La segunda parte

La entrada del vestido de la señorita Pepis necesitaba una segunda parte porque el propio vestido de la señorita Pepis necesitaba una segunda parte.

Los veranos aquí arriba no son como los veranos cordobeses de calor, calor y más calor. Aquí existe la posibilidad de que refresque, así que hay que estar preparados. Mi primera opción fue combinar el vestido con una cazadora vaquera, pero no estaba segura del rollo country para esa ocasión, ¡y además no tengo botas de cowboy!

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Así que entre costuras y planchas estuve hojeando la misma ottobre (2/2015) de donde saqué el patrón del vestido y vi una chaqueta corta (modelo 5, Ornament), tipo torera, bastante simple… y sin dudarlo me planté en la tienda de telas a ver que encontraba.

Tuve una suerte impresionante: no sólo encontré una tela de punto del color que quería, sino que además era un retal muy rebajado y prácticamente del tamaño que necesitaba: ¡perfecto!

La chaqueta de la revista lleva todos los interiores rematados en bies, pero calculando los metros que necesitaría decidí pasar porque, total, tampoco es que vaya yo con toreritas muy a menudo.

Saqué patrón, modifiqué (12 cm más larga), corté, me probé, estreché, cosí, planché. Ha sido una de mis costuras más rápido y lo mejor es que ha resultado ser ponible!

Las fotos están sacadas en un pueblito pequeño, al que se llega cogiendo dos trenes y un autobús. Nos pegamos semejante paliza de viaje para llegar allí porque había una feria dedicada a la lana!!

Me vine a casa bien cargadita, jejeje

Lanas, pequeño sistema-telar para hacer cinta, aguja de naalbindning, más lanas, un broche para chales, bolsa de tela, otro broche para chales…❤❤❤

Y de propina, una flor:

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¡Enlazando con Rums y con Fans de ottobre!

 

La Señorita Pepis

No soy yo persona de arreglarme mucho, la verdad. Ayer mismo le comentaba a una amiga que igual debería dejar de vestirme para ir a trabajar como si fuese a campo a varear aceitunas… Ayer mismo también tuve que retirarme silenciosamente de una conversación acerca de a qué edad empiezan a maquillarse las chicas ahora y a qué edad lo hacíamos antes, porque a mis 36 primaveras todavía tengo pendiente empezar a hacerlo (de forma regular, me refiero).

Pero en ocasiones, unas con motivo y otras sin él, pero la Señorita Pepis que llevo dentro sale a la luz y acabo poniéndome un vestido, zapatos y hasta maquillaje… ¡yeah!

Este verano “surgió” un evento especial y la Señorita Pepis hizo sonar una campanita que tiene. Acudí y me dijo que para ese evento nos íbamos a hacer un vestido, que me preparase.

Elegir el patrón fue bastante fácil, el modelo nº 15 Fable Print de la Ottobre 2/2015. Es un modelo cómodo y muy femenino, así que nos gusta tanto a la señorita Pepis como a mí.

Elegir la tela fue más entretenido. De primeras pensaba usar una que ya tenía en casa, pero cuando salí a por el forro vi plumas… y me enamoré. Después de haberlo cosido no puedo estar más satisfecha, creo que la tela le va al diseño como anillo al dedo, me ha quedado un vestido con un estilo un poquito boho que me encanta.

Las fotos no son del día del evento (ese día llevé zapatos de tacón, la señorita Pepis hubiese llorado de la emoción si no fuese porque se podía correr el rímmel).

El patrón queda muy bien, pero es para gente que tiene el talle más bien corto. Yo corté el corpiño en una muselina para probar y menos mal que lo hice, porque tuve que bajarle la cintura ¡casi 10 cm!

Ha sido la primera vez que he colocado una cremallera invisible y, aunque el resultado es mejorable, me doy por satisfecha para ser la primera vez!

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Y por último, como por estas latitudes no se sabe cuando te ve a caer el chaparrón de tu vida, me cosí una chaquetilla para llevar encima del vestido. Pero esa, amigos, es otra prenda y tendrá su propia entrada en otra ocasión.

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¿Alguien con ganas de rums? ¿y fans de ottobre?

¡Feliz jueves!

