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Operación bikini

Este año he comenzado la operación bikini con bastante fuerza, y lo primero que he hecho ha sido buscar en la caja de las telas y sacar la máquina de coser.

¿Y por qué? porque me he dado cuenta de que el momento en que empecé a subir (sin prisa pero sin pausa, snif) fue precisamente el momento en que empecé a trabajar en el colegio… La cosa es que allí como bastante temprano y no siempre me gusta lo que hay y aveces simplemente no me apetece (sinceramente, ¿quién quiere comer pollo con curry a las 11 de la mañana?), así que como poco o mal y cuando llego a casa, cansada y hambrienta, me comería cualquier cosa… y lo peor es que lo hago (bueno, lo hacía).

Así que me he hecho una bolsita para llevar la fiambrera al trabajo y poderme llevar comida que me gusta cuando no me guste lo que haya o comida más ligera cuando haya algo demasiado graso… No sé cómo acabará esto, si le ganaré la batalla a todos los kilos que he cogido, pero de momento va la cosa viento en popa 🙂

La el exterior de la bolsita es de la misma tela de echino que me traje de Japón… ¡lo que me está dando de sí el medio metro! El interior de la bolsa es de una preciosa tela de algodón que recibí en un intercambio (¡gracias, mayu!).DSCF2054

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Es mona, ¿verdad? Tiene el tamaño adecuado para mi almuerzo de cada día:

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¡Es broma! Aunque cabe una lata grande de cerveza, en realidad la idea es que quepa una fiambrera valira de las grandes, o una de las pequeñas y algo de fruta.

Y alguna fotito más de los detalles, antes de hacerme un café e irme a pasear por Rums.

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¡Fracaso absoluto!

Hace dos semanas que empezaron las clases, con todo lo que eso implica, y a día de hoy estoy completamente exhausta. Los primeros días de clase son cansados, hay que organizarse, planificar, fotocopiar, mover mesas y sillas, colgar pósters, recordar nombres, aprender nombres nuevos… En general me está costando bastante recuperar el ritmo y reacostumbrar a mi cerebro a usar el sueco 8 horas al día (puede ser que además influya el hecho de estar empezando una dieta, a saber…).

Y por las tardes, con el cansancio por un lado y con la inactividad general que se registra en “mi internet” por el otro (España sigue de vacaciones y tal), me siento poco inspirada para hacer cosas. Leo un poco en sueco, juego a tonterías con el móvil, a veces me arrastro hasta el gimnasio…  ¡diversión en estado puro!

Pero hoy es domingo, los fines de semana la dieta es menos dieta, está haciendo un tiempo espléndido y después de un señor sábado hoy estoy bien motivada y bastante llena de energía.

Y me he acordado de una entrada que tenía pendiente…

Mi gran fracaso del verano, la camiseta de abuela que no se pondría ni la más casposa de las abuelas…. ¡mi top sculpture!

El día en que decidí hacer de mi tarde una tarde especial pasé por la tienda de telas y me regalé un pequeño tesoro:

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Esa tela de rayas me prometió cosas que no ha cumplido… A pesar de haberle dedicado horas y mimos la muy cabezota no ha querido convertirse en lo que yo quería, así que, como castigo, la he dejado sin rematar (porque.. ¿para qué?).

Alguna vez me han dicho que tengo verborrea blogueril, así que no me enrollo más, pongo las fotos y dejo que veáis lo bien casadas que están las rayas, lo exquisito de mis costuras francesas… y la patada en el culo que me da el top cuando lo llevo puesto. Lo que no se ve, y eso lo cuento yo, es que las sisas me tiran cuando muevo los brazos y que el cuello rematado con un dobladillo me parece una aberración.

En mi próxima actualización, espero poder enseñar algo más decente, jeje!

¡Feliz domingo!

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2×1

La semana pasada, tras pasar la mañana con un papeleo bastante estresante, decidí “recompensar” mi diligencia dándome un paseíto por la tienda de telas. Mi plan era no comprar nada, en todo caso un forro para este bolso, pero nada más.

Ilusa de mí.

Nunca dejará de sorprenderme el poder de convicción que tiene mi demonio sobre mi angelito. El angelito piensa entrar sin comprar, el demonio le da la razón y, cuando menos se lo espera, ¡zas! estamos los tres en la caja pagando… El consuelo que me queda es que estoy segura que no soy la única víctima de los angelitos pusilánimes y los demonios carismáticos, ¿verdad?

