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Leyendo en 2017 (IV)

Hace ya bastante, cuando salió y era el bestseller por excelencia en todas las librerías de España, mi madre me regaló La sombra del viento dos veces. Me lo leí sólo una y me encantó. Años después Ruiz Zafón ha ido sacando más libros a los que no he echado demasiadas cuentas… hasta este verano, que estuve mirando un poco y decidí darles una oportunidad. Los anoto aquí todos juntos porque, exceptuando el primero que al final sí que me lo he leído dos veces, los demás los tengo bastante mezclados entre sí. Es el precio de leerlos demasiado seguidos, supongo.

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Era evidente que iba a acabar leyéndolos porque, ¿quién se resiste a algo llamado “El cementerio de los libros olvidados”? Yo no, eso está claro. El concepto de una biblioteca enorme, laberíntica y oculta es demasiado romántico e intenso como para dejarlo pasar, y si ya encima le metes romance, escritores malditos, dobles vidas, misterio… pues nada, que estaba condenada a leerlos (y disfrutarlos).

Me ha gustado mucho ver como la saga crecía, las historias se entremezclaban y al final todo (o casi todo) parecía cobrar sentido. No sé si estaba planeado hacerlo así desde el primer momento, o si fue el éxito de La sombra del viento el que dio pie a que crecieran los otros tres, pero sea como sea el resultado es genial.

¿Queda alguien por ahí que no haya leído a Ruiz Zafón?

¡Feliz lunes!

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Leyendo en 2017 (II)

¡He estado leyendo!

No he blogueado mucho, pero estoy más o menos consiguiendo mi objetivo de leer un poco más… Bueno, al menos durante las vacaciones de verano me he puesto un poco al día con mi reto en Goodreads, espero seguir leyendo ahora que el curso ya ha empezado.

Después de mi última publicación lectora, en la que hablaba de A grandes males, último tomo de la trilogía Refranes, canciones y rastros de sangre, de Pérez Gellida, me quedé un poco huérfana de libros (como suele pasar después de leer uno que gusta bastante).

Un par de vueltas por la tienda kindle y muchos fragmentos gratuítos más tarde, me decidí por La maniobra de la tortuga, de Benito Olmo.

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Se trata (una vez más) de una novela policíaca protagonizada por un inspector poco ortodoxo, por definirlo de alguna manera. La acción se desarrolla en Cádiz, donde Blanquetti ha sido trasladado forzosamente con el objetivo, digamos, de no meterse en líos.

Pero a veces la vida trae líos y en la vida de Blanquetti se cruza un cadáver… y al parecer lo de ser inspector de homicidios es como lo de ser tejedora, si ves un cadáver lo tienes que investigar, del mismo modo que si ves una tienda de lana la tienes que visitar, eso es así, simple y llanamente.

El pobre Blanquetti, que además va investigando a su bola, no es Harry el sucio ni nada parecido, los malos no caen desplomados a su paso, de hecho el pobre se lleva más palos que una estera, y eso lo hace bastante entrañable de leer. En paralelo y entrecruzada está la historia de Cristina, una mujer víctima de la violencia de género, que intenta salir adelante llevando una vida lo más discreta posible después de haber pasado varios años en una casa de acogida para mujeres maltratadas.

He leído que alguien ha comprado los derechos para hacer de esta novela una película, pero lo que yo espero de verdad es que Olmo se lance a publicar más novelas de Blanquetti, que este personaje puede dar mucho de sí.

¡Feliz lunes!

Negro sobre blanco, Personal

Leer en vacaciones

No concibo unas vacaciones (y me refiero a los dos tipos, a las generales de no trabajar y a las particulares de viajar) sin libros. En los días de ocio, sobre todo cuando el compañero de aventuras tiene que ir a dar el callo, leer es de las pocas actividades que podría hacer, tranquilamente, durante 8 o 9 (no sé si todos los días, pero más o menos), y a la hora de viajar, no se me ocurre nada mejor que hacer en los trenes, autobuses, aeropuertos, etc. Porque, aunque tejer está bien y de eso también me llevo, un libro no tiene parangón.