Nueva temporada

Por aquí el otoño empieza un poco antes y, aunque todavía hay días de salir a pasear en manga corta, la verdad es que ya escasean y los pensamientos se centran en mangas largas, lanas finas y cálidas, bebidas calientes y, en general, todas esas cosas que son impensables ahora mismo en el sur de España.

A mí los ravellenics me han dejado con ganas de más: no sólo de tejer más cosas, sino también de socializar más. Me han transportado a un tiempo en que, aunque en la distancia, tejía siempre muy acompañada…

Y no me faltan proyectos planeados… para empezar me he apuntado al KAL de otoño de JojiKnits, justo ayer monté los puntos de Recoleta, una rebeca espectacular, aunque aún no he creado el proyecto en Ravelry.. Estoy enamorada de sus diseños y sus patrones están siempre muy bien escritos, así que se tejen con confianza. Mis dos jerséis favoritos, Dragonflies y Japan Sleeves, son diseños suyos y no puedo estar más satisfecha.

La dificultad de Recoleta ha hecho que tenga que montar un proyecto paralelo, en esta ocasión repitiendo patrón. Quería un patrón sencillo para aprovechar unos ovillos de algodón y seda que tenía arrumbiados, y lo encontré en los diseños de Lilalu, otra que no defrauda. Se trata del jersey On the beach y, una vez unido en círculo, es simplemente tejer a punto jersey, perfecto para cuando mi cerebro esté frito después de horas hablando con adolescentes!

Y coser… increíbles las ganas que tengo de coser y este curso por fin voy a tener el tiempo para hacerlo. He reducido mi contrato a un 80%, con lo cual los lunes no trabajo… ¡horas y horas para bucear entre telas!

Espero además estar en general menos cansada y actualizar esto un poco más a menudo, con todo lo que tengo ya cosido/tejido y con otras historias que a mí me gusta escribir aunque no las lea nadie (como este post, por ejemplo!).

Saludos desde un lunes lluvioso y otoñal (mi tipo de día favorito).

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No siempre se gana

Si en los JJOO de verdad no hay medallas para todos, tampoco puede haberlas en los Ravellenics, ¿no? La diferencia es que en los de deportes se compite contra otras personas, y en los de tejer se compite contra uno mismo.

Mi lucha por terminar el wisteria dentro de las dos semanas que duran los juegos estaba perdida desde el primer día, lo que pasa es que yo entonces no lo sabía y estaba firmemente convencida de que podía tejer 7 vueltas al día… Y puede parecer poca cosa, 7 vueltas, pero el día en que me di cuenta de que esas 7 vueltas me llevaban de 2 a 3 horas llegué a la conclusión que ni de coña me iba a esclavizar durante dos semanas con un proyecto que no disfruto demasiado.

No es que no quiera terminarlo, es que no quiero terminarlo en las condiciones que me planteé al principio de los juegos y, como la idea es regalarlo en navidad, puedo ir avanzando poco a poco y ahí seguro que me dará tiempo y que lo disfrutaré.

Dejo una foto de cómo quedó el último día que lo toqué. En la foto se aprecia perfectamente lo que puede pasar con un proyecto en el que se trabaja de forma tan intermitente… todo parecido entre mis laterales y una línea recta es puritita coincidencia:

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¡Y por supuesto que sin medallas no me quedo! Tengo acabado y bloqueado un chal, que mostraré en cuanto acabe y bloquee el siguiente (estoy haciendo dos del mismo modelo).

¡Feliz domingo!

La que no quería fotos

Hice esta blusa a principios del verano, allá por finales de mayo o primeros de junio, y aunque en numerosas ocasiones he hecho el intento de sacarla para fotografiar, siempre pasaba algo (desde lluvia hasta caca de pájaro en mi hombro, puag). Ya se me estaba casi quitando las ganas de enseñarla, porque ya no es nueva, jeje.

La historia de esta blusa empieza con un flechazo con la tela en la tienda y la búsqueda del patrón perfecto. Y el elegido fue ese de abajo a la derecha:

Empecé a calcar el patrón y a darme cuenta de que había cosas que no me gustaban… la pieza del escote, las mangas anchísimas…. ¡nada, a tomar viento el patrón! Y entonces apareció Mara, con su Mamina de Kibadoo… y ahí llegó el segundo flechazo🙂

Mi alemán es nulo y no fue fácil del todo entender las fotografías, pero algo salió, así que igual debería subir mi nivel de alemán de nulo a bajo bajísimo!

