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Viernes de swapetines (4)

Qué bien se está cuando se está bien, ¿verdad?

Despues de 3 semanas sin hacer casi nada de mis calcetines, ahora me encuentro la mar de contenta y motivada con mi proyecto… ¡espero que gusten!

Aunque he de confesar que no sólo estoy contenta por tener mis calcetines en marcha, también lo estoy porque hoy empieza una semana de vacaciones que estaba necesitando como necesito el oxígeno!

Esta tarde me he permidido serle infiel a mis calcetines, porque voy a darme un viajecito a Francia y quería coser una sudadera para mi sobrino (ya iba siendo hora, ¡me la pidió en agosto!). Pero ahora que ya está lista para entrar a la maleta aquí estoy, más a gusto que un arbusto, a punto de hacer la solapa del talón de mi primer swapetín.

Supongo que a estas alturas querrás ver una foto, víctima mía, así que aquí los tienes, tus calcetines en proceso:

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He llamado a esta foto “Bodegón de calcetín con pinza de pelo y cerveza”, porque no todo va a ser tejer con una tacita de té, ¿no?

Aprovecho también para dejarte mi banda sonora del momento:

Feliz viernes!! Dale duro al fin de semana!

Negro sobre blanco, Personal, Trota, trota

Leer en vacaciones

No concibo unas vacaciones (y me refiero a los dos tipos, a las generales de no trabajar y a las particulares de viajar) sin libros. En los días de ocio, sobre todo cuando el compañero de aventuras tiene que ir a dar el callo, leer es de las pocas actividades que podría hacer, tranquilamente, durante 8 o 9 (no sé si todos los días, pero más o menos), y a la hora de viajar, no se me ocurre nada mejor que hacer en los trenes, autobuses, aeropuertos, etc. Porque, aunque tejer está bien y de eso también me llevo, un libro no tiene parangón.

Para mis pasadas vacaciones pedí una recomendación por Twitter a una amiga que sé que no me va a defraudar y recibí dos, a falta de una: la primera, de mi amiga, me remitía a un libro que he comprado y no leído porque me parecía demasiado “serio” para las vacaciones y la segunda, de un desconocido, a lo que parecía ser una novela romántica. La compré, pensando que podía ser el tipo de libro simple y entretenido que aligera las esperas y, ya volveré a ella, pero como adelanto diré que cuando las madres dicen “no hables con desconocidos”, en realidad quieren decir “no hables con desconocidos, porque te pueden recomendar vaya dios a saber qué libro”.

Por si acaso, estuve indagando un poco más, buscando alguna novela policiaca (últimamente me ha dado un poco por ahí) y encontré La trilogía del Baztán, de Dolores Redondo. Vi en general buenas opiniones y el hecho de que vendieran el lote de tres novelas por un precio razonable (para lo que es la tienda Kindle) me hizo decidirme.

Posteriormente descubrí que la razón por la que venden las tres en un lote es que después de leer la primera se te quitan las ganas de leer (y por ende de comprar) las demás, simple y llanamente. Es un libro tonto y predecible, y los personajes… ¡ugh! los personajes son odiosos, la protagonista y su marido me recuerdan a don y doña perfección de la saga de Los hijos de la tierra… no se puede ser más guapa, estar más cachas o tener más éxito.

Como aporte novedoso, con respecto a las novelas de policías a que estoy acosumbrada, está la introducción de la mitología, concretamente la mitología vasco-navarra, pero lo hace de una forma que le da un tinte “magufo” a la investigación que no me convence nada.

Por resumir, el primer libro es malo hasta decir basta, a ratos parece que estés leyendo una novela de Jazmín y a ratos una entrada de la wikipedia.

Pero claro, una está de vacaciones, llega al hotel después de pasar el día caminando, el cuerpo está exhausto pero la mente va a mil por hora reviviendo las imágenes y las experiencias del día y hace falta algo que relaje, así que la emprendí con el segundo libro y posteriormente con el tercero… y la cosa mejoró bastante: no son los libros de mi vida pero son muy superiores al primero. La protagonista sigue siendo doña perfección, pero desaparecen las entradas de enciclopedia y la mitología sigue presente pero de forma sutil, como tendría que haber sido desde el principio.

