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He estado cosiendo vestidos (2)

Después de coser el vestido de ejemplo que os enseñé la semana pasada, tenía serias dudas sobre si usar mi tela preciosa para coser una versión definitiva de ese vestido…

Es una tela de Paapii Design (o al menos eso creo, porque no la encuentro en su página web, que compré en un festival de costura y otras artes que se celebra un par de veces al año aquí en Estocolmo.

Al final me lancé y puedo decir que estoy bastante contenta con el resultado. Corregí lo que no me gustaba del patrón original, y enmendé los errores de mi primera versión.

Le he puesto pinzas de entalle en la espalda (y les he dado profundidad a las del pecho), he rematado cuello, mangas y bajo con bies de punto y he usado parte del mismo bies para dar más importancia al detalle de los hombros, y he usado hilo de torzal para hacer todas las costuras decorativas.

Lo de posar con un libro en las manos no es simple postureo cultureta, ¡es que soy la peor posadora de mundo! Como no se ve, os digo que el libro es Black, black, black, de Marta Sanz, y os comento además que me está gustando bastante.

Y el vestido… ¡estoy súper contenta con cómo ha quedado! De hecho fue el que llevé para la defensa de la tesis ❤❤.

El patrón del que lo saqué es el Jazzy Jacquard, de la revista Ottobre 5/2016.

Y con esto y un bizcocho… ¡al Club de las Malas Costureras!

Nota: en el post de la semana pasada recibí un comentario acerca de esta entrada de La modistilla valiente, donde explica muy bien cómo acertar con la talla midiendo directamente en el patrón.

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He estado cosiendo vestidos (1)

A finales de 2017 estuve, tal y como indica el título de esta entrada, cosiendo vestidos. Así, a saco, como si no hubiese otra cosa que hacer en el mundo, y entre unas cosas y otras acabé con 4 prendas nuevas en el armario.

La historia es que mi marido iba a defender su tesis doctoral y yo no tenía que ponerme (en serio), así que compré unas telas, busqué unos patrones… y me eché a coser. Pero como las telas que quería usar además de bonitas eran caras, y no las tenía a mi alcance en caso de necesitar más, pues hice dos vestidos con telas más sencillas, por si acaso.

El primer patrón que elegí es el Jazzy Jacquard, de la Ottobre 5/2016.

jazzyjacquard
Fuente: Ottobredesign

La verdad es que ahora viendo la foto me doy cuenta de que el vestido es bastante más suelto de lo que parece indicar el esquema… Pero vamos, el vestido cosido así tal cual, sin modificar nada, queda feo, pero feo de cojones.

Mi primera versión fue en una tela de sudadera de verano en gris y cuando me lo probé por primera vez se me cayó el alma al suelo… de hombros iba bien, pero de cintura, pecho y caderas era un saco de papas… ¡Horrible! Así que tocó modificar mucho, mucho.

Le tuve que poner pinzas en la espalda porque tengo mucha curva ahí y quedaba muy poco favorecido. Viendo la foto me acabo de dar cuenta de que la izquierda me ha quedado algo más corta… qué se le va a hacer, habrá que confiar en que nadie me mire demasiado de cerca cuando me lo ponga.

Al meter la tijera me columpié un poco y como se ve en la primera foto el vestido es demasiado corto, así que para no perderle más de largo lo rematé con un bies de punto en rosa. Y me pareció que quedaba tan bonito, que decidí hacer lo mismo con el cuello y las mangas.

¡Y con esto concluyo mi primera aportaciónal Club de las Malas Costureras!

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La Señorita Pepis

No soy yo persona de arreglarme mucho, la verdad. Ayer mismo le comentaba a una amiga que igual debería dejar de vestirme para ir a trabajar como si fuese a campo a varear aceitunas… Ayer mismo también tuve que retirarme silenciosamente de una conversación acerca de a qué edad empiezan a maquillarse las chicas ahora y a qué edad lo hacíamos antes, porque a mis 36 primaveras todavía tengo pendiente empezar a hacerlo (de forma regular, me refiero).

Pero en ocasiones, unas con motivo y otras sin él, pero la Señorita Pepis que llevo dentro sale a la luz y acabo poniéndome un vestido, zapatos y hasta maquillaje… ¡yeah!

Este verano “surgió” un evento especial y la Señorita Pepis hizo sonar una campanita que tiene. Acudí y me dijo que para ese evento nos íbamos a hacer un vestido, que me preparase.

