La vie en rouge

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En esas (las de la foto) estamos. Tejiendo en rojo, rojo y más rojo.

De tres proyectos que tengo en marcha, dos son íntegramente rojos, dos son con aguja de 3,5 mm y 2 son chales…

Aunque no me gusta tener chopocientos proyectos al retortero, estoy de vacaciones y no voy a dejar que la presencia de wips me estrese… De hecho puede que hasta monte un proyecto nuevo que no sea rojo, no sea un chal, y no use agujas del 3,5😉

Feliz viernes!

Ejem

Las vacaciones de verano este año han sido tempranas y breves, porque así lo exigen las circunstancias. Puede ser que en lo que queda de verano se produzca alguna escapada pero las vacaciones, las de montarse en un avión (yo no las concibo ya de otro modo), ya vinieron y se fueron.

Teníamos un plan que entra perfectamente en la categoría de suicida: ir a Córdoba. Quien no haya estado en Córdoba en verano no entiende hasta qué punto es una locura, pero si hay un sobrinito nuevo en el mundo da igual que haya nacido cerca de Orodruin, se coge un avión y se va (y hasta se le teje una manta, pero esa historia vendrá otro día).

Para que las vacaciones pareciesen más vacaciones (y no sólo visita familiar) decidimos pasar un fin de semana en Londres, en plan tranquilo, porque no era la primera vez, así que no había prisa por verlo todo…

Sólo había una cosa que en mis anteriores viajes a Londres no había visitado: ¡las tiendas de lana!

Brevemente temí por mi presupuesto, pero en realidad no estaba muy motivada para comprar, como atestigua esta conversación:

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De los creadores de grandes títulos como “De este agua no beberé”, “Esta polla no me cabe” y “Este cura no es mi padre”, llega a sus pantallas… “En este viaje no compraré lana”, la cuarta entrega de la aclamada saga “Cosas que no has de decir”.

14 ovillos/madejas… nada más y nada menos. 10 ovillos de Rowan Tweed compradas en Liberty London, 2 madejas de I Knit or Dye Shangri La, compradas en I Knit London, 1 de Wollmeise Pure 100% Wolle y una de Socks that Rocks Lightweight, compradas en Loop.

Más este alfiletero (al que ni de coña le pienso pinchar alfileres) de Liberty, que compré como compensación por no haberme traído ninguna de aquellas fantásticas telas.

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Una de las razones por las que no quería comprar es que poco antes había encargado esta fabulosa madeja de Greta and the Fibers Silk Me Lace, con la que estoy tejiendo una pasada de chal en el marco incomparable del #kalternagreta16.

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Y, por último, aunque no jueguen en la misma liga que las anteriores, mis Katia WashiKatia Washi, intercambiadas con MJ y con las que me pienso hacer un bolso veraniego (con suerte antes de que acabe el verano…).

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Me he tragado mis palabras, mis pensamientos y he perdido toda la credibilidad…

¡Ups!

Bicolor

Tejerse un chal, o cualquier prenda, a rayas de dos colores sólidos conduce en muchas ocasiones a asociaciones futboleras. En mi caso, los colores elegidos podrían evocar al Betis, al Córdoba, o incluso al Hammarby, un equipo local de Estocolmo sin repercusión alguna fuera de este país (como mucho).

Yo no soy especialmente aficionada al fútbol, así que no “siento” los colores de ningún equipo, pero si tuviera que asociar mi chal a alguno de esos equipos, sería al Córdoba, supongo.

Es un chal que me encantó tejer, que me gusta mucho y que, desgraciadamente, uso muy poco, porque a ratos no soy capaz de ver más allá de la estúpida asociación mental.

El patrón, Meadow Grass, es gratuito en Ravelry (y gratuito es una palabra que siempre gusta), y para tejerlo he usado un algodón 100% de Drops (Drops❤ you 6), de grosor un poco mayor que el que pide el patrón.

El resultado es un chal muy agradable para el verano sueco (y totalmente desaconsejable para el verano cordobés) que viene bien tanto para taparse los hombros en un momento dado, como para llevarlo al cuello.

Estoy de vacaciones y los días a veces se me mezclan, pero estoy bastante segura de que es jueves, así que vamos a Rums.

¡Buen día!

