¡Abajo la ociosidad!, Cámara en mano, La gran aventura sueca

Domingo sin palabras (I)

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Cámara en mano, Construyendo la pirámide, De vaqueros y segundas oportunidades, Desvaríos de una mente desocupada

¡Fracaso absoluto!

Hace dos semanas que empezaron las clases, con todo lo que eso implica, y a día de hoy estoy completamente exhausta. Los primeros días de clase son cansados, hay que organizarse, planificar, fotocopiar, mover mesas y sillas, colgar pósters, recordar nombres, aprender nombres nuevos… En general me está costando bastante recuperar el ritmo y reacostumbrar a mi cerebro a usar el sueco 8 horas al día (puede ser que además influya el hecho de estar empezando una dieta, a saber…).

Y por las tardes, con el cansancio por un lado y con la inactividad general que se registra en “mi internet” por el otro (España sigue de vacaciones y tal), me siento poco inspirada para hacer cosas. Leo un poco en sueco, juego a tonterías con el móvil, a veces me arrastro hasta el gimnasio…  ¡diversión en estado puro!

Pero hoy es domingo, los fines de semana la dieta es menos dieta, está haciendo un tiempo espléndido y después de un señor sábado hoy estoy bien motivada y bastante llena de energía.

Y me he acordado de una entrada que tenía pendiente…

Mi gran fracaso del verano, la camiseta de abuela que no se pondría ni la más casposa de las abuelas…. ¡mi top sculpture!

El día en que decidí hacer de mi tarde una tarde especial pasé por la tienda de telas y me regalé un pequeño tesoro:

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Esa tela de rayas me prometió cosas que no ha cumplido… A pesar de haberle dedicado horas y mimos la muy cabezota no ha querido convertirse en lo que yo quería, así que, como castigo, la he dejado sin rematar (porque.. ¿para qué?).

Alguna vez me han dicho que tengo verborrea blogueril, así que no me enrollo más, pongo las fotos y dejo que veáis lo bien casadas que están las rayas, lo exquisito de mis costuras francesas… y la patada en el culo que me da el top cuando lo llevo puesto. Lo que no se ve, y eso lo cuento yo, es que las sisas me tiran cuando muevo los brazos y que el cuello rematado con un dobladillo me parece una aberración.

En mi próxima actualización, espero poder enseñar algo más decente, jeje!

¡Feliz domingo!

Desvaríos de una mente desocupada, La gran aventura sueca, Personal

Veamos…

Es verano pero cualquiera lo diría, las nubes, la lluvia y el viento me han obligado a rescatar un jersey del fondo del armario para poder desayunar en el balcón, el año pasado recuerdo haber desayunado en bikini. Pero está bien, no me quejo demasiado del tiempo, sobre todo cuando miro las temperaturas en mi Córdoba natal y pienso en lo que les queda por delante…

Quizás cambien las temperaturas en las próximas semanas y pueda usar algunas de las prendas que me hice el verano pasado, pero me temo que ha llegado la hora de comenzar a preparar costuras y tejidos de otoño que, a fin de cuentas, son los que más uso tienen.

Tengo pendientes un puñado de entradas para el blog: mis vacaciones, los souvenirs que me he traído, los libros que he leído y la ropa que me cosí justo antes de irme: varios grandes éxitos y un estrepitoso fracaso que, estando sin rematar, todavía dudo si enseñar o no…

Tengo pendiente comenzar un chal, el Kisseis, que estamos tejiendo en KAL en no-madeja-das, lo haré en cuanto aparezca el ovillo que tenía pensado usar. ¿No os pasa a veces que, por recoger y ordenar, acabáis perdiéndole la pista a alguna cosa? Si alguien ve una madeja ya ovillada de 100purewool en verde manzana, por favor, que me deje un comentario, la echo de menos…

¡Abajo la ociosidad!, Cámara en mano, El síndrome de las manos inquietas, La gran aventura sueca, Personal

¡De excursión! (1)

Para este verano nos propusimos hacer un viaje más corto en vacaciones y aprovechar los fines de semana para hacer pequeñas excursiones  o escapaditas por los alrededores. La última la hicimos el sábado, a Mariefred, una miniciudad a unos 65 km de Estocolmo.

