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Vacaciones

31 octubre, 2014

Ésta semana es la semana de vacaciones de otoño: los alumnos no han tenido clase y yo sólo he trabajado el lunes y el martes.

Sinceramente, creo que nunca en mi vida había necesitado tanto unas vacaciones como las necesitaba ahora. Esto de enseñar cansa (la inexperiencia no ayuda) y realmente me hacía falta un descanso. Además es que hacía años que no disfrutaba de unas vacaciones “de verdad”: cuando era autónoma los únicos días auténticos de vacaciones eran los días que me iba de viaje (y a veces ni eso, que alguna vez me vi traduciendo cuando tendría que haber estado haciendo turismo), y cuando estaba desempleada… bueno, los que hayan pasado por eso entenderán que no es fácil distinguir día de desempleo de día de vacaciones…

Así que como decía estos días me han venido de perlas, y los estoy haciendo para hacer lo que más me apetecía: leer y tejer. He empezado con la saga de Harry Potter y ya voy por el cuarto tomo, es como comer pipas, ¡no puedo parar!

Y de tejer, bueno, sigo con el Pentakal, pero mi Miriam está ahora mismo aparcada puesto que me quedé sin lana para hacer la solapa y estoy esperando a que venga súperPepi al rescate con un ovillo de la misma lana que tiene para mí. A falta de Miriam (que ya me tenía un poco aburrida, la verdad), he empezado la Everything Nice Hoodie, un patrón genial… el resultado me tiene enamorada y me pasa como con los libros, ¡no puedo parar!

La empecé el lunes y así va de momento:

Bueno, no me entretengo más, sigo con lo mío ¡feliz fin de semana!

Una sudadera inspirada

15 octubre, 2014

Hace un tiempo estuve reflexionando sobre la ropa, el consumismo, el gasto innecesario… esas cosas. Me dí cuenta de que tenía demasiadas cosas y de que compraba demasiado, así que me hice el propósito de reducir y desde entonces no he comprado apenas nada de ropa que no necesitase (siguiendo mi definición de necesidad, claro, que tampoco quiero ser extremista).

Como digo, la idea era reducir, así que intento aprovechar lo que tengo (en este sentido ayuda el haber perdido peso y poder “ir de compras” en mi armario de antes), arreglar lo que se estropea y hacerme yo misma lo que pueda. No es que quiera llevar una vida de asceta, lo que quiero es no volver a caer en ese “comprar por comprar” en que estaba antes. Insisto en que tengo demasiadas cosas (me pasa también con la lana, también ahí estoy en proceso de reducir cantidad almacenada).

La cuestión es que, con tanto reducir las compras, al final he perdido la costumbre… Además todo me parece ridículamente caro, así que cuando me metí en Desigual dispuesta a darme un capricho para celebrar mi trabajo nuevo, salí de allí sientiéndome incómoda, agobiada por los precios y con un enamoramiento tremendo: este jersey.

No había de mi talla, pero es que aunque lo hubiese habido ni de coña lo habría comprado: al cambio salía por cerca de 90 euros, todavía me da un escalofrío cuando me acuerdo.

En fin, que toda esta historia es para contar que me he inspirado en el jersey para hacerme una sudadera. Y aquí la enseño con fotos de ayes miércoles recién levantada a eso de las 7 y cuarto, que es el único momento del día en que dispongo simultáneamente de luz solar y fotógrafo, jeje. Así que… disculpen las ojeras, la palidez y todo lo disculpable :)

Como soy bracilarga toda mi vida he tenido que aguantar camisetas  y jerséis que me quedaban justitos de largos en el mejor de los casos, así que ahora sobrecompenso haciéndome las mangas bien largas que siempre quise tener. También he puesto la parte trasera un poco más larga que la delantera, me parece que me sienta bien.

El cuello lo he hecho con la misma tela de sudadera, alternando derecho y revés, y con un par de cintas de encaje, unido todo con costuras vistas. Mi cuello no queda tan envolvente como el del diseño que me ha servido de inspiración, pero estoy muy satisfecha de todos modos.

La única pinza que lleva va del pecho a la cintura y personalmente creo que queda muy bonita.

La falta de costumbre de tejer me hizo comprar más tela de la necesaria así que, para no desaprovechar y aprovechando que tenía la aguja de la máquina puesta, me he cosido también una minifalda exprés. No soy yo mujer de mucha minifalda, pero creo que no queda demasiado mal, ¿no?