Elegir el patrón fue bastante fácil, el modelo nº 15 Fable Print de la Ottobre 2/2015. Es un modelo cómodo y muy femenino, así que nos gusta tanto a la señorita Pepis como a mí.

Elegir la tela fue más entretenido. De primeras pensaba usar una que ya tenía en casa, pero cuando salí a por el forro vi plumas… y me enamoré. Después de haberlo cosido no puedo estar más satisfecha, creo que la tela le va al diseño como anillo al dedo, me ha quedado un vestido con un estilo un poquito boho que me encanta.

Las fotos no son del día del evento (ese día llevé zapatos de tacón, la señorita Pepis hubiese llorado de la emoción si no fuese porque se podía correr el rímmel).

El patrón queda muy bien, pero es para gente que tiene el talle más bien corto. Yo corté el corpiño en una muselina para probar y menos mal que lo hice, porque tuve que bajarle la cintura ¡casi 10 cm!

Ha sido la primera vez que he colocado una cremallera invisible y, aunque el resultado es mejorable, me doy por satisfecha para ser la primera vez!

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Y por último, como por estas latitudes no se sabe cuando te ve a caer el chaparrón de tu vida, me cosí una chaquetilla para llevar encima del vestido. Pero esa, amigos, es otra prenda y tendrá su propia entrada en otra ocasión.

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¿Alguien con ganas de rums? ¿y fans de ottobre?

¡Feliz jueves!

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A vueltas con Sevilla (2)

Definitivamente un día tan bien aprovechado se merecía dos entradas, aunque las publique en el mismo día, con pocas horas de diferencia.

Además de pasear, y comer, y beber, y reírme mucho, mucho, aproveché para estrenar mi vestido nuevo y serle “infiel” a mi fotógrafo habitual 🙂 Y es que, ¿quién puede resistirse a hacerse las fotografías en uno de tantos rincones hermosos? ¡Si es que fue pensar en hacer fotos y aparecer una puerta verde preciosa!

El vestido en concreto es el Twig, de la última Ottobre de mujer (5/2005). Tiene un par de modificaciones: para empezar no le he hecho los bolsillos, como siempre, no necesito dirigir (más) la atención hacia mis caderas, el cuello es más redondeado que de pico, porque lo he rematado con un dobladillo corriente y moliente en lugar de cortar una pieza o un bies o lo que sea. Y la alteración más llamativa es obviamente la de las mangas: no sé qué problema tengo pero me cuesta mucho imaginarme un vestido usando sólo una tela cuando el estampado de ésta es pequeño, así que mangas de contraste 🙂

Ojito, por cierto, que el patrón viene inmenso de cadera, le tuve que meter casi 3 cm por cada lado 😦

Ya que estoy en faena, enlazo la publicación a Rums, ya que es jueves.

Y de la sesión de fotografías, al Bar Dueñas a un rato corto, demasiado cortito, de quedada de punto con no8das. Manolo, el señor del bar (qué suerte tienen con Manolo, madre mía!) vino a preguntarme si era la primera vez que venía… de haber tenido más tiempo le habría contado que soy no8da en el exilio, y que hace tanto tiempo que estoy fuera que soy de las viejas, y de las nuevas a la vez… Lo que más me sorprendió del bar fue la calidez, la sensación de “estar como en casa” que reina en el ambiente y lo bien recibida que se siente una. En este sentido, insisto en el detalle de Manolo, me encantó que me preguntase con una sonrisa si era de las nuevas, una sonrisa como de anticipación, como cuando quieres enseñarle a alguien algo que mola mucho…

¡La penita que me dio fue no haberme podido quedar más rato! El rato que estuve me sentí tan en mi salsa que casi casi pierdo el tren… suerte que tuve con el taxista, que me vio apurada y se dio toda la prisa que pudo.

En fin, espero en las navidades, en primavera, en verano… cuando sea que vuelva a Córdoba, volver a escaparme un diíta a Sevilla y tomarme un café nomadejado, que siempre viene bien.

¡¡Fotos del mini-ratito de quedada no tengo, me enganché a darle a la sinhueso y ni lo pensé!!

Chicas y chicos* de no8das, gracias por ese ratito que eché y, como digo, ¡espero repetir pronto!

* Sí, digo chicos, en plural, porque aunque Jose sea el único no8do que teje, el señor Manolo es no8do honorífico o algo del estilo 🙂

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Medio sí, medio no

No tenía pensado publicar una entrada de esta camiseta, porque no estoy especialmente satisfecha con el resultado, pero hoy me la he puesto para ir a trabajar, un alumno me ha dicho que es bonita y, oye, ¡me he crecido!

