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Recoleta

Compré este patrón en cuanto Joji lo publicó. Como ya me ha ocurrido otras veces que compro un patrón impulsivamente y luego se me pasa el impulso, no suelo comprar ninguno hasta que estoy preparada para tejerlos.

Pero Recoleta fue un flechazo: el cuello, la espalda… todo. El hecho de que la diseñadora fuese Joji Locatelli fue un aliciente más, cada patrón suyo que he tejido se ha convertido en mi favorito instantáneamente. Para mis vacaciones de navidad en Córdoba he empaquetado exactamente tres prendas de lana: mi Dragonflies, mi Japan Sleeves y mi Recoleta.

Bueno, con el patrón comprado desde septiembre, tocaba encontrar la lana ideal, pero eso es algo que ha de hacerse sin prisa. En junio pasamos un fin de semana muy lanero en Londres y allí, en la tercera planta de Liberty of London, aparecieron las lanas que iba a usar.

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Diez ovillos de Rowan tweed, de los cuales he utilizado algo más de siete. Un gustazo de tejer, pese a lo “agreste” del tweed, y de llevar.

He tardado casi 3 meses en terminarlo, pero… ¿quién tiene prisa? las cosas rápidas se compran en zara, lo hecho a mano lleva tiempo ❤

Las fotos están hechas en Córdoba, cerca de donde vive mi madre, aprovechando el buen tiempo que ha hecho estas navidades 😉

Y siendo jueves, pasamos por RUMS, ¿no?

Feliz año nuevo, rumseras!

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Nueva temporada

Por aquí el otoño empieza un poco antes y, aunque todavía hay días de salir a pasear en manga corta, la verdad es que ya escasean y los pensamientos se centran en mangas largas, lanas finas y cálidas, bebidas calientes y, en general, todas esas cosas que son impensables ahora mismo en el sur de España.

A mí los ravellenics me han dejado con ganas de más: no sólo de tejer más cosas, sino también de socializar más. Me han transportado a un tiempo en que, aunque en la distancia, tejía siempre muy acompañada…

Y no me faltan proyectos planeados… para empezar me he apuntado al KAL de otoño de JojiKnits, justo ayer monté los puntos de Recoleta, una rebeca espectacular, aunque aún no he creado el proyecto en Ravelry.. Estoy enamorada de sus diseños y sus patrones están siempre muy bien escritos, así que se tejen con confianza. Mis dos jerséis favoritos, Dragonflies y Japan Sleeves, son diseños suyos y no puedo estar más satisfecha.

La dificultad de Recoleta ha hecho que tenga que montar un proyecto paralelo, en esta ocasión repitiendo patrón. Quería un patrón sencillo para aprovechar unos ovillos de algodón y seda que tenía arrumbiados, y lo encontré en los diseños de Lilalu, otra que no defrauda. Se trata del jersey On the beach y, una vez unido en círculo, es simplemente tejer a punto jersey, perfecto para cuando mi cerebro esté frito después de horas hablando con adolescentes!

Y coser… increíbles las ganas que tengo de coser y este curso por fin voy a tener el tiempo para hacerlo. He reducido mi contrato a un 80%, con lo cual los lunes no trabajo… ¡horas y horas para bucear entre telas!

Espero además estar en general menos cansada y actualizar esto un poco más a menudo, con todo lo que tengo ya cosido/tejido y con otras historias que a mí me gusta escribir aunque no las lea nadie (como este post, por ejemplo!).

Saludos desde un lunes lluvioso y otoñal (mi tipo de día favorito).

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La rebeca definitiva

Hay prendas que son adictivas y rápidas de tejer, como la rebeca que empecé a finales de octubre durante mis vacaciones de otoño. Pero luego viene el momento de rematarlas y a deveces eso se prolonga más de la cuenta… En el caso de la rebeca, necesitaba comprarle una cremallera y me llevó un par de excursiones a las mercerías encontrarla en el largo y color que me venía bien.

Y luego… bueno, luego había que coser la cremallera ¡a mano! Y, sinceramente, por muchas ganas de estrenar que tuviese, hay millones de cosas más divertidas que coser a mano una cremallera (si me apuráis hasta me gusta más fregar los platos).

Pero bueno, al final hice de tripas corazón y a coser, fip fip fip.

Con diferencia, la rebeca más cómoda que tengo. El patrón es éste y como modificaciones, aparte de haber cambiado el método de cierre de botones a cremallera, está la evidente ausencia de capucha… me quedé sin lana, snifff.

Ha sido mi segunda rebeca del pentakal organizado por Valencia Knits y, aunque no terminaré las cinco (necesitaría viajar en el tiempo) espero reengancharme después de las fiestas y tejer una más 😀

Aprovechando que es jueves, enlazo a RUMS 😀

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Y, por cierto, la tela de mi bolso de la semana pasada fue un exitazo y, aunque he editado la entrada con el enlace a la tienda, he pensado ponerlo por aquí también. 🙂

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A grandes males… (2)

Esta entrada tenía que haberse llamado “… grandes remedios (2)”. La razón por la que no lo ha hecho es que remediar, no he remediado nada.

