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Mantener el ritmo

El mes de mayo es EL MES en los colegios suecos, así con mayúsculas y en negritas. Los alumnos de 6º y 9º (el último curso) hacen los exámenes nacionales, algo parecido a la selectividad, pero repartido a lo largo de varias semanas y los profesores nos dejamos la piel buscando huecos en los que poner los exámenes del resto de asignaturas, recuperaciones de exámenes pasados, y corrigiendo, corrigiendo y saliendo a la caza de alumnos para que entreguen lo que tienen que entregar y hagan lo que tienen que hacer…

Yo tengo mi agenda muy bien organizada, lo que tengo que hacer y cuándo tengo que hacerlo. No sólo el trabajo, también tengo planificados los días que voy al gimnasio y mis proyectos de coser y tejer.

De hecho tengo una agenda sólo para eso 🙂

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El viernes pasado llegó a casa un buen cargamento de ovillos para tejer unas mantas de bebé.

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Y también el viernes llegó la primera pista del MKAL de Joji Locatelli… No me quedó más remedio que montar los puntos y empezarlo del tirón, y ahora no me queda más remedio que dar el tirón y deshacerlo, porque no me gusta cómo va quedando.

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En fin, que me planteé lo siguiente, para llegar a todo:

  • En el tren de camino al trabajo: la parte de ganchillo del Hygge.
  • Los viernes por la tarde: el MKAL.
  • Los sábados: el Everyday shawl.
  • Los domingos: el bordado del Hygge.
  • Los lunes por el día: mi chaqueta biker.
  • De lunes a jueves después de cenar: mantas.

A mí me sonaba estupendamente, pero mi marido dudó de que pudiera aguantar ese ritmo muchos días… y tenía toda la razón 😦

La cantidad total de días que he aguantado ese ritmo es cero. El sábado me levanté mala y así sigo -sospecho que con una mezcla de resfriado, alergia y cansancio- de brazos caídos y con el cuerpo destrozado, intentando hacer acopio de energías porque mañana tengo exámenes y no puedo faltar al trabajo.

Saco una moraleja de este fin de semana…

 

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¡¡Tiempo libre, ven a mí!!

Aquí en Suecia el colegio acaba antes que en España, en concreto, dentro de dos semanas escasas. Las últimas semanas han sido puro estrés de exámenes, recuperaciones e historias varias, culminadas en la reunión de hoy para poner las notas. Y, aunque todavía queda un poco de trabajo por delante, algunas recuperaciones que hacer y cabos sueltos que atar antes de que las actas se cierren definitivamente la semana que viene, “lo gordo” está ya quitado de en medio, ahora sólo quedan una serie de actividades en las que participaré pero que, por suerte, no tendré que organizar.

Y a medida que voy completando la lista de cosas que tengo pendientes en el trabajo, va aumentando la de cosas que quiero hacer en mi tiempo libre (y en consecuencia va aumentando la necesidad de tiempo libre).

Llevo un montón de días liada con el test de un top de punto para Devanalana. Lo que en principio era un proyecto rápido, yo solita lo he convertido en uno lento al usar un hilo más fino y agujas más pequeñas. Ahora que me queda francamente poco (de hecho espero acabarlo mañana, aprovechando que voy medio de excursión con el colegio) sólo puedo pensar en las muchas otras cosas que quiero empezar… el ataque de la temida startitis.

Después de un parón lector (aunque hay un par de libros que, por pura pereza, no he comentado por aquí) el otro día fui a la biblioteca de nuevo y me traje una pequeña montaña de libros. Ayer mismo empecé con The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society, una novela epistolar ambientada en Londres tras la Segunda Guerra Mundial. De momento llevo poquito, pero me está gustando mucho, mucho.

Y la costura… la costura va a ser mi perdición. Estoy segura de que moriré enterrada en telas un día cualquiera que me dé por abrir un altillo. No hago más que comprar y comprar (es que es tan dificil resistirse! me entendéis, verdad?), y tengo acumulada tela para, entre otras muchas cosas,  un par de vestidos que me gustaría estrenar* pronto y una seda (seda!) para hacerme un vestido para una boda que se celebra en un mes… La seda me mira, provocando, aunque yo de momento me limito a observarla desde la distancia, a pensar en ella y a coserla en mi cabeza… ¿me veré de compras urgentes a dos días de la boda?

*¡Ojo! Que digo estrenar, cuando la tela no está cortada ni el patrón dibujado, si eso no es vivir soñando…

¡Saludos!

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Suspendido en el tiempo

Así está ahora mismo todo lo relacionado con mi ocio… Ya comenté que tenemos una obra en casa y eso nos está haciendo la vida a ratos bastante incómoda.

