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En lo que quedó el día

Si hay algo mejor que cumplir años en general, es tener la maravillosa suerte de cumplirlos en tu estación favorita. Y si además a esa suerte le sumamos el privilegio de tener libre precisamente el día de tu cumpleaños, el día es casi perfecto.

Por desgracia tengo que decir casi perfecto y no perfecto del todo, porque mi cuerpo ha decidido entrar en el nuevo año por la puerta grande, recordándome con un antipático dolor de espalda que ya no tengo 20 años y que tengo que cuidarme un poquito más.

A pesar del dolor me dirigí mochila en ristre a pasear a Djurgården, mi sitio favorito para disfrutar del otoño, con la idea de respirar aire fresco y de hacer un puñado de fotos ya de paso…

Y al llegar a casa… sofá, manta eléctrica, bolsa de golosinas, y proyecto nuevo de punto porque, aunque tengo varias cosas empezadas, la mayoría están en fase aburrida y me apetecía una barbaridad empezar algo nuevo. Hace unas semanas, en una excusión a Gotemburgo, se vinieron conmigo a casa un par de ovillos de Admiral Stärke 6 de Schoppel, comprados con el patrón Juneberry Triangle en mente:

Y así está la cosa:

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Tenía muchas ganas de tejer este patrón y muchas ganas también de tener un chal en tonos neutros… ¡combinación ganadora!

¡Feliz día!

El síndrome de las manos inquietas, Personal

De gris y amarillo

La semana pasada volví de pasar 15 días de vacaciones en Japón, y esta camiseta forma parte del pequeño lote de ropa que me cosí antes de salir (aquí el verano es breve y no especialmente cálido, así que realmente necesitaba ropa). La idea era tomar unas fotos preciosas en algún lugar genial, pero cada día de las vacaciones he tenido la cara brillante de sudor (Japón + verano = invernadero) y una “nebulosa” de pelo sobre mi cabeza que…. bueno, que mejor no enseñar las fotos en público, la verdad.

Ésta es, en realidad, mi segunda faded stripes. La primera vez que cosí el famosérrimo patrón de Ottobre lo hice con una tela de estampado hawaiano y, aunque queda muy bonita, la de rayas es mi favorita y tenía más ganas de publicarla… será que las flores no terminan de ser lo mío, o será que la combinación de gris y amarillo me gusta más de lo normal…

Mi otra camiseta queda, además, un poco grande a pesar de ser de mi talla, así que ésta la he cosido cortando directamente a ras de patrón, sin márgenes de costura. Y como queda perfecta (de talla), la próxima la coseré así también.

No tengo gran cosa que comentar al patrón que no se haya comentado ya un buen número de veces, así que me limitaré a repetir que es un patrón sencillo, pero no simplón y juguetón (enlazo al blog de fans).

Para esta versión he usado una tela de punto de camiseta de rayas grises y bies de punto amarillo. Las piezas de los hombros son de la misma tela cortada en ángulo de 90º con respecto al cuerpo y, por hacer la cosa un poco más chispeante, las he unido al cuerpo con una puntada decorativa de nido de abeja en hilo amarillo, la misma que he usado para rematar el bajo. Motivo especial de orgullo son las rayas perfectamente casadas 😀

Y ya que iba a publicar… ¿qué mejor que hacerlo en jueves y enlazar a RUMS?

¡Feliz día!

El síndrome de las manos inquietas, Personal

La camiseta de los dos días

La camiseta de los dos días no se llama así porque haya tardado dos días en hacerla, sino porque, al paso que vamos, si hay suerte este verano igual me la llego a poner dos días. Llevamos una “primavera” tremenda de viento y lluvia, a ver si le da al sol por terminar de salir un día de estos.

Como estoy intentando no comprar, quise aprovechar restos para probar Jo, un precioso patrón de Devanalana, y a puntito he estado de que no me llegase el hilo… ha sido un sudar hasta la última puntada.

Es un diseño muy sencillo y ponible y, además, tejido con el grosor que corresponde se teje bastante rápido. Claro que si hacéis como yo y lo tejéis con un hilo más fino ya se tarda un pelín más.

