Negro sobre blanco, Personal, Trota, trota

Leer en vacaciones

No concibo unas vacaciones (y me refiero a los dos tipos, a las generales de no trabajar y a las particulares de viajar) sin libros. En los días de ocio, sobre todo cuando el compañero de aventuras tiene que ir a dar el callo, leer es de las pocas actividades que podría hacer, tranquilamente, durante 8 o 9 (no sé si todos los días, pero más o menos), y a la hora de viajar, no se me ocurre nada mejor que hacer en los trenes, autobuses, aeropuertos, etc. Porque, aunque tejer está bien y de eso también me llevo, un libro no tiene parangón.

Para mis pasadas vacaciones pedí una recomendación por Twitter a una amiga que sé que no me va a defraudar y recibí dos, a falta de una: la primera, de mi amiga, me remitía a un libro que he comprado y no leído porque me parecía demasiado “serio” para las vacaciones y la segunda, de un desconocido, a lo que parecía ser una novela romántica. La compré, pensando que podía ser el tipo de libro simple y entretenido que aligera las esperas y, ya volveré a ella, pero como adelanto diré que cuando las madres dicen “no hables con desconocidos”, en realidad quieren decir “no hables con desconocidos, porque te pueden recomendar vaya dios a saber qué libro”.

Por si acaso, estuve indagando un poco más, buscando alguna novela policiaca (últimamente me ha dado un poco por ahí) y encontré La trilogía del Baztán, de Dolores Redondo. Vi en general buenas opiniones y el hecho de que vendieran el lote de tres novelas por un precio razonable (para lo que es la tienda Kindle) me hizo decidirme.

Posteriormente descubrí que la razón por la que venden las tres en un lote es que después de leer la primera se te quitan las ganas de leer (y por ende de comprar) las demás, simple y llanamente. Es un libro tonto y predecible, y los personajes… ¡ugh! los personajes son odiosos, la protagonista y su marido me recuerdan a don y doña perfección de la saga de Los hijos de la tierra… no se puede ser más guapa, estar más cachas o tener más éxito.

Como aporte novedoso, con respecto a las novelas de policías a que estoy acosumbrada, está la introducción de la mitología, concretamente la mitología vasco-navarra, pero lo hace de una forma que le da un tinte “magufo” a la investigación que no me convence nada.

Por resumir, el primer libro es malo hasta decir basta, a ratos parece que estés leyendo una novela de Jazmín y a ratos una entrada de la wikipedia.

Pero claro, una está de vacaciones, llega al hotel después de pasar el día caminando, el cuerpo está exhausto pero la mente va a mil por hora reviviendo las imágenes y las experiencias del día y hace falta algo que relaje, así que la emprendí con el segundo libro y posteriormente con el tercero… y la cosa mejoró bastante: no son los libros de mi vida pero son muy superiores al primero. La protagonista sigue siendo doña perfección, pero desaparecen las entradas de enciclopedia y la mitología sigue presente pero de forma sutil, como tendría que haber sido desde el principio.

Mi recomendación: si eres capaz de terminarte el primero, lánzate a por los otros dos 😀

Y como al final acabé los tres libros en menos tiempo del que esperaba decidí darle una oportunidad a la novela aquella que me había recomendado el desconocido. Y cuando llevaba un 20% o así me vi a mí misma, sentada en un tren en Japón, leyendo una novela “erótica” de calidad más que dudosa, y me vi tan ridícula que apagué el Kindle y me puse a tejer (y ya no leí más en lo que quedaba de viaje). No voy a dar el título del libro, porque no tengo nada positivo que decir: no me parece que esté bien escrito y, además, eso de leer cómo la gente folla no es mío.

A ver, si te dan a elegir entre leer algo como “Juan le contó un chiste buenísimo a sus amigos y todos se rieron a carcajadas, a María hasta se le escapó un poco de pis de tanta risa”, o leer el chiste y reírte… eliges la segunda opción, ¿no?

