La gran aventura sueca, Negro sobre blanco, Personal, Personas (y animales) sorprendentes, Regalos a gogó, Un libro al mes

Una de suecos

En el día de su centésimo cumpleaños Allan Karlsson decide que no quiere participar en la fiesta que le han organizado en el hogar de la tercera edad donde recibe así que, ni corto ni perezoso -aunque sí un poco despacio, cosas de la edad- se escapa por la ventana de su casa.

Éste es el punto de partida de Hundraåringen som klev ut genom fönstret och försvann ( El anciano que saltó por la ventana y se largó), de Jonas Jonasson. Luego la historia se vuelve completamente disparatada, con el abuelo (y compañía) siendo perseguidos simultáneamente por delincuentes y policías mientras, en paralelo, se cuenta la vida del señor Karlsson desde su nacimiento hasta el día que decide escaparse por la ventana… ¡Y vaya vida! Pese a su absoluto desinterés en cuestiones políticas y religiosas se ve envuelto en la Guerra Civil española, en el Proyecto Manhattan, en la Guerra de Corea… y ni llevo la cuenta de la cantidad de mandatarios con los que traba amistad (o enemistad) a lo largo de los años: Franco, Harry S. Truman, Churchill, Stalin, Mao, Kim Jon-Il, por citar algunos. Es, en este sentido, una especie de Forrest Gump, pero a nivel mundial.

Los líos en que se mete, tanto después de su 100º cumpleaños como antes, son absurdamente divertidos. Yo al menos he llorado de la risa en el tren (y además he dado un repaso a mis conocimientos de historia del mundo contemporáneo, que nunca viene mal).

Mi suegro se leyó el libro y le encantó, así que decidió regalármelo cuando empecé a estudiar sueco (gracias). Al principio no tenía nivel, luego llegaron las lecturas obligatorias de la universidad y la escasez de tiempo y sólo después, finalmente, he podido sentarme tranquila a leerlo. El libro me ha gustado horrores, es interesante y muy dinámico, y además el sentido del humor del autor me ha parecido brillante: es como que todo, por absurdo que parezca en su momento, casa perfectamente con el resto, haciéndolo, en mi opinión, mucho más gracioso.

¡Buen día para todos!

 

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Read all the books!

En muchos aspectos de mi vida me muevo por impulsos. La euforia del momento -o del día, o del mes- me absorbe y es lo que me hace avanzar en mis aficiones. Soy un caso claro de “quiero algo, lo quiero ahora y lo quiero muchas veces”, de ahí mis brotes de startitis cuando tejo, por ejemplo.

A veces me da el impulso, como en las películas cuando van a echar un polvo en la mesa de la oficina, de tirar todo lo que tengo empezado y arrancar con cosas nuevas: por ejemplo, ahora estoy tejiendo mucho, muchísimo menos (casi nada, de hecho), y me ha dado por leer. Siempre me ha gustado leer, pero últimamente tengo ansia por empezar y acabar libros y creo que un día de estos me lo voy a reservar para, ahora que puedo, pasarme el día leyendo sin preocuparme de nada más.

read all the books

Creo que ya comenté que me propuse un reto -no demasiado ambicioso- en Goodreads. Consiste en leer 25 libros este año y de momento, con 5 libros, sigo “on track”.

De los tres últimos no he hablado por aquí.

Var det bra så?, de Lena Andersson. Sigo intentando leer en sueco todo lo que puedo, aunque me cueste ponerme porque me resulta más dificil y obviamente avanzo mucho más despacio. Desgraciadamente mi nivel de sueco no es tan bueno como para poder decir si un libro está bien o mal escrito, pero eso no quita que pueda tener mi opinión.  El libro trata de la infancia, adolescencia y entrada en la vida adulta de un grupo de personas que viven en uno de los barrios de Estocolmo donde la mayoría de la población es inmigrante y los temas que se tocan son los habituales en estas circunstancias: relaciones interpersonales,  la popularidad, el fracaso escolar, el racismo… y la curiosa sensación de sentirse discriminada racialmente en su propio país que tiene Lotta, la protagonista, que es de las pocas suecas suecas de su clase.

