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Bicolor

Tejerse un chal, o cualquier prenda, a rayas de dos colores sólidos conduce en muchas ocasiones a asociaciones futboleras. En mi caso, los colores elegidos podrían evocar al Betis, al Córdoba, o incluso al Hammarby, un equipo local de Estocolmo sin repercusión alguna fuera de este país (como mucho).

Yo no soy especialmente aficionada al fútbol, así que no “siento” los colores de ningún equipo, pero si tuviera que asociar mi chal a alguno de esos equipos, sería al Córdoba, supongo.

Es un chal que me encantó tejer, que me gusta mucho y que, desgraciadamente, uso muy poco, porque a ratos no soy capaz de ver más allá de la estúpida asociación mental.

El patrón, Meadow Grass, es gratuito en Ravelry (y gratuito es una palabra que siempre gusta), y para tejerlo he usado un algodón 100% de Drops (Drops ❤ you 6), de grosor un poco mayor que el que pide el patrón.

El resultado es un chal muy agradable para el verano sueco (y totalmente desaconsejable para el verano cordobés) que viene bien tanto para taparse los hombros en un momento dado, como para llevarlo al cuello.

Estoy de vacaciones y los días a veces se me mezclan, pero estoy bastante segura de que es jueves, así que vamos a Rums.

¡Buen día!

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LBD

El LBD, o Little Black Dress, es un básico de fondo de armario. Su origen se remonta a los años 20, concretamente a una publicación en Vogue de un vestido negro de Coco Chanel. El concepto se refiere a un vestido versátil, duradero y al alcance (económicamente) de toda mujer.

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Fuente: Vogue

Yo tuve uno una vez. Bueno, lo sigo teniendo, pero ya no lo uso. Es un vestido de lino negro, por debajo de la rodilla y tirantes finitos, un vestido que lo mismo me puse con unos complementos bonitos y unos tacones para ir a la boda de una amiga, que con zapatillas para sentarme en el parque a beber litronas zumo.

¡Y ahora lo vuelvo a tener! Uno nuevecito y cosido por servidora 🙂

He vuelto a usar el patrón del Lady Skater Dress, que ya usé en mi (modestia aparte) fabuloso vestido de la navidad pasada, pero modificándole el cuello para conseguir un escote tipo barco. De momento sólo lo he usado en modo turista, con zapatillas de deporte y cazadora vaquera para ir a pasear… Me gusta como queda y creo que también quedará estupendo con tacones (en cuanto me compre unos) y una gargantilla mona en el cuello. Además al ser de tela de camiseta, es cómodo hasta el infinito.

Y tras muchas semanas de ausencia… ¡Rums!

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A vueltas con Sevilla (2)

Definitivamente un día tan bien aprovechado se merecía dos entradas, aunque las publique en el mismo día, con pocas horas de diferencia.

Además de pasear, y comer, y beber, y reírme mucho, mucho, aproveché para estrenar mi vestido nuevo y serle “infiel” a mi fotógrafo habitual 🙂 Y es que, ¿quién puede resistirse a hacerse las fotografías en uno de tantos rincones hermosos? ¡Si es que fue pensar en hacer fotos y aparecer una puerta verde preciosa!

El vestido en concreto es el Twig, de la última Ottobre de mujer (5/2005). Tiene un par de modificaciones: para empezar no le he hecho los bolsillos, como siempre, no necesito dirigir (más) la atención hacia mis caderas, el cuello es más redondeado que de pico, porque lo he rematado con un dobladillo corriente y moliente en lugar de cortar una pieza o un bies o lo que sea. Y la alteración más llamativa es obviamente la de las mangas: no sé qué problema tengo pero me cuesta mucho imaginarme un vestido usando sólo una tela cuando el estampado de ésta es pequeño, así que mangas de contraste 🙂

Ojito, por cierto, que el patrón viene inmenso de cadera, le tuve que meter casi 3 cm por cada lado 😦

Ya que estoy en faena, enlazo la publicación a Rums, ya que es jueves.