La cosa es que vi una gasa que me enamoró ciegamente. Como ya he hecho un par de vestidos este año pensé que un top sería buena idea así que me puse a buscarle un forro cuando me acordé del satén, uno de los residentes más antiguos de mi caja de telas. La función original del satén era hacerme una enagua o combinación para no tener que ponerle forro a cada falda que me hiciese (¡vaga hasta el fin!), función que cayó en el olvido por ser mi culo demasiado grande para el ancho (demasiado poco ancho) de la tela.

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En el camino de la tienda a casa la idea fue tomando forma y el otro día, en cuatro ratos como quien dice, me hice un top. Fruncido (accidental, pero qué importa) en el escote, bies de satén en sisas y escote, pinzas en el pecho… y un lacito en la espalda por ponerle un detalle simpático.

Pero claro, desaprovechar una tela bonita como era mi satén negro para hacer un forro… da un poco de pena, ¿no? Todavía lo de la enagua tenía su toque sexy (aunque sexy y enagua sean dos palabras que no se lleven especialmente bien), pero forro a secas… no sé, me daba cosa. Así que pensé en todas esas ocasiones (¡numerosísimas!) en que una sale con sus amigas a tomar café y al final una cosa lleva a la otra y se acaba saliendo de fiesta. Pues ¡tachán! camiseta reversible y lista para todas las ocasiones!

¡Y aprovechando que es jueves, con mi top 2×1 me voy a RUMS, a ver qué se cuece!

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¡Feliz día!

El síndrome de las manos inquietas, Personal

Atendiendo a la llamada

Después de darle muchas vueltas, de mirar las web de tiendas de tela cercanas, de escandalizarme con los precios y de ver que, de todos modos, no tenían lo que yo quería, anoche, en ese rato entre la vigilia y el sueño en que los pensamientos corren que se las pelan, me vino una palabra a la cabeza: REBAJAS. La tienda donde compraría habitualmente*si comprara habitualmente en alguna parte, acostumbra a tener telas en oferta todo el año así que en camino me puse esta mañana.

* A mi edad, acabo de descubrir que el verbo soler no tiene condicional, nunca es tarde para aprender algo nuevo.

Iba ilusionada, pero llegar a la tienda y descubrir, no sólo que tienen lo que busco, sino que lo tienen de oferta a mitad de precio, ha sido mucho más de lo que me esperaba ¡premio! Aun así le he dado todas las vueltas que he podido y alguna más pero al final me he decidido y me he comprado las telas para el SAL de Rosy, el abrigo de New Girl:

La que voy a usar de forro también estaba de oferta, de hecho me ha salido bastante más barata que los forros normales y es bastante más bonita y agradable al tacto.

Lo que ha pasado a un ilustre segundo plano ha sido la idea de hacerme una camisa. Aunque hoy llevaba toda la intención de comprar la tela y también había algo de oferta que me podría haber servido, mis ojos se han ido volando al montón de los retales y mis manos han ido detrás tan rápido que antes de que yo misma me diera cuenta, tenía este trozo en las manos:

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No lo he medido aún, pero es bastante grande, yo creo que me dará para un vestido de verano. Ahora toca pensar en el diseño 🙂

Tener todas estas telas bonitas a la espera de mis tijeras me produce un poco de vértigo después de tanto tiempo sin coser nada pero… No pain, no gain, no? Espero que lleguéis a ver los resultados, ¡eso significará que el barco no ha naufragado!

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Triplete (treble)

Y no, no estoy hablando de fútbol, sino de ferias. Este año han sido tres, Sevilla, Córdoba y ahora Málaga las que he tenido el gusto de visitar.

Cada una tiene su estilo, y no voy a compararlas entre ellas, aunque personalmente siempre tendré una favorita, que la cabra tira para el monte 🙂

Pues bien, y a lo que iba, esta semana se han alineado los astros (no tengo nada qué ponerme, y me aburro, básicamente) para que me entretenga en coserme una faldita feriante. Los lectores que sepan coser pensarán con razón que en una semana sobra tiempo para hacer una falda y seguir aburriéndose muchas horas, pero es que ellos no saben a) lo lenta que yo soy, b) lo enrevesada que es la falda y c) lo torpe que soy yo.

