¡Abajo la ociosidad!, Cámara en mano, Construyendo la pirámide, Desvaríos de una mente desocupada, La gran aventura sueca, Personal, Y ahora tengo un podcast

El otoño

El otoño es mi estación favorita del año, estoy segura de que no es la primera vez que digo algo así. Pero el otoño aquí en Suecia es además sinónimo de oscuridad, de días que se acortan demasiado rápido y, en mi caso, a ratitos,de melancolía también.

Llevamos unos días muy lluviosos, que invitan a no salir y a hacer cosas muy caseras.

La semana pasada, por ejemplo, coincidiendo con que se celebraba en Suecia el día del bollo de canela, me puse el delantal, saqué mi libro de Pan Casero de Iban Yarza (¡espectacular!) e hice una buena hornada de bollitos.

También invitan a tejer y a ver series… hace poco empecé a ver Outlander, pensando que me gustaría, pero creo que la voy a dejar, no estoy muy centrada últimamente y cuando pasa mucho rato sin que suceda nada relevante para la historia (y para mí el 90% del follisqueo de la protagonista es irrelevante), me canso de la serie.

Hoy he encontrado en HBO nordic la miniserie de la BBC basada en The Casual Vacancy, de J.K. Rowling. Son tres capítulos de una hora o así. Muy recomendable, tanto para los que no han leído la novela como para los que sí.

Y además de tejer, hornear y ver series he aprovechado estos días par a grabar un nuevo capítulo de mi podcast y, sobre todo, para editarlo. Para el de la semana pasada, después de varias pruebas e intentos, me.tuve que conformar con grabar con el móvil y editarlo con una app. Creo que quedó decente, dados los recursos que tenía, pero francamente mejorable.

Hoy he editado el segundo con un programa para el ordenador que me encontró mi esposo… ¡y ha merecido la pena el esfuerzo! Si a alguien le apetece escucharme hablar de mis proyectos durante un cuartito de hora largo, en youtube estoy…

Si hay alguien por ahí que se plantee ponerse delante de la cámara y hablar, pero tenga dudas… yo le digo que se lance, que haga una prueba privada y experimente… lo mismo se une al club!!!

¡Feliz semana!

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El rarito

Hace poco escribía acerca de lo cómodo que es tejer chales, por las posibilidades que ofrecen, porque es difícil que salgan fatal y porque nunca se tienen suficientes, ¿no?

Uno de los que tejí el verano pasado, el Good Vibes, lo tenía todo para triunfar… pero en algún momento, todavía no sé en cuál, la cagué, y a la hora de bloquear no había ser humano que le diese forma de chal a aquella cosa… Todos tenemos derecho a ser como somos y mi chal no iba a ser menos, jaja, así que lo bloqueé acentuando la forma aquella rara que había cogido y éste es el resultado:

dscf4737¡Es un chal trapezoidal! Visto así queda un poco extraño, pero puesto es suave y calentito, y la combinación de rojo (baby alpaca silk) y crudo (alpaca) es muy favorecedora.

Prometo que es favorecedor, ¡palabrita! lo que pasa es que ni el modo selfie ni la contractura que tenía cuando me hice las fotos son los mejores ingredientes para salir bien 🙂

Aprovechando que es jueves… ¿vamos a RUMS?

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En lo que quedó el día

Si hay algo mejor que cumplir años en general, es tener la maravillosa suerte de cumplirlos en tu estación favorita. Y si además a esa suerte le sumamos el privilegio de tener libre precisamente el día de tu cumpleaños, el día es casi perfecto.

Por desgracia tengo que decir casi perfecto y no perfecto del todo, porque mi cuerpo ha decidido entrar en el nuevo año por la puerta grande, recordándome con un antipático dolor de espalda que ya no tengo 20 años y que tengo que cuidarme un poquito más.

