Versos, canciones y trocitos de carne

Antes de irme de vacaciones de navidad a España, necesitaba agenciarme algún libro, preferentemente para el kindle, preferentemente gordo, y preferentemente policiaco.

Así que me puse a investigar, y encontré algunas referencias que me llamaron la atención, entré a la web de amazon a leer las primeras páginas y lo que vi me cautivó del todo:

empezar porque sí

Un libro que titula su primer capítulo con los primeros versos de esta canción es un libro que hay que leer (o, al menos, es un libro que yo tenía que leer):

Confieso que me brotó la fan-girl que llevo dentro y me alegro porque el libro, la trilogía de libros, no me ha decepcionado para nada.

César Pérez Gellida (@cpgellida), el autor de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, no sólo tiene talento para escribir, buenas ideas y buen gusto musical, ¡también tiene buenos padrinos para sus libros! No soy mujer de muchos prólogos ni epílogos, me gusta ir al meollo de las cosas, pero mira por donde se me detuvieron los ojos en el de Memento mori, firmado por Michael Robinson, y ya tuve que leer el de Dies Irae, por Jon Sistiaga y el de Consummatum est, que firma mi adorado Lorenzo Silva.

La trilogía se desarrolla entorno a dos personajes antagónicos que son, como en toda policiaca que se precie, el bueno y el malo. Personalmente no sé si me resulta más interesante Ramiro Sancho, el bueno, un policía en principio normal y corriente que sale de la cama una mañana para verse envuelto en un caso que cambiará toda su vida, o Augusto Ledesma, el malo, un asesino en serie muy listo, muy narcisista y con un estilo muy particular.

 

Además son libros con banda sonora: no sólo Héroes del Silencio, sino también Vetusta Morla, Antonio Vega, Rammstein, Love of Lesbian, Bunbury…

De lo más entretenido que he leído últimamente, ya tengo ganas de más, por eso me acabo de comprar el librito de spin-offs.

¡Saludos de (casi) fin de semana!

 

Barnens Ö

Este verano me hice el propósito masoquista de sólo leer libros en sueco desde que empezase el curso y, como mínimo, hasta navidades. La idea es aprovechar el entretenimiento para mejorar mi sueco y el resultado está siendo el obvio: no sé si está afectando a mi sueco, lo que sí sé es que leo mucho menos.

De los dos libros que tengo en marcha -el de la mesilla de noche y el del bolso- la semana pasada me terminé el del bolso, que es el que leo a paso de tortuga por las mañanas en mis 8 minutos de tren. He tardado unos dos meses en leerme un libro de unas 300 páginas… ¡ha ratos me he desesperado de lentitud!

El libro en cuestión es Barnens Ö (en sueco, La isla de los niños en español) de PC Jersild, que cuenta la historia del verano que Reine pasa solo en Estocolmo tras engañar a su madre haciéndole creer que se va al campamento de verano (y a los del campamento haciéndoles creer que está enfermo).  Es el libro que la Biblioteca de Estocolmo escogió en 2014 dentro del evento “Stockholm läser” (Estocolmo lee), en el que cada año se elige un libro ambientado en la ciudad y se organizan eventos de todo tipo en torno al mismo.

La cuestión es que el chaval, que tiene 11 añitos nada más, tiene una vida interior muy intensa, y necesita aprovechar el verano para resolver las grandes cuestiones de la vida antes de que la pubertad llegue y lo haga esclavo de sus instintos carnales. Para comprobar si disfruta de un día más de libertad pre-decadencia, cada mañana se examina cuidadosamente en busca de vello púbico (sí, el niño es más bien raro).

Pero por muy intensito que llegue a ser, un niño no deja de ser un niño y sus razonamientos así lo reflejan…

Me ha gustado mucho como en el libro, cuyo narrador comparte la perspectiva del niño, se entrelazan las cosas que pasan con las ideas del chaval, de forma que yo, como adulta, puedo deducir el batacazo que ese niño se va a dar de morros con la realidad, a la vez que leo su perspectiva de las cosas… Aunque también tengo que decir que yo, como adulta y como maestra de niños algo mayores que Reine, me he pasado gran parte del libro preocupada y preguntándome ¡por qué a nadie le da por llamar a la policía cuando se cruzan con él!

