Literatura canadiense

Como licenciada en filología inglesa no pude evitar sentirme un poco avergonzada de mí misma cuando el año pasado le fue concedido el Nobel de literatura a la canadiense Alice Munro porque no tenía ni la más remota idea de quién es esta señora o de qué escribe. No dice demasiado de la programación académica de la universidad en que me licencié y mucho menos de mi curiosidad personal, la verdad.

wpid-img_20140720_101849.jpg

Pero bueno, mi cultura general tiene muchos vacíos, y ojalá todos fuesen tan fáciles de remediar como éste. Nada más sencillo que ir a la biblioteca, buscar en la M y coger un tomo de la estantería. El elegido ha sido Lives of Girls and Women (traducido al español como Las vidas de las mujeres).

 

Aunque la especialidad de Munro (y la razón por la que recibió el Nobel) es el relato, el libro que yo me he leído se supone que es una novela. Y digo se supone, porque a medida que iba avanzando en su lectura me daba la sensación de que más que una novela es un compendio de relatos ordenados cronológicamente y que comparten personajes. Leyendo wikipedia me he enterado de que es una colección de relatos que algunos críticos han considerado novela por dichas razones, me imagino que ponerle la etiqueta de novela en la portada es por atraer a otro tipo de lector…

El personaje principal es Del Jordan y en cada capítulo del libro se cuenta una fase de su vida, de niña a joven adulta, y su relación con las mujeres de su entorno (hay pocos hombres en el libro). La lectura me ha resultado deliciosa y los personajes, interesantísimos. Yo soy de esas personas impacientes que cuando leen no pueden evitar echar vistacitos furtivos a los párrafos siguientes para ver qué va a pasar, excepto cuando estoy disfrutando mucho, mucho de lo que leo. Ése ha sido el caso con este libro, me he recreado en cada parrafo sin preocuparme de los siguientes, sin comprobar las páginas que me quedan para acabar el libro o el capítulo y arriesgándome en más de una ocasión a pasarme de parada en el tren, si eso no es disfrutar la lectura…

¡¡Feliz domingo!!

 

 

Una de suecos

En el día de su centésimo cumpleaños Allan Karlsson decide que no quiere participar en la fiesta que le han organizado en el hogar de la tercera edad donde recibe así que, ni corto ni perezoso -aunque sí un poco despacio, cosas de la edad- se escapa por la ventana de su casa.

Éste es el punto de partida de Hundraåringen som klev ut genom fönstret och försvann ( El anciano que saltó por la ventana y se largó), de Jonas Jonasson. Luego la historia se vuelve completamente disparatada, con el abuelo (y compañía) siendo perseguidos simultáneamente por delincuentes y policías mientras, en paralelo, se cuenta la vida del señor Karlsson desde su nacimiento hasta el día que decide escaparse por la ventana… ¡Y vaya vida! Pese a su absoluto desinterés en cuestiones políticas y religiosas se ve envuelto en la Guerra Civil española, en el Proyecto Manhattan, en la Guerra de Corea… y ni llevo la cuenta de la cantidad de mandatarios con los que traba amistad (o enemistad) a lo largo de los años: Franco, Harry S. Truman, Churchill, Stalin, Mao, Kim Jon-Il, por citar algunos. Es, en este sentido, una especie de Forrest Gump, pero a nivel mundial.

Los líos en que se mete, tanto después de su 100º cumpleaños como antes, son absurdamente divertidos. Yo al menos he llorado de la risa en el tren (y además he dado un repaso a mis conocimientos de historia del mundo contemporáneo, que nunca viene mal).

Mi suegro se leyó el libro y le encantó, así que decidió regalármelo cuando empecé a estudiar sueco (gracias). Al principio no tenía nivel, luego llegaron las lecturas obligatorias de la universidad y la escasez de tiempo y sólo después, finalmente, he podido sentarme tranquila a leerlo. El libro me ha gustado horrores, es interesante y muy dinámico, y además el sentido del humor del autor me ha parecido brillante: es como que todo, por absurdo que parezca en su momento, casa perfectamente con el resto, haciéndolo, en mi opinión, mucho más gracioso.

¡Buen día para todos!

 

De ratones, gatos y cerdos

Maus: A Survivor’s Tale (Maus: relato de un superviviente, en español) ha sido el último libro que ha pasado por mis manos.