El punto de partida me ha resultado muy interesante, pero la verdad es que el libro en sí no me ha gustado especialmente, por un lado porque tiene muchas referencias culturales a la Suecia de los años 70 y 80 que se me escapan, y por el otro porque me parece uno de esos libros a los que les falta libro. Creo que los personajes necesitan más desarrollo, más historia, más trama entre ellos: todos conocemos a la típica persona (yo misma soy esa persona a veces, ¡ups!) que habla y habla de desconocidos que si Fulanito, que si Sutanito, que si Perico de los Palotes… al leer este libro me he sentido como si hablara con una de esas personas (o como una persona que hablase conmigo cuando me pongo en ese plan).

¿Y por qué hablo en este blog de libros que están en sueco y que no creo que nadie se vaya a leer? Pues no sé, pero es lo que hay 😉

Los demás, ya otro día, que al final se me ha hecho larga la entrada…

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¡Drama!

Durante el curso de sueco (que aprobé y tal, por cierto, tanto quejarme de que no tenía tiempo y ni comento la buena noticia!) nos han hecho leer dos libros. En sueco, claro.

Aparte de aprender sueco, en el curso hemos aprendido un poco de la historia y de la cultura de Suecia. Ha estado súper bien, es importantísimo conocer mientras más mejor del país en que una vive y la verdad es que yo de cultura sueca estaba peor que mal… me acuerdo cuando en un examen oral de capitales de Europa (allá por 5º de EGB, lo que viene siendo el pleistoceno) la señorita Sunsi me preguntó por la de Suecia… y no había forma… una escena de lo más tonta, la verdad: por un lado la profesora exclamando que aquello era el colmo, y yo encogiendo los hombros porque tampoco me parecía que no saberse precisamente esa capital fuese tan importante. Al final obviamente la señorita Sunsi redirigió la pregunta y me quedé sin un punto y con una cara de póker de las que hacen historia!

Pero me voy por las ramas contando batallitas… decía que durante el curso hemos leído dos libros y la única forma que han encontrado los profesores de hacernos ver que esto no es Jauja es eligiendo libros que se localizan en épocas en las que Suecia era pobre. Así que los libros son dramas, y yo soy de lágrima fácil, así que os podéis imaginar el resultado. Orgullosa estoy de no haber llorado en clase, pero si los vagones del T-bana hablaran…

El primero, Mig äger ingen (algo así como “no tengo a nadie”) es una historia real, Åsa Linderborg cuenta la vida de su padre, desde que su madre los abandonó hasta que fallece.(ALERTA SPOILER) Y más dramática no puede ser, alcohólico y tremendamente inseguro, enganchado a un trabajo que le cuesta la salud, con problemas de todo tipo… y de repente llega la crisis al país, se queda en paro… Sorprendentemente al quedarse en paro mejor su calidad de vida, bebe mucho menos (en parte por no poder permitírselo, en parte por no necesitarlo) y encuentra una especie de trabajo no remunerado en un taller de carpintería que le permite ser creativo… vuelve a unirse a su hija a través de su nieto… pero como la vida es muy puta cae enfermo y muere.

El libro me ha gustado, que conste, porque cuenta las cosas como fueron y eso no se puede cambiar pero, joder, lote de llorar que me di en el tren de camino a casa… (si estoy casi a puntito otra vez, es que es muy de drama!)

El segundo también tiene su buena dosis de drama, pero es ficción, así que no pincha tanto por dentro al leerlo. Se trata de Mina drömmars stad (la ciudad de mis sueños), primer libro de una serie de 5 en los que Per Anders Fogelström cuenta la historia de Suecia a través de una familia desde el siglo XIX hasta mediados del XX.  No es un libro en el que realmente pase algo, los acontecimientos, los personajes, son excusas para hacer un retrato de las clases más pobres de la época. Una cosa que me encantó es que antes de empezar salimos de excursión con la profesora a recorrer la zona de Estocolmo en que se desarrolla la acción!