Y de la sesión de fotografías, al Bar Dueñas a un rato corto, demasiado cortito, de quedada de punto con no8das. Manolo, el señor del bar (qué suerte tienen con Manolo, madre mía!) vino a preguntarme si era la primera vez que venía… de haber tenido más tiempo le habría contado que soy no8da en el exilio, y que hace tanto tiempo que estoy fuera que soy de las viejas, y de las nuevas a la vez… Lo que más me sorprendió del bar fue la calidez, la sensación de “estar como en casa” que reina en el ambiente y lo bien recibida que se siente una. En este sentido, insisto en el detalle de Manolo, me encantó que me preguntase con una sonrisa si era de las nuevas, una sonrisa como de anticipación, como cuando quieres enseñarle a alguien algo que mola mucho…

¡La penita que me dio fue no haberme podido quedar más rato! El rato que estuve me sentí tan en mi salsa que casi casi pierdo el tren… suerte que tuve con el taxista, que me vio apurada y se dio toda la prisa que pudo.

En fin, espero en las navidades, en primavera, en verano… cuando sea que vuelva a Córdoba, volver a escaparme un diíta a Sevilla y tomarme un café nomadejado, que siempre viene bien.

¡¡Fotos del mini-ratito de quedada no tengo, me enganché a darle a la sinhueso y ni lo pensé!!

Chicas y chicos* de no8das, gracias por ese ratito que eché y, como digo, ¡espero repetir pronto!

* Sí, digo chicos, en plural, porque aunque Jose sea el único no8do que teje, el señor Manolo es no8do honorífico o algo del estilo 🙂

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Medio sí, medio no

No tenía pensado publicar una entrada de esta camiseta, porque no estoy especialmente satisfecha con el resultado, pero hoy me la he puesto para ir a trabajar, un alumno me ha dicho que es bonita y, oye, ¡me he crecido!

Aunque sigo sin estar contenta con la camiseta por muchas razones (y además el alumno en cuestion está casualmente a la espera de que le corrija el examen de la semana pasada), me la pongo de vez en cuando y me costó mucho trabajo hacerla, así que, qué narices, al blog con ella.

El patrón es el faded stripes de la Ottobre de mujer del verano pasado (como si el patrón necesitase presentación, ja!) y la tela es punto de viscosa (o punto con viscosa, a saber) y, como digo, fue un suplicio de coser.

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Las fotos, como la camiseta, no son gran cosa, pero es que las buenas, las que me tomó mi fotógrafo oficial, están en una tarjeta de memoria de cuyo nombre no puedo acordarme, por lo que me ha tocado improvisar en el balcón.

Tanto cuello como mangas están rematados con bies de punto (en las fotos se observan los pellizquitos de la tela, al final tuve que desistir y dejarlos, daban demasiada guerra). Las piezas de los hombros estan delimitadas también con bies de punto, cortado por la mitad, porque si no, no me llegaba.

En las fotos de detalle se aprecia que la tela, que tiene un estampado y un colorido preciosos, es de una calidad infame y en cuestión del verano se ha deteriorado de mala forma… descolorida y abolillada 😦

Ésta se vino, en sus breves días de gloria, de vacaciones a Japón. Aquí la llevo puesta en el día que fuimos a ver el templo de Kōtoku-in, donde se encuentra la estatua del Gran Buda de Kamakura.

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Y, de nuevo, siendo jueves, ¡¡toca RUMS!!

 

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Mithril

Porque ir al Monte del Destino a fundir el anillo único no debería estar reñido con el glamour, os presento… ¡mi poncho de mithril! Una prenda versátil que lo mismo sirve para brillar con luz propia en una matanza de orcos que para asistir a una fiesta de gala en el mismísimo Rivendel.