Pues eso 😛

Desvaríos de una mente desocupada, La gran aventura sueca, Personal

Veamos…

Es verano pero cualquiera lo diría, las nubes, la lluvia y el viento me han obligado a rescatar un jersey del fondo del armario para poder desayunar en el balcón, el año pasado recuerdo haber desayunado en bikini. Pero está bien, no me quejo demasiado del tiempo, sobre todo cuando miro las temperaturas en mi Córdoba natal y pienso en lo que les queda por delante…

Quizás cambien las temperaturas en las próximas semanas y pueda usar algunas de las prendas que me hice el verano pasado, pero me temo que ha llegado la hora de comenzar a preparar costuras y tejidos de otoño que, a fin de cuentas, son los que más uso tienen.

Tengo pendientes un puñado de entradas para el blog: mis vacaciones, los souvenirs que me he traído, los libros que he leído y la ropa que me cosí justo antes de irme: varios grandes éxitos y un estrepitoso fracaso que, estando sin rematar, todavía dudo si enseñar o no…

Tengo pendiente comenzar un chal, el Kisseis, que estamos tejiendo en KAL en no-madeja-das, lo haré en cuanto aparezca el ovillo que tenía pensado usar. ¿No os pasa a veces que, por recoger y ordenar, acabáis perdiéndole la pista a alguna cosa? Si alguien ve una madeja ya ovillada de 100purewool en verde manzana, por favor, que me deje un comentario, la echo de menos…

Construyendo la pirámide, El síndrome de las manos inquietas, Embadurnada de harina..., La gran aventura sueca, Personal

Proyectos de verano

Quedan ocho días para mis vacaciones de verano. Ocho. Lo pienso y me entra tal felicidad que no puedo evitar dar unos saltitos… Tengo unos días de trabajo de oficina y luego una semana de escuela de verano… y a volar!

Así que, aprovechando que por fin ha llegado el buen tiempo, que ha salido el sol, ha florecido todo y que la alergia me está matando, estoy haciendo lista mental de todo lo que tengo planeado (otro motivo para dar saltitos de alegría):

Mi vestido de corazones:

Éste está casi terminado. Tuve un flechazo instantáneo con la tela y el plan es terminarlo esta tarde y estrenarlo en el picnic de fin de curso del colegio.

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El precioso organizador de Zakka Style:

Tengo elegidas las telas y sólo me faltan un par de detalles, como la cremallera, por comprar. Como será una costura en compañía, llegará cuando mi compi esté lista también.

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El Camelia Tee:

Un top de lino que estoy tejiendo desde hace semanas y que abandoné para hacer mi test. Espero retomarla en cuanto acabe el vestido de corazones.

© Anna Nilsson
© Anna Nilsson

Una camiseta:

Me lo pasé muy bien comprando esta tela, y además es otra costura en compañía. Todavía no está decidido el patrón, lo que está decidido es que la camiseta va a ser una pasada.

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Jujuba, un jersey de verano:

Llevo con este jersey en cola y con el hilo comprado desde… 2011! Yo creo que ya va tocando tejerla, ¿no?

© irinahere
© irinahere

Eso para empezar, la caja de las telas es grande y la bolsa de las telas está desbordada, así que espero que vengan muchos más proyectos veraniegos 😀

Ahora mismo tengo los ingredientes de un bizcocho esperándome en la cocina junto a un tarro de mascarpone y a una tarrina de fresas… Se avecina un buen día, os deseo lo mismo!

¡Abajo la ociosidad!, El síndrome de las manos inquietas, Personal

Up the irons!

También conocido como Flight of Icarus, el top que no estrenaré(hasta el verano que viene)

 

 

La ilusión que despierta en mí la publicación de un nuevo número de Knitty sólo es comparable a la decepción que experimento tras echar una ojeada a los patrones. Me da la sensación de que en general el nivel baja poco a poco, aunque por suerte de vez en cuando todavía hay cosas que me gustan, como este top, Icarus.

Para tejerlo he hecho algunas modificaciones al patrón (y más que tendría que haber hecho, pero bueno): he usado un hilo de algodón, de grosor fingering, en lugar de worsted que es el que pide el patrón, y he bajado de número de aguja para que no quede flojindongo.  Por otra parte el largo del diseño original me parece poquísimo favorecedor para alguien con las caderas moderadamente anchas, así que hice un montaje provisional en la cintura, tejí hasta arriba y luego retomé los puntos y tejí hasta que lo consideré necesario.

