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El final del verano

15 agosto, 2014

Y tú partirás

¿llegó? ¿cómo que llegó, si estamos a 15 de agosto?, os preguntáis ahora mis queridos lectores residentes en la tórrida España y en otros rincones no menos tórridos del planeta.

Y la respuesta es que sí, que yo, a pesar de las magníficas jornadas de sol y temperaturas por encima de 20 grados que tenemos estos días, he clausurado ya la temporada de verano 2014. Por suerte, aunque cortito, ha sido un verano bastante intenso:

Con unos diítas en Francia (sin fotos publicables) y otros en Finlandia:

Con muchos libros, baños en la playa, tormentas impresionantes, muchas horas tejiendo con toda la calma del mundo… algunas excursiones de las que hablaré en otra entrada y, sobre todo, estrés, pero de ese estrés feliz que se acumula en los días previos a comenzar un trabajo nuevo…

2014 pasará a mi historia personal como el año en que conseguí ser una persona en Suecia, así como mi primer trabajo por estos lares: ¡ha costado, pero lo he conseguido! Voy a ser algo que me hace muchísima ilusión ser: profesora y, lo que es mejor, voy a enseñar algo que me encanta: español. Estoy feliz, no me quedan uñas de los nervios (ha sido un proceso laborioso), pero estoy feliz.

Y ahora, primer viernes después de mi primera semana laboral, con mejor sabor que nunca, toca disfrutar del fin de semana. ¡Feliz fin de semana!

¡Automedalla (de consolación) para mí!

31 julio, 2014

¡Tejido, cosido, atado y rematado!

¿Qué más puedo decir? Estoy completamente enamorada de este jersey.

El cambio más importante que he hecho ha sido el remate del cuello, en lugar de recoger los puntos y hacer un par de pasadas antes de cerrar, he hecho dos vueltas de ganchillo a punto bajo. Desde mi punto de vista el remate queda mucho mejor acabado :)

Aprovechemos que es jueves, ¡RUMS!

¡Muy feliz día!

De buen humor

30 julio, 2014

En promedio suelo ser una persona de bastante buen humor, excepto durante los 20 minutos que siguen al despertar de una siesta especialmente calurosa. En esos 20 minutos no me aguanto ni yo, por eso procuro no dormir la siesta (si hace mucho calor).

Pero hay días, como hoy, en que el humor es excepcionalmente bueno, días en que no sólo las grandes cuestiones de la vida están más o menos cómo deberían (o empezando a estarlo) sino que las cosas pequeñas también parecen ir viento en popa, días tan redondos que ni siquiera importa tener una lista de tareas domésticas pendientes pegada en la puerta de la nevera…

Una de las razones para estar de buenas es el tiempo. Este verano está siendo excepcionalmente caluroso en Suecia y en casa, sin aire acondicionado y con el sol dando de pleno desde las 5 de la mañana no se estaba especialmente bien. Hoy ha amanecido nublado (y es increíble lo que me llega a gustar a mí un nublado) y justo ha comenzado a caer una tormenta (y si hay algo que me gusta es una tormenta desde casa).

 wpid-img_20140730_123149681.jpg

Además, a pesar de fallar en mi desafío, terminé de tejer mi Hélène el lunes por la tarde, y ahora sólo me queda coserlo.

También me he apuntado a una locura tejeril llamada Pentakal… una pequeña gran locura en la que, aunque no aspiro a tejer 5 rebecas en 5 meses, sí que espero pasármelo en grande con las demás tejedoras.

Y esta mañana, sentada entre sol y sombra en el balcón, me he terminado de leer un libro que también me ha animado el día. Después de libros en sueco, profundosmalos a rabiar, me apetecía leer algo relajadito, una historia sencilla de no pensar mucho, el análogo literario a ver Pretty woman un domingo por la tarde…

Así fue como cayó en mis manos The truth about Melody Browne, de Lisa Jewell. Sinceramente no es lo que me esperaba, habiendo leído Ralph’s Party, de la misma autora, hace ya algunos años. Pero es un libro muy agradable de leer, bien hilado y de esos que hacen que se escape alguna lagrimilla feliz.

