5 días, 5 libros #2

Después del ladrillo anterior, me apetecía leer algo con menos letras y con una narrativa más ágil, algo, en resumen, que me despertase. Así que me puse a la caza de una novela gráfica.

Confieso que he descubierto el mundo de la novela gráfica, del cómic, hace muy poquito y, aunque me arrepiento de no haberlo hecho antes, estoy disfrutando de lo lindo “poniéndome al día”.

La elegida ha sido V for Vendetta, escrita por Alan Moore e ilustrada por David Lloyd, y recientemente* adaptada para el cine por los hermanos Wachowski.

V_for_vendettaxSe nuevo se trata de un mundo distópico (qué tendré yo con las distopias, que tanto me gustan), post-apocalíptico. La historia se desarrolla en Londres en los años 90, tras una guerra nuclear en los 80 que deja el mundo medio destruido.

El regimen actual del libro es un régimen fascista y totalitario en el que los opositores son exterminados en campos de concentración (o donde surja). El protagonista, V, es un revolucionario anarquista que, ataviado con su máscara de Guy Fawkes, inicia una campaña para derrocar al régimen junto a Evey, su protegida.

Y bueno, poco más que decir, que me ha gustado mucho (aunque ya conociera la historia), que me he entretenido un montón mirando las ilustraciones y que, en general, merece la pena mil veces leerlo.

¡Feliz martes!

* ¡Ups! No tan recientemente, acabo de mirar que fue ya hace 10 añazos… ¡el tiempo vuela cuando lo pasas bien!

Agatha

Llevaba tiempo con ganas de leer a Agatha Christie pero, entre unas cosas y otras, no había surgido la ocasión.

Bueno, si soy sincera, “entre unas cosas y otras” quiere decir simplemente que cuando los estuve buscando en la biblioteca no los encontré. Di vueltas y vueltas pero, torpe que es una, no los encontré, así que me resigné por el momento. La última vez que estuve, buscando otra cosa, ¡aparecieron!

Como esta mujer tiene tantísimos libros publicados y no quería tener la mala suerte de empezar por el peor, investigué un poco (busqué en google) y me quedé con una lista de los diez (que alguien considera los) mejores y pillé el primero que encontré, que creo que era el número 5 de la lista o así). A falta de un criterio concreto, la opinión de un desconocido en internet es uno tan válido como otro cualquiera, ¿o no?

Aquel día fue curioso además porque al llegar a casa me encontré que Nisi justo acababa de quitarse la misma espinita… ¿casualidad? yo no lo creo.

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Bueno, que me voy por las ramas. El libro elegido ha sido A Murder is Announced (Se anuncia un asesinato, en español) y cuenta la historia de como en un pueblo pequeño, una mañana normal y corriente, aparece un anuncio en el periódico local que dice que ese mismo día, a las 6 de la tarde, se va a producir un crimen en una casa del pueblo.

Los vecinos (que, al parecer, son unos cachondos) creen que se trata de un juego de resolver crímenes y allá que se plantan la mar de contentos. Los habitantes de la casa en cuestión preparan un aperitivo porque al leer el anuncio deducen que van a recibir visita y es de mala educación no estar preparados…

Y entonces dan las 6 de la tarde y se produce el crimen.

Llega la policía y llega Miss Marple con sus agujas de punto y sus observaciones incisivas. Me ha recordado un poco a mi abuela, ya que ambas se rigen por el mismo lema: “piensa mal, y acertarás”. Miss Marple, una adorable y frágil ancianita, se aprovecha además de esto para ir tres pasos por delante de la policía en todo momento. Y es que Miss Marple está en su salsa en el pueblecito en cuestión y con la excusa del “comadreo” la gente le cuenta más cosas que a la policía (claro está que Miss Marple también sabe qué preguntar, es que es muy viva!).

Bueno, resumiendo, que me he divertido mucho leyéndolo y que en breve, ahora que sé dónde están, caerá alguno más.

¡Saludos, y feliz semana!

¡Dame una T, dame una R, dame una U, una Ñ y una O!

¡¡¡¡¡TRUÑO!!!!!