Mi recomendación: si eres capaz de terminarte el primero, lánzate a por los otros dos 😀

Y como al final acabé los tres libros en menos tiempo del que esperaba decidí darle una oportunidad a la novela aquella que me había recomendado el desconocido. Y cuando llevaba un 20% o así me vi a mí misma, sentada en un tren en Japón, leyendo una novela “erótica” de calidad más que dudosa, y me vi tan ridícula que apagué el Kindle y me puse a tejer (y ya no leí más en lo que quedaba de viaje). No voy a dar el título del libro, porque no tengo nada positivo que decir: no me parece que esté bien escrito y, además, eso de leer cómo la gente folla no es mío.

A ver, si te dan a elegir entre leer algo como “Juan le contó un chiste buenísimo a sus amigos y todos se rieron a carcajadas, a María hasta se le escapó un poco de pis de tanta risa”, o leer el chiste y reírte… eliges la segunda opción, ¿no?

Pues eso 😛

El síndrome de las manos inquietas, Personal

De gris y amarillo

La semana pasada volví de pasar 15 días de vacaciones en Japón, y esta camiseta forma parte del pequeño lote de ropa que me cosí antes de salir (aquí el verano es breve y no especialmente cálido, así que realmente necesitaba ropa). La idea era tomar unas fotos preciosas en algún lugar genial, pero cada día de las vacaciones he tenido la cara brillante de sudor (Japón + verano = invernadero) y una “nebulosa” de pelo sobre mi cabeza que…. bueno, que mejor no enseñar las fotos en público, la verdad.

Ésta es, en realidad, mi segunda faded stripes. La primera vez que cosí el famosérrimo patrón de Ottobre lo hice con una tela de estampado hawaiano y, aunque queda muy bonita, la de rayas es mi favorita y tenía más ganas de publicarla… será que las flores no terminan de ser lo mío, o será que la combinación de gris y amarillo me gusta más de lo normal…

Mi otra camiseta queda, además, un poco grande a pesar de ser de mi talla, así que ésta la he cosido cortando directamente a ras de patrón, sin márgenes de costura. Y como queda perfecta (de talla), la próxima la coseré así también.

No tengo gran cosa que comentar al patrón que no se haya comentado ya un buen número de veces, así que me limitaré a repetir que es un patrón sencillo, pero no simplón y juguetón (enlazo al blog de fans).

Para esta versión he usado una tela de punto de camiseta de rayas grises y bies de punto amarillo. Las piezas de los hombros son de la misma tela cortada en ángulo de 90º con respecto al cuerpo y, por hacer la cosa un poco más chispeante, las he unido al cuerpo con una puntada decorativa de nido de abeja en hilo amarillo, la misma que he usado para rematar el bajo. Motivo especial de orgullo son las rayas perfectamente casadas 😀

Y ya que iba a publicar… ¿qué mejor que hacerlo en jueves y enlazar a RUMS?

¡Feliz día!

Desvaríos de una mente desocupada, La gran aventura sueca, Personal

Veamos…

Es verano pero cualquiera lo diría, las nubes, la lluvia y el viento me han obligado a rescatar un jersey del fondo del armario para poder desayunar en el balcón, el año pasado recuerdo haber desayunado en bikini. Pero está bien, no me quejo demasiado del tiempo, sobre todo cuando miro las temperaturas en mi Córdoba natal y pienso en lo que les queda por delante…

Quizás cambien las temperaturas en las próximas semanas y pueda usar algunas de las prendas que me hice el verano pasado, pero me temo que ha llegado la hora de comenzar a preparar costuras y tejidos de otoño que, a fin de cuentas, son los que más uso tienen.