Para mis pasadas vacaciones pedí una recomendación por Twitter a una amiga que sé que no me va a defraudar y recibí dos, a falta de una: la primera, de mi amiga, me remitía a un libro que he comprado y no leído porque me parecía demasiado “serio” para las vacaciones y la segunda, de un desconocido, a lo que parecía ser una novela romántica. La compré, pensando que podía ser el tipo de libro simple y entretenido que aligera las esperas y, ya volveré a ella, pero como adelanto diré que cuando las madres dicen “no hables con desconocidos”, en realidad quieren decir “no hables con desconocidos, porque te pueden recomendar vaya dios a saber qué libro”.

Por si acaso, estuve indagando un poco más, buscando alguna novela policiaca (últimamente me ha dado un poco por ahí) y encontré La trilogía del Baztán, de Dolores Redondo. Vi en general buenas opiniones y el hecho de que vendieran el lote de tres novelas por un precio razonable (para lo que es la tienda Kindle) me hizo decidirme.

Posteriormente descubrí que la razón por la que venden las tres en un lote es que después de leer la primera se te quitan las ganas de leer (y por ende de comprar) las demás, simple y llanamente. Es un libro tonto y predecible, y los personajes… ¡ugh! los personajes son odiosos, la protagonista y su marido me recuerdan a don y doña perfección de la saga de Los hijos de la tierra… no se puede ser más guapa, estar más cachas o tener más éxito.

Como aporte novedoso, con respecto a las novelas de policías a que estoy acosumbrada, está la introducción de la mitología, concretamente la mitología vasco-navarra, pero lo hace de una forma que le da un tinte “magufo” a la investigación que no me convence nada.

Por resumir, el primer libro es malo hasta decir basta, a ratos parece que estés leyendo una novela de Jazmín y a ratos una entrada de la wikipedia.

Pero claro, una está de vacaciones, llega al hotel después de pasar el día caminando, el cuerpo está exhausto pero la mente va a mil por hora reviviendo las imágenes y las experiencias del día y hace falta algo que relaje, así que la emprendí con el segundo libro y posteriormente con el tercero… y la cosa mejoró bastante: no son los libros de mi vida pero son muy superiores al primero. La protagonista sigue siendo doña perfección, pero desaparecen las entradas de enciclopedia y la mitología sigue presente pero de forma sutil, como tendría que haber sido desde el principio.

Mi recomendación: si eres capaz de terminarte el primero, lánzate a por los otros dos 😀

Y como al final acabé los tres libros en menos tiempo del que esperaba decidí darle una oportunidad a la novela aquella que me había recomendado el desconocido. Y cuando llevaba un 20% o así me vi a mí misma, sentada en un tren en Japón, leyendo una novela “erótica” de calidad más que dudosa, y me vi tan ridícula que apagué el Kindle y me puse a tejer (y ya no leí más en lo que quedaba de viaje). No voy a dar el título del libro, porque no tengo nada positivo que decir: no me parece que esté bien escrito y, además, eso de leer cómo la gente folla no es mío.

A ver, si te dan a elegir entre leer algo como “Juan le contó un chiste buenísimo a sus amigos y todos se rieron a carcajadas, a María hasta se le escapó un poco de pis de tanta risa”, o leer el chiste y reírte… eliges la segunda opción, ¿no?

Pues eso 😛

Negro sobre blanco, Personal, Un libro al mes

Misión olvido

Un libro más, el último de un año muy, muy lector. Ya no habrá más hasta el año que viene, se avecinan días de mucho comer, mucho salir y no demasiado leer 😀

misionolvidoDespués de lo mucho que me gustó El tiempo entre costuras me acerqué a esta novela con una cierta reticencia porque ¿quién me asegura a mí que María Dueñas no es flor de un día? Entiendo que cuando publicas un exitazo editorial te viene acompañado de un contratazo para publicar más libros y “aprovechar el tirón”, ¿no?