Cuando mi profesora de literatura del instituto nos recomendó que leyésemos El Clan del oso cavernario, primer tomo de la serie de los Hijos de la tierra, de Jean M. Auel, no lo dudé. Confiaba en la recomendación de mi profesora y no me equivoqué al hacerlo. El Clan del oso cavernario es un libro estupendo y lo recomiendo a cualquiera como lectura de verano (o de invierno, jeje).

Después de ese primer tomo vinieron los siguientes cuatro volúmenes (títulos y pequeños resúmenes en wikipedia). Todos me han gustado, aunque cada vez un poco menos… Cuando salió el último tomo pensé en comprarlo, no sólo por ver cómo acaba la historia, sino también por terminar mi colección. A día de hoy, sabiendo como acaba la historia, no creo que compre el libro. Me niego a darle un céntimo más a esa señora que se ha dedicado a escribir un libro para reirse de aquellos a los que nos gusta(ba) la serie.

El peor libro jamás escrito

Si hay alguien ahí que quiera leerse el libro, pero que tenga dudas infundadas en parte por el volumen (¡¡757 pgs, 1.102 gramos!!), en parte por las malas críticas que se pueden encontrar por ahí, mi recomendación es que se salte  las dos primeras partes sin pensárselo dos veces. En mi vida he leído algo que me haya costado tanto, y no es que la gramática sea compleja o el vocabulario rebuscado, es simplemente ABURRIDO. No sucede prácticamente nada relevante, y los capítulos se mezclan unos con otros con actividades repetidas, párrafos casi idénticos y bostezos incontenibles por parte del lector. La sensación que me ha dado es que esta señora tenía bien poco que añadir al desarrollo de la historia y que este libro ha sido escrito bien por una obligación contractual, bien por el ansia desmesurada de dinero de la autora.

Página 271. Momento de alta tensión narrativa. El caballo se ha cagado.

En la tercera parte llegamos al meollo de la trama y durante algunos capítulos parece que no resulta tan cansino de leer. Pero los personajes son tan, tan, tan, pero tan odiosos que al final he acabado con ganas de golpear.

Ayla, la (detestable) protagonista, es el equivalente a la líder de las animadoras: no sólo es la más guapa, las más inteligente y la más hábil, también es la mejor cazadora, la más bondadosa, la que mantiene una conexión más intensa con el mundo de los espíritus y, en general, la mejor en todo lo que se propone (aunque sin proponérselo). Por supuesto no todo es rosa en el mundo de Ayla, algunos personajes la odian, pero que nadie se preocupe: aquellos que la odian son feos, malos, borrachos, maltratadores, violadores, mentirosos y sucios.

Jondalar, el (no menos detestable) compañero de la protagonista, es el claro equivalente al quarterback del equipo de fútbol americano: el más alto, fuerte, guapo, carismático y popular. Además es el que la tiene más grande y el que mejor sabe darle a las mujeres lo que a las mujeres les gusta. Todas las mujeres lo adoran y quieren copular con él, los hombres buenos lo admiran, los malos lo envidian. Tan claro como el día y la noche.

(¿Qué es lo que quiere esa nena? ¡¡¡Jondalar lo sabe y se lo va a dar!!!!)

Una, en su bendita inocencia, podría esperar que la autora hubiese madurado como escritora en las 4256 páginas de que consta la saga, pero no. En cada capítulo que pasa los personajes van perdiendo profundidad, reduciéndose a extremos negros y extremos blancos, del mismo modo que las acciones cada vez son más predecibles y ridículas, forzadas para hacer que los protagonistas reluzcan aún más, si cabe.

Sinceramente, he acabado del libro hasta el mismísimo.

Y me ha puesto un poco de mal humor.

Imperdonable.

Literatura canadiense

Como licenciada en filología inglesa no pude evitar sentirme un poco avergonzada de mí misma cuando el año pasado le fue concedido el Nobel de literatura a la canadiense Alice Munro porque no tenía ni la más remota idea de quién es esta señora o de qué escribe. No dice demasiado de la programación académica de la universidad en que me licencié y mucho menos de mi curiosidad personal, la verdad.