Como se deduce de la portada es una historia del holocausto, una novela gráfica en la que los judíos son ratones, los alemanes son gatos, los polacos son cerdos (y los franceses, ranas; los suecos, ciervos; los estadounidenses, perros; y los ingleses, peces).

La narrativa se desarrolla en dos líneas temporales distintas: la actual, que recoge las conversaciones de Spiegelman con su padre, Vladek, el difícil carácter de éste y las relaciones entre ambos, así como las circunstancias que envuelven el proceso creativo del libro; y la de las experiencias de Vladek desde su juventud en Polonia hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Los dibujos son tremendamente expresivos, pese a no tener rasgos humanos las posturas, complementos y, sobre todo, los ojos, transmiten  mucho (no hay más que ver la portada).

No quiero contar mucho de la trama del libro: la parte histórica es bien conocida y la parte personal merece la pena leerla tranquilamente. No obstante, me quedo con una página que me pareció especialmente interesante. En ella Spiegelman se reúne con su psicólogo (nótese que en ese momento los dos son humanos con máscara de ratón y Spiegelman no es más que un niño, los personajes cambian según la circunstancia en la que se encuentran) y hablan de cómo Spiegelman siente que por mucho que haga, nunca será nada como lo que hizo su padre, sobrevivir al exterminio judío por parte de los nazis.

La viñeta con la que me quedo es la tercera (segunda de la columna de la izquierda, vaya), en la que el psicólogo afirma:

Sí. La vida siempre se pone de parte de la vida y, en cierto modo, se culpabiliza a las víctimas. Pero ni fueron los MEJORES los que sobrevivieron ni murieron los mejores. ¡Fue ALEATORIO!

Decir que es un libro recomendable es ciertamente decir poco, ¡no en vano fue la primera novela gráfica en recibir un premio Pulitzer!

Y no sólo la recomiendo sino que aprovecho para agradecer a quien me la recomendó, un compañero de trabajo con el que hace años que perdí el contacto. Adrián, sí, tú, el becario de la zona sensual, ¡gracias!

¡Feliz semana!

Cosmopolis

Pasar de una narrativa como la de Por quién doblan las campanas a la de Cosmópolis no fue fácil. Intenté empezar el segundo libro el mismo día que acabé el primero, pero me fue imposible. En la novela de Hemingway las palabras fluyen, gracias al narrador omnisciente recibimos información de todo, de los personajes, sus pensamientos, el contexto… todo. Es en general una historia fácil de leer, con un estilo que yo, elegantemente, denomino “to p’alante”, es decir, sin giros temporales retorcidos, sin omisiones de importancia…

Sin embargo Cosmopolis, de Don DeLillo, es muy diferente en este sentido. El punto de vista del narrador es el del Eric Packer, el multimillonario protagonista y la información la recibimos en el mismo momento en que la recibe él, con la diferencia de que no sabemos de antemano las cosas que él sí sabe.

El multimillonario en cuestión se levanta una mañana y decide que es el momento de cortarse el pelo. Para ello se desplaza en su limusina-oficina-sala de estar-cuarto de baño (lo tiene todo la limo!) hacia otra parte de la ciudad. Durante el viaje, que dura lo que dura la novela, se encuentra con una manifestación anticapitalismo, atascos por la visita del presidente, el funeral de su rapero preferido, además recibe la visita de su médico, de varios de sus empleados, echa un par de polvos, y se entera de que es objetivo de una “amenaza creíble”… todo ello, sin dejar de trabajar.

Me ha parecido un libro difícil mientras lo leía y la verdad es que me ha costado lo mío terminarlo, pero ahora, con la perspectiva del libro acabado, creo que es un libro que merece la pena leer. El final es un poco abierto, ambiguo, y me ha dado pie a echar un buen rato pensando en la sociedad actual, que siempre viene bien.

😀

Por quién doblan las campanas

 For whom the Bell Tolls, de Ernest Hemingway. Del argumento del libro poco hay que decir, no es que sea precisamente nuevo, ¿no? Pero para contextualizar diré que es la historia de lo que ocurre en los días previos a la voladura de un puente cerca de Segovia durante la Guerra civil española. Los protagonistas son Robert Jordan, un estadounidense voluntario de las Brigadas Internacionales experto en explosivos, y los guerrilleros republicanos de la banda de Pablo. El amor (por una mujer, por la república, por la libertad…) y la muerte son los puntos de anclaje en torno a los que gira la novela.

