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De rosa

5 agosto, 2015

Antes de irme de vacaciones me di cuenta de que apenas tenía camisetas de manga corta (que no fuesen para ir al gimnasio o dormir), así que me puse manos a la obra y me hice una pequeña montaña. La primera que me hice fue ésta, en rosa fucsia y negro y manga ranglán, siguiendo el patrón Monday Basic de la Ottobre 5/2013 (aprovecho para enlazar al blog de fans).

La espalda no está tan bien terminada como debería, pero después de haber puesto y quitado el cuello varias veces, me conformo con como está. El problema es que la tela rosa es más gruesa y tiene una elasticidad distinta a la negra.

Y, siendo jueves, ¡es día de RUMS!

Un paseo

5 agosto, 2015

Esta tarde he salido a comprar materiales para un proyecto y he aprovechado para dar un paseo y hacer unas cuantas fotos con mi cámara nueva :)

De Gamla Stan y alrededores

Y de otros detalles más modernos y mucho más coloridos.

Y al llegar a casa, ¡papelito de correos! Mi tela de un trueque que hice con MJ, el patrón que me ha calcado ( <3 <3 <3 ), y el ganchillo finito para insertar las cuentas que me envía Charo de la tienda donde trabaja Sagra!

Hasta ahora he estado concentrándome en mi Wisteria, una espectacular estola de ganchillo que calculo que terminaré en algunos meses, pero la llegada del ganchillo lo cambia todo… ahora la prioridad número 1 vuelve a ser mi Kisseis.

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El plan a partir de ahora es tejer, tejer y tejer. Va a ser la primera vez que inserto cuentas en un tejido y ¡¡me hace mucha ilusión!!

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Leer en vacaciones

1 agosto, 2015

No concibo unas vacaciones (y me refiero a los dos tipos, a las generales de no trabajar y a las particulares de viajar) sin libros. En los días de ocio, sobre todo cuando el compañero de aventuras tiene que ir a dar el callo, leer es de las pocas actividades que podría hacer, tranquilamente, durante 8 o 9 (no sé si todos los días, pero más o menos), y a la hora de viajar, no se me ocurre nada mejor que hacer en los trenes, autobuses, aeropuertos, etc. Porque, aunque tejer está bien y de eso también me llevo, un libro no tiene parangón.

Para mis pasadas vacaciones pedí una recomendación por Twitter a una amiga que sé que no me va a defraudar y recibí dos, a falta de una: la primera, de mi amiga, me remitía a un libro que he comprado y no leído porque me parecía demasiado “serio” para las vacaciones y la segunda, de un desconocido, a lo que parecía ser una novela romántica. La compré, pensando que podía ser el tipo de libro simple y entretenido que aligera las esperas y, ya volveré a ella, pero como adelanto diré que cuando las madres dicen “no hables con desconocidos”, en realidad quieren decir “no hables con desconocidos, porque te pueden recomendar vaya dios a saber qué libro”.

Por si acaso, estuve indagando un poco más, buscando alguna novela policiaca (últimamente me ha dado un poco por ahí) y encontré La trilogía del Baztán, de Dolores Redondo. Vi en general buenas opiniones y el hecho de que vendieran el lote de tres novelas por un precio razonable (para lo que es la tienda Kindle) me hizo decidirme.

Posteriormente descubrí que la razón por la que venden las tres en un lote es que después de leer la primera se te quitan las ganas de leer (y por ende de comprar) las demás, simple y llanamente. Es un libro tonto y predecible, y los personajes… ¡ugh! los personajes son odiosos, la protagonista y su marido me recuerdan a don y doña perfección de la saga de Los hijos de la tierra… no se puede ser más guapa, estar más cachas o tener más éxito.

Como aporte novedoso, con respecto a las novelas de policías a que estoy acosumbrada, está la introducción de la mitología, concretamente la mitología vasco-navarra, pero lo hace de una forma que le da un tinte “magufo” a la investigación que no me convence nada.

Por resumir, el primer libro es malo hasta decir basta, a ratos parece que estés leyendo una novela de Jazmín y a ratos una entrada de la wikipedia.

Pero claro, una está de vacaciones, llega al hotel después de pasar el día caminando, el cuerpo está exhausto pero la mente va a mil por hora reviviendo las imágenes y las experiencias del día y hace falta algo que relaje, así que la emprendí con el segundo libro y posteriormente con el tercero… y la cosa mejoró bastante: no son los libros de mi vida pero son muy superiores al primero. La protagonista sigue siendo doña perfección, pero desaparecen las entradas de enciclopedia y la mitología sigue presente pero de forma sutil, como tendría que haber sido desde el principio.