A pesar del dolor me dirigí mochila en ristre a pasear a Djurgården, mi sitio favorito para disfrutar del otoño, con la idea de respirar aire fresco y de hacer un puñado de fotos ya de paso…

Y al llegar a casa… sofá, manta eléctrica, bolsa de golosinas, y proyecto nuevo de punto porque, aunque tengo varias cosas empezadas, la mayoría están en fase aburrida y me apetecía una barbaridad empezar algo nuevo. Hace unas semanas, en una excusión a Gotemburgo, se vinieron conmigo a casa un par de ovillos de Admiral Stärke 6 de Schoppel, comprados con el patrón Juneberry Triangle en mente:

Y así está la cosa:

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Tenía muchas ganas de tejer este patrón y muchas ganas también de tener un chal en tonos neutros… ¡combinación ganadora!

¡Feliz día!

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¿Quién lleva la cuenta?

Ahora que estamos iniciando de nuevo el proceso de mudanza, y además sacando de sus cajas, cajones y escondrijos los chales, cuellos y bufandas, me he dado cuenta -así como quien inventa la rueda en pleno siglo XXI- de que tengo muchos, no se si demasiados, pero muchos, sin duda.

Pero, ¿quién lleva la cuenta? ¿a quién le importa? Tejer chales es una de las cosas más divertidas que hay: las posibilidades son inmensas, no hay casi riesgo de equivocarse de talla, abrigan, son bonitos… ¿qué más se puede pedir, aparte de un armario inmenso e inviernos fríos?

Un chal que ha pegado fuerte en los últimos tiempos (en la comunidad tejeril, me refiero) ha sido el Waiting for rain, de Softsweater Knits. Se trata de un chal tejido en punto bobo con trozos de encaje insertados de forma que parecen desgarros de encaje en el tejido. Muy original y divertido de tejer, no me extraña nada que a día de hoy haya casi 2000 proyectos publicados.

Yo me tejí el mío con una madeja de Manos del Uruguay Marina color denim, regalo espontáneo del señor de la casa.

Y así ha quedado:

 

Otra cosa de la que también llevo muchos (aunque de estos no pierdo la cuenta) es años. Hoy cae otro más y para celebrarlo me voy a dar un paseo otoñal de los que hacen historia… ¡Feliz lunes!

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Nueva temporada

Por aquí el otoño empieza un poco antes y, aunque todavía hay días de salir a pasear en manga corta, la verdad es que ya escasean y los pensamientos se centran en mangas largas, lanas finas y cálidas, bebidas calientes y, en general, todas esas cosas que son impensables ahora mismo en el sur de España.

A mí los ravellenics me han dejado con ganas de más: no sólo de tejer más cosas, sino también de socializar más. Me han transportado a un tiempo en que, aunque en la distancia, tejía siempre muy acompañada…

Y no me faltan proyectos planeados… para empezar me he apuntado al KAL de otoño de JojiKnits, justo ayer monté los puntos de Recoleta, una rebeca espectacular, aunque aún no he creado el proyecto en Ravelry.. Estoy enamorada de sus diseños y sus patrones están siempre muy bien escritos, así que se tejen con confianza. Mis dos jerséis favoritos, Dragonflies y Japan Sleeves, son diseños suyos y no puedo estar más satisfecha.

La dificultad de Recoleta ha hecho que tenga que montar un proyecto paralelo, en esta ocasión repitiendo patrón. Quería un patrón sencillo para aprovechar unos ovillos de algodón y seda que tenía arrumbiados, y lo encontré en los diseños de Lilalu, otra que no defrauda. Se trata del jersey On the beach y, una vez unido en círculo, es simplemente tejer a punto jersey, perfecto para cuando mi cerebro esté frito después de horas hablando con adolescentes!

Y coser… increíbles las ganas que tengo de coser y este curso por fin voy a tener el tiempo para hacerlo. He reducido mi contrato a un 80%, con lo cual los lunes no trabajo… ¡horas y horas para bucear entre telas!

Espero además estar en general menos cansada y actualizar esto un poco más a menudo, con todo lo que tengo ya cosido/tejido y con otras historias que a mí me gusta escribir aunque no las lea nadie (como este post, por ejemplo!).

Saludos desde un lunes lluvioso y otoñal (mi tipo de día favorito).

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¡Por todos mis gadgets! (1)

En los últimos meses me he querido mucho y me he hecho un par de regalos (regalazos, más bien). En concreto me he hecho con un ordenador y una cámara de fotos.

Y, claro, las cosas nuevas necesitan una funda, no sea que se estropeen, ¿verdad?