Pero bueno, en el proceso lo he pasado bien y el resltado, que a final de cuentas es lo que se ve, me gusta un montón. Tuve que introducir alguna variación con respecto al original para adaptarlo a mi hilo, y además tuve que prescindir de los lacitos de los hombros por falta de hilo.

Más datos en ravelry.

Y con poco más que decir, me enlazo a Rums, que para eso están los jueves 🙂

¡Saludos!

El síndrome de las manos inquietas, Personal

Yeyé

Así me siento con mi vestido nuevo, aunque no tenga ni la mitad de marcha que Concha Velasco 🙂

Con este vestido estoy de celebración porque he conseguido, después de más de un intento frustrado, coser a partir de un patrón calcado de una revista, en este caso la Ottobre 5/2013, que llevaba rulando por casa ya casi dos años. El patrón que he cosido es un vestido simple con manga ranglán, el modelo Friday Evening.

Y aparte de orgullosa de mi logro (:P), estoy bien satisfecha con el resultado. Me queda donde  tiene que quedar y como tiene que quedar, así que el próximo (que será el modelo camiseta) irá cortado sin miramientos y cosido del tirón.

La tela del cuerpo es un retal de tela de camiseta que, os lo prometo, dijo mi nombre en voz alta en cuanto entré a la tienda y no dejó de pedirme a gritos que lo comprase hasta que me vio sacar la tarjeta. Los 60 cm de tela para las mangas no eran un retal y me costaron bastante más que toda la tela del cuerpo :-/

En fin, aunque no me guste comprar caro no puedo negar que ¡me encanta mi vestido nuevo!

A pasear a RUMS 🙂

¡Feliz jueves!

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Historia de un fracaso lanero

En mi primer pedido a Ice Yarns vinieron 8 ovillos de Folk Tweed y, aunque el color era más pálido en realidad que en la fotografía, los guardé con ilusión pensando en tejerme con ellos un Turmeric.

Pero el tiempo pasó, el Turmeric bajó puestos en mi lista de prioridades… y empecé algo que no cuajó, algo que fue un fracaso tan absoluto que lo único que recuerdo es que iba tejido con la hebra puesta doble y que era una pesadilla tejerlo. Después de eso vino este vestido, el Caviar, pero la parte de las trencitas estaba quedando fea y fofa, así que volví a tirar del hilo…

“Apenas se ha ensuciado, todavía se podría comer”, pensé, y monté el Sprig. No podía estar más contenta: ese patrón tan bonito me iba a ayudar a reconciliarme con esa lana a la que tanta manía le había tomado, el jersey iba a quedar precioso y mi stash iba a perder unos cuantos metros.

Me costó lo mío tejer todo el cuerpo, porque la lana no tiene elasticidad y además se agarra mucho al tejerla, pero lo conseguí. Recogí los puntos del cuello y después de hacerlo descubrí que apenas me cabía la cabeza y las sisas se clavaban mucho en las axilas.

“Apenas se ha mojado, todavía se podría comer”, pensé, así que tiré del hilo y recogí los puntos para un cuello dos tallas mayor. Me puse con la primera manga, la terminé, hice el puño y me lo probé…

“Apenas ha volado, todavía se podría comer”, quisé pensar, pero una voz dentro de mí me dijo bien clarito que era hora de decirle adiós.

Las mangas me aprietan, el pecho queda justo, la parte de la cintura y la cadera demasiado ancha, me hace bolsas en las sisas, el cuello sigue siendo demasiado cerrado, el puño del final de la manga tendría que deshacerlo y prácticamente inventármelo para que me cerrase sin cortarme la circulación… Un “esto no hay por dónde cogerlo” en toda regla.

Así que… le digo adiós, (hasta nunca o hasta dentro de mucho), odiando la lana más de lo que la odiaba, y con una cierta irritación hacia el patrón.

Feliz tarde dominguera!

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Lo que iba a hacer en vacaciones…

El plan para estas vacaciones estaba claro: escapada y calcetines.