Poco a poco vamos construyendo una lista mental de “cosas que hacer con los visitantes” (cuando vengan visitantes) que no sean ir al Ayuntamiento y pasear por Gamla Stan. Esta excursión está bien arriba en el ránking 🙂

El viaje ya merece la pena. Se puede ir por tierra, pero existiendo la posibilidad de ir en el S/S Mariefred (alias Maja), un barco de vapor de más de 100 años que en cosa de 3 horas y media recorre el trozo de Mälaren entre el Ayuntamiento de Estocolmo y el Palacio de Gripsholm en Mariefred.

 

Y el pueblito (que en realidad es ciudad a pesar de ser minúsculo) es encantador. El día nos cundió, para qué negarlo:

Paseamos por las calles, vimos el tren de vapor, visitamos la iglesia, nos comimos los mejores helados de los últimos tiempos en Två goda ting, vimos la casa de los patos en Ankholmen (la isla de los patos)…

Cuando fuimos al castillo ya estaba cerrado, pero pudimos disfrutar de los jardines y de los patios interiores, además nos sentamos a contemplar el paisaje en el banquito que hay en Kärleksholmen (la isla del amor)… muy requetebonito todo.

Y para rematar el día nos encontramos de bruces con un concurso de agility… ¡para conejos! 😀

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(Es difícil pillar a un conejo saltando con el retraso que tiene la cámara del móvil, pero mira, algo es algo).

¡Muy, pero que muy feliz jueves con aroma ya a casi viernes!

¡Abajo la ociosidad!, La gran aventura sueca, Negro sobre blanco, Un libro al mes

Read all the books!

En muchos aspectos de mi vida me muevo por impulsos. La euforia del momento -o del día, o del mes- me absorbe y es lo que me hace avanzar en mis aficiones. Soy un caso claro de “quiero algo, lo quiero ahora y lo quiero muchas veces”, de ahí mis brotes de startitis cuando tejo, por ejemplo.

A veces me da el impulso, como en las películas cuando van a echar un polvo en la mesa de la oficina, de tirar todo lo que tengo empezado y arrancar con cosas nuevas: por ejemplo, ahora estoy tejiendo mucho, muchísimo menos (casi nada, de hecho), y me ha dado por leer. Siempre me ha gustado leer, pero últimamente tengo ansia por empezar y acabar libros y creo que un día de estos me lo voy a reservar para, ahora que puedo, pasarme el día leyendo sin preocuparme de nada más.

read all the books

Creo que ya comenté que me propuse un reto -no demasiado ambicioso- en Goodreads. Consiste en leer 25 libros este año y de momento, con 5 libros, sigo “on track”.

De los tres últimos no he hablado por aquí.

Var det bra så?, de Lena Andersson. Sigo intentando leer en sueco todo lo que puedo, aunque me cueste ponerme porque me resulta más dificil y obviamente avanzo mucho más despacio. Desgraciadamente mi nivel de sueco no es tan bueno como para poder decir si un libro está bien o mal escrito, pero eso no quita que pueda tener mi opinión.  El libro trata de la infancia, adolescencia y entrada en la vida adulta de un grupo de personas que viven en uno de los barrios de Estocolmo donde la mayoría de la población es inmigrante y los temas que se tocan son los habituales en estas circunstancias: relaciones interpersonales,  la popularidad, el fracaso escolar, el racismo… y la curiosa sensación de sentirse discriminada racialmente en su propio país que tiene Lotta, la protagonista, que es de las pocas suecas suecas de su clase.

El punto de partida me ha resultado muy interesante, pero la verdad es que el libro en sí no me ha gustado especialmente, por un lado porque tiene muchas referencias culturales a la Suecia de los años 70 y 80 que se me escapan, y por el otro porque me parece uno de esos libros a los que les falta libro. Creo que los personajes necesitan más desarrollo, más historia, más trama entre ellos: todos conocemos a la típica persona (yo misma soy esa persona a veces, ¡ups!) que habla y habla de desconocidos que si Fulanito, que si Sutanito, que si Perico de los Palotes… al leer este libro me he sentido como si hablara con una de esas personas (o como una persona que hablase conmigo cuando me pongo en ese plan).

¿Y por qué hablo en este blog de libros que están en sueco y que no creo que nadie se vaya a leer? Pues no sé, pero es lo que hay 😉

Los demás, ya otro día, que al final se me ha hecho larga la entrada…

La gran aventura sueca, Personal

Por probar que no quede

Voy estudiando sueco cada día (menos los fines de semana), voy a intercambios de conversación y a sesiones de estudio en grupo. Lo que no hago ahora mismo es ir a clases, son demasiado caras y todavía no puedo acogerme a las clases gratuitas para inmigrantes. Aún así creo que estoy haciendo lo correcto, avanzo y dentro de (espero) poco estaré preparada para enfrentarme al mercado laboral.