¡Feliz lunes!

Leer en vacaciones

No concibo unas vacaciones (y me refiero a los dos tipos, a las generales de no trabajar y a las particulares de viajar) sin libros. En los días de ocio, sobre todo cuando el compañero de aventuras tiene que ir a dar el callo, leer es de las pocas actividades que podría hacer, tranquilamente, durante 8 o 9 (no sé si todos los días, pero más o menos), y a la hora de viajar, no se me ocurre nada mejor que hacer en los trenes, autobuses, aeropuertos, etc. Porque, aunque tejer está bien y de eso también me llevo, un libro no tiene parangón.

Para mis pasadas vacaciones pedí una recomendación por Twitter a una amiga que sé que no me va a defraudar y recibí dos, a falta de una: la primera, de mi amiga, me remitía a un libro que he comprado y no leído porque me parecía demasiado “serio” para las vacaciones y la segunda, de un desconocido, a lo que parecía ser una novela romántica. La compré, pensando que podía ser el tipo de libro simple y entretenido que aligera las esperas y, ya volveré a ella, pero como adelanto diré que cuando las madres dicen “no hables con desconocidos”, en realidad quieren decir “no hables con desconocidos, porque te pueden recomendar vaya dios a saber qué libro”.

Por si acaso, estuve indagando un poco más, buscando alguna novela policiaca (últimamente me ha dado un poco por ahí) y encontré La trilogía del Baztán, de Dolores Redondo. Vi en general buenas opiniones y el hecho de que vendieran el lote de tres novelas por un precio razonable (para lo que es la tienda Kindle) me hizo decidirme.

Posteriormente descubrí que la razón por la que venden las tres en un lote es que después de leer la primera se te quitan las ganas de leer (y por ende de comprar) las demás, simple y llanamente. Es un libro tonto y predecible, y los personajes… ¡ugh! los personajes son odiosos, la protagonista y su marido me recuerdan a don y doña perfección de la saga de Los hijos de la tierra… no se puede ser más guapa, estar más cachas o tener más éxito.

Como aporte novedoso, con respecto a las novelas de policías a que estoy acosumbrada, está la introducción de la mitología, concretamente la mitología vasco-navarra, pero lo hace de una forma que le da un tinte “magufo” a la investigación que no me convence nada.

Por resumir, el primer libro es malo hasta decir basta, a ratos parece que estés leyendo una novela de Jazmín y a ratos una entrada de la wikipedia.

Pero claro, una está de vacaciones, llega al hotel después de pasar el día caminando, el cuerpo está exhausto pero la mente va a mil por hora reviviendo las imágenes y las experiencias del día y hace falta algo que relaje, así que la emprendí con el segundo libro y posteriormente con el tercero… y la cosa mejoró bastante: no son los libros de mi vida pero son muy superiores al primero. La protagonista sigue siendo doña perfección, pero desaparecen las entradas de enciclopedia y la mitología sigue presente pero de forma sutil, como tendría que haber sido desde el principio.

Mi recomendación: si eres capaz de terminarte el primero, lánzate a por los otros dos 😀

Y como al final acabé los tres libros en menos tiempo del que esperaba decidí darle una oportunidad a la novela aquella que me había recomendado el desconocido. Y cuando llevaba un 20% o así me vi a mí misma, sentada en un tren en Japón, leyendo una novela “erótica” de calidad más que dudosa, y me vi tan ridícula que apagué el Kindle y me puse a tejer (y ya no leí más en lo que quedaba de viaje). No voy a dar el título del libro, porque no tengo nada positivo que decir: no me parece que esté bien escrito y, además, eso de leer cómo la gente folla no es mío.