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La blusa es comodísima de llevar, pero por desgracia no me va a servir para ir a trabajar porque cuando me inclino se me ven hasta los pies desde el escote 😱

El canesú fue un auténtico coñazo de hacer: tela de viscosa y pequeños pliegues es una combinación que no funciona muy bien, y además los pliegues ni se notan si no se acerca uno mucho más de lo recomendable.

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Para terminar los puños y el escote utilicé bies de punto, aprovechando en las mangas para dejarlas fruncidas (también hice las mangas bastante más largas de lo que el patrón dice, que para algo soy bracilarga).

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Y esto es lo que pasa cuando intentas pasar diez fotos a la vez de la cámara al ordenador pasando por el móvil:

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¡A Rums que nos vamos!

Preparados, listos… ¡ya!

Hay quienes esperan con ansia los Juegos Olímpicos por puro interés deportivo, hay quien los espera porque igual ha apostado dinero, hay, sobre todo en esta ocasión, quien los espera morbosamente por si sucede algo malo…

Yo, y mucha más gente en el mundo, los espero porque de la mano de los JJ.OO. vienen los Ravellenics… ¡Los juegos olímpicos de tejer!

No es la primera vez que hablo de los ravellenics por aquí, pero por resumir consiste en tejer uno o varios proyectos durante la semana que duran los juegos. Los tejedores nos agrupamos en equipos y desde ahí nos vamos dando ánimo. Lo importante es que para ganar no falta ser el más fuerte, el más rápido o el que llega más alto, basta con terminar el proyecto a tiempo.

Mi idea para estos juegos es participar con un wip que tengo atascado desde hace un año… ¡el wisteria! Es una estola de ganchillo tejida con lana muy fina (tipo lace) y que combina diferentes tipos de puntos. Como lo tengo enquistado he estado haciendo mis cuentas y debería hacer unas 7 vueltas al día para acabarlo a tiempo:

 

Como las matemáticas nunca se me han dado especialmente bien y aunque sean operaciones simples puede que la haya cagado, he decidido que esta noche, a la 1, coincidiendo con el Mass Cast-On, voy a montar algo pequeño, un gorro o similar, para asegurarme de que termino algo y me llevo al menos una medallita.

¿Alguien más que participe en los ravellenics? Recordad que el equipo No8das está abierto a quien quiera unirse, sólo hay que pasarse por ravelry y asomar la patita!

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Como iba diciendo…

Pues eso, como iba diciendo ayer, al menos dos de mis proyectos rojos están ya terminados, el tercero espero acabarlo en breve.

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A principio del verano, como cada año, organizaron en el grupo de Ravelry de Greta and the Fibers su tradicional Multikal de verano. Otros años había resistido al canto de sirenas pero este año he sucumbido del todo. Aprovechando que iba a pasar unos días en Córdoba participé en el pedido conjunto de No8das, pero no pudo ser y al final mi madeja ha viajado un poco más de lo esperado.

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Por desgracia para mí no me convencía ninguno de los patrones de Multikal pero, por suerte, se creó un Kal alternativo en el que se podían tejer cualquiera de los chales propuestos al principio. Y allá que me lancé, junto con un grupo de majaras, a tejer el Rendezvous, de la diseñadora Lily Go.

Lo peculiar de este chal es que se comienza desde abajo, con porrocientos puntos (439 en mi caso) y se va reduciendo poco a poco. Como me gusta saber cómo de avanzada voy en un proyecto me entretuve una tarde en hacer una hoja de cálculo con el recuento de puntos de cada vuelta:

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Prometo que no es mucho trabajo (apenas me llevó 15 minutos) y ayuda un montón a mantener la motivación, sobre todo en las primeras eternas vueltas. Otro factor que ayuda a mantener la motivacion es que el patrón es completamente adictivo y, aunque requiere concentración, yo al menos no podía parar de tejerlo y me dio bastante pena cuando se acabó.

Bueno, basta de charlas, aquí llega mi manzana con caramelo:

¿Es, o no es una delicia? Apenas 80 gramos de Silk me lace, la mezcla de merino y seda de Greta, transformados en un chal bonito, favorecedor y prácticamente etéreo.

Y aunque estemos en agosto y el mundo medio se pare por estar en vacaciones… ¡rums!