Pero claro, si me encuentro con una oferta de empleo (de vez en cuando miro, para ir haciéndome el cuerpo) con una pinta increíble y redactada en inglés, pues tengo que contestarla, ¿no? aunque sepa que no es para mí (porque no lo es) y aunque me cuide de indicar en la carta de motivación “para ésta o cualquier puesto que surja en el departamento de idiomas en el futuro”.

Todavía no sé si hacerlo me ha sentado bien o mal, la verdad. Por una parte me sienta bien pensar que me abro posibilidades, por otra, llevo desde que lo hice con un nudo en el estómago: he mandado mi CV a ser juzgado y los juicios no son agradables.

Ahora necesito un poco de tejeterapia 🙂

I study Swedish every day (except weekends), attend language tandems and meetups, and have a Swedish study group. I’m not taking lessons right now, they are too expensive and I don’t qualify for the free courses for foreigners yet. I think I’m doing the right thing, I make progresses and in a (hopefully) not so long time I will be ready to face the labor market.

But, if I come across a very interesting job offer (I check offers from time to time, just to prepare myself) that is written in English, I need to apply for it, don’t I? Even though I know it is not for me (because it is not), and even tough I have to indicate in the cover letter “for this job, or for any other language-related position that might open in the future”.

I’m not sure wether this has been good or bad for me. On the one hand the thought of doing the right thing and of opening some kind of door is really reassuring, but on the other hand I have had a lump in my throat since I did it: I have submitted my resumé to be judged, which is rather uncomfortable…

I need my knitting therapy now 😀

La gran aventura sueca, Personal

En teoría, un paso más cerca

Para quedarme a vivir en Suecia necesito obtener un permiso de residencia, algo a lo que tengo derecho por ser pareja de un nacional de la Unión Europea con contrato de trabajo en este país, mientras dicho contrato esté en vigor. El proceso es tan simple como ir a la oficina de inmigración (Migrationsverket) que te corresponda y hacer lo que te digan.

A los suecos en general, aunque a veces se te cuelan en el autobús, les gusta hacer colas. Así que cuando llegas allí haces una cola, llamémosla de entrenamiento, al final de la cual te dan un número para que hagas una cola de verdad.

La primera vez que fui, tras hacer mis colas de rigor, me dijeron que necesitaba el personnummer de mi chico y “ese impreso de ahí”. “¿Sólo?” “Sólo”. Genial.

La segunda vez, con el personnummer en cuestión bien apuntadito, vuelvo a hacer mis dos colas porque se me había olvidado cuál era el impreso que tenía que coger, y ahí es cuando descubro lo cándida que puedo llegar a ser… ¡Mira que creerme que sólo necesitaba un papel y un número! Pregunto y me dicen que también necesito copia de mi pasaporte (lógico, ¿verdad? pues a mí no se me había ocurrido), copia del pasaporte de mi chico, copia del contrato de alquiler y copia de su contrato de trabajo. “Ejem, ¿Sólo?” “Sólo”.

Tercer intento. Esta mañana vuelvo a personarme en la casa que enloquece armada con mis fotocopias y la famosa forma A-38… Hago mi cola de entrenamiento y me dicen que los meta en un sobre y al buzón. Las nubes se abren, entra un rayo de sol y se oye un cántico celestial, lo tengo al alcance de la mano… 😀

Relleno mi impreso con letras de molde y me dirijo una vez más a la cola de entrenamiento para preguntar dónde puedo conseguir un sobre. Hay un chico nuevo: coge mis papeles, los mira, me hace un par de preguntas y me pincha la burbuja: “Este impreso no es el correcto: para obtener el permiso de residencia, tienes necesitas el impreso “Obtención de permiso de residencia” (también lógico,  ¿verdad? pues si no me lo dicen…) y además te sobran la mitad de las fotocopias que traes”.

La burocracia es un follón, aquí y en Cuenca, y si a eso le sumamos que yo soy un alma cándida y crédula y a veces voy por la vida como si las cosas no fuesen conmigo, pues así me va.

Ahora me toca la nueva odisea, ¡conseguir mi propio personnummer, a ver cómo se portan!