La primera que hice fue la del ordenador, pero está sin fotografiar y queda para otro día. La funda de hoy es la bolsa que hice para la cámara de fotos.

El proceso “creativo” fue largo e implicó ir a comprar cremalleras dos veces. Lo que compré es una cámara con dos objetivos, y de primeras el plan era hacer una funda redonda para el objetivo largo (el vocabulario técnico es lo mío) y, para la cámara, una funda de esas con forma de bragueta (concretamente de calzones de He-man).

heman

Al final esta funda quedo descartada por asociación indebida, claro.

La opción final fue una bolsa rectangular con un bolsillo interior para guardar, en caso necesario, las llaves de casa, la tarjeta del tren, un puñado de coronas… esas cosas. La idea era hacerla lo más ajustada posible para tener la posibilidad de usarla como bolso y también de meterla en el bolso o en la mochila, y para eso le he puesto un asa larga, regulable, y de quita y pon.

Tanto planearla como coserla ha sido muy divertido. Es un trabajo bastante matemático y, aunque las mates no son mi fuerte, agradezco un pequeño desafío de vez en cuando.

Tecnicidades:

La tela interior es algodón tipo patch, concretamente el sobrante de mi vestido Sarumán, y la exterior es parte de mi alijo japonés, concretamente una loneta de algodón de Echino (enamorada hasta la médula estoy). Para darle cuerpo está enguatada y lleva una entretela para bolsos, la más gruesa que he encontrado.

He usado cinta mochilera de algodón para el asa del bolso y también para sustituir la incomodísima cinta que traía la propia cámara (de esto no hay fotos, pero es que tampoco son necesarias :P).

Y, last but not least, la princesa huevo, del corto Mr Dough and the Egg Princess, de Studio Ghibi, recuerdo de cuando estuvimos en el museo este verano.

El día que hice las fotos fue sencillamente glorioso, así que aprovechamos para dar un paseo (otro más!) por la isla de Djurgården que, entonces más que nunca, estaba magnífica en su “otoñosidad”. Ya esos días de amarillos intensos han quedado atrás, ahora son más cortos, oscuros y fríos.

Y con esto y un bizcocho, me despido hasta la próxima (no sin antes enlazarme a RUMS, que ya iba tocando!).

Cámara en mano, El síndrome de las manos inquietas

En proceso

Tres proyectos tengo en las agujas… los tres preciosos, los tres me encantan y sigo teniendo ganas de tejerlos los tres, pero no puedo evitar que por la mente me desfilen jerséis, rayas, combinaciones de colores de las que llaman al otoño.

Tal como lo veo tengo dos opciones, o me pongo las pilas con los que tengo empezados o pienso que mañana empieza un mes nuevo y un mes nuevo se merece proyectos nuevos.

Proyecto 1: Kisseis, de Tori Gurbisz. Me gusta hasta el infinito y más este proyecto: el patrón, el hilo y las cuentas hacen una combinación perfecta. El único problema de este proyecto es que me veo lejos, muy lejos del final y ya empieza a darme el ansia de acabar…

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Proyecto 2: calcetines tóxicos, sin patrón. Me enamoré de esta lana en cuanto la vi en un escaparate, lo único que se interponía entre las dos era su precio, así que cuando vi un ovillo de oferta no lo pensé dos veces. El primer calcetín, que ya está casi terminado, ha sido bastante viajero, ya que ha sido el que se ha venido de vacaciones conmigo a Japón y el que me acompañó al kick-off de mi trabajo este curso. En estos días lo cerraré y decidiré si el segundo calcetín me acompañará en el viaje diario al colegio, o si esperará pacientemente al próximo avión.

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Proyecto 3: Wisteria, de Bernadette Ambergen. Este proyecto es un ejemplo bastante ilustrador del refrán que dice que el que mucho abarca, poco aprieta. No hago ganchillo muy a menudo y la falta de hábito me hace ser una ganchillera lenta y un tanto torpe. Por suerte (o no) soy también bastante cabezota y tengo bastante claro que este proyecto lo termino sí o sí. Lo ideal sería tenerlo de aquí a navidades, pero no digo de que año para no pillarme los dedos.

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¿Alguien más por ahí que esté desesperado por terminar proyectos?

¡Feliz día!