Por suerte no ha sido el caso. Aunque esta novela no me ha resultado ni de lejos tan entretenido como la anterior, sí que he disfrutado leyéndola y es que, independientemente de la trama, me gusta el estilo de escribir de Dueñas. Me parece que escribe de forma agradable y pausada, recreándose, y a mí cuando leo me gusta sentir que paseo por los libros, que el autor me lleva de la mano y me enseña los rincones.

El libro trata de una profesora de universidad que, en un momento difícil de su vida personal, decide trasladarse a un pequeño pueblo de Estados Unidos a poner en orden el legado académico de un español emigrado. Allí conoce gente, hace amigos y se involucra en su trabajo más de lo que en principio tenía pensado. La historia, en sí, no es gran cosa, pero es agradable de leer, es bonita.

Lo que menos me ha gustado es la descripción de los personajes: puedo aceptar que los personajes secundarios sean un poco tópicos y predecibles, pero que lo sea la protagonista… Creo que el libro hubiese ganado si Blanca Perea hubiese tenido más profundidad, más capas.

Con todo, es un libro entretenido y poco sesudo, agradable para leer en esas tardes tontorronas de sofá y café.

¡¡Feliz fin de semana!!

Construyendo la pirámide, Desvaríos de una mente desocupada, La gran aventura sueca, Negro sobre blanco, Personal

Luuuuuuuuuuuuuuuunes

Los lunes son días odiosos y me cabecita no alcanza a entender por qué razón el ser humano no dedica más esfuerzo a intentar erradicarlos…

Los lunes tengo una rutina bastante predecible: me levanto como puedo, me arreglo y me visto, me tomo un café, me peleo con el pelo de bruja avería que tengo cuando me he lavado la cabeza la noche anterior, reservo una clase en el gimnasio para después de trabajar y me voy al colegio. En el colegio me las apaño para sobrevivir y cuando salgo llego a casa, cancelo la reserva del gimnasio y me dedico a mi propio engorde.

Hoy no ha sido muy distinto, de momento se cumplen todos los pasos, pero en un intento por salir de la rutina aquí me hallo, actualizando el blog 🙂

Y lo actualizo con otro libro, si mi goodreads no me falla, el número 40 de este año. Y es que otra cosa no, pero leer estoy leyendo como nunca antes: resulta que después del trabajo me siento en la obligación de hacer algo productivo (al parecer trabajar 8 horas no me resulta lo suficientemente productivo, *suspiro*) y, como estoy bastante cansada al final acabo leyendo porque no me da el cuerpo para mucho más.

El ultimo “en caer” ha sido La marca del meridiano, de Lorenzo Silva. Es el primer libro que leo de este autor y me ha gustado bastante. Según Wikipedia es la sexta entrega de las aventuras de Bevilacqua, un guardia civil que, al menos en este libro, trabaja en la unidad de homicidios. Por supuesto del hecho de que este sea el sexto de una serie de libros me enteré después de acabarlo, pero se lee sin problema alguno como novela independiente, así que genial.

lamarcadelmeridiano

El asesinato en que trabajan en esta novela es el de un guardia civil en la reserva y antiguo amigo y compañero del protagonista: una muerte truculenta hasta decir basta. Cuando comienza la investigación las cosas van volviéndose más y más turbias, pero no dejan de ser (en mi humilde opinión de persona que no es guardia cicil) bastante realistas.

