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Con las manos en la lana

Esta mañana me levanté y mientras me tomaba el café de la mañana decidí que hoy iba a ser el día ¡en que iba a organizar mi stash!

He sacado todas mis ovillos, madeja, restos, y proyectos a medias de los distintos armarios, cajas y cestos…

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Ha sido una mañana intensa de clasificar, pesar y fotografiar, aunque gracias a la hoja de cálculo de mi stash que me he descargado de Ravelry he conseguido terminarla en sólo 8 horitas de nada.

He deshecho varios proyectos que no iban a ninguna parte, he colocado en bolsas de proyecto todos los proyectos empezados que quiero terminar, y hasta me he encontrado un proyecto que llevaba al 50% unos 3 años… y que ahora vive en una bolsa de proyecto esperando pacientemente su turno.

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No toda la mañana ha sido risa… algunas bolsas escondían el oscuro secreto que toda tejedora tiene en algún rincón de su casa: “¡vómito lanero!”

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Y así es como ha quedado la cosa:

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El cambio que no se ve, el grande de verdad, es que ahora todas mis lanas están registradas en Ravelry, con sus pesos y (la mayoría) con foto y todo.

Según Ravelry ahora mismo tengo unos 30 km de lana (sin contar con el megapedido que tengo que hacer mañana para tejer mantas de bebé a cascaporro) y eso me produce sólo un poquito pequeño de ansiedad lanera… y necesidad de tejer mucho, mucho, mucho para que esos 30 km se conviertan en algo más manejable.

¡Feliz miércoles y feliz semana santa para todos los que empezáis las vacaciones hoy!

 

El síndrome de las manos inquietas, Personal

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Un año largo desde que empecé a rebajar stash y… he conseguido reducir la insolentemente baja cantidad de 4000 metros. ¡En un año!

No es mucho, pero si consideramos que realmente nunca he dejado de comprar… al menos me queda la satisfacción de haber tejido más de lo que he comprado (el que no se consuela es porque no quiere, ¿no?).

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Pero bueno, yo sigo en mis trece. ¿Conseguiré de ahora a septiembre bajar a 25000 metros? ¿Conseguiré bajar a 20000 para marzo de 2016?

Yo no apostaría mucho en mi favor, pero iremos viendo 😀

Y si hay alguien más que esté intentando reducir… ¿qué tal va la cosa?

El síndrome de las manos inquietas, Once upon a time, Personal

Pecadillos de verano

No sólo mi stash no baja al ritmo que debería, sino que además durante las vacaciones de verano me he dedicado a engordarlo… Pero ¿acaso las dietas en verano no son para saltárselas?
En fin, el que no se excusa es porque no quiere, ¿verdad?
Recuerdos de Finlandia:

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Recuerdos de Francia (aunque no sea lana local, estaba en oferta y bien bonita que es, no?

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Sigo tejiendo, ¡feliz miércoles!

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El que la sigue, la consigue

Viajemos atrás en el tiempo, más concretamente al 18 de septiembre de 2011. Ese día publiqué una entrada por aquí que comenzaba con la siguiente frase:

Cuando vi el último Knitty supe enseguida que tejería el Leaflet.

Y lo tejí, vaya si lo tejí. Lo tejí no una sino 5 veces, y lo destejí 4. El quinto leaflet lo acabé regalando porque tanto la lana como mi paciencia estaban empezando a dar muestras de desgaste. Y es que a veces las cosas no quieren salir, y punto.

Gracias a mi memoria selectiva me había olvidado de la rebequita de marras, que tantos quebraderos de cabeza me dio en su día. Pero estaba claro que esa rebeca tenía que acabar siendo para mí, porque ahora, para aprovechar los metros de lana sobrantes de mi jersey de búhos, fue uno de los primeros patrones en venirme a la cabeza.

Sin hacer muestra ni nada empecé a tejer, clic clic clic, para darme cuenta de que iba justa, muy justa de lana. Busqué la misma lana por internet pero no estaba dispuesta a pagar el precio que me pedían por un ovillo extra del que apenas usaría un 10%, así que me limité a seguir tejiendo hasta que se terminó la lana.

El resultado es una rebeca de entretiempo, cortita, para llevar sobre una capa más larga, y con el problema de que se riza un poco por los frontales porque no he tenido suficiente lana para hacerle una tira más ancha. Si a alguien se le ocurre una solución para este problema, estaré muy agradecida ^_^

Y con esto y los calcetines anteriores, mi stash ha bajado ya a 29.423,1 metros… En total, desde que empecé con la “dieta lanera” he reducido la bonita cifra de 1.616 metros ^^

¡Feliz tarde de domingo!

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Síndrome de pánico al stash

Últimamente no estoy especialmente “tejeril”, me apetece mucho más coser pelearme con la máquina de coser y leer, sobre todo leer, así que mis tejis avanzan más despacio de lo habitual. Nada preocupante, son fases, y la de tejer como si no hubiera un mañana ya volverá, posiblemente antes de lo que me imagino.

Hace cosa de un mes escribí una entrada hablando de los kilómetros de lana que tengo en mi stash y se me ocurrió que podría hacerlo de forma más o menos periódica para controlar a qué ritmo va bajando la cifra. Pues bien, el ritmo es nulo, en un mes he pasado de 31.039,1 a la friolera de 30.399,5. No hagáis la resta que ya la hace google, he reducido mi stash en 639,5 m, lo que viene siendo chichinabo.

Ha coincidido además que hoy he sacado las lanas de sus escondites para ordenar un poco y… ¡foto! Sé que no es nada comparado con los alijos laneros de otras tejedoras, ni en cantidad, ni en calidad pero, ¡uf, cuánto me agobia! De hecho todavía no estoy segura de que no haya sido el recuento lanero lo que me ha llevado a entrar en crisis.

Las fotos no son gran cosa porque está nublado y feo pero, aunque hay varias ausencias, ese es mi pequeño cachorrito al que llamo stash. Si alguien pasa por aquí con el mismo síndrome de pánico al stash, agradeceré un comentario solidario ^_^

¡Feliz jueves!