Encuentra las 7 diferencias:

Bueno, sin disiparme, la cosa es que me he tejido un poncho (qué poco me gusta la palabra poncho, por cierto) de mithril, si entendemos por mithril la mezcla de lino y rayón que compré en una Mercería de esas que huelen a viejo en un callejón de Cracovia, allá por 2012. El problema de la lana (hilo en esta ocasión) adquirida como souvenir es a menudo encontrar el patrón ideal, sobre todo cuando, como en este caso, es relativamente complicado conseguir más metros.

Hasta que, cuando menos lo esperaba, aparece en mi vida el patrón del Chal/ Poncho Emilia, de Emilia Ménendez para Devanalana. Si no lo conocéis os recomiendo que le echéis un vistazo, porque es una auténtica golosina (¡¡y gratuito!!) 🙂

Manejar el hilo no fue particularmente fácil, la verdad. Si observáis la foto anterior se aprecia que es un hilo bastante tieso y que el 30% de rayón que contiene, en lugar de estar hilado junto con el lino, hace como una “redecilla” que lo recubre. Esto hace que sea bastante resbaladizo y dificulta la tarea.

Pero el resultado me encanta, así que todos los sudores han merecido la pena. Lo malo es que, de momento, no veo ocasión para estrenarlo. No sé si en las fotos se aprecia, pero entre el diseño y el brillito del hilo, resulta un poco demasiado fino para usarlo como prenda de diario (definitivamente necesito que me inviten o bien a una recepción en la embajada, o al Abismo de Helm).

Los jueves, por cierto, son RUMS 🙂

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La camiseta de los dos días

La camiseta de los dos días no se llama así porque haya tardado dos días en hacerla, sino porque, al paso que vamos, si hay suerte este verano igual me la llego a poner dos días. Llevamos una “primavera” tremenda de viento y lluvia, a ver si le da al sol por terminar de salir un día de estos.

Como estoy intentando no comprar, quise aprovechar restos para probar Jo, un precioso patrón de Devanalana, y a puntito he estado de que no me llegase el hilo… ha sido un sudar hasta la última puntada.

Es un diseño muy sencillo y ponible y, además, tejido con el grosor que corresponde se teje bastante rápido. Claro que si hacéis como yo y lo tejéis con un hilo más fino ya se tarda un pelín más.

Pero bueno, en el proceso lo he pasado bien y el resltado, que a final de cuentas es lo que se ve, me gusta un montón. Tuve que introducir alguna variación con respecto al original para adaptarlo a mi hilo, y además tuve que prescindir de los lacitos de los hombros por falta de hilo.

Más datos en ravelry.

Y con poco más que decir, me enlazo a Rums, que para eso están los jueves 🙂

¡Saludos!

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Yeyé

Así me siento con mi vestido nuevo, aunque no tenga ni la mitad de marcha que Concha Velasco 🙂

Con este vestido estoy de celebración porque he conseguido, después de más de un intento frustrado, coser a partir de un patrón calcado de una revista, en este caso la Ottobre 5/2013, que llevaba rulando por casa ya casi dos años. El patrón que he cosido es un vestido simple con manga ranglán, el modelo Friday Evening.

Y aparte de orgullosa de mi logro (:P), estoy bien satisfecha con el resultado. Me queda donde  tiene que quedar y como tiene que quedar, así que el próximo (que será el modelo camiseta) irá cortado sin miramientos y cosido del tirón.

La tela del cuerpo es un retal de tela de camiseta que, os lo prometo, dijo mi nombre en voz alta en cuanto entré a la tienda y no dejó de pedirme a gritos que lo comprase hasta que me vio sacar la tarjeta. Los 60 cm de tela para las mangas no eran un retal y me costaron bastante más que toda la tela del cuerpo :-/

En fin, aunque no me guste comprar caro no puedo negar que ¡me encanta mi vestido nuevo!

A pasear a RUMS 🙂

¡Feliz jueves!