Mi recomendación: si eres capaz de terminarte el primero, lánzate a por los otros dos :D

Y como al final acabé los tres libros en menos tiempo del que esperaba decidí darle una oportunidad a la novela aquella que me había recomendado el desconocido. Y cuando llevaba un 20% o así me vi a mí misma, sentada en un tren en Japón, leyendo una novela “erótica” de calidad más que dudosa, y me vi tan ridícula que apagué el Kindle y me puse a tejer (y ya no leí más en lo que quedaba de viaje). No voy a dar el título del libro, porque no tengo nada positivo que decir: no me parece que esté bien escrito y, además, eso de leer cómo la gente folla no es mío.

A ver, si te dan a elegir entre leer algo como “Juan le contó un chiste buenísimo a sus amigos y todos se rieron a carcajadas, a María hasta se le escapó un poco de pis de tanta risa”, o leer el chiste y reírte… eliges la segunda opción, ¿no?

Pues eso :P

De gris y amarillo

29 julio, 2015

La semana pasada volví de pasar 15 días de vacaciones en Japón, y esta camiseta forma parte del pequeño lote de ropa que me cosí antes de salir (aquí el verano es breve y no especialmente cálido, así que realmente necesitaba ropa). La idea era tomar unas fotos preciosas en algún lugar genial, pero cada día de las vacaciones he tenido la cara brillante de sudor (Japón + verano = invernadero) y una “nebulosa” de pelo sobre mi cabeza que…. bueno, que mejor no enseñar las fotos en público, la verdad.

Ésta es, en realidad, mi segunda faded stripes. La primera vez que cosí el famosérrimo patrón de Ottobre lo hice con una tela de estampado hawaiano y, aunque queda muy bonita, la de rayas es mi favorita y tenía más ganas de publicarla… será que las flores no terminan de ser lo mío, o será que la combinación de gris y amarillo me gusta más de lo normal…

Mi otra camiseta queda, además, un poco grande a pesar de ser de mi talla, así que ésta la he cosido cortando directamente a ras de patrón, sin márgenes de costura. Y como queda perfecta (de talla), la próxima la coseré así también.

No tengo gran cosa que comentar al patrón que no se haya comentado ya un buen número de veces, así que me limitaré a repetir que es un patrón sencillo, pero no simplón y juguetón (enlazo al blog de fans).

Para esta versión he usado una tela de punto de camiseta de rayas grises y bies de punto amarillo. Las piezas de los hombros son de la misma tela cortada en ángulo de 90º con respecto al cuerpo y, por hacer la cosa un poco más chispeante, las he unido al cuerpo con una puntada decorativa de nido de abeja en hilo amarillo, la misma que he usado para rematar el bajo. Motivo especial de orgullo son las rayas perfectamente casadas :D

Y ya que iba a publicar… ¿qué mejor que hacerlo en jueves y enlazar a RUMS?

¡Feliz día!

Veamos…

28 julio, 2015

Es verano pero cualquiera lo diría, las nubes, la lluvia y el viento me han obligado a rescatar un jersey del fondo del armario para poder desayunar en el balcón, el año pasado recuerdo haber desayunado en bikini. Pero está bien, no me quejo demasiado del tiempo, sobre todo cuando miro las temperaturas en mi Córdoba natal y pienso en lo que les queda por delante…

Quizás cambien las temperaturas en las próximas semanas y pueda usar algunas de las prendas que me hice el verano pasado, pero me temo que ha llegado la hora de comenzar a preparar costuras y tejidos de otoño que, a fin de cuentas, son los que más uso tienen.

Tengo pendientes un puñado de entradas para el blog: mis vacaciones, los souvenirs que me he traído, los libros que he leído y la ropa que me cosí justo antes de irme: varios grandes éxitos y un estrepitoso fracaso que, estando sin rematar, todavía dudo si enseñar o no…

Tengo pendiente comenzar un chal, el Kisseis, que estamos tejiendo en KAL en no-madeja-das, lo haré en cuanto aparezca el ovillo que tenía pensado usar. ¿No os pasa a veces que, por recoger y ordenar, acabáis perdiéndole la pista a alguna cosa? Si alguien ve una madeja ya ovillada de 100purewool en verde manzana, por favor, que me deje un comentario, la echo de menos…

Organizador en compañía de… ¡Mis perendengues!