Ésta es una de las características que me han gustado del libro, que no caiga, como muchos caen en la espectacularidad hollywoodiense de persecuciones, estallidos y municiones infinitas, sino que se trate de una investigación obstaculizada por trabas tan mundanas como la falta de material o la lentitud de los procesos judiciales, por mencionar algunas. Esto no quiere decir, ojo, que la novela sea lenta o aburrida porque no lo es en absoluto 🙂

Otra cosa que me ha gustado mucho es el carácter de Bevilacqua, protagonista y narrador. Es un tipo un poco friki y bastante retorcido en su forma de expresarse, me gusta mucho la sintaxis compleja y la cantidad de referencias culturales que siembran el libro. Me declaro fan y ya tengo en mente leerme el resto de las novelas que protagoniza.

Negro sobre blanco, Un libro al mes

El jardín secreto

Tenía pendiente leerme este libro desde que el año pasado participé en el MKal de Torirot. Las manoplas que tejimos están inspitadas precisamente en esta historia y como no me la había leído digamos que las manoplas, si bien me gustaban, tampoco es que transmitiesen nada especial (un ni chicha ni limoná en toda regla). En un comentario a aquella entrada Paula, de tres pompones, me recomendó que me leyese el libro (o que viese la peli) y eso he hecho.

Es un libro infantil muy, pero que muy dulzón, y al leerlo me han venido a la cabeza recuerdos de cuando era mocosa y leía historias de niños buenísimos de Enid Blyton, como “Corazones buenos” y similares… Y es que yo a ratos era una niña muy ñoña y a ratitos, pues lo sigo siendo 🙂

Se nos acaba el fin de semana… ¡feliz final de domingo/ lunes!

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De buen humor

En promedio suelo ser una persona de bastante buen humor, excepto durante los 20 minutos que siguen al despertar de una siesta especialmente calurosa. En esos 20 minutos no me aguanto ni yo, por eso procuro no dormir la siesta (si hace mucho calor).

Pero hay días, como hoy, en que el humor es excepcionalmente bueno, días en que no sólo las grandes cuestiones de la vida están más o menos cómo deberían (o empezando a estarlo) sino que las cosas pequeñas también parecen ir viento en popa, días tan redondos que ni siquiera importa tener una lista de tareas domésticas pendientes pegada en la puerta de la nevera…

Una de las razones para estar de buenas es el tiempo. Este verano está siendo excepcionalmente caluroso en Suecia y en casa, sin aire acondicionado y con el sol dando de pleno desde las 5 de la mañana no se estaba especialmente bien. Hoy ha amanecido nublado (y es increíble lo que me llega a gustar a mí un nublado) y justo ha comenzado a caer una tormenta (y si hay algo que me gusta es una tormenta desde casa).

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Además, a pesar de fallar en mi desafío, terminé de tejer mi Hélène el lunes por la tarde, y ahora sólo me queda coserlo.

También me he apuntado a una locura tejeril llamada Pentakal… una pequeña gran locura en la que, aunque no aspiro a tejer 5 rebecas en 5 meses, sí que espero pasármelo en grande con las demás tejedoras.

Y esta mañana, sentada entre sol y sombra en el balcón, me he terminado de leer un libro que también me ha animado el día. Después de libros en sueco, profundosmalos a rabiar, me apetecía leer algo relajadito, una historia sencilla de no pensar mucho, el análogo literario a ver Pretty woman un domingo por la tarde…

Así fue como cayó en mis manos The truth about Melody Browne, de Lisa Jewell. Sinceramente no es lo que me esperaba, habiendo leído Ralph’s Party, de la misma autora, hace ya algunos años. Pero es un libro muy agradable de leer, bien hilado y de esos que hacen que se escape alguna lagrimilla feliz.

Melody Browne es una mujer sin infancia, no recuerda nada anterior al día en que su padre la rescató cuando se incendió su casa. En el incendio se perdieron no sólo los recuerdos de la infancia de Melody, sino también cualquier rastro físico de ésta: fotografías, juguetes, cartas… A sus treinta y tantos, cosas que pasan, empieza a tener recuerdos y poco a poco vamos descubriendo su historia. Es bonito, de verdad. Recomendable para el verano, con sol o con tormenta 🙂

 Felicísimo miércoles 🙂