Melody Browne es una mujer sin infancia, no recuerda nada anterior al día en que su padre la rescató cuando se incendió su casa. En el incendio se perdieron no sólo los recuerdos de la infancia de Melody, sino también cualquier rastro físico de ésta: fotografías, juguetes, cartas… A sus treinta y tantos, cosas que pasan, empieza a tener recuerdos y poco a poco vamos descubriendo su historia. Es bonito, de verdad. Recomendable para el verano, con sol o con tormenta :)

 Felicísimo miércoles :)

Hélène: autodesafío de fin de semana

28 julio, 2014

Parte 2

El viernes, sin planearlo ni pensármelo mucho me propuse hacer en un fin de semana lo que no he sido capaz de hacer en más de un mes: acabar mi hélène.

Era una apuesta difícil, porque parte del reto consistía en no dejar que el tejer me quitase tiempo de hacer otras cosas, sino todo lo contrario, en compaginar el tejer con otras actividades y aprovechar al máximo los ratos tontos entre unas cosas y otras. Así… he tejido de día y de noche, en el tren, en la playa (sin foto), viendo películas y series, viendo una partida a la consola, bajo la lluvia, etc. Ha sido un fin de semana de lo más completo que ha incluído entre muchas cosas la mayor tormenta que mis ojos han presenciado jamás.

En la última foto se ve que, en palabras de Ramón García, ha sido reto no superado… me he quedado a una repetición del calado de cerrar el costado, así que aunque no lo he acabado al menos no me queda mucho ¡algo es algo!

Ha sido muy divertido además ir documentando (y tuiteando, aunque mi twitter no sea muy popular) el proceso. Me ha servido para ir controlando mis avances, que está muy bien, pero sobre todo me ha servido para, en cierto modo, ser consciente de las cosas que hago, del tiempo que les dedico…

Ahora lo que toca es terminarlo, no sé si me pondré esta tarde, lo dejaré para mañana o ya si eso para el mes que viene.

¡Feliz comienzo de semana!

Hélène: autodesafío de fin de semana

25 julio, 2014

Parte 1

Hace algo más de un mes, el 16 de junio, comencé a tejer el Hélène, un jersey de verano precioso que llevaba queriendo hacer desde el primer día que lo vi en ravelry. Aprovechando que las chicas de Valencia knits lo habían elegido como proecto para su KAL de junio, decidí apuntarme y hacerlo con ellas.

Es un jersey que se teje longitudinalmente, en dos mitades de puño a puño, el calado es muy intuitivo y después de 2/3 repeticiones es como si o llevases haciendo toda la vida, sale natural. Pero entre viajes y otras cosas me está llevando más tiempo del que me habría gustado y a estas alturas me tiene un poco aburrida y saturada.

Esto es lo que llevo:

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Y lo que me gustaría es quitármelo de encima durante el fin de semana. Estamos en plena alerta por calor, se esperan temperaturas de en torno a los 30 grados acompañadas de baños en el lago, vasos de sangría y posiblemente tardes de películas palomiteras.

¿Seré capaz? Yo creo que apuesto en contra mía, pero si alguien me apoya, ¡se agradecerá!

PD: Sé lo que estáis pensando, que 30 grados no es nada, que en Andalucía hace más calor… ¡lo sé, he vivido más de 30 años entre Córdoba, Granada y Sevilla, sé lo que es el calor! Pero una cosa no quita la otra, Suecia+ 30º =  calor excesivo.

¡Feliz fin de semana tejedor!

Ven a mí, sol

24 julio, 2014

 

De vaqueros y segundas oportunidades (5)

Éste es uno de esos proyectos que es genial hacer: se tarda poco, es barato y el resultado es estupendo.

Llevaba tiempo con ganas de coser un sombrero, entre otras razones porque tengo la cabeza lo suficientemente gorda como para que la mayoría de los sombreros que se pueden encontrar en las tiendas de ropa me queden justitos y me hagan marca en la frente :( o me espachurren el pelo. Así que cuando digo que llevaba tiempo, lo digo en serio, jaja.

Y resulta que MJ estaba también queriendo hacerse uno, y también ella tiene en su casa pantalones vaqueros para reusar… así que ¡blanco y en botella! nos hemos cosido sendos gorros para el veranito.