Proyectos de verano (2)

Hace poco más de un año publiqué una entrada titulada Proyectos de verano y ahora, al revisarla, me sorprende lo poco ambiciosa que era.

Y es que al año pasado,  a estas alturas, estaba un poco quemada de ver que mis aficiones se habian convertido en obligaciones, de no querer quedarme atrás en nada, de querer gastar mi stash. Durante este año he aprendido a relajarme en ese sentido, a terminar las cosas sin plazos autoimpuestos y a comprar lana cuando me apetece, pero con cabeza.

Así que creo que mis proyectos veraniegos para este año son más ambiciosos, porque no sólo quiero volver a salir a correr y leerme dos libros gordísimos, también quiero coser mucho y tejer más.

Por ejemplo:

Tengo muchas ganas de terminar el Camelia Tee, que empecé el año pasado con toda la ilusión para terminar con unos restos de lino que tenía y que tuve que abandonar porque no tenía material suficiente ni para llegar a la cintura (las mates son lo mío , es evidente). El otro día compré una madeja más del lino que estoy usando y la tejeré alternando con lo tengo por si acaso el color varía mucho.

En mis agujas tengo un chal fabuloso, el Waiting for rain, que es simple y llanamente adictivo, no me extraña que sea el patrón estrella de ravelry esta temporada. En serio, durante la última semana el tiempo que he pasado en casa ha sido tiempo de tejer el Waiting for rain.

Como hacía mucho tiempo que no me apuntaba a un KAL multitudinario este verano me he liado la manta a la cabeza y me he unido al KAL de verano de Greta and the fibers, así mato dos pájaros de un tiro: vuelvo a tejer en compañía, y pruebo las lanas de Greta, de las que todos hablan maravillas. El chal elegido es el RendezvousRendezvous, que no parece especialmente fácil, ¡va a ser un reto!

Después de 6 años he renunciado a hacerme el Jujuba con mis Noro Sekku. Cuando pospones un proyecto durante tanto tiempo es por algo, ¿no? He decidido que Voy a usar mis Sekku para tejerme el Red Fuji Tank Top, no quedará tan bonito como el de la foto, porque los colores de mi hilo son más feos, pero seguro que molará.

El vestido Pretty in Pastels, de Ottobre design, tengo una tela que le va perfecta y muchas ganas de sentarme delante de la máquina de coser.

Me pregunto si estoy siendo demasiado ambiciosa…

¡Feliz fin de semana!

 

285 días (con sus noches)

Hay proyectos que entran en las agujas y salen de ellas en menos que canta un gallo, hay proyectos que se llevan algo más de tiempo, hay proyectos como mi Kisseis, que se ha pasado en las agujas prácticamente un año (285 días, concretamente), y luego hay proyectos como mi Wisteria, que vive en mi cuenco lanero y recibe atención una vez cada 4 meses o menos.

Hoy es el kisseis el que está terminado. Ha sido mi primer chal en lana de grosor lace y ahora no quiero tejerlos en otro grosor. La caída es espectacular, abriga porque es 100% merino y no abulta nada de nada.

Es perfecto.

La lana elegida, 100purewool, llevaba en mi stash desde hace 4 años, regalo de la encantadora Pilar de Mi madeja. Una madeja tan especial no es para gastarla a la ligera, así que la he tenido bien guardada, esperando el proyecto perfecto.

Y el proyecto perfecto apareció el verano pasado, en forma de KAL con no8das, pero por alguna razón mi entusiasmo se diluyó con el paso de las semanas y el proyecto quedó relegado a una bolsa en el fondo de una caja.

Es una de esas cosas que cuesta entender, porque el patrón es divertidísimo (con cuentas y todo… ¡cuentas!) y la lana es gustosísima de trabajar, pero el caso es que aparqué el proyecto y cuando me forcé a recuperarlo flipé en colores! Me ha encantado terminarlo, he alucinado en colores al bloquearlo y he disfrutado como una enana en la sesión fotográfica, a pesar de la presencia de un cisne gigante que intentó atentar contra mi vida…

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A veces hay cosas que nos enorgullecen más que otras, y éste chal es una de ellas, definitivamente.