Tengo pendientes un puñado de entradas para el blog: mis vacaciones, los souvenirs que me he traído, los libros que he leído y la ropa que me cosí justo antes de irme: varios grandes éxitos y un estrepitoso fracaso que, estando sin rematar, todavía dudo si enseñar o no…

Tengo pendiente comenzar un chal, el Kisseis, que estamos tejiendo en KAL en no-madeja-das, lo haré en cuanto aparezca el ovillo que tenía pensado usar. ¿No os pasa a veces que, por recoger y ordenar, acabáis perdiéndole la pista a alguna cosa? Si alguien ve una madeja ya ovillada de 100purewool en verde manzana, por favor, que me deje un comentario, la echo de menos…

Construyendo la pirámide, El síndrome de las manos inquietas, Embadurnada de harina..., La gran aventura sueca, Personal

Proyectos de verano

Quedan ocho días para mis vacaciones de verano. Ocho. Lo pienso y me entra tal felicidad que no puedo evitar dar unos saltitos… Tengo unos días de trabajo de oficina y luego una semana de escuela de verano… y a volar!

Así que, aprovechando que por fin ha llegado el buen tiempo, que ha salido el sol, ha florecido todo y que la alergia me está matando, estoy haciendo lista mental de todo lo que tengo planeado (otro motivo para dar saltitos de alegría):

Mi vestido de corazones:

Éste está casi terminado. Tuve un flechazo instantáneo con la tela y el plan es terminarlo esta tarde y estrenarlo en el picnic de fin de curso del colegio.

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El precioso organizador de Zakka Style:

Tengo elegidas las telas y sólo me faltan un par de detalles, como la cremallera, por comprar. Como será una costura en compañía, llegará cuando mi compi esté lista también.

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El Camelia Tee:

Un top de lino que estoy tejiendo desde hace semanas y que abandoné para hacer mi test. Espero retomarla en cuanto acabe el vestido de corazones.

© Anna Nilsson
© Anna Nilsson

Una camiseta:

Me lo pasé muy bien comprando esta tela, y además es otra costura en compañía. Todavía no está decidido el patrón, lo que está decidido es que la camiseta va a ser una pasada.

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Jujuba, un jersey de verano:

Llevo con este jersey en cola y con el hilo comprado desde… 2011! Yo creo que ya va tocando tejerla, ¿no?

© irinahere
© irinahere

Eso para empezar, la caja de las telas es grande y la bolsa de las telas está desbordada, así que espero que vengan muchos más proyectos veraniegos 😀

Ahora mismo tengo los ingredientes de un bizcocho esperándome en la cocina junto a un tarro de mascarpone y a una tarrina de fresas… Se avecina un buen día, os deseo lo mismo!

¡Abajo la ociosidad!, Construyendo la pirámide, Desvaríos de una mente desocupada, El síndrome de las manos inquietas, La gran aventura sueca, Personal

¡¡Tiempo libre, ven a mí!!

Aquí en Suecia el colegio acaba antes que en España, en concreto, dentro de dos semanas escasas. Las últimas semanas han sido puro estrés de exámenes, recuperaciones e historias varias, culminadas en la reunión de hoy para poner las notas. Y, aunque todavía queda un poco de trabajo por delante, algunas recuperaciones que hacer y cabos sueltos que atar antes de que las actas se cierren definitivamente la semana que viene, “lo gordo” está ya quitado de en medio, ahora sólo quedan una serie de actividades en las que participaré pero que, por suerte, no tendré que organizar.

Y a medida que voy completando la lista de cosas que tengo pendientes en el trabajo, va aumentando la de cosas que quiero hacer en mi tiempo libre (y en consecuencia va aumentando la necesidad de tiempo libre).

Llevo un montón de días liada con el test de un top de punto para Devanalana. Lo que en principio era un proyecto rápido, yo solita lo he convertido en uno lento al usar un hilo más fino y agujas más pequeñas. Ahora que me queda francamente poco (de hecho espero acabarlo mañana, aprovechando que voy medio de excursión con el colegio) sólo puedo pensar en las muchas otras cosas que quiero empezar… el ataque de la temida startitis.

