Viernes de swapetines (2)

¡Segundo viernes de swapetines!

¡Y yo estancada!

¡Sin lanas!

¡Sin apenas ideas!

giphy

Fuente: Giphy

Por suerte es viernes, y viernes significa tiempo para pensar, tiempo para comprar y tiempo, si me apuras, para montar unos calcetines!

¡Lo mismo, si todo sale muy bien, hago una actualización especial swapetinera el domingo :)

¡Feliz viernes!

 

 

Versos, canciones y trocitos de carne

Antes de irme de vacaciones de navidad a España, necesitaba agenciarme algún libro, preferentemente para el kindle, preferentemente gordo, y preferentemente policiaco.

Así que me puse a investigar, y encontré algunas referencias que me llamaron la atención, entré a la web de amazon a leer las primeras páginas y lo que vi me cautivó del todo:

empezar porque sí

Un libro que titula su primer capítulo con los primeros versos de esta canción es un libro que hay que leer (o, al menos, es un libro que yo tenía que leer):

Confieso que me brotó la fan-girl que llevo dentro y me alegro porque el libro, la trilogía de libros, no me ha decepcionado para nada.

César Pérez Gellida (@cpgellida), el autor de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, no sólo tiene talento para escribir, buenas ideas y buen gusto musical, ¡también tiene buenos padrinos para sus libros! No soy mujer de muchos prólogos ni epílogos, me gusta ir al meollo de las cosas, pero mira por donde se me detuvieron los ojos en el de Memento mori, firmado por Michael Robinson, y ya tuve que leer el de Dies Irae, por Jon Sistiaga y el de Consummatum est, que firma mi adorado Lorenzo Silva.

La trilogía se desarrolla entorno a dos personajes antagónicos que son, como en toda policiaca que se precie, el bueno y el malo. Personalmente no sé si me resulta más interesante Ramiro Sancho, el bueno, un policía en principio normal y corriente que sale de la cama una mañana para verse envuelto en un caso que cambiará toda su vida, o Augusto Ledesma, el malo, un asesino en serie muy listo, muy narcisista y con un estilo muy particular.

 

Además son libros con banda sonora: no sólo Héroes del Silencio, sino también Vetusta Morla, Antonio Vega, Rammstein, Love of Lesbian, Bunbury…

De lo más entretenido que he leído últimamente, ya tengo ganas de más, por eso me acabo de comprar el librito de spin-offs.

¡Saludos de (casi) fin de semana!

 

Viernes de swapetines (1)

Corriendo en círculos

Con ese subtítulo resumo mi actualización de la semana. He tenido una semana intensa en el trabajo, he dormido poco y mal y en general he estado demasiado cansada como para dedicarme a fondo a investigar a mi víctima. He hecho lo que he podido con el tiempo que he tenido y este fin de semana habrá más!

Así que no es que pueda actualizar mucho, la semana que viene será una entrada mejor :)

El siroco

El siroco es un viento del sudeste propio del Mediterráneo, que viene del Sáhara y alcanza velocidades de huracán en el norte de África y el sur de Europa.

La primera vez que escuché la expresión “dar un siroco” no me gustó, supongo que porque salió de la boca de una persona que tampoco me gustaba especialmente.  Sucedió en Sevilla donde, en mi experiencia, la expresión es bastante más común que en Córdoba, donde había estado viviendo hasta entonces.

Por si hay más cordobeses (o gente que no conozca la expresión) explico un poco lo que significa. Un siroco es una decisión impulsiva, un avenate, un pronto. Por ejemplo:

El otro día me dio un siroco y me apunté al swapetines.

Y hoy he recibido el nombre de la persona a la que le voy a tejer unos calcetines… ¡estoy emocionada!

Es la primera vez que participo en un intercambio de semejantes dimensiones y, como buena novata, mi mayor miedo es llegar a la altura. Me siento exactamente como el pobre Chaendler cuando Phoebe y Rachel lo convencen para buscar los regalos de navidad de Monica, preguntándole cómo se sentiría si Monica, además un buen regalo, le hubiese comprado dos regalos medianos y un montón de regalitos pequeños…Esa cara que se le queda a Chaendler (minuto 1:09 del vídeo) es la que tengo yo desde que recibí el email de Pilar esta mañana…

 

De momento estoy en plena fase investigadora… ¡deseadme suerte!

Operación bikini

Este año he comenzado la operación bikini con bastante fuerza, y lo primero que he hecho ha sido buscar en la caja de las telas y sacar la máquina de coser.