La verdad es que no pensaba terminar los cacetines, si acaso uno, pero… resulta que hay islas muy bonitas pero que en temporada baja y con una media de 3 grados (por suerte ya han vuelto a subir las temperaturas, pero hemos pasado un mini invierno allí) ofrecen poco que hacer a partir de las 7 de la tarde. Y eso da para un buen rato de tejimiento en el nido que me hice en la habitación del hotel. Resulta además que la isla está a más de tres horas en barco y el barco está a 45 minutos en tren… sumando, sumando, da para un calcetín entero ente ida, estancia y vuelta.

El imperdible, el mejor compañero de viaje :P
El imperdible, gran compañero de viaje 😛

Como buena víctima del pensamiento ilusorio que soy, metí en mi maleta el segundo ovillo… por si acaso. Tenía toda la pinta de ser uno de esos “por si acasos” que nunca se hacen realidad pero… el calcetín estaba a falta de cerrar los puntos cuando me bajé del barco. Me hizo ilusión saber que si hubiera querido habría podido empezar el segundo calcetín en el tren de vuelta porque llevaba la lana (nota mental: siempre, siempre, llevar el segundo ovillo).

Por suerte no suelo tener problemas para empezar el segundo calcetín, así que el miércoles me lancé a por él y ayer jueves, después de mucho sofá, mucho té, mucho rato en el balcón con jersey gordo y dos chales y mucho Agatha Christie* puedo decir que mi segundo calcetín está terminado.

* Mi descubrimiento de la semana ha sido este canal de youtube donde están las versiones dramatizadas que la BBC ha hecho de muchos libros de Agatha Christie, estoy enganchadísima. Para mí, la experiencia de escuchar audiolibros (dramatizados o no) no se equipara a la de leer -jamás consideraría que he leído un libro cuando lo que he hecho ha sido escucharlo- es simplemente otra forma de entretenimiento 🙂

No daría tanto bombo al hecho de terminar un par de calcetines pero he tejido un calcetín entero en prácticamente día y medio. Para mí, que no soy especialmente rápida tejiendo, eso es un logro 🙂

Quería salir a la calle a tomar las fotos, de verdad que quería, pero tengo un ataque de startitis que no va a poder esperar 😀

El patrón se llama Melisandre y es gratuito. Mi única modificación (mi proyecto, en ravelry) es que empecé con la talla pequeña y en la caña aumenté progresivamente los puntos para pasar a la talla grande.

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Tres, dos, uno… ¡mitones!

Hoy he echado una tarde buenísima. La idea original era ir al gimnasio después del trabajo pero esta mañana cuando me levanté no tenía yo el cuerpo atlético, así que he venido a casa directamente a darme al vicio.

He merendado café y dos tostadas con el pan que hice el otro día (no quedó muy allá, pero es comestible) y he visto del tirón, sin pausas ni para visitar el ambigú, los seis primeros capítulos de Kvalitet, unos programas suecos acerca del mundo textil (quedan dos, que aún no están disponibles en la web). Es una pena que los subtítulos sólo estén disponibles en sueco o en danés, porque la verdad es que los programas son muy interesantes. La idea central del programa es resaltar la calidad como característica a buscar a la hora de comprar una prenda, con apartados como la confección a mano, los arreglos, el reciclaje de material textil… y cómo se procesan las materias primas para conseguir materiales como la seda, el lino, la lana o el cuero. Además dan consejos tanto para cuidar la ropa como para escogerla en la tienda. Muy entretenido y sobre todo muy inspirador.

Y mientras veía los programas y el cerebro me bullía de ideítas he aprovechado para terminar el segundo mitón exprés. El patrón, Camp Out Fingerless Mitts, es gratuito en ravelry y es de esos que hay que tener siempre a mano porque son practiquísimos.

Tenía una madeja de 100 gramos que había fracasado en todos sus intentos anteriores de convertirse en algo, y con sólo 50 me he hecho este estupendo par de mitones que en un principio pensaba regalar y que ahora mismo veo perfectos para llevar en clase (paso frío en el cole, brbrbr). Con los 50 gramos sobrantes seguramente caerán unos mitones para regalar 🙂

Muy feliz fin de semana 🙂