Aunque sigo sin estar contenta con la camiseta por muchas razones (y además el alumno en cuestion está casualmente a la espera de que le corrija el examen de la semana pasada), me la pongo de vez en cuando y me costó mucho trabajo hacerla, así que, qué narices, al blog con ella.

El patrón es el faded stripes de la Ottobre de mujer del verano pasado (como si el patrón necesitase presentación, ja!) y la tela es punto de viscosa (o punto con viscosa, a saber) y, como digo, fue un suplicio de coser.

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Las fotos, como la camiseta, no son gran cosa, pero es que las buenas, las que me tomó mi fotógrafo oficial, están en una tarjeta de memoria de cuyo nombre no puedo acordarme, por lo que me ha tocado improvisar en el balcón.

Tanto cuello como mangas están rematados con bies de punto (en las fotos se observan los pellizquitos de la tela, al final tuve que desistir y dejarlos, daban demasiada guerra). Las piezas de los hombros estan delimitadas también con bies de punto, cortado por la mitad, porque si no, no me llegaba.

En las fotos de detalle se aprecia que la tela, que tiene un estampado y un colorido preciosos, es de una calidad infame y en cuestión del verano se ha deteriorado de mala forma… descolorida y abolillada 😦

Ésta se vino, en sus breves días de gloria, de vacaciones a Japón. Aquí la llevo puesta en el día que fuimos a ver el templo de Kōtoku-in, donde se encuentra la estatua del Gran Buda de Kamakura.

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Y, de nuevo, siendo jueves, ¡¡toca RUMS!!

 

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¡Fracaso absoluto!

Hace dos semanas que empezaron las clases, con todo lo que eso implica, y a día de hoy estoy completamente exhausta. Los primeros días de clase son cansados, hay que organizarse, planificar, fotocopiar, mover mesas y sillas, colgar pósters, recordar nombres, aprender nombres nuevos… En general me está costando bastante recuperar el ritmo y reacostumbrar a mi cerebro a usar el sueco 8 horas al día (puede ser que además influya el hecho de estar empezando una dieta, a saber…).

Y por las tardes, con el cansancio por un lado y con la inactividad general que se registra en “mi internet” por el otro (España sigue de vacaciones y tal), me siento poco inspirada para hacer cosas. Leo un poco en sueco, juego a tonterías con el móvil, a veces me arrastro hasta el gimnasio…  ¡diversión en estado puro!

Pero hoy es domingo, los fines de semana la dieta es menos dieta, está haciendo un tiempo espléndido y después de un señor sábado hoy estoy bien motivada y bastante llena de energía.

Y me he acordado de una entrada que tenía pendiente…

Mi gran fracaso del verano, la camiseta de abuela que no se pondría ni la más casposa de las abuelas…. ¡mi top sculpture!

El día en que decidí hacer de mi tarde una tarde especial pasé por la tienda de telas y me regalé un pequeño tesoro:

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Esa tela de rayas me prometió cosas que no ha cumplido… A pesar de haberle dedicado horas y mimos la muy cabezota no ha querido convertirse en lo que yo quería, así que, como castigo, la he dejado sin rematar (porque.. ¿para qué?).

Alguna vez me han dicho que tengo verborrea blogueril, así que no me enrollo más, pongo las fotos y dejo que veáis lo bien casadas que están las rayas, lo exquisito de mis costuras francesas… y la patada en el culo que me da el top cuando lo llevo puesto. Lo que no se ve, y eso lo cuento yo, es que las sisas me tiran cuando muevo los brazos y que el cuello rematado con un dobladillo me parece una aberración.

En mi próxima actualización, espero poder enseñar algo más decente, jeje!

¡Feliz domingo!

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De rosa

Antes de irme de vacaciones me di cuenta de que apenas tenía camisetas de manga corta (que no fuesen para ir al gimnasio o dormir), así que me puse manos a la obra y me hice una pequeña montaña. La primera que me hice fue ésta, en rosa fucsia y negro y manga ranglán, siguiendo el patrón Monday Basic de la Ottobre 5/2013 (aprovecho para enlazar al blog de fans).

La espalda no está tan bien terminada como debería, pero después de haber puesto y quitado el cuello varias veces, me conformo con como está. El problema es que la tela rosa es más gruesa y tiene una elasticidad distinta a la negra.

Y, siendo jueves, ¡es día de RUMS!