Para el mío he usado la pernera que me quedaba de un vaquero gris de Salva, y un resto de tela de pollitos de composición desconocida. He seguido el patrón (aquí) al pie de la letra (talla L, muchas gracias), excepto por los tres pespuntes decorativos que le he puesto a la visera, para adornar y para darle entidad. Se supone que es un gorro reversible y a priori lo es pero… me gusta más el vaquero por fuera ;)

 

Por cierto, ¡qué dificilísimo es hacerse fotos a una misma!

Que no se me olvide que es jueves, ¡a RUMS!

¡¡Y mirad el gorro de MJ, que mola horrores!!

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¡Dame una T, dame una R, dame una U, una Ñ y una O!

23 julio, 2014

¡¡¡¡¡TRUÑO!!!!!

Cuando mi profesora de literatura del instituto nos recomendó que leyésemos El Clan del oso cavernario, primer tomo de la serie de los Hijos de la tierra, de Jean M. Auel, no lo dudé. Confiaba en la recomendación de mi profesora y no me equivoqué al hacerlo. El Clan del oso cavernario es un libro estupendo y lo recomiendo a cualquiera como lectura de verano (o de invierno, jeje).

Después de ese primer tomo vinieron los siguientes cuatro volúmenes (títulos y pequeños resúmenes en wikipedia). Todos me han gustado, aunque cada vez un poco menos… Cuando salió el último tomo pensé en comprarlo, no sólo por ver cómo acaba la historia, sino también por terminar mi colección. A día de hoy, sabiendo como acaba la historia, no creo que compre el libro. Me niego a darle un céntimo más a esa señora que se ha dedicado a escribir un libro para reirse de aquellos a los que nos gusta(ba) la serie.

El peor libro jamás escrito

Si hay alguien ahí que quiera leerse el libro, pero que tenga dudas infundadas en parte por el volumen (¡¡757 pgs, 1.102 gramos!!), en parte por las malas críticas que se pueden encontrar por ahí, mi recomendación es que se salte  las dos primeras partes sin pensárselo dos veces. En mi vida he leído algo que me haya costado tanto, y no es que la gramática sea compleja o el vocabulario rebuscado, es simplemente ABURRIDO. No sucede prácticamente nada relevante, y los capítulos se mezclan unos con otros con actividades repetidas, párrafos casi idénticos y bostezos incontenibles por parte del lector. La sensación que me ha dado es que esta señora tenía bien poco que añadir al desarrollo de la historia y que este libro ha sido escrito bien por una obligación contractual, bien por el ansia desmesurada de dinero de la autora.

Página 271. Momento de alta tensión narrativa. El caballo se ha cagado.

En la tercera parte llegamos al meollo de la trama y durante algunos capítulos parece que no resulta tan cansino de leer. Pero los personajes son tan, tan, tan, pero tan odiosos que al final he acabado con ganas de golpear.

Ayla, la (detestable) protagonista, es el equivalente a la líder de las animadoras: no sólo es la más guapa, las más inteligente y la más hábil, también es la mejor cazadora, la más bondadosa, la que mantiene una conexión más intensa con el mundo de los espíritus y, en general, la mejor en todo lo que se propone (aunque sin proponérselo). Por supuesto no todo es rosa en el mundo de Ayla, algunos personajes la odian, pero que nadie se preocupe: aquellos que la odian son feos, malos, borrachos, maltratadores, violadores, mentirosos y sucios.

Jondalar, el (no menos detestable) compañero de la protagonista, es el claro equivalente al quarterback del equipo de fútbol americano: el más alto, fuerte, guapo, carismático y popular. Además es el que la tiene más grande y el que mejor sabe darle a las mujeres lo que a las mujeres les gusta. Todas las mujeres lo adoran y quieren copular con él, los hombres buenos lo admiran, los malos lo envidian. Tan claro como el día y la noche.

(¿Qué es lo que quiere esa nena? ¡¡¡Jondalar lo sabe y se lo va a dar!!!!)

Una, en su bendita inocencia, podría esperar que la autora hubiese madurado como escritora en las 4256 páginas de que consta la saga, pero no. En cada capítulo que pasa los personajes van perdiendo profundidad, reduciéndose a extremos negros y extremos blancos, del mismo modo que las acciones cada vez son más predecibles y ridículas, forzadas para hacer que los protagonistas reluzcan aún más, si cabe.

Sinceramente, he acabado del libro hasta el mismísimo.

Y me ha puesto un poco de mal humor.

Imperdonable.

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