Después de un parón lector (aunque hay un par de libros que, por pura pereza, no he comentado por aquí) el otro día fui a la biblioteca de nuevo y me traje una pequeña montaña de libros. Ayer mismo empecé con The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society, una novela epistolar ambientada en Londres tras la Segunda Guerra Mundial. De momento llevo poquito, pero me está gustando mucho, mucho.

Y la costura… la costura va a ser mi perdición. Estoy segura de que moriré enterrada en telas un día cualquiera que me dé por abrir un altillo. No hago más que comprar y comprar (es que es tan dificil resistirse! me entendéis, verdad?), y tengo acumulada tela para, entre otras muchas cosas,  un par de vestidos que me gustaría estrenar* pronto y una seda (seda!) para hacerme un vestido para una boda que se celebra en un mes… La seda me mira, provocando, aunque yo de momento me limito a observarla desde la distancia, a pensar en ella y a coserla en mi cabeza… ¿me veré de compras urgentes a dos días de la boda?

*¡Ojo! Que digo estrenar, cuando la tela no está cortada ni el patrón dibujado, si eso no es vivir soñando…

¡Saludos!

Cámara en mano, Desvaríos de una mente desocupada, El síndrome de las manos inquietas, La gran aventura sueca, Personal, Trota, trota

Lo que iba a hacer en vacaciones…

El plan para estas vacaciones estaba claro: escapada y calcetines.

La verdad es que no pensaba terminar los cacetines, si acaso uno, pero… resulta que hay islas muy bonitas pero que en temporada baja y con una media de 3 grados (por suerte ya han vuelto a subir las temperaturas, pero hemos pasado un mini invierno allí) ofrecen poco que hacer a partir de las 7 de la tarde. Y eso da para un buen rato de tejimiento en el nido que me hice en la habitación del hotel. Resulta además que la isla está a más de tres horas en barco y el barco está a 45 minutos en tren… sumando, sumando, da para un calcetín entero ente ida, estancia y vuelta.

El imperdible, el mejor compañero de viaje :P
El imperdible, gran compañero de viaje 😛

Como buena víctima del pensamiento ilusorio que soy, metí en mi maleta el segundo ovillo… por si acaso. Tenía toda la pinta de ser uno de esos “por si acasos” que nunca se hacen realidad pero… el calcetín estaba a falta de cerrar los puntos cuando me bajé del barco. Me hizo ilusión saber que si hubiera querido habría podido empezar el segundo calcetín en el tren de vuelta porque llevaba la lana (nota mental: siempre, siempre, llevar el segundo ovillo).

Por suerte no suelo tener problemas para empezar el segundo calcetín, así que el miércoles me lancé a por él y ayer jueves, después de mucho sofá, mucho té, mucho rato en el balcón con jersey gordo y dos chales y mucho Agatha Christie* puedo decir que mi segundo calcetín está terminado.

* Mi descubrimiento de la semana ha sido este canal de youtube donde están las versiones dramatizadas que la BBC ha hecho de muchos libros de Agatha Christie, estoy enganchadísima. Para mí, la experiencia de escuchar audiolibros (dramatizados o no) no se equipara a la de leer -jamás consideraría que he leído un libro cuando lo que he hecho ha sido escucharlo- es simplemente otra forma de entretenimiento 🙂

No daría tanto bombo al hecho de terminar un par de calcetines pero he tejido un calcetín entero en prácticamente día y medio. Para mí, que no soy especialmente rápida tejiendo, eso es un logro 🙂

Quería salir a la calle a tomar las fotos, de verdad que quería, pero tengo un ataque de startitis que no va a poder esperar 😀

El patrón se llama Melisandre y es gratuito. Mi única modificación (mi proyecto, en ravelry) es que empecé con la talla pequeña y en la caña aumenté progresivamente los puntos para pasar a la talla grande.