Al principio

Al principio era sencillo esto de tejer, sencillo y divertido: encontrar un patrón, escoger la lana y simplemente tejer.

La lógica me dice que debería seguir siendo divertido y todavía más sencillo, pero no. Me compliqué innecesariamente el proceso de tejer: compré más lana de la que necesitaba, me apunté a más proyectos comunes de los que podía abarcar… y entonces tejer pasó de ser una actividad relajada, a ser a ratos fuente de estrés, a tener prisa por acabar una cosa para empezar la siguiente, tejer más y más para no perder comba primero y para rebajar stash más adelante…

Hasta que llegó el día en que no me apetecía levantar las agujas. Sé que es normal no tener ganas de tejer 24/7, pero era algo más, era más bien como la sensación de no querer quedarse trabajando más horas de la cuenta, de no querer pasar el domingo limpiando cuando hace un día fantástico… la sensación, en resumen, de no querer obligaciones en el tiempo libre.

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Cuando me di cuenta de que me estaba tomando mis aficiones como una obligación me dio bastante pena, la verdad. Pero después de meditar y de echar un par de tardes zanganeando por casa he llegado a la conclusión de que lo que tengo que hacer es, sencillamente, volver al principio.

¡Y en esas estoy! En volver a divertirme tejiendo, en olvidar la cantidad, en no dejarme agobiar por la caja llena de lana que tengo en el armario…

En la foto, mi proyecto actual, un patrón de Emilia Menéndez para Devanalana, tejido con un hilo “veterano” de mi stash. Es un patrón muy sencillo de seguir y el resultado es una preciosidad, aunque el mío tiene un fallo garrafal que acabo de detectar al ver la fotografía 😦

27097,6

Un año largo desde que empecé a rebajar stash y… he conseguido reducir la insolentemente baja cantidad de 4000 metros. ¡En un año!

No es mucho, pero si consideramos que realmente nunca he dejado de comprar… al menos me queda la satisfacción de haber tejido más de lo que he comprado (el que no se consuela es porque no quiere, ¿no?).

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Pero bueno, yo sigo en mis trece. ¿Conseguiré de ahora a septiembre bajar a 25000 metros? ¿Conseguiré bajar a 20000 para marzo de 2016?

Yo no apostaría mucho en mi favor, pero iremos viendo 😀

Y si hay alguien más que esté intentando reducir… ¿qué tal va la cosa?

Natural

Hace unos meses, en la tienda de segunda mano en la que trabajaba como voluntaria, topé con una madeja nuevecita de Artesano Aran al disparatado precio de 20 coronas (unos 2,2 euros). Todavía no estaba intentando reducir mi stash a un volumen manejable, así que no opuse la menor resistencia y me la traje a casa, sin proyecto asignado ni perspectivas de tenerlo.

Durante el tiempo que ha durado la obra del infierno mis lanas han estado a buen recaudo, protegidas de la suciedad y el polvo, con la única excepción de las lanas que estoy usando para tejer la Miriam (oh, eterna y pesada miriam). El fin de semana pasado, con la idea de motivarme un poco más y aprovechando que las aguas vuelven a su cauce tras la obra del infierno, me puse a maquinar y, de repente, el flechazo: lana mira a patrón, patrón mira a lana y se dan cuenta de que están hechos el uno para el otro…

Dicho y hecho (más o menos). He tardado una semana entera en tejer 170 metros de lana (señal de que mi pereza tejeril es grande), pero ha merecido la pena.

Por cierto, mi stash suma ahora mismo 28.508,5 metros… baja despacio, pero baja. ¡Algo es algo!

He hecho una variación porque, en lo relativo a tejer, el icord es la cosa que más odio en el mundo, me resulta totalmente insufrible. Por suerte existe el icord de pacotilla con aguja de ganchillo, que es más sencillo, fácil y bonito y, a mí al menos, me queda mucho más pulido. Lo malo es que no me ha llegado la lana para acabar el remate, así que he tenido que descartar mi idea inicial de guardar el cuello para regalarlo, qué le vamos a hacer.

Por cierto, soy lo peor del mundo tejiendo bolondritos de esos, me han quedado horrorosos y me he pasado 20 minutos después de acabar de tejer recolocándolos con la aguja de ganchillo para que queden mínimamente aceptables.

Y ahora, vuelta a la miriam y al pentakal, ¡a ver si el fin de semana estreno!

Síndrome de pánico al stash

Últimamente no estoy especialmente “tejeril”, me apetece mucho más coser pelearme con la máquina de coser y leer, sobre todo leer, así que mis tejis avanzan más despacio de lo habitual. Nada preocupante, son fases, y la de tejer como si no hubiera un mañana ya volverá, posiblemente antes de lo que me imagino.

