecompenso haciéndome las mangas bien largas que siempre quise tener. También he puesto la parte trasera un poco más larga que la delantera, me parece que me sienta bien.

El cuello lo he hecho con la misma tela de sudadera, alternando derecho y revés, y con un par de cintas de encaje, unido todo con costuras vistas. Mi cuello no queda tan envolvente como el del diseño que me ha servido de inspiración, pero estoy muy satisfecha de todos modos.

La única pinza que lleva va del pecho a la cintura y personalmente creo que queda muy bonita.

La falta de costumbre de tejer me hizo comprar más tela de la necesaria así que, para no desaprovechar y aprovechando que tenía la aguja de la máquina puesta, me he cosido también una minifalda exprés. No soy yo mujer de mucha minifalda, pero creo que no queda demasiado mal, ¿no?

(Fotos literalmente sin pies ni cabeza, es lo que pasa cuando no tengo fotógrafo…).

Mi próximo proyecto de costura es todo un reto, por primera vez en mi vida estoy intentando sacar un patrón de una revista. Me quito el sombrero ante todo aquel que sea capaz de seguir estas líneas de locos, no sé si al final desistiré y dibujaré mi propio patrón…

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Aprovechando que es jueves, ¡vamos a RUMS!

¡Gracias por visitar, feliz día!

 

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¡Repetimos!

Desde que me cargué mi adorado favorito la verdad es que no he podido quitármelo de la cabeza. Era un jersey que podría haber llevado puesto todos los días desde el 1 de septiembre hasta el 30 de abril (no lo he hecho, prueba de ello es que me lo cargué lavándolo) y lo echaba de menos… así que, aunque compré esta lana roja (baby merino de Ice yarns, muy recomendable) para otro proyecto al final la cabra tira para el monte y tuve que repetir el favorito.

No es ni mucho menos igual que el otro (de momento sigo echando de menos el original, para qué voy a mentir), pero es rojo, cómodo, calentito y con lo que crezca con el lavado y el uso creo que será un buen sustituto para mi malogrado jersey.

 

 

La lana que he usado es mucho más fina que la que pide el patrón, de hecho la he puesto triple (!!!), gastando en total algo más de 2.000 metros. Entre esto y los cuatrocientos y pico del bolso de ondas debería estar ya más cerca de mi objetivo pero no es así… Ayer por la tarde me puse a reorganizar mi stash (físico y virtual), a deshacer proyectos que no iba a acabar y a sumar lanas que no tenía metidas (como los bolondros de hacer cestos) y al final el balance es de 29.566 (la primera vez que calculé salieron 31.039 metros)… Mi meta siguen siendo unos “razonables” 25.000 metros así que ahora estoy un poquito más lejos.

Por cierto, esta tarde, además de deshacer UFOs también ha aparecido arrumbiado por las bolsas del pánico un proyecto acabado (desde enero, ejem) y no fotografiado. Como es pequeñito no le vamos a dar entrada propia, pero un huequito en esta sí que se merece, ¿no? Se trata de mi quasi hurricane hat, inacabado porque tejí hasta donde llegó la lana (big delight sobrante de mi segundo inspiracowl). ¿No es genial tejer hasta que se acaba el último centímetro de lana?

¡Feliz lunes lanero!