Empezó mi reto personal bastante bien. El domingo me lancé a tejer y empecé a tejer una tira a punto bobo que lleva la rebeca abajo. “¡Genial! -pensé- seguro que entre hoy y el lunes cierro el cuerpo y puedo ir empezando con las mangas”. Demasiado felices me las pintaba yo porque lo cierto es que esta rebeca era, y sigue siendo, un tostón.

Normalmente no me importa tejer punto jersey, me suele resultar relajante darle a las agujas sin pensar, pero últimamente no sé, será por el trabajo o por el estrés que supone una obra, pero ganas de tejer = cero.

La obra acabó, por fin, pero las ganas de tejer este pestiño no han vuelto, así que… castigada al rincón hasta que me vuelvan las ganas.

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De momento, creo que voy a sacar la máquina de coser, u ovillos para montar otra cosa, o una tableta de chocolate o las zapatillas de correr, lo que sea, menos la rebeca plasta esta 😛

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El que la sigue, la consigue

Viajemos atrás en el tiempo, más concretamente al 18 de septiembre de 2011. Ese día publiqué una entrada por aquí que comenzaba con la siguiente frase:

Cuando vi el último Knitty supe enseguida que tejería el Leaflet.

Y lo tejí, vaya si lo tejí. Lo tejí no una sino 5 veces, y lo destejí 4. El quinto leaflet lo acabé regalando porque tanto la lana como mi paciencia estaban empezando a dar muestras de desgaste. Y es que a veces las cosas no quieren salir, y punto.

Gracias a mi memoria selectiva me había olvidado de la rebequita de marras, que tantos quebraderos de cabeza me dio en su día. Pero estaba claro que esa rebeca tenía que acabar siendo para mí, porque ahora, para aprovechar los metros de lana sobrantes de mi jersey de búhos, fue uno de los primeros patrones en venirme a la cabeza.

Sin hacer muestra ni nada empecé a tejer, clic clic clic, para darme cuenta de que iba justa, muy justa de lana. Busqué la misma lana por internet pero no estaba dispuesta a pagar el precio que me pedían por un ovillo extra del que apenas usaría un 10%, así que me limité a seguir tejiendo hasta que se terminó la lana.

El resultado es una rebeca de entretiempo, cortita, para llevar sobre una capa más larga, y con el problema de que se riza un poco por los frontales porque no he tenido suficiente lana para hacerle una tira más ancha. Si a alguien se le ocurre una solución para este problema, estaré muy agradecida ^_^

Y con esto y los calcetines anteriores, mi stash ha bajado ya a 29.423,1 metros… En total, desde que empecé con la “dieta lanera” he reducido la bonita cifra de 1.616 metros ^^

¡Feliz tarde de domingo!

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Pi***tas

La cosa fue algo así:

X: Huy, mirad qué rebequita tan mona.

Y, Z: Sí que es chula, y parece fácil… la podíamos hacer.

M: Es muy chula, sí, pero… ¿os habéis fijado en los botones?

X, Y, Z: No, ¿qué les pasa?

M: Bueno, es que parecen… ¿no lo veis?

X, Y, Z: No, ¿qué parecen?

M: Parecen, ejem, pichitas.

X, Y, Z: ¡Oh!

Y con ese nombre se ha quedado el chaleco, o rebequita: las pichitas. Pues bien, las pichitas (o el pichitas) es un proyecto fácil y rápido, que resulta en una prenda la mar de resultona. Yo la mía creo que la voy a desgastar de tanto usarla, jeje.

La hice con la lana que me sobró de la rebeca de Salva del año pasado, y queda simplemente perfecta (y me sobraron como 20 cm de lana, mi récord, creo).

¡Feliz fin de semana!

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Golden

Como Akira es el único golden que conozco, fue su nombre el que elegí para bautizar mi proyecto, y ya de paso me acuerdo de ella cuando lo uso. La pena es que ahora mismo está a unos 3.500 km, así que no hay foto que valga de los dos golden juntitos, una pena…

Cada vez me reafirmo más en mi teoría de que cada lana tiene su proyecto y que hasta que no das con él la lana no luce lo que tiene que lucir. Me pasó con el algodón Muskat de Drops, con el que intenté, sin éxito, hacer esto y esto otro antes de convertirlo en mi, modestia aparte, fabuloso Vodka i Skargården. Y ahora me ha vuelto a pasar con esta Maxi Merino de Katia; la idea primera fue tejer este jersey de una de las revistas de la marca, pero ay, era como tejer una bombona de butano con calados; y la segunda fue hacerme mi archienemigo tejeril, el twenty-ten cardigan (si no sabes por qué es mi archienemigo, clic aquí y aquí). Y como a la tercera va la vencida, aquí tengo mi Golden Wheat (Akira), que es mi rebeca favorita de este otoño, aunque la lana no sea gran cosa (guarrilana, jeje), porque sé que cuando deje de estar ponible va a seguir sirviéndome como  la rebeca más cómoda del mundo para estar cómoda en casa.

Modificaciones tiene algunas, aunque la más destacable es que no está hecha a punto jersey del revés, sino del derecho, como esta otra rebeca.