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Pero bueno, mi cultura general tiene muchos vacíos, y ojalá todos fuesen tan fáciles de remediar como éste. Nada más sencillo que ir a la biblioteca, buscar en la M y coger un tomo de la estantería. El elegido ha sido Lives of Girls and Women (traducido al español como Las vidas de las mujeres).

 

Aunque la especialidad de Munro (y la razón por la que recibió el Nobel) es el relato, el libro que yo me he leído se supone que es una novela. Y digo se supone, porque a medida que iba avanzando en su lectura me daba la sensación de que más que una novela es un compendio de relatos ordenados cronológicamente y que comparten personajes. Leyendo wikipedia me he enterado de que es una colección de relatos que algunos críticos han considerado novela por dichas razones, me imagino que ponerle la etiqueta de novela en la portada es por atraer a otro tipo de lector…

El personaje principal es Del Jordan y en cada capítulo del libro se cuenta una fase de su vida, de niña a joven adulta, y su relación con las mujeres de su entorno (hay pocos hombres en el libro). La lectura me ha resultado deliciosa y los personajes, interesantísimos. Yo soy de esas personas impacientes que cuando leen no pueden evitar echar vistacitos furtivos a los párrafos siguientes para ver qué va a pasar, excepto cuando estoy disfrutando mucho, mucho de lo que leo. Ése ha sido el caso con este libro, me he recreado en cada parrafo sin preocuparme de los siguientes, sin comprobar las páginas que me quedan para acabar el libro o el capítulo y arriesgándome en más de una ocasión a pasarme de parada en el tren, si eso no es disfrutar la lectura…

¡¡Feliz domingo!!

 

 

Cosmopolis

Pasar de una narrativa como la de Por quién doblan las campanas a la de Cosmópolis no fue fácil. Intenté empezar el segundo libro el mismo día que acabé el primero, pero me fue imposible. En la novela de Hemingway las palabras fluyen, gracias al narrador omnisciente recibimos información de todo, de los personajes, sus pensamientos, el contexto… todo. Es en general una historia fácil de leer, con un estilo que yo, elegantemente, denomino “to p’alante”, es decir, sin giros temporales retorcidos, sin omisiones de importancia…

Sin embargo Cosmopolis, de Don DeLillo, es muy diferente en este sentido. El punto de vista del narrador es el del Eric Packer, el multimillonario protagonista y la información la recibimos en el mismo momento en que la recibe él, con la diferencia de que no sabemos de antemano las cosas que él sí sabe.

El multimillonario en cuestión se levanta una mañana y decide que es el momento de cortarse el pelo. Para ello se desplaza en su limusina-oficina-sala de estar-cuarto de baño (lo tiene todo la limo!) hacia otra parte de la ciudad. Durante el viaje, que dura lo que dura la novela, se encuentra con una manifestación anticapitalismo, atascos por la visita del presidente, el funeral de su rapero preferido, además recibe la visita de su médico, de varios de sus empleados, echa un par de polvos, y se entera de que es objetivo de una “amenaza creíble”… todo ello, sin dejar de trabajar.

Me ha parecido un libro difícil mientras lo leía y la verdad es que me ha costado lo mío terminarlo, pero ahora, con la perspectiva del libro acabado, creo que es un libro que merece la pena leer. El final es un poco abierto, ambiguo, y me ha dado pie a echar un buen rato pensando en la sociedad actual, que siempre viene bien.

😀

Por quién doblan las campanas

 For whom the Bell Tolls, de Ernest Hemingway. Del argumento del libro poco hay que decir, no es que sea precisamente nuevo, ¿no? Pero para contextualizar diré que es la historia de lo que ocurre en los días previos a la voladura de un puente cerca de Segovia durante la Guerra civil española. Los protagonistas son Robert Jordan, un estadounidense voluntario de las Brigadas Internacionales experto en explosivos, y los guerrilleros republicanos de la banda de Pablo. El amor (por una mujer, por la república, por la libertad…) y la muerte son los puntos de anclaje en torno a los que gira la novela.

Pero el libro tiene una cosa que chirría, bueno, dos. Primero que Hemingway se autocensura al escribir, usando palabra como “unprintable” u “obscenity” cuando lo que quiere decir es mucho más feo. He estado leyendo un poco por curiosidad pedante mía y he descubierto que el tema de la autocensura responde a no cerrarse las puertas de los grupos de lectura formados por señoras estiradas de nariz respingona y tal.