(Fotos literalmente sin pies ni cabeza, es lo que pasa cuando no tengo fotógrafo…).

Mi próximo proyecto de costura es todo un reto, por primera vez en mi vida estoy intentando sacar un patrón de una revista. Me quito el sombrero ante todo aquel que sea capaz de seguir estas líneas de locos, no sé si al final desistiré y dibujaré mi propio patrón…

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Aprovechando que es jueves, ¡vamos a RUMS!

¡Gracias por visitar, feliz día!

 

Natural

12 octubre, 2014

Hace unos meses, en la tienda de segunda mano en la que trabajaba como voluntaria, topé con una madeja nuevecita de Artesano Aran al disparatado precio de 20 coronas (unos 2,2 euros). Todavía no estaba intentando reducir mi stash a un volumen manejable, así que no opuse la menor resistencia y me la traje a casa, sin proyecto asignado ni perspectivas de tenerlo.

Durante el tiempo que ha durado la obra del infierno mis lanas han estado a buen recaudo, protegidas de la suciedad y el polvo, con la única excepción de las lanas que estoy usando para tejer la Miriam (oh, eterna y pesada miriam). El fin de semana pasado, con la idea de motivarme un poco más y aprovechando que las aguas vuelven a su cauce tras la obra del infierno, me puse a maquinar y, de repente, el flechazo: lana mira a patrón, patrón mira a lana y se dan cuenta de que están hechos el uno para el otro…

Dicho y hecho (más o menos). He tardado una semana entera en tejer 170 metros de lana (señal de que mi pereza tejeril es grande), pero ha merecido la pena.

Por cierto, mi stash suma ahora mismo 28.508,5 metros… baja despacio, pero baja. ¡Algo es algo!

He hecho una variación porque, en lo relativo a tejer, el icord es la cosa que más odio en el mundo, me resulta totalmente insufrible. Por suerte existe el icord de pacotilla con aguja de ganchillo, que es más sencillo, fácil y bonito y, a mí al menos, me queda mucho más pulido. Lo malo es que no me ha llegado la lana para acabar el remate, así que he tenido que descartar mi idea inicial de guardar el cuello para regalarlo, qué le vamos a hacer.

Por cierto, soy lo peor del mundo tejiendo bolondritos de esos, me han quedado horrorosos y me he pasado 20 minutos después de acabar de tejer recolocándolos con la aguja de ganchillo para que queden mínimamente aceptables.

Y ahora, vuelta a la miriam y al pentakal, ¡a ver si el fin de semana estreno!

Lo que lució el domingo

5 octubre, 2014

Me levanté con la certeza de que el domingo se me iba a quedar corto y no me equivocaba. La montaña de cosas que quería hacer se ha quedado en un modesto montículo, pero me doy por satisfecha. Es lo normal cuando las expectativas no son realistas.

De todos modos creo sinceramente que no me puedo quejar: quitando las horas que he dedicado a terminar de reubicar a los afectados por la obra, a poner, secar y recoger dos lavadoras, y el par de horas que he pasado merendando y de cháchara, el día ha dado de sí todo esto:

Anoche, cuando decidí darle la patada (temporalmente) a mi miriam, me puse a maquinar, a ver qué podía hacer para recuperar la motivación. Tenía este cuello en cola desde que lo publicaron y ha querido el destino que tuviese en mi caja de las lanas una madeja del grosor adecuado que mide exactamente los metros que pide el patrón. Así está de momento, espero acabarlo pronto y darle otro empujón a la rebeca.

El cuatro de octubre se celebra en Suecia Kanelbullens dag, el dia del bollo de canela. Ésta ha sido la tercera vez que cocino bollos de canela (la segunda que lo hago en el día “oficial”, día arriba día abajo) y sólo puedo decir que la cosa va cada vez mejor. Los primeros que hice se convirtieron rápidamente en piedras de canela, los segundos salieron bastante bien, pero no eran especialmente bonitos, y los de este año… ¡uf! aparte de lo bonitos que son (ver foto) están espectaculares.

Para hacerlos he seguido la receta de bollos de cardamomo del libro Pan casero de Ibán Yarza. Me encanta este libro, está tan bien explicado que parece que tienes un profesor a tu lado en la cocina. De momento he intentado sólo un par de recetas pero caerán más, estoy segura.