2 julio, 2015

Las cosas de palacio, como se suele decir, van despacio. Mi piso no será un palacio (es un pelín más pequeño) pero igualmente me he tomado con calma lo de coser un proyecto del libro Zakka Style, que compré allá por ¡2012!

La cosa es que el tiempo pasó, hablé con Helena (Mis perendengues), ella se pilló el mismo libro y poco a poco (muy poco a poco) fuimos madurando la idea, hasta que ayer, prácticamente de golpe, metimos tijera, ella en su palacio y yo en el mío, y nos cosimos cada una un organizador (creo que las dos lo usaremos para las vacaciones, así que van a ser organizadores viajeros, ¡bien!).

Antes de que me enrolle escribiendo, pasad a ver el de Helena, ¡que mola miles!

El proyecto en sí no es complicado, pero las últimas costuras ponen a prueba la moral de una… ¡capas y capas de telas y entretelas!

La parte de elegir materiales tiene su aquel, porque lo suyo es apurar cosas que ya tengamos en casa, usar los restos, pero, como diría Boromir, cuando se trata de mi stash de telas:

boromir

Después de mucho pensar, fotografiar, intercambiar opiniones, etc. al final la tela elegida para el exterior fue el mantel de la cocina… Yo soy del tipo “más vale que sobre”, así que cuando compré la tela encerada para el mantel de la cocina eché unos centimetritos más… y la chica de la tienda, que no trabajaba en la sección de telas habitualmente, debió pensar lo mismo así que al final me encontré con más mantel del que necesitaba para la mesa…

La tela de gatos del interior (restos del forro de mi abrigo rosa) la tenía bastante clara desde el principio y la roja (típico algodón rojo de ikea, forro oficial del 90% de mis bolsos) fue incorporación de última hora.

Las cremalleras en morado creo que dan un contraste simpático y, aunque al principio el plan era poner el bien en morado también, encontré en mi caja de las cintas que me quedan mogollón de metros del bies rojo que hice hace años con la susodicha tela roja y me pareció mejor idea.

Y ahora… fotos, ¿no?

Hay sitio para 9 tarjetas (o más), un boli (que se me ha olvidado poner en la foto), el kindle, una libreta, el pasaporte, los billetes de avión, el móvil… ¡Es el organizador perfecto para que pase un caco y te robe la vida entera!

Viendo las fotos ahora me doy cuenta de que no lucen todo lo que podrían pero, me vais a perdonar, en mi balcón da el sol desde las 4 de la mañana y, ahora que por fin ha llegado el calor, así estábamos a las 9 de la mañana. ¡Entended que no salgo más a ese asadero hasta que baje un poco el sol!

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Feliz y caluroso jueves, ¡hoy es día de café frío y RUMS!

Al principio

28 junio, 2015

Al principio era sencillo esto de tejer, sencillo y divertido: encontrar un patrón, escoger la lana y simplemente tejer.

La lógica me dice que debería seguir siendo divertido y todavía más sencillo, pero no. Me compliqué innecesariamente el proceso de tejer: compré más lana de la que necesitaba, me apunté a más proyectos comunes de los que podía abarcar… y entonces tejer pasó de ser una actividad relajada, a ser a ratos fuente de estrés, a tener prisa por acabar una cosa para empezar la siguiente, tejer más y más para no perder comba primero y para rebajar stash más adelante…

Hasta que llegó el día en que no me apetecía levantar las agujas. Sé que es normal no tener ganas de tejer 24/7, pero era algo más, era más bien como la sensación de no querer quedarse trabajando más horas de la cuenta, de no querer pasar el domingo limpiando cuando hace un día fantástico… la sensación, en resumen, de no querer obligaciones en el tiempo libre.

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Cuando me di cuenta de que me estaba tomando mis aficiones como una obligación me dio bastante pena, la verdad. Pero después de meditar y de echar un par de tardes zanganeando por casa he llegado a la conclusión de que lo que tengo que hacer es, sencillamente, volver al principio.

¡Y en esas estoy! En volver a divertirme tejiendo, en olvidar la cantidad, en no dejarme agobiar por la caja llena de lana que tengo en el armario…

En la foto, mi proyecto actual, un patrón de Emilia Menéndez para Devanalana, tejido con un hilo “veterano” de mi stash. Es un patrón muy sencillo de seguir y el resultado es una preciosidad, aunque el mío tiene un fallo garrafal que acabo de detectar al ver la fotografía :(

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