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“Go to the unprintable […] and unprint thyself”.

Y por otro, la forma de hablar de los personajes españoles del libro. Para dotarlos de voz y estilo propia, diferenciándolos del protagonista americano, Hemingway utiliza traducciones literales de expresiones y giros del español, así como falsos amigos.

Los españoles del libro utilizan a menudo la expresión “me cago en la leche” (¿y quién no lo hace?) pero en lugar de utilizar alguna expresión equivalente en plan “damn it”, “shit” o algo del estilo, Hemingway se decanta por “I obscenity in the milk!”. Precioso, ¿no? Al final me acabé acostumbrando a estos giros pero se me plantean varias dudas:

1. ¿Cómo de bien lo entienden los que no hablan español?

2. ¿Le da a todo el mundo la sensación de que los españoles quedan como palurdos? Existe un pacto implícito entre el traductor y el lector, el pacto de que el primero va a hacer lo posible porque el segundo reciba un mensaje lo más similar posible al mensaje original. Si tomamos a Hemingway como “traductor” de lo que dicen los personajes…

3. ¿Le estoy dando demasiadas vueltas al libro?

De cualquier modo es un libro muy recomendable, a mí me ha gustado mucho 🙂

Read all the books!

En muchos aspectos de mi vida me muevo por impulsos. La euforia del momento -o del día, o del mes- me absorbe y es lo que me hace avanzar en mis aficiones. Soy un caso claro de “quiero algo, lo quiero ahora y lo quiero muchas veces”, de ahí mis brotes de startitis cuando tejo, por ejemplo.

A veces me da el impulso, como en las películas cuando van a echar un polvo en la mesa de la oficina, de tirar todo lo que tengo empezado y arrancar con cosas nuevas: por ejemplo, ahora estoy tejiendo mucho, muchísimo menos (casi nada, de hecho), y me ha dado por leer. Siempre me ha gustado leer, pero últimamente tengo ansia por empezar y acabar libros y creo que un día de estos me lo voy a reservar para, ahora que puedo, pasarme el día leyendo sin preocuparme de nada más.

read all the books

Creo que ya comenté que me propuse un reto -no demasiado ambicioso- en Goodreads. Consiste en leer 25 libros este año y de momento, con 5 libros, sigo “on track”.

De los tres últimos no he hablado por aquí.

Var det bra så?, de Lena Andersson. Sigo intentando leer en sueco todo lo que puedo, aunque me cueste ponerme porque me resulta más dificil y obviamente avanzo mucho más despacio. Desgraciadamente mi nivel de sueco no es tan bueno como para poder decir si un libro está bien o mal escrito, pero eso no quita que pueda tener mi opinión.  El libro trata de la infancia, adolescencia y entrada en la vida adulta de un grupo de personas que viven en uno de los barrios de Estocolmo donde la mayoría de la población es inmigrante y los temas que se tocan son los habituales en estas circunstancias: relaciones interpersonales,  la popularidad, el fracaso escolar, el racismo… y la curiosa sensación de sentirse discriminada racialmente en su propio país que tiene Lotta, la protagonista, que es de las pocas suecas suecas de su clase.

El punto de partida me ha resultado muy interesante, pero la verdad es que el libro en sí no me ha gustado especialmente, por un lado porque tiene muchas referencias culturales a la Suecia de los años 70 y 80 que se me escapan, y por el otro porque me parece uno de esos libros a los que les falta libro. Creo que los personajes necesitan más desarrollo, más historia, más trama entre ellos: todos conocemos a la típica persona (yo misma soy esa persona a veces, ¡ups!) que habla y habla de desconocidos que si Fulanito, que si Sutanito, que si Perico de los Palotes… al leer este libro me he sentido como si hablara con una de esas personas (o como una persona que hablase conmigo cuando me pongo en ese plan).

¿Y por qué hablo en este blog de libros que están en sueco y que no creo que nadie se vaya a leer? Pues no sé, pero es lo que hay 😉

Los demás, ya otro día, que al final se me ha hecho larga la entrada…