También he preparado los patrones de mi nuevo proyecto de costura (a la vez que comía golosinas, sí, soy una gorda). En realidad no puedo cortar la tela ni nada, porque no la he lavado y paso de arriesgarme, pero tenía mono de dibujar patrones y de ir allanando el camino para este proyecto que tanta ilusión me hace.

Ha sido un buen domingo, ¿verdad? Lo mejor es que todavía queda un buen rato para tejer un poco más y quizás leer antes de dormir.

¡Feliz semana nueva!

A grandes males… (2)

4 octubre, 2014

Esta entrada tenía que haberse llamado “… grandes remedios (2)”. La razón por la que no lo ha hecho es que remediar, no he remediado nada.

Empezó mi reto personal bastante bien. El domingo me lancé a tejer y empecé a tejer una tira a punto bobo que lleva la rebeca abajo. “¡Genial! -pensé- seguro que entre hoy y el lunes cierro el cuerpo y puedo ir empezando con las mangas”. Demasiado felices me las pintaba yo porque lo cierto es que esta rebeca era, y sigue siendo, un tostón.

Normalmente no me importa tejer punto jersey, me suele resultar relajante darle a las agujas sin pensar, pero últimamente no sé, será por el trabajo o por el estrés que supone una obra, pero ganas de tejer = cero.

La obra acabó, por fin, pero las ganas de tejer este pestiño no han vuelto, así que… castigada al rincón hasta que me vuelvan las ganas.

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De momento, creo que voy a sacar la máquina de coser, u ovillos para montar otra cosa, o una tableta de chocolate o las zapatillas de correr, lo que sea, menos la rebeca plasta esta :P

A grandes males… (1)

28 septiembre, 2014

Aunque más que “males” debería decir “tostones”, la verdad.

Desde que empezó el pentakal de Valencia knits estoy trabajando en exclusiva con una rebeca sencilla y básica, la Miriam Cardi. El problema es que de tan sencilla y básica que es, lo que es es un tostón. ¡Qué poco motiva! Vueltas y vueltas de punto jersey…

No se me malinterprete, normalmente me encanta el punto jersey para tejer cuando me siento a ver la tele, pero últimamente estoy bastante cansada siempre y lo que me da es sueño. Un sopor tremendo me invade cada vez que cojo las miriam entre mis manos… y al final lo que acabo es frustrada, porque hace ya un mes que la empecé y todavía está así:

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Como me resulta aburrido la solución es alternar con algo más entretenido, pero antes de montar nada voy a darle un último empujón a ésta. Aprovechando que se estima que las obras del piso acaben esta semana que entra (posiblemente el miércoles, ¡cruzad los dedos!) voy a darle caña a la miriam estos días para adelantar lo máximo posible antes de montar algo nuevo. Algo así como un sprint tejeril.

A ver si con esto me motivo lo suficiente y de aquí a final de semana he terminado el cuerpo. ¡Deseadme suerte!

København

22 septiembre, 2014

Con obras en casa o sin ellas, éste era un fin de semana para pasarlo fuera, porque los días especiales son para hacer algo especial, ¿no?

Así que hemos preparado una mochila y nos hemos ido volando a Copenhague en plan escapada exprés de fin de semana… y yo, al menos, he vuelto encantada.

No he hecho demasiadas fotos y las que he hecho no son especialmente buenas, pero me hacía ilusión escribir un poquito por aquí. Durante el día hemos hecho un poco (siempre a nuestro aire) lo que todo turista que se precie haría, pasear por las calles comerciales del centro, tomar un gofre en Nyhavn, pasear por los hacerle fotos a La Sirenita, descansar bajo los castaños en Kastellet (la ciudadela) y, así en general, andurrear por las zonas donde están los reclamos turísticos habituales. Y por la noche hemos dado otro paseo, saliendonos un poco del centro, en el que hemos podido disfrutar de algo que en Estocolmo no es habitual, el ambiente en la calle… gente en las plazas charlando, bebiendo o comiendo, personas relajadas tomando algo en los bares (en serio, qué cantidad de bares hay en Copenhague!), artistas callejeros aquí y allá… ¡un gustazo!

No obstante, a pesar de que Copenhague no es una ciudad muy grande, dos días se quedan definitivamente cortos. Nos hemos quedado con ganas de más, así que habrá que volver, ¿no?

Y después de lo bonito, ahora toca escuchar el despertador, levantarse y darse de bruces con un lunes largo y gris, con lluvia, mucho viento y bastante frío…  ¡ánimo, y feliz semana!

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