Independientemente del volumen de lágrimas vertidas, la verdad es que los dos libros cumplen su función dentro del curso: y es poner un poco los pies en tierra a la gente. Porque Suecia hoy es un país en el que la gente vive bien, pero hace 20 años estaba en crisis, la gente perdió sus empleos y hubo que rescatar a los bancos. Las diferencias entre lo que pasó y lo que está pasando son tan obvias como tristes…

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Voluntad

Heme aquí, sábado por la tarde y resumiendo la historia de la cultura en Suecia desde la última glaciación hasta el fin de la Edad Media en un triste folio, nada más y nada menos. La tarea no puede parecer más injusta, no sólo por tener que hacerla un sábado por la tarde sino porque, además, la falta de espacio y mi parco sueco no me dan pie a decir mucho más que que los vikingos viajaron con sus peculiares barcos y que básicamente se limitaron a saquear lo que pillaron.

No pongo en duda que la historia sea más compleja,  pero en el único y triste papelito que repartió el profesor para usar como guía se limita a escribir junto a Vikingatiden las palabras “båtfärder” y “plundring”, junto a las que yo he hecho un artístico dibujo de un barco vikingo…

Y mientras, a escasos metros de mí, en el sofá esperándome, tengo un jersey al que sólo le queda manga y media, y un calcetín a falta de unas pocas vueltas. Si esto no es fuerza de voluntad, entonces no sé qué es…

Cutrefoto con el móvil,  aunque ya está más avanzado, y me vuelvo a mi entretenida tarea de resumir 😉

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Contando hacia atrás

3, 2,1 y empieza una nueva etapa. No es lo ideal, porque preferiría estar trabajando, pero es una opción realmente buena: un semestre intensivo de sueco. Y aunque en principio no es posible compaginarlo con un trabajo (al menos eso te explican en la web del curso), el nivel que alcance me va a venir muy, muy bien.

El camino hasta aquí ha sido largo, estresante y plagado de intentos de sabotaje que, para más inri, he perpetrado yo misma. He tenido que pasar un examen y preparar una serie de papeles siguiendo una lista que, por alguna extraña razón (¡sabotaje!) me empeñaba en no ver, no entender, ignorar u olvidar indiscriminadamente.

Cuando recibí un mensaje en el que se decía que estaba Admitida con condiciones no sabía si alegrarme o no, ya que los condicionantes de mi admisión no estaban explicitados en ningún sitio. Pero, después de unas consultas, un par de pares de sabotajes más, un favorazo enorme de una amiga, un par de enfados con correos, algún otro sabotaje y un “paseo” entre dos palmos de nieve, ¡por fin conseguí matricularme y hasta tener mi tarjeta de universitaria!

La vuelta al cole está siendo divertida (cuadernos, bolis, libros, estuche! todito nuevo!), creo que va a ser un buen semestre 🙂

Ya de antemano pido perdón por las ausencias que mi nueva ocupación cause…

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Don’t panic

¡Y por fin el estuche terminado! Prácticamente he tardado más en”embellecerlo” (si es que ése es el término adecuado) que en tejerlo, una ve que le he cogido el ritmo al tunecino me ha parecido de lo más adictivo!

La frase elegida, sacada de la Guía del Autoestopista Galáctico, me viene de perlas como ancla, para cuando me dejo llevar y pierdo el norte 🙂

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Obsérvese que el punto de cruz no es lo mío…

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¡Feliz semana!

La gran aventura sueca, Personal

Con buen pie

Atrás queda la vorágine de las fiestas, de los viajes, las visitas, las salidas, las comilonas y el exceso de bebercio, ahora toca centrarse y hacer las cosas bien, porque no basta con hacerse propósitos de año nuevo si no los cumplimos, o con aprender lecciones de año viejo si no nos aplicamos el cuento.

Yo en realidad sólo me he hecho un propósito para este año que entra, porque pienso que, conseguido ese, cualquier otra cosa me será más fácil. Mi propósito es aprender sueco y para eso me he matriculado en un curso intensivo que empieza en dos semanas. Me hace tanta ilusión que no me importa (demasiado) el importante desembolso monetario que he tenido que hacer para matricularme.