Pero el libro tiene una cosa que chirría, bueno, dos. Primero que Hemingway se autocensura al escribir, usando palabra como “unprintable” u “obscenity” cuando lo que quiere decir es mucho más feo. He estado leyendo un poco por curiosidad pedante mía y he descubierto que el tema de la autocensura responde a no cerrarse las puertas de los grupos de lectura formados por señoras estiradas de nariz respingona y tal.

fb-comments-7

“Go to the unprintable […] and unprint thyself”.

Y por otro, la forma de hablar de los personajes españoles del libro. Para dotarlos de voz y estilo propia, diferenciándolos del protagonista americano, Hemingway utiliza traducciones literales de expresiones y giros del español, así como falsos amigos.

Los españoles del libro utilizan a menudo la expresión “me cago en la leche” (¿y quién no lo hace?) pero en lugar de utilizar alguna expresión equivalente en plan “damn it”, “shit” o algo del estilo, Hemingway se decanta por “I obscenity in the milk!”. Precioso, ¿no? Al final me acabé acostumbrando a estos giros pero se me plantean varias dudas:

1. ¿Cómo de bien lo entienden los que no hablan español?

2. ¿Le da a todo el mundo la sensación de que los españoles quedan como palurdos? Existe un pacto implícito entre el traductor y el lector, el pacto de que el primero va a hacer lo posible porque el segundo reciba un mensaje lo más similar posible al mensaje original. Si tomamos a Hemingway como “traductor” de lo que dicen los personajes…

3. ¿Le estoy dando demasiadas vueltas al libro?

De cualquier modo es un libro muy recomendable, a mí me ha gustado mucho 🙂

Penélope

Acabó mi curso, y con él las redacciones absurdas, las reuniones de grupo eternas e infructuosas, los madrugones excesivos y los viajes en el metro en hora punta…  Llegó la hora una vez más de disponer de mi propio tiempo, para eso me he hecho una lista medio mental medio en papel de todas las cosas que quiero hacer, como buscar trabajo, leer más y seguir estudiando sueco, entre otras.

Los comienzos son difíciles y hacerse a una rutina autoimpuesta a ratos se hace complicado, pero de momento voy aguantando y, aunque todavía no me da tiempo de hacer todo lo que me gustaría, poco a poco voy cogiendo el ritmo…

Una de las cosas que llevo más o menos bien es la de leer más, así que para darme autoánimos me he apuntado al reto de lectura de GoodReads. Mi propósito es leer 25 libros este año, llevo dos (según GR estoy “on track”, así que vamos bien).

El segundo en caer ha sido The Penelopiad (que sería La penelopíada en castellano, aunque lo hayan traducido tontamente como Penélope y las doce criadas) de Margaret Atwood. Aunque el libro no terminaba de convencerme (varias veces hice el amago de sacarlo pero al final quedó la cosa en nada) la última vez me decidí a sacarlo, porque lo que he leído antes de esta autora me ha gustado mucho.

Craso error.

penelopiad

Bueno, craso del todo, no, pero crasillo sí que sí.

El libro es la narración, desde el punto de vista de una Penélope afincada en el Hades y ya a principios del siglo XXI, de su matrimonio con Odiseo y todas las cosas que pasaban en la corte de Ítaca mientras éste recorría el mundo en su famosa Odisea, además de la especial relación que Penélope tenía con las 12 criadas a las que Telémaco (spoiler alert) mata al final de la aventura, por considerarlas deseleales.

El estilo del libro es raro, así, sin más. A cada capítulo narrado por Penélope le sigue un capítulo, como el coro de las tragedias griegas, en el que hablan las 12 criadas en forma de poema, de narración de juicio, etc. Los capítulos de Penélope, que son los que constituyen el meollo de la historia, son en general flojillos, aunque reconozco que tiene algún giro interesante sobre la historia, la política, la consideración social de la mujer, así como párrafos que son directamente graciosos:

Rumours came, carried by other ships. […] Odysseus had been in a fight with a giant one-eyed Cyclops, said some; no, it was only a one-eyed tavern keeper, said another, and the fight was over non-payment of a bill. […] Odysseus was the guest of a goddess on an enchanted isle, said some; she’d turned his men into pigs -not a hard word in my view- but had turned them back because she’d fallen in love with him and was feeding him unheard-of delicacies prepared by her own inmortal hands, and the two of them made love deliriously every night; no, said others, it was just an expensive whorehouse, and he was sponging off the Madam.