A ver, si te dan a elegir entre leer algo como “Juan le contó un chiste buenísimo a sus amigos y todos se rieron a carcajadas, a María hasta se le escapó un poco de pis de tanta risa”, o leer el chiste y reírte… eliges la segunda opción, ¿no?

Pues eso 😛

5 días, 5 libros #2

Después del ladrillo anterior, me apetecía leer algo con menos letras y con una narrativa más ágil, algo, en resumen, que me despertase. Así que me puse a la caza de una novela gráfica.

Confieso que he descubierto el mundo de la novela gráfica, del cómic, hace muy poquito y, aunque me arrepiento de no haberlo hecho antes, estoy disfrutando de lo lindo “poniéndome al día”.

La elegida ha sido V for Vendetta, escrita por Alan Moore e ilustrada por David Lloyd, y recientemente* adaptada para el cine por los hermanos Wachowski.

V_for_vendettaxSe nuevo se trata de un mundo distópico (qué tendré yo con las distopias, que tanto me gustan), post-apocalíptico. La historia se desarrolla en Londres en los años 90, tras una guerra nuclear en los 80 que deja el mundo medio destruido.

El regimen actual del libro es un régimen fascista y totalitario en el que los opositores son exterminados en campos de concentración (o donde surja). El protagonista, V, es un revolucionario anarquista que, ataviado con su máscara de Guy Fawkes, inicia una campaña para derrocar al régimen junto a Evey, su protegida.

Y bueno, poco más que decir, que me ha gustado mucho (aunque ya conociera la historia), que me he entretenido un montón mirando las ilustraciones y que, en general, merece la pena mil veces leerlo.

¡Feliz martes!

* ¡Ups! No tan recientemente, acabo de mirar que fue ya hace 10 añazos… ¡el tiempo vuela cuando lo pasas bien!

5 días, 5 libros #1

Me he dado cuenta de que llevo muchos días sin escribir acerca de mis libros, se me acumula el trabajo. Y como por otra parte tampoco tengo muchas costuras o tejidos “posteables”, le voy a regalar los próximos cinco días a mis lecturas atrasadas.

El primero de los libros que quiero comentar es el que hace más tiempo que leí (lógicamente) y es además el culpable del atasco ya que, aunque hace ya semanas que lo terminé, todavía no estoy segura de si me gustó o no.

La novela en cuestión es Oryx y Crake, de la autora canadiense Margaret Atwood. Se trata de una distopia en la que se presenta un mundo postapocalíptico visto a través del, aparentemente, único superviviente, un hombre de mediana edad que se hace llamar Snowman. De hecho hay dos narrativas paralelas en este libro, por un lado el mundo visto a través de los ojos de Snowman, y por el otro la narración de sus recuerdos. Y es a través de estos recuerdos como nos enteramos de lo que ha sucedido para que las cosas estén como están.

oryx crake

Es una historia de ciencia, de modificaciones genéticas e hibridaciones entre especies para quedarse con lo mejor de cada casa, de enfermedades, de conspiraciones, de una pandemia que acaba con la mayor parte dela humanidad, y de una nueva especie humana, genéticamente modificada… La autora tiene una imaginación inmensa y en el mundo que construye no sólo hay sitio para la ciencia, también se recrea dedicando páginas a describir videojuegos, mundos virtuales… apasionante.

Si dejo de escribir aquí me vería obligada a concluir que el libro me ha gustado un montón, pero no puedo cerrar este post sin hacer referencia a lo lento que me resultó el libro, tan lento que me ha hecho resoplar en el autobús porque no había forma de avanzar, tan lento que, llegado un momento, tuve que autoimponerme 20 páginas al día para acabarlo.

Es un libro que me alegro de haber leído y que quizás en otras circunstancias no me habría resultado tan cansino, ahora sólo tengo que encontrar el momento idóneo para ir a la biblioteca y sacar The Year of the Flood y MaddAddam, la segunda y tercera parte de la trilogía.

¡Feliz lunes!