¿Y por qué? porque me he dado cuenta de que el momento en que empecé a subir (sin prisa pero sin pausa, snif) fue precisamente el momento en que empecé a trabajar en el colegio… La cosa es que allí como bastante temprano y no siempre me gusta lo que hay y aveces simplemente no me apetece (sinceramente, ¿quién quiere comer pollo con curry a las 11 de la mañana?), así que como poco o mal y cuando llego a casa, cansada y hambrienta, me comería cualquier cosa… y lo peor es que lo hago (bueno, lo hacía).

Así que me he hecho una bolsita para llevar la fiambrera al trabajo y poderme llevar comida que me gusta cuando no me guste lo que haya o comida más ligera cuando haya algo demasiado graso… No sé cómo acabará esto, si le ganaré la batalla a todos los kilos que he cogido, pero de momento va la cosa viento en popa :)

La el exterior de la bolsita es de la misma tela de echino que me traje de Japón… ¡lo que me está dando de sí el medio metro! El interior de la bolsa es de una preciosa tela de algodón que recibí en un intercambio (¡gracias, mayu!).DSCF2054

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Es mona, ¿verdad? Tiene el tamaño adecuado para mi almuerzo de cada día:

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¡Es broma! Aunque cabe una lata grande de cerveza, en realidad la idea es que quepa una fiambrera valira de las grandes, o una de las pequeñas y algo de fruta.

Y alguna fotito más de los detalles, antes de hacerme un café e irme a pasear por Rums.

Un frío de coj…

En esas estamos estos días, con un frío de tres pares. Tremendo llegar a casa pensando en la rasca que hace y ver una alerta de Google en el móvil de que mañana va a hacer ¡6 grados menos!

Por suerte a mí este golpe de  frío no me ha pillado desprevenida, porque tengo unas manoplas nuevas. Las empecé a primeros de octubre y la idea es que hubieran sido un proyecto rápido, pero otros proyectos se cruzaron en mi camino y acabé terminándolas la semana pasada, dentro de mi propósito deswipizante de año nuevo.

He modificado un par de cosas con respecto al patrón. Para empezar he tejido con una aguja un poco más pequeña para que me quedasen bien tupidas y un poquito más ajustadas. No creo que dependa totalmente del cambio de aguja, pero las manoplas me quedaban bastante cortas, así que antes de las reducciones de la punta tuve que improvisar nada menos que diez vueltas… Y por último el pulgar… en el pulgar cabían tres dedos cuando lo tejí al pie de la letra, así que reduje y reduje al principio, hasta que quedó a mi gusto.

:)

Por cierto, están tejidas con Baby Merino de Drop (aquí mi proyecto en Ravelry) y el patrón está a la venta en este enlace.

Y con esto y un bizcocho, yo me voy para el curro, y el blog para el Rums :)

¡Feliz gélido jueves!

 

Barruntando

Según explican ellas mismas en su página web:

   Barruntando lo formamos un grupo de chicas de diferentes puntos de España con una afición común, la cerámica. Después de muchos meses de aprendizaje y esfuerzo decidimos unirnos para crear este pequeño proyecto en el que hemos puesto toda nuestra ilusión y nuestras ganas.

Y este grupo de chicas tuvo a bien sortear uno de sus estupendos cuencos laneros en facebook. ¡Y me tocó!

Definitivamente voy a tener que empezar a considerarme afortunada, porque no es la primera cosa que gano :)

Aunque el sorteo fue en noviembre y el envío lo hicieron ese mismo mes, yo no he visto en persona mi cuenco-barruntando porque pedí que lo enviasen a la dirección de España de mi madre, para recogerlo en Navidad y traérmelo.

Y qué ilusión cuando llegué u vi la caja… ¡regalo de reyes anticipado! la abrí dando saltitos y ¡oooooh!

El cuenco es una auténtica preciosidad, aumentan las ganas de tejer sólo para poder usarlo. Como me gusta tantísimo mi mariquita de tejer he decidido darle una función especial… se va a encargar de albergar el ovillo del wip que más papeletas tiene de caer en el olvido, mi chal de ganchillo wisteria.

Empecé el chal el 30 de julio del año pasado y, si bien sabía que iba a ser un proyecto lento, no me esperaba que a día de hoy, 164 días más tarde, iba a haber avanzado lo que internacionalmente se conoce como una triste miseria.

Es uno de mis propósitos para este año quitarme esos wips un poco rancios que están más cerca de volver a convertirse en ovillos que en proyectos terminados, así que espero encontrar la motivación para tejer el peor de los dos en mi precioso cuenco nuevo… ¡gracias, chicas de Barruntando!

Nota: el ganchillo de las fotos no es el que estoy usando, lo he cogido porque es rojo y combinaba mejor… el que estaba usando… ¡no lo encuentro! ¡Me pongo en zafarrancho buscaganchillos a la de ya!

¡Feliz domingo!