En fin, la falda

De un bolso y alguna otra cosa tenía restos de tela de las que se usan para hacer trajes de flamenca, pero desgraciadamente ningún trozo lo suficientemente grande como para sacar una falda que cubra mis nada discretas dimensiones así que… ¡tachán! se me ocurrió apurar los restos de las telitas para hacerme la falda, y ya de paso reducir la cantidad de retales que tengo acumulados ¡Dos pájaros de un tiro, wow!

En fin, la idea fue fácil, la confección no tanto, sobre todo la fase en la que hago el patrón, lo recorto, numero las piezas y decido qué trozo va a ser de qué tejido para que no se me solapen ni me falte tela de ningún estampado al final. Esto, creedme, no es bueno para la espalda, aich.

Al final resultó que tenía más tela de la que me esperaba, así que me daba para hacerme la falda tipo pareo, y así ahorrarme el rollo de ponerle una cremallera y de que tuviera que ajustarme bien (y si adelgazo (o engordo), la podré seguir usando!). Para atarlo a la cintura me decidí por una cinta al bies,  evitando así tener que sacar una cinturilla de mis muy mermados trozos de tela… más fácil imposible!!

Al lío, la fotito!

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Que se haga

Antes trabajaba de administrativo en una fábrica de muebles, una empresa no demasiado grande, familiar. Y como en todas partes a veces había picos de producción y andábamos todos (sobre todo los operarios de la fábrica, todo hay que decirlo) como locos, y aún así las veces no salían, o parecía que no iban a salir.  En los momentos de crisis se acudía al jefe de fábrica, también familiar, en busca de soluciones: las cornisas no están montadas, esto no ha pasado el control de calidad, el lacado lleva retraso, el pantógrafo no va bien, no hay etiquetas para los muebles*… Su respuesta: “Que se haga”.

A veces me siento un poco como este gran pensador que era mi jefe de fábrica: veo una montaña de lanas y telas en el salón, una señora lista de cosas que hacer sobre la mesa y otras tantas que no están apuntadas en ningún sitio, y me entra el nervio, y me dan ganas de gritar “¡Que se haga!”. Y es que a mí, como al sabio, no es que no me guste hacer cosas, es que me gusta mucho más que estén hechas.

* Esa era una de mis tareas, ains, qué tiempos…

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Paso a paso: estuche para las agujas de ganchillo

No hace mucho que hago ganchillo, pero como soy un poco compulsiva, ya me he hecho con un señor puñadito de agujas. Como tengo una tendencia innata a perder las cosas, y el hábito adquirido de ponerme de los  nervios cuando pierdo algo, me he hecho un estuche para tenerlas localizadas y organizadas… ¡a ver si así consigo dejar de perder las cosas!

Bueno, un pequeño paso a paso:

Necesitaremos el siguiente material:

  • Pieza de tela estampada de 51×25 cm (más un margen de 2 -3 cm para costuras)
  • Trozo de entretela de 51×20 cm (yo he usado de la que es más gruesa, aunque creo que quizás hubiese sido mejor usar una más finita)
  • Pieza de tela lisa de 51×25 cm (más un margen de 2 -3 cm para costuras)
  • Pieza de tela estampada de 51×12 cm (más un margen de 2 -3 cm para costuras)
  • 50 cm de cinta.
  • Hilo.
  • Paciencia.

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Con la plancha aplicamos la entretela a la primera pieza de tela estampada hasta que quede bien adherida.

Hilvanamos la tela lisa y el otro trozo de tela estampada y marcamos con alfileres cada una de las costuras verticales (las mías son de 2,5 cm), teniendo en cuenta que perderemos 0,5 cm a cada lado para coser el contorno de la pieza. Después hilvanamos todas estas costuras, las cosemos (a mano o a máquina) y rematamos todos los hilos sueltos.

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Hallamos el centro de la pieza estampada exterior (sin contar la parte que no tiene entretela), y cosemos allí el trozo de cinta.

Finalmente, remetiendo los bordes hacia el interior del estuche, hilvanamos y posteriormente cosemos todo el contorno del estuche.

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Y con esto y poco más ya tenemos el estuche:

Collage

Actualización: paso a paso un poco más detallado aquí.