Ha sido la primera vez que he puesto cuentas en un proyecto (gracias a MJ, Sagra y Charo por hacerlo posible) y la verdad es que lo he disfrutado muchísimo y además me encanta cómo brillan y la caída que le dan al chal.

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(En la foto, abajo a la derecha, el campanario del ayuntamiento de Estocolmo, edificio emblemático donde, entre otras cosas se celebra la cena de los Premios Nobel).

Y ahora, ¡fiesta de fotos! (lorza rebelde incluída)

Será que he estado cenando com compañeras de trabajo y vengo tibia de rosado, será que me quedan dos días para mis ansiadas vacaciones de verano o será una combinación de las dos cosas, pero el caso es que estoy de muy buen humor😀

Feliz jueves, feliz rums!!

Como una ardilla

El 6 de junio de 1523 Gustav Vasa fue elegido rey de Suecia, y también el 6 de junio, pero de 1809, se aprobó la Constitución que sigue vigente a día de hoy. Por eso el 6 de junio se celebra el Día Nacional de Suecia.

Para mí este año el día de Suecia es un preludio de mis vacaciones, que empiezan el sábado que viene. Voy a aprovechar el día para hacer examen de conciencia tejedor y costurero, para ver qué tengo pendiente, qué quiero hacer y qué necesito hacer. Así, cuando llegue el sábado (o el lunes siguiente, ya se verá) poder lanzarme de cabeza y darme un buen chapuzón de lanas y telas.

Y es que durante las últimas semanas (¿o han sido meses? he perdido la noción del tiempo, creo) me he dedicado como las ardillas a acumular, a guardar y almacenar para cuando llegase el verano… ¡y el verano ha llegado!

Feliz día de Suecia:)

Japan Sleeves

La primavera por fin ha llegado, y yo estoy aprovechando para terminar de tejer todos los jerséis que no he terminado durante el invierno… Menos mal que la primavera aquí no tiene nada que ver, en cuanto a temperaturas, con la primavera en los alrededores del Monte del Destino, y todavía me quedan bastante días en los que los podré usar.

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El último en terminar ha sido un diseño de Joji Locatelli… ¡esta mujer es impresionante!No es sólo que sus diseños sean bonitos, es que los patrones son muy buenos además.

Tejer el Japan Sleeves, que se comienza haciendo las tiras de encaje y luego levantando puntos y tejiendo las rayas en un complicado sistema de vueltas cortas que además implica cortar la hebra varias veces, es como dar un salto de fé: una sigue adelante, porque confía en la diseñadora, pero sufriendo un poquito cada vez que hay que usar las tijeras, la verdad.

 

Aunque estoy infinítamente feliz con el resultado, no ha sido el proyecto más divertido que he tejido, por varias razones: hasta que terminé las mangas enteras y las bloqueé (y hay bastante trabajo ahí) no sabía si me iban a quedar bien de largo, las interminables vueltas de las mangas con dos ovillos pululando a mi alrededor me resultaron incómodas y, lo peor de todo, estaba bastante segura de que me iba a quedar corta con la lana gris marengo.

Cuando ya era evidente que la lana gris no me iba a llegar empecé a maquinar posibles apaños, siendo el más plausible tejer un elástico extra ancho. En esas cabilaciones andaba cuando, de repente ¡plín! se me encendió la bombilla y decidí tejer lo que me faltaba con Alpaca de Drops en gris marengo que ya tenía por casa. La verdad es que no se nota ¡¡nada de nada!! La única diferencia es que la Alpaca de Drops es muchísimo más suavita que la rústica lana finlandesa (Ohut Pirkkalanka, de Pirkanmaan kotityö) que he usado para el cuerpo, nada más.

Ahora las fotos, ¿no?

Por desgracia mi cámara, cuando hay verde de fondo, no me detecta como persona (ojo, a otras personas si las detecta, pero conmigo no sé qué problema tiene la puñetera), así que he tenido que hacer alguna foto extra en mi feo balcón…😦

Por cierto, en la foto que se ve en detalle la parte de abajo del jersey está el punto en que se me acabó la lana gris y tuve que meter la de drops… ¿lo veis?

Feliz jueves primaveral, por aquí por estos lares es festivo (no tengo muy claro por qué, pero no es que me quite el sueño no saberlo) y estoy disfrutando de un zanganeo a gran escala.

¡Vamos a Rums!