Ahora mismo la camiseta queda un poco justa (la palabra que yo usaría es “reventona”), pero cada top de algodón que me he hecho hasta ahora ha cedido muchísimo con el uso, y en esta ocasión he preferido intentar prevenirlo. Si no crece, la camiseta será pasada en herencia a un cuerpo menos garboso que el mío y santas pascuas.

La modificación que tenía que haber hecho está en la forma de la cintura, en lugar de hacer los aumentos y las disminuciones de forma gradual, en este patrón se hacen todas de golpe. Me parece que funcionan bien en el pecho (porque los pechos aparecen de golpe, ¡plop!), pero no en la cadera, en la última foto se ve la arruguita/piquito que hacen… no me voy a molestar en deshacerlo, quizás pueda suavizarlo con un bloqueo, pero doy por aprendida la lección y no lo volveré a hacer.

Por cierto, pánico absoluto al mirar las fotos y ver todas esas decoloraciones terroríficas… Por suerte se ve que es problema de óptica porque tras tres inspecciones puedo decir que mi camiseta tiene un color bien uniforme 😉

Yo ya me paso al punto de invierno, calentando motores para el pentakal de Valencia Knits… ¡queda sólo una semana!

¡Abajo la ociosidad!, Cámara en mano, Construyendo la pirámide, Desvaríos de una mente desocupada, La gran aventura sueca, Personal, Trota, trotamundos soy

El final del verano

Y tú partirás

¿llegó? ¿cómo que llegó, si estamos a 15 de agosto?, os preguntáis ahora mis queridos lectores residentes en la tórrida España y en otros rincones no menos tórridos del planeta.

Y la respuesta es que sí, que yo, a pesar de las magníficas jornadas de sol y temperaturas por encima de 20 grados que tenemos estos días, he clausurado ya la temporada de verano 2014. Por suerte, aunque cortito, ha sido un verano bastante intenso:

Con unos diítas en Francia (sin fotos publicables) y otros en Finlandia:

Con muchos libros, baños en la playa, tormentas impresionantes, muchas horas tejiendo con toda la calma del mundo… algunas excursiones de las que hablaré en otra entrada y, sobre todo, estrés, pero de ese estrés feliz que se acumula en los días previos a comenzar un trabajo nuevo…

2014 pasará a mi historia personal como el año en que conseguí ser una persona en Suecia, así como mi primer trabajo por estos lares: ¡ha costado, pero lo he conseguido! Voy a ser algo que me hace muchísima ilusión ser: profesora y, lo que es mejor, voy a enseñar algo que me encanta: español. Estoy feliz, no me quedan uñas de los nervios (ha sido un proceso laborioso), pero estoy feliz.

Y ahora, primer viernes después de mi primera semana laboral, con mejor sabor que nunca, toca disfrutar del fin de semana. ¡Feliz fin de semana!

¡Abajo la ociosidad!, Cámara en mano, El síndrome de las manos inquietas, La gran aventura sueca, Personal

Hélène: autodesafío de fin de semana

Parte 2

El viernes, sin planearlo ni pensármelo mucho me propuse hacer en un fin de semana lo que no he sido capaz de hacer en más de un mes: acabar mi hélène.

Era una apuesta difícil, porque parte del reto consistía en no dejar que el tejer me quitase tiempo de hacer otras cosas, sino todo lo contrario, en compaginar el tejer con otras actividades y aprovechar al máximo los ratos tontos entre unas cosas y otras. Así… he tejido de día y de noche, en el tren, en la playa (sin foto), viendo películas y series, viendo una partida a la consola, bajo la lluvia, etc. Ha sido un fin de semana de lo más completo que ha incluído entre muchas cosas la mayor tormenta que mis ojos han presenciado jamás.

En la última foto se ve que, en palabras de Ramón García, ha sido reto no superado… me he quedado a una repetición del calado de cerrar el costado, así que aunque no lo he acabado al menos no me queda mucho ¡algo es algo!

Ha sido muy divertido además ir documentando (y tuiteando, aunque mi twitter no sea muy popular) el proceso. Me ha servido para ir controlando mis avances, que está muy bien, pero sobre todo me ha servido para, en cierto modo, ser consciente de las cosas que hago, del tiempo que les dedico…

Ahora lo que toca es terminarlo, no sé si me pondré esta tarde, lo dejaré para mañana o ya si eso para el mes que viene.

¡Feliz comienzo de semana!