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Leyendo en 2017 (II)

¡He estado leyendo!

No he blogueado mucho, pero estoy más o menos consiguiendo mi objetivo de leer un poco más… Bueno, al menos durante las vacaciones de verano me he puesto un poco al día con mi reto en Goodreads, espero seguir leyendo ahora que el curso ya ha empezado.

Después de mi última publicación lectora, en la que hablaba de A grandes males, último tomo de la trilogía Refranes, canciones y rastros de sangre, de Pérez Gellida, me quedé un poco huérfana de libros (como suele pasar después de leer uno que gusta bastante).

Un par de vueltas por la tienda kindle y muchos fragmentos gratuítos más tarde, me decidí por La maniobra de la tortuga, de Benito Olmo.

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Se trata (una vez más) de una novela policíaca protagonizada por un inspector poco ortodoxo, por definirlo de alguna manera. La acción se desarrolla en Cádiz, donde Blanquetti ha sido trasladado forzosamente con el objetivo, digamos, de no meterse en líos.

Pero a veces la vida trae líos y en la vida de Blanquetti se cruza un cadáver… y al parecer lo de ser inspector de homicidios es como lo de ser tejedora, si ves un cadáver lo tienes que investigar, del mismo modo que si ves una tienda de lana la tienes que visitar, eso es así, simple y llanamente.

El pobre Blanquetti, que además va investigando a su bola, no es Harry el sucio ni nada parecido, los malos no caen desplomados a su paso, de hecho el pobre se lleva más palos que una estera, y eso lo hace bastante entrañable de leer. En paralelo y entrecruzada está la historia de Cristina, una mujer víctima de la violencia de género, que intenta salir adelante llevando una vida lo más discreta posible después de haber pasado varios años en una casa de acogida para mujeres maltratadas.

He leído que alguien ha comprado los derechos para hacer de esta novela una película, pero lo que yo espero de verdad es que Olmo se lance a publicar más novelas de Blanquetti, que este personaje puede dar mucho de sí.

¡Feliz lunes!

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Leyendo en 2017 (I)

Cuando hice balance de 2016 apunté como mi único fracaso del año el haber leído poco, y me propuse simple y llanamente leer más.

¡ja, y ja!

Ayer 7 de mayo terminé el primer libro de 2017, así que la cosa pinta incluso peor que el año anterior 😦 Creo que ahora que ha llegado el buen tiempo y puedo sentarme a leer y tejer en el balcón ¡igual puedo remontar un poquito!

El elegido ha sido una vez más Pérez Gellida -¡no es mi culpa que mi necesidad de leer y su necesidad de publicar estén perfectamente sincronizadas!- y la obra ha sido su última novela, A grandes males, último tomo de la trilogía Refranes, canciones y rastros de sangre.

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En este tomo la acción se desarrolla principalmente en Buenos Aires, saltando entre el momento actual y principios del siglo XX, durante la construcción del Palacio Barolo en Buenos Aires: la Divina Comedia, sociedades secretas, muchas canciones y melancolía… realmente merece la pena leer esta trilogía!

Creo que cierra la trilogía muy bien, con su pequeño momento “mano saliendo de la tumba” y todo.

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Ahora me pide el cuerpo algo menos policíaco y menos negro a poder ser… me he descargado unos cuantos fragmentos al kindle y de momento dudo entre empezar la saga Outlander (que da un poco de vértigo porque son ocho libracos bien gordos) o quedarme en lo policíaco pero humorístico y leer La brigada de Anne Capestan, de Sophie Hénaff.

¿Alguna recomendación?

¡Feliz lunes!

 

¡Abajo la ociosidad!, Cámara en mano, El síndrome de las manos inquietas, La gran aventura sueca, Negro sobre blanco, Personal, Un libro al mes

De postal

La pequeña macarrilla que siempre he llevado dentro notó que su corazoncito, vestido de cuero y con pulseras de pinchos, se aceleraba cual dedos de guitarrista (por coger uno sueco) al ver el patrón que la chica de Kungen och Majkis había puesto a disposición del personal, gratis y en sueco e inglés. Mis ganas de hacer algo de croché se sumaron a los impulsos macarroides que a veces me dan y el resultado me tiene bien contenta:

Es divertido, fácil y rápido, ¡tres en uno!

Este chal, para mí, viene con canción genial incluida:

Y para completar el post, un libro que me he leído recientemente y que también medio se engancha con la temática del chal: Un lieu uncertain (Un lugar incierto), de Fred Vargas. Mi hermano pequeño me descubrió a esta autora hace años y, aunque no lo leo mucho porque el policiaco no es mi género preferido, lo cierto es que es altamente disfrutable. La novela tiene un poco de todo: asesinatos truculentos a más no poder, tradiciones perdidas en los Balcanes, traiciones y conspiraciones, giros inesperados… ¡hasta gatitos! Y sin llegar a ser negra, yo creo que por la truculencia de los asesinatos llega a un gris oscurete, del estilo de mi Punky.

Por cierto, que acabo de descubrir que Fred Vargas es Frédérique y no Frédéric como yo pensaba… es curioso cómo una se crea en su cabeza una imagen del autor de un libro a partir del contenido del mismo… si el libro hubiese tratado de romance no habría dudado en construir un autor femenino en mi cabeza… Es interesante ver hasta qué punto estamos condicionados por los estereotipos, ¿verdad?