Mi traducción (de brocha gorda):

Llegaban rumores, traídos por otros barcos. […] Odiseo se había peleado con Cíclope gigante, decían unos; no, era simplemente un tabernero tuerto, decían otros, y la pelea fue por una cuenta sin pagar. […] Odiseo era el invitado de una diosa en una isla encantada, decían algunos, que convirtió a sus hombres en cerdos -nada especialmente difícil, en mi opinión- para devolverles su forma original porque se había enamorado de él y que lo alimentaba con delicias de las que nadie antes había oído hablar preparadas con sus propias manos inmortales, y que los dos hacían el amor con frenesí noche tras noche; no, decían otros, no era más que una casa de putas de las caras, y Odiseo se estaba aprovechando de la Madame.

¿Recomiendo el libro? Psé, la verdad es que no, aunque se lee rápido y tiene algún punto interesante a mí en general me ha resultado un poco cargante.

¡Drama!

Durante el curso de sueco (que aprobé y tal, por cierto, tanto quejarme de que no tenía tiempo y ni comento la buena noticia!) nos han hecho leer dos libros. En sueco, claro.

Aparte de aprender sueco, en el curso hemos aprendido un poco de la historia y de la cultura de Suecia. Ha estado súper bien, es importantísimo conocer mientras más mejor del país en que una vive y la verdad es que yo de cultura sueca estaba peor que mal… me acuerdo cuando en un examen oral de capitales de Europa (allá por 5º de EGB, lo que viene siendo el pleistoceno) la señorita Sunsi me preguntó por la de Suecia… y no había forma… una escena de lo más tonta, la verdad: por un lado la profesora exclamando que aquello era el colmo, y yo encogiendo los hombros porque tampoco me parecía que no saberse precisamente esa capital fuese tan importante. Al final obviamente la señorita Sunsi redirigió la pregunta y me quedé sin un punto y con una cara de póker de las que hacen historia!

Pero me voy por las ramas contando batallitas… decía que durante el curso hemos leído dos libros y la única forma que han encontrado los profesores de hacernos ver que esto no es Jauja es eligiendo libros que se localizan en épocas en las que Suecia era pobre. Así que los libros son dramas, y yo soy de lágrima fácil, así que os podéis imaginar el resultado. Orgullosa estoy de no haber llorado en clase, pero si los vagones del T-bana hablaran…

El primero, Mig äger ingen (algo así como “no tengo a nadie”) es una historia real, Åsa Linderborg cuenta la vida de su padre, desde que su madre los abandonó hasta que fallece.(ALERTA SPOILER) Y más dramática no puede ser, alcohólico y tremendamente inseguro, enganchado a un trabajo que le cuesta la salud, con problemas de todo tipo… y de repente llega la crisis al país, se queda en paro… Sorprendentemente al quedarse en paro mejor su calidad de vida, bebe mucho menos (en parte por no poder permitírselo, en parte por no necesitarlo) y encuentra una especie de trabajo no remunerado en un taller de carpintería que le permite ser creativo… vuelve a unirse a su hija a través de su nieto… pero como la vida es muy puta cae enfermo y muere.

El libro me ha gustado, que conste, porque cuenta las cosas como fueron y eso no se puede cambiar pero, joder, lote de llorar que me di en el tren de camino a casa… (si estoy casi a puntito otra vez, es que es muy de drama!)

El segundo también tiene su buena dosis de drama, pero es ficción, así que no pincha tanto por dentro al leerlo. Se trata de Mina drömmars stad (la ciudad de mis sueños), primer libro de una serie de 5 en los que Per Anders Fogelström cuenta la historia de Suecia a través de una familia desde el siglo XIX hasta mediados del XX.  No es un libro en el que realmente pase algo, los acontecimientos, los personajes, son excusas para hacer un retrato de las clases más pobres de la época. Una cosa que me encantó es que antes de empezar salimos de excursión con la profesora a recorrer la zona de Estocolmo en que se desarrolla la acción!

Independientemente del volumen de lágrimas vertidas, la verdad es que los dos libros cumplen su función dentro del curso: y es poner un poco los pies en tierra a la gente. Porque Suecia hoy es un país en el que la gente vive bien, pero hace 20 años estaba en crisis, la gente perdió sus empleos y hubo que rescatar a los bancos. Las diferencias entre lo que pasó y lo que está pasando son tan obvias como tristes…