La cosa es que yo debo de ser descendiente de conquistadores, porque tengo una tendencia impresionante a expandirme y a ocupar todo el espacio que puedo con mis cosas. Lo hago constante e inconscientemente y, aunque normalmente no representa mayor problema (soy obediente y recojo si se me da un toque de atención o cuando veo que en mis dominios ya no se pone el sol), ahora mismo mi expansión personal colisiona con los artilugios de cocina que están temporalmente refugiados en el salón y eso SÍ es un problema.

Es un problema porque al parecer no me gusta nada, pero nada de nada, tener que refrenarme, grrr.

Por suerte acabará la obra en pocos días (¡dedos cruzados!) y después de una limpieza a fondo recuperaré la posibilidad de expandirme, sacaré mis lanas y empezaré más proyectos, la máquina de coser recuperará su sitio  y, en definitiva, podré hacer todas esas cosas que tengo en mente: coser, tejer, hacer deporte, leer… ¡hasta estudiar! es que no hay nada que alimente la creatividad como la imposibilidad de hacer cosas, ¿verdad?

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Mientras, me conformo con mi rebequita del pentakal, que avanza bastante más despacio de lo que me gustaría porque me paso más tiempo pensando en lo que quiero hacer y no puedo, que haciendo lo que sí puedo hacer. Una niña chica, eso es lo que soy.

¡Feliz semana nueva!

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Desmontando el refranero

O al menos intentándolo…

Bueno, dicen que el que mucho abarca, poco aprieta… pero dependerá de las ganas que tenga de abarcar, y también del tiempo que tenga que estar apretando, claro…

Yo de momento tengo intención de abarcar bastante, al menos en lo que queda de septiembre, y me siento con fuerzas para apretar y que no se me escape nada.

He retomado con ganas, por las vacaciones y por unas charlas, el trabajo de todos los días, la rutina de esperar y estar alerta, y de adaptarme a lo que vaya viniendo…

Por otro lado el lunes me incorporo de nuevo al trabajo de oficina, que para mí es como una fiesta, porque la compañía hace del tedio algo inexistente, y porque siempre es mejor reirse a coro que hacerlo sola.

Y además vuelvo a subirme al carro de las clases particulares, que no deja de tener su encanto, porque eso de trabajar con chavales y niños rejuvenece.

Y por último, como yo es que me apunto a un bombardeo (y eso quien me conoce lo sabe), me estoy animando a participar en una feria de artesanía, ya la cabeza me hierve de ideas y de ganas de hacer cositas…

Así que, de momento, quedan suspendidas toadas aquellas actividades puramente hedonistas que tenía planeadas, ya no se me verá sin mi aguja y mis retales en el tiempo libre, el gimnasio esperará un par de semanas más y el jersey de ganchillo que me quiero hacer, pues tres cuartos de lo mismo…

Menos mal que mi entorno es paciente conmigo, me quieren y me cuidan y aceptan que sea una obsesa del tiempo ocupado…

Ains, y menos mal también que tengo casi entero el tubo de corrector de ojeras!

Para mí al menos se ha terminado el verano…

La luna llena sobre Conil.... ahuuuuuuu!!!
La luna llena sobre Conil.... ahuuuuuuu!!!
Cámara en mano, Desvaríos de una mente desocupada, Personal, Personas (y animales) sorprendentes

Casi se me había olvidado…

…lo que era quedarse en casa una tarde, merendar, y no tener que hacer nada, escuchando música, hablando por teléfono, y decidiendo a qué le voy a meter mano (después de al chocolate, claro…).

cimg0415Menos mal que de vez en cuando llega un jueves que me lo recuerda…

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El lunes empiezo

Y no, no es dejar para mañana lo que puedo hacer hoy. Es que el lunes empiezo un trabajo nuevo (aunque no dejo el viejo).

Este trabajo, aunque no es para más de dos o tres meses, va a suponer un cambio que temo demasiado radical en mi ritmo de vida, ¡y es que es muy fácil acomodarse a ciertas cosas!

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Puesta de sol en Conil

A partir del lunes se acabó el remolonear una hora en la cama antes de levantarme, el desayunar felizmente en mi sofá mirando la tele, el coscorroncillo de después de comer, el andar todo el día en chándal y salir a pasear cada vez que sale el sol, y el dedicar todas las horas que se me antojen a coser o a hacer ganchillo.

A pesar de todo eso sé que es precisamente lo que necesito ahora, salir de casa, adaptarme a la rutina del mundo, educar a mi cuerpo y hacer aunque sea un mínimo de vida social. Además, necesito elementos para poder comparar, y decidir qué quiero para el futuro, si el tupperware calentado en el microondas, o la cabezadita en el sofá (aunque dicho así parece fácil elegir).

En fin, voy a celebrarlo (de momento) en la peluquería.