Desvaríos de una mente desocupada, El síndrome de las manos inquietas

La dieta del flamenco (I)

A veces no se trata de perder peso. Yo estoy bien contenta con el mío (bueno, estoy contenta con mi tamaño, que es lo que importa), con lo que no estoy tan contenta es con mis hábitos.

Ahora mismo, por ejemplo, lo que más me apetece es comerme media bolsa de chetos, o tres cuartos de bolsa. Si se me antojase comerme un par de zanahorias no sería problemático, pero chetos… Pura y deliciosa basura 🙂

Así que me he puesto a hacer un flamenco. Como las primeras semanas de dieta (o concienciación alimentaria, como quiera que se llame esto) son las más duras, me va a venir bien tener algo en que enfrascarme.

De momento, como el dibujo no es uno de mis puntos fuertes llevo toda la tarde para dibujar un boceto que me sirva de base para el patrón:

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¡Y sin comerme ni un solo cheto!

¡Abajo la ociosidad!, Cámara en mano, El síndrome de las manos inquietas, Personal, Regalos a gogó

Can’t help falling in love…

Eso es lo que me pasó cuando vi este amigurumi, es tan bonito, tiene tantos detalles chulos ¡y es tan gratis!

En tejer, lo que es tejer propiamente dicho, se tarda bien poco, pero los detallitos son harina de otro costal… Me lo he pasado, eso sí, realmente bien tejiéndolo y estoy deseando repetirlo, que al final no ha sido para mí (sólo hace una semana que lo regalé y ya lo echo de menos…. :P).

Por si pica la curiosidad por conocer los pequeños detallitos aquí está el proyecto en mi ravelry.

Cámara en mano, Construyendo la pirámide, Desvaríos de una mente desocupada, El síndrome de las manos inquietas, Personal

Remedios para las ojeras

Es fácil encontrar en Internet remedios para las ojeras, rodajas de pepino, puré de manzana, rodajas de patata… y como éstas, muchísimas. No sé si funcionarán o no, porque no las he probado, así que sigo teniendo ojeras (ojerazas, diría yo), y es que desde que estoy pluriempleada, tengo una lista de prioridades para mi tiempo libre que las hace inevitables…

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  1. Estar con S.
  2. Ir al gimnasio.
  3. Ir a clase de ruso.
  4. Tejer.
  5. Leer.
  6. Usar el ordenador.
  7. Cocinar.
  8. Pasear.
  9. Mirar la tele.
  10. Hacer limpieza.
  11. Estudiar ruso.
  12. Casi cualquier cosa que surja.
  13. Dormir.

Y así me va… de momento no sé si me arrepiento o no de haber aceptado este trabajo nuevo, porque sigo viéndole las cosas buenas y las malas a los dos.

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Domingo de mal tiempo

Compadecerse de uno mismo no está mal si uno sabe hacerlo en su justa medida, lo malo es dejarse arrastrar. En realidad, somos tan mediocres como nos permitimos ser, y lo que está claro es que no es dándonos lástima como nos hacemos más grandes.

Besos.

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