Hace cosa de un mes escribí una entrada hablando de los kilómetros de lana que tengo en mi stash y se me ocurrió que podría hacerlo de forma más o menos periódica para controlar a qué ritmo va bajando la cifra. Pues bien, el ritmo es nulo, en un mes he pasado de 31.039,1 a la friolera de 30.399,5. No hagáis la resta que ya la hace google, he reducido mi stash en 639,5 m, lo que viene siendo chichinabo.

Ha coincidido además que hoy he sacado las lanas de sus escondites para ordenar un poco y… ¡foto! Sé que no es nada comparado con los alijos laneros de otras tejedoras, ni en cantidad, ni en calidad pero, ¡uf, cuánto me agobia! De hecho todavía no estoy segura de que no haya sido el recuento lanero lo que me ha llevado a entrar en crisis.

Las fotos no son gran cosa porque está nublado y feo pero, aunque hay varias ausencias, ese es mi pequeño cachorrito al que llamo stash. Si alguien pasa por aquí con el mismo síndrome de pánico al stash, agradeceré un comentario solidario ^_^

¡Feliz jueves!

31039,1

31039 (dejemos de lado los decimales) no sólo es el código postal de Howard, Georgia (EEUU), también es el número de metros de lana sin tejer que tengo, según la herramienta de stash de ravelry.

La cuenta no es exacta, claro, porque tengo proyectos en proceso que deberían reducir la cantidad, pero estoy segura de que alguno de esos ovillos de capricho-necesidad se me habrá pasado introducir, así que… por redondear, me quedo con Howard.

Llevo una semana o así con un poco de vértigo lanero y ansiedad por exceso de stash (problemas que por otra parte no me impidieron darme una caminata para ir a comprar lana para un jersey más…) y me he dado cuenta de que tener tanto acumulado me estresa. No voy a mentir diciendo que no me gusta comprar lanas, comprar lanas me parece divertidísimo y muy relajante, y no me molesta en absoluto tener algo de lana a la espera de, pero no tanta como para que me dé cargo de conciencia… (no sé exactamente dónde está mi límite, pero creo que los 7 u 8 jerséis que me puedo tejer con mi stash actual sin necesidad de combinar lanas entre sí deben de estar rondándolo).

El tener tanto hace que me quite, o como mínimo que no disfrute tanto de, una posibilidad que me gusta mucho, que es la de acabar un proyecto, engolosinarme con uno nuevo, salir a por la lana y empezarlo, así, del tirón y sin pensármelo dos veces. Así que he decidido reducir stash, siendo realista en mis objetivos y contando con que comprar, compraré, ¿qué tal si intento reducir mi stash a unos manejables 25.000 metros?

Estos posts suelen ir acompañados de una foto del stash en cuestión… de momento no me atrevo, pero en breve toca reubicación lanera y lo mismo cae una (o lo mismo no).

Ya queda poco de domingo, así que… ¡feliz lunes!

Edito: inserto captura de pantalla del sitio de ravelry donde se consigue susodicha la hoja de cálculo…

Captura de pantalla de 2014-03-04 12:09:00

En las agujas

Ahora mismo tengo bastante, pero bastante más lana de la que me gustaría tener… Ni me gusta acumular, ni me gusta tener más de un par de proyectos empezados a la vez. A veces lo intento y sucede lo inevitable: empiezo a tejer proyecto 1 (¡tela!), monto proyecto 2, tejo compulsivamente proyecto 2 olvidando completeamente proyecto 1 (yeah!), me obligo a cambiar de proyectos y proyecto 2 pasa al cajón de los proyectos olvidados hasta que acabo el otro. No sirvo para compaginar y me da mucha envidia la gente que sí puede, ahí queda dicho.

El tema de la lana es otra historia, recientemente he comprado más de la que suelo comprar y al principio estaba agobiadísima porque para mí, tener lana en una caja es como tener un yogur a punto de caducar en la nevera. Me agobia muchísimo tener lana y no usarla (y tener libros y no leerlos, y ropa y no ponérmela, y comida y no comérmela…). Así que mi compra previsora compulsiva de hace un par de meses de ovillos y más ovillos me sumió en una pequeña crisis de startitis. Por suerte para mi salud mental pude controlarla y no me volví loca empezando mil proyectos, pero si me entretuve en casar ovillos con proyectos tanto con los ovillos nuevos como con otros no tan nuevos. Y si eso fue divertido más divertido está siendo hacer esos proyectos uno a uno; ya he hecho 3 jerseys y he empezado un cuarto.

Sé que sueno como la reina de las señoras aburridas, pero es que soy la reina de las señoras aburridas: la rutina ahora es la que es, y el frío y la oscuridad invitan a pasar más tiempo en casa y, sinceramente, el cuerpo no me pide estar dando bandazos arriba y abajo, estoy en modo casero, me reservo para las vacaciones de navidad 😉

Y eso de la fotillo es el proyecto asignado a la única lana que se me había quedado colgada en el reparto, es el Snowflake, de Tincanknits, aunque me temo que voy a tener que compaginarlo con 2 ó 3 cosillas pequeñas que quiero hacer para navidad, ¿podré?