¡¡Tiempo libre, ven a mí!!

Aquí en Suecia el colegio acaba antes que en España, en concreto, dentro de dos semanas escasas. Las últimas semanas han sido puro estrés de exámenes, recuperaciones e historias varias, culminadas en la reunión de hoy para poner las notas. Y, aunque todavía queda un poco de trabajo por delante, algunas recuperaciones que hacer y cabos sueltos que atar antes de que las actas se cierren definitivamente la semana que viene, “lo gordo” está ya quitado de en medio, ahora sólo quedan una serie de actividades en las que participaré pero que, por suerte, no tendré que organizar.

Y a medida que voy completando la lista de cosas que tengo pendientes en el trabajo, va aumentando la de cosas que quiero hacer en mi tiempo libre (y en consecuencia va aumentando la necesidad de tiempo libre).

Llevo un montón de días liada con el test de un top de punto para Devanalana. Lo que en principio era un proyecto rápido, yo solita lo he convertido en uno lento al usar un hilo más fino y agujas más pequeñas. Ahora que me queda francamente poco (de hecho espero acabarlo mañana, aprovechando que voy medio de excursión con el colegio) sólo puedo pensar en las muchas otras cosas que quiero empezar… el ataque de la temida startitis.

Después de un parón lector (aunque hay un par de libros que, por pura pereza, no he comentado por aquí) el otro día fui a la biblioteca de nuevo y me traje una pequeña montaña de libros. Ayer mismo empecé con The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society, una novela epistolar ambientada en Londres tras la Segunda Guerra Mundial. De momento llevo poquito, pero me está gustando mucho, mucho.

Y la costura… la costura va a ser mi perdición. Estoy segura de que moriré enterrada en telas un día cualquiera que me dé por abrir un altillo. No hago más que comprar y comprar (es que es tan dificil resistirse! me entendéis, verdad?), y tengo acumulada tela para, entre otras muchas cosas,  un par de vestidos que me gustaría estrenar* pronto y una seda (seda!) para hacerme un vestido para una boda que se celebra en un mes… La seda me mira, provocando, aunque yo de momento me limito a observarla desde la distancia, a pensar en ella y a coserla en mi cabeza… ¿me veré de compras urgentes a dos días de la boda?

*¡Ojo! Que digo estrenar, cuando la tela no está cortada ni el patrón dibujado, si eso no es vivir soñando…

¡Saludos!

Dance Dance Dance

Me gusta mucho leer. Creo que es la única afición que tengo de la que no me canso. Si tejo mucho rato, se me cansan las manos, si coso mucho rato me suben los niveles de agobio, si veo películas o series demasiado tiempo echo de menos el silencio, y así con todo… menos con leer, que podría (y puedo, está demostrado) hacerlo durante 10 horas seguidas y  al soltar el libro encontrarme en ese estado de ensimismamiento, con un pie en el mundo real y el otro no se sabe dónde, que es como estar soñando despierta.

Intento, de verdad que lo intento, ampliar mis horizontes en cuanto a lecturas (siempre dentro de la ficción, los libros de “hechos” no me transportan a ningún sitio), pero al final tengo una tendencia inevitable, y aquí os habla la filóloga que soy, hacia la literatura postmoderna. Así que al final, me traiga lo que me traiga de la biblioteca, arriesgue lo que arriesgue, siempre vuelvo a mi zona de comfort. Mi top tres de autores, José Saramago, Paul Auster y Haruki Murakami, son tres representantes de este estilo.

cover

De Murakami es la última novela que he leído, Dance, Dance, Dance, continuación de La caza del carnero salvaje, que ya leí hace un añito. Me ha parecido una novela con los pies un poco más en la tierra (siempre teniendo en cuenta que es Murakami y que con él nunca se sabe si eso que tienes bajo los pies es realmente tierra) y con una trama más sencilla de seguir, una vez asumido que su realidad no corresponde con